75 años de la Victoria en Europa: tributo a los caídos de ayer y hoy

THE YORKSHIRE POST — VIERNES, 8 DE MAYO DE 2020

Este es un día en que celebramos la Victoria en Europa como en ninguna otra ocasión.

Porque — desde que Sir Winston Churchill hizo su discurso radial el 8 de mayo de 1945 para declarar la rendición incondicional de los nazis — nos detuvimos ese día como nación para reflexionar sobre los sacrificios requeridos por nuestros antepasados ​​para dar al Primer Ministro esa oportunidad.

Hoy, hacemos esta pausa para recordar a quienes perdimos: 384.000 soldados y 70.000 civiles cayeron en el campo de batalla. Más de 40.000 personas fueron asesinadas por las bombas de la Luftwaffe solamente durante sus ataques aéreos de 1940-41. Durante muchos años, hemos decidido no exponernos a sufrir nunca más pérdidas humanas y económicas a esa escala.

Es cierto que los recordamos, especialmente para advertir a las generaciones futuras de las consecuencias que trae el odio y para dar las gracias a quienes reconstruyeron Gran Bretaña.

Entonces, hoy todos debemos levantar una copa a la generación que derrotó a la tiranía. De no ser por su generosidad desinteresada, el mal habría triunfado y las libertades que hoy damos por hechas podrían no haber existido nunca. Hoy, es nuestro privilegio poder agradecerles.

Sin embargo, es cierto que la miseria y el sufrimiento se han puesto delante de nuestro sagrado día de celebración nacional. Una crisis de sanidad pública que en cuestión de semanas ha puesto su cifra de muertes implacablemente cerca de la del penoso Blitz de la guerra mundial. Más de 30.000 personas han fallecido por coronavirus en este país.

Dado ese contexto, las palabras del victorioso discurso de Churchill en 1945 no podrían ser más adecuadas: podemos permitirnos un breve período de regocijo, pero no olvidemos ni por un momento el trabajo y los esfuerzos que tenemos por delante.

En la semana en que Gran Bretaña se preparaba a conmemorar el 75‎° aniversario de Victoria en Europa, el nuevo virus se convirtió en la peor pandemia de Europa. Este periódico no se mantendría fiel a su relación con el condado [de Yorkshire] si no preguntara, ¿por qué? Es cierto, señor Churchill; el trabajo y los esfuerzos que se avecinan son tan indeseables como pocas veces se ha visto. La economía misma ha caído a un mínimo de 300 años.

Como país, nos encontramos muy enfrentados. Con la mano izquierda agitamos con emoción nuestras Union Jacks, agradeciendo a los hombres y mujeres que nos salvaron de las puertas del infierno, orgullosos para siempre de los gigantes que nos pusieron sobre sus hombros. Nuestra mano derecha, sin embargo, está apretada en un puño. Uno apretado por el dolor y la ira.

Los dedos de este puño se envuelven escondiendo una pregunta: ¿por qué más familias en este país han tenido que despedirse de sus seres queridos — antes de tiempo y de forma desgarradoramente inadecuada — que en cualquier otro país de Europa?

¿Por qué los sistemas de defensa nacional de nuestra generación no cumplen con los estándares de otros países desarrollados de Europa? Ochenta años después de la Batalla de Gran Bretaña — la mejor hora de esta nación, el día en el que vencieron los sistemas de defensa británicos de nivel mundial y en que tantos se dieron cuenta de que debían tanto a tan pocos — recibimos el aniversario de la Victoria en Europa durante la que, tal vez, es nuestra hora más oscura.

En esa oscuridad ha habido algunos cuyos esfuerzos generan admiración: el director médico Chris Whitty, a su manera tranquila y segura, redujo los temores de la nación. Rishi Sunak, parlamentario por Richmond en su bautismo de fuego como canciller, imaginó y entregó el paquete de rescate económico más complejo jamás visto. Y un hombre de Yorkshire que es testigo de las mejores y más oscuras horas de este país, el Capitán Tom Moore, nos ha recordado los estándares que se esperan de todos nosotros en la forma de la que vivimos nuestras vidas. Hay muchos, muchos otros a quienes este diario ha rendido homenaje en sus ilustraciones diarias a mano.

Y no es faltar el respeto a nuestros héroes hacer preguntas difíciles a los encargados de mantenernos a salvo. No estropea el recuerdo a los caídos interpelar a la retórica política por buscar la verdad. No silencia los aplausos a nuestro incansable NHS preguntar porqué tantos de ellos fueron expuestos imprudentemente al Covid-19 por falta de equipos de protección individual, lo que ha resultado en tantas muertes de trabajadores sanitarios.

Nuestra deuda a los héroes de hoy es negarnos a ser intimidados. No es antipatriótico hacer preguntas incisivas y buscar evidencia reveladora. Hoy, el más especial de todos los días, se nos recuerda que este es nuestro deber.

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