La historia detrás de la canción de la Victoria en Europa

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Foto de Trafalgar Square el 8 de mayo de 1945. La famosa plaza londinense acoge al público celebrando el fin de la guerra en Europa. Fuente: IBCC Digital Archive / CC BY-NC 4.0

‘We’ll Meet Again’ inspiró a Kubrick y hasta a la Reina

Cuando la Reina Isabel II terminó su discurso televisado el 5 de abril destinado a tranquilizar a los televidentes aislados por la pandemia de Covid-19 diciendo we’ll meet again [«nos volveremos a ver»], envió un poderoso recordatorio de cómo una canción — popularizada por la cantante Vera Lynn — puede terminar convirtiéndose en símbolo de esperanza a través de otra crisis nacional.

Hoy, a los 103 años de edad, Lynn dice: “Creo que la gente la disfruta porque habla del sentimiento de separación y la esperanza de la reunión. Esas letras son especialmente conmovedoras con la situación actual en nuestro país.»

Escrita al comienzo de la Segunda Guerra Mundial por el popular compositor Ross Parker y el compositor y empresario de teatro musical Hughie Charles, la letra tenía como objetivo consolar a todos aquellos que temían nunca más volver a ver a sus seres queridos:

Nos volveremos a ver
No sé dónde
No sé cuándo
Pero sé que nos volveremos a ver
En un día de sol

Sigue sonriendo
Como siempre lo haces
Hasta que el cielo azul aleje
Aquellas nubes oscuras muy lejos

Y diré hola y les daré recuerdos
A todos los que te conocen
Les diré que vendrás pronto
Estarán felices de saber
Que vi que cuando te ibas
Cantabas esta canción

Nos volveremos a ver
No sé dónde
No sé cuándo
Pero sé que nos volveremos a ver
En un día de sol

Lynn fue la primera cantante en grabar el tema. Cantaba desde los siete años, y ya había lanzado un par de discos, pero en 1939 We’ll Meet Again le supuso fama mundial.

Y no fue solo a través de su música que Lynn compartió un mensaje de esperanza. A fines de 1941, más del 20 por ciento de la audiencia británica sintonizaba su programa de radio Sincerely Yours en el que, los domingos por la noche, Lynn cantaba y leía cartas de personas separadas por la guerra.

«Trataba de mantener el ánimo de la gente con la música y muchos otros artistas hacían lo mismo. También pasamos tiempo con nuestras familias y, por supuesto, la comida a veces era muy escasa, pero lo superábamos porque sabíamos que teníamos que hacerlo,” dice Lynn.

Su música se convirtió en una forma para que los amantes separados sintieran que todavía estaban juntos, y su programa de radio se llegó a convertir en una línea de comunicación invaluable. Las mujeres en Gran Bretaña le escribían para anunciar el nacimiento confirmado de un hijo a sus maridos en el extranjero. We’ll Meet Again era la cortina musical de cierre de cada programa. «Sigue sonriendo / como siempre lo haces», decía a los oyentes en su canción característica. Pero no todos sonreían.

Desde los años treinta, se había estado instalando una pequeña pero voceada campaña contra los radio crooners — ‘melosos cantantes de radio’, una etiqueta poco definida que a menudo querían colgar a Lynn. En 1935, The Telegraph publicó un artículo titulado «Los cantantes de radio melosos dañan a la infancia», advirtiendo contra el «efecto pernicioso» de este estilo sentimental de música. Un médico afirmaba que cualquier padre que permita que su hijo escuche este estilo musical «podría igualmente colgar en sus paredes imágenes poco delicadas, [o] llenar sus estanterías de libros con literatura pornográfica».

Los crooners y sus voces suaves, como Lynn y la suya, fueron un elemento básico del Programa de las Fuerzas Armadas de la BBC. Su programa fue popular en todo el mundo, lo que le valió el sobrenombre de «la novia de la Fuerza», pero en casa había quejas de que esta música «afeminada» quitaría rudeza a las tropas. Para 1942, el debate llenaba la página de cartas al director de The Telegraph. «Si a nuestras Fuerzas Armadas realmente les gusta este tipo de cosas, debería ser obligación de la BBC ocultar este hecho al mundo,» escribía un lector de Bath. En lugar de «cantantes sin sustancia» y «tecladistas sentimentales», dicho lector pensaba que debían escuchar «algo más viril».

Un soldado en retiro estaba de acuerdo. Atacando a los «crooners y al resto de basura sentimental con que la BBC tortura a sus oyentes,» escribió que «estos programas enfermizos y llorones son en gran parte responsables de la actitud poco entusiasta de tanta gente hacia la guerra».

A pesar de ello, una carta matizó con una nota más reflexiva: «Es muy fácil lanzar críticas arrogantes al Programa de las Fuerzas Armadas, [pero] escuchar [el programa] en el frente de batalla es muy diferente a escucharlo en casa». Las emisiones se hacían para «ser oídas en comunidad en circunstancias difíciles. Si un programa reúne a los soldados para cantar en las trincheras, seguramente no necesita impresionar a ningún cínico de sillón en Londres».

Lamentablemente, la BBC cedió bajo la presión de algunas voces fuertes. Sincerely Yours fue cancelado (o como lo expresó la emisora, ‘puesto a descansar’) en la primavera de 1942, después de solo 12 episodios. «Sincerely Yours rebosaba de sentimiento,» escribía el crítico radial de la revista de espectáculos Variety. «Después de un tiempo, parece que terminó chorreando tanto que ha sido cancelado.» En julio de ese año, la BBC anunció una «prohibición de crooners» universal, encargando a su nuevo Comité de Política de Música de Baile mantener todo sentimentalismo fuera de las ondas radiofónicas.

A pesar de todo, la popularidad de Lynn perduró. En 1943 We’ll Meet Again inspiró una popular película musical del mismo nombre, en la que Lynn interpretó a una versión ficticia de sí misma: una hermosa joven cantante que convierte su talento en entretener al ejército británico en Europa. En 1944 la BBC repuso Sincerely Yours, cediendo a la opinión del público.

Mientras tanto Lynn continuó viajando por el mundo, actuando para «los chicos». Al despertarse una mañana de 1944 en las selvas de Birmania, vio a cuatro combatientes japoneses en las afueras de su choza. Pero no tenía miedo, como recordaría más tarde: «Siempre supe que me cuidaban muy bien, los chicos nunca me abandonaron.»

We’ll Meet Again sigue siendo el himno definitorio de Lynn — más incluso que The White Cliffs of Dover o A Nightingale Sang en Berkeley Square. Aunque la suya es la versión más conocida, la canción es universal: resuena tanto cuando viene de Lynn, nacida en Londres, como cuando la canta el grupo de doo-wop afroamericano The Ink Spots.

Al escuchar esas primeras grabaciones, lo que suena más claramente es la sensación de melancolía alrededor de los temas. Fue una canción para traer esperanza en un tiempo en que no la había, y siempre se ha mantenido cerca de la tragedia — incluso después de terminada la Segunda Guerra Mundial.

Pudo fácilmente haber sido la banda sonora del fin del mundo. Y no solo en la farsa nuclear de Stanley Kubrick, su película Doctor Strangelove — aunque ahí lo es — sino también en la vida real. Durante la Guerra Fría, la canción fue tomada por el Servicio de Radiodifusión de Guerra de la BBC; en caso de haberse producido una deflagración nuclear, el tema habría sido uno de los varios éxitos populares que BBC hubiera transmitido para consolar y tranquilizar a sobrevivientes en un búnker. «Nos volveremos a ver…» (¿’No sé cuándo’? Cuando termine la vida útil de todo ese plutonio, en 24.000 años).

Décadas después de Doctor Strangelove, los cineastas aún reconocen el poder único del tema: en los últimos tres años se ha utilizado en todo, desde Stranger Things, pasando por T2: Trainspotting hasta Kong: Skull Island, para invocar una sensación similar de final de día. Esta lectura de la canción — apocalíptica y más oscura — se ha utilizado para obtener efecto cómico en Los Simpson y Futurama. Cuando uno va a Disneylandia, la escuchará en el circuito The Twilight Zone: Tower of Terror.

Su lugar en nuestra cultura pop es inquebrantable: para el episodio final de su programa de entrevistas The Colbert Report en 2014, el comediante Steven Colbert logró convencer a docenas de celebridades para que se unieran a él en una emocionante interpretación. En la impresionante parodia todos — Barry Manilow, Kevin Spacey, Henry Kissinger y The Cookie Monster — prometen que los «cielos azules» «alejarán las nubes oscuras».

Incluso lejos del contexto de la guerra, la agridulce melodía todavía tiene una carga de tristeza personal. Un estudio basado en más de 30,000 ceremonias reveló que We’ll Meet Again es la sexta canción más popular interpretada en funerales, justo detrás de The Lord’s My Shepherd.

Fue la última canción del último álbum que Johnny Cash lanzó antes de morir. A diferencia de su versión sombría y desgarradora del Hurt de Trent Reznor, aquí la voz del hombre de 71 años es rica en calidez y humor. Para la segunda estrofa, Cash no canta: habla. Las palabras se convierten en un mensaje tranquilo e íntimo, no lírico, sino realista. «Sí, nos volveremos a ver … Así que, cariño, sigue sonriendo». Es como ser teletransportado a un episodio de Sincerely Yours para escuchar la última carta de un soldado muerto hace mucho tiempo. La voz sobrevive al hablante.

Este toque de tragedia es lo que hace que a la canción tan inquietante. «Sé que nos volveremos a ver» es una promesa que nadie puede cumplir. Las bombas caen, las casas se derrumban, la gente desaparece. Las palabras pueden mirar hacia un futuro más brillante, pero la melodía detrás de ellas está llena de dudas. Esa sonrisa valiente podría romperse en lágrimas, pero nunca lo hace. A pesar de todo, armada solo con la esperanza más imperfecta y vacilante, la canción continúa: «no sé dónde, no sé cuándo». El mundo y el disco siguen girando.

Es una canción frágil e incierta y, sin embargo, perdura entera e intacta, como la porcelana fina que se pasa de generación en generación por años y años. En plena era de la posproducción digital, es notable pensar que se grabó directamente en un disco de cera en una sola toma. Como Lynn dijo a The Telegraph en 2014: “Si el trompetista se equivocaba en la última nota, tenía que volver a tocar toda la canción. Tenías que asegurarte de que tu toma fuera perfecta.» Y lo era. Y lo es.


 

Artículo de Tristram Fane Saunders
Publicado en The Daily Telegraph el 8 de mayo de 2020 a las 16:37 GMT

Traducción al español de Alejandro Tellería-Torres

Enlace a la versión original: https://www.telegraph.co.uk/music/artists/well-meet-again-lyrics-story-vera-lynns-wartime-anthem-song/

75 años de la Victoria en Europa: tributo a los caídos de ayer y hoy

THE YORKSHIRE POST — VIERNES, 8 DE MAYO DE 2020

Este es un día en que celebramos la Victoria en Europa como en ninguna otra ocasión.

Porque — desde que Sir Winston Churchill hizo su discurso radial el 8 de mayo de 1945 para declarar la rendición incondicional de los nazis — nos detuvimos ese día como nación para reflexionar sobre los sacrificios requeridos por nuestros antepasados ​​para dar al Primer Ministro esa oportunidad.

Hoy, hacemos esta pausa para recordar a quienes perdimos: 384.000 soldados y 70.000 civiles cayeron en el campo de batalla. Más de 40.000 personas fueron asesinadas por las bombas de la Luftwaffe solamente durante sus ataques aéreos de 1940-41. Durante muchos años, hemos decidido no exponernos a sufrir nunca más pérdidas humanas y económicas a esa escala.

Es cierto que los recordamos, especialmente para advertir a las generaciones futuras de las consecuencias que trae el odio y para dar las gracias a quienes reconstruyeron Gran Bretaña.

Entonces, hoy todos debemos levantar una copa a la generación que derrotó a la tiranía. De no ser por su generosidad desinteresada, el mal habría triunfado y las libertades que hoy damos por hechas podrían no haber existido nunca. Hoy, es nuestro privilegio poder agradecerles.

Sin embargo, es cierto que la miseria y el sufrimiento se han puesto delante de nuestro sagrado día de celebración nacional. Una crisis de sanidad pública que en cuestión de semanas ha puesto su cifra de muertes implacablemente cerca de la del penoso Blitz de la guerra mundial. Más de 30.000 personas han fallecido por coronavirus en este país.

Dado ese contexto, las palabras del victorioso discurso de Churchill en 1945 no podrían ser más adecuadas: podemos permitirnos un breve período de regocijo, pero no olvidemos ni por un momento el trabajo y los esfuerzos que tenemos por delante.

En la semana en que Gran Bretaña se preparaba a conmemorar el 75‎° aniversario de Victoria en Europa, el nuevo virus se convirtió en la peor pandemia de Europa. Este periódico no se mantendría fiel a su relación con el condado [de Yorkshire] si no preguntara, ¿por qué? Es cierto, señor Churchill; el trabajo y los esfuerzos que se avecinan son tan indeseables como pocas veces se ha visto. La economía misma ha caído a un mínimo de 300 años.

Como país, nos encontramos muy enfrentados. Con la mano izquierda agitamos con emoción nuestras Union Jacks, agradeciendo a los hombres y mujeres que nos salvaron de las puertas del infierno, orgullosos para siempre de los gigantes que nos pusieron sobre sus hombros. Nuestra mano derecha, sin embargo, está apretada en un puño. Uno apretado por el dolor y la ira.

Los dedos de este puño se envuelven escondiendo una pregunta: ¿por qué más familias en este país han tenido que despedirse de sus seres queridos — antes de tiempo y de forma desgarradoramente inadecuada — que en cualquier otro país de Europa?

¿Por qué los sistemas de defensa nacional de nuestra generación no cumplen con los estándares de otros países desarrollados de Europa? Ochenta años después de la Batalla de Gran Bretaña — la mejor hora de esta nación, el día en el que vencieron los sistemas de defensa británicos de nivel mundial y en que tantos se dieron cuenta de que debían tanto a tan pocos — recibimos el aniversario de la Victoria en Europa durante la que, tal vez, es nuestra hora más oscura.

En esa oscuridad ha habido algunos cuyos esfuerzos generan admiración: el director médico Chris Whitty, a su manera tranquila y segura, redujo los temores de la nación. Rishi Sunak, parlamentario por Richmond en su bautismo de fuego como canciller, imaginó y entregó el paquete de rescate económico más complejo jamás visto. Y un hombre de Yorkshire que es testigo de las mejores y más oscuras horas de este país, el Capitán Tom Moore, nos ha recordado los estándares que se esperan de todos nosotros en la forma de la que vivimos nuestras vidas. Hay muchos, muchos otros a quienes este diario ha rendido homenaje en sus ilustraciones diarias a mano.

Y no es faltar el respeto a nuestros héroes hacer preguntas difíciles a los encargados de mantenernos a salvo. No estropea el recuerdo a los caídos interpelar a la retórica política por buscar la verdad. No silencia los aplausos a nuestro incansable NHS preguntar porqué tantos de ellos fueron expuestos imprudentemente al Covid-19 por falta de equipos de protección individual, lo que ha resultado en tantas muertes de trabajadores sanitarios.

Nuestra deuda a los héroes de hoy es negarnos a ser intimidados. No es antipatriótico hacer preguntas incisivas y buscar evidencia reveladora. Hoy, el más especial de todos los días, se nos recuerda que este es nuestro deber.

Johnson mantendrá a Reino Unido en confinamiento hasta junio

THE TIMES — VIERNES, 8 DE MAYO DE 2020

Gabinete presiona a primer ministro para que dé fechas

Boris Johnson mantendrá a Gran Bretaña en confinamiento hasta el próximo mes, como muy pronto, luego de recibir la advertencia de que los brotes en residencias y hospitales hacen que cualquier reducción significativa sea demasiado peligrosa.

Los ministros del Gabinete le han instado a dar fechas específicas para que los elementos del confinamiento puedan ser levantados, y así evitar un colapso de la confianza de consumidores y empresas. El primer ministro le dijo al Gabinete que procedería con «máxima precaución», con solo cambios modestos y a incrementos para las restricciones durante este mes.

«Son pequeños pasos que se toman lentamente y solo cuando está claro que se pueden tomar,» dijo un allegado familiarizado con los planes, que se finalizarán entre hoy y mañana y se detallarán a las 7 pm del domingo.

La única flexibilización inmediata segura será que las personas podrán hacer ejercicio ilimitado al aire libre a partir del lunes. Es probable que las iglesias y otros lugares de culto también se abran para la oración privada y que centros y negocios de jardinería se vuelvan a abrir.

Permitir que las personas de varios domicilios se mezclen ha bajado en el orden de prioridades, porque los encargados de formular políticas dicen que se necesita más trabajo antes de poder continuar. «¿Cómo vas a hacer que lo cumplan?» preguntó una fuente del Gobierno. «Podría conducir fácilmente a un pico en la transmisión si sale mal.»

Los ministros ya están siendo advertidos de que la tasa real de nuevos casos diarios podría ser de 20.000, mucho más de lo que se ha reconocido anteriormente. Los expertos también dijeron que R — es decir, la velocidad a la que se propaga la epidemia — está justo por debajo del nivel altamente peligroso de 1.

En otros sucesos del día:

  • El Banco de Inglaterra dijo que Gran Bretaña estaba en camino de sufrir su peor recesión en 300 años.
  • La policía ha advertido a las personas que cumplan con el confinamiento durante el esperado fin de semana festivo, que será cálido y soleado.
  • Se informó a aquellos con sospecha de coronavirus que les tomaría diez días obtener resultados de las pruebas gubernamentales.
  • Los hombres tienen el doble de probabilidades que las mujeres de morir en el hospital por coronavirus, según muestra el estudio más grande hasta el momento.
  • La aplicación de rastreo y prueba comenzó su servicio en la Isla de Wight, donde el 30 por ciento de los residentes ya la ha descargado.

De otro lado, el primer ministro está bajo presión de sus opositores políticos y otros parlamentarios para delinear una vía de salida del confinamiento. Un ministro del Gabinete se refirió a los que pedían fechas en esa hoja de ruta como «fechistas».

Sin embargo, Johnson dirá el domingo que el progreso a través de la hoja de ruta está condicionado a un grupo bajo y cada vez más reducido de contagio del coronavirus.

Los datos iniciales de un ejercicio de muestreo realizado por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) sugieren que la prevalencia de la infección en la población está entre 0.2 y 0.6 por ciento, dijo una fuente conocedora. Esto se traduce en hasta 400.000 personas contagiadas en todo el país.

Ayer, Sir Ian Diamond, jefe de la ONS, reconoció que había al menos tres veces más casos nuevos cada día que los registrados por las cifras oficiales, y estuvo de acuerdo con las estimaciones de que los casos diarios serían aproximadamente 20.000, mientras que se entiende que el Gabinete ha dicho que la cifra oscila entre 16.000 y 18.000.

Los datos oficiales confirmados por pruebas positivas mostraron 5.614 casos ayer. Una tasa diaria de contagio mucho más alta complica significativamente los planes del Gobierno para controlar la próxima etapa de la epidemia, haciendo que la estrategia de rastrear los contactos de casos conocidos y aislarlos para detener la propagación de la infección sea mucho más difícil.

El profesor John Edmunds, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, — quien forma parte del Grupo Científico Asesor de Emergencias (SAGE) del Gobierno — advirtió que el nivel actual de casos hace que «probablemente sea imposible» controlar la pandemia a través del rastreo de contactos. «La incidencia tiene que reducirse para que el rastreo de contactos sea factible,» advirtió a los parlamentarios del comité de ciencia y tecnología. La Isla de Wight está probando la aplicación de rastreo y prueba, pero la esperanza es que su uso se pueda extender a otros lugares.

Sir Ian estuvo de acuerdo con la evaluación del profesor Edmunds de que el número R había aumentado y estaba por debajo de 1 pero por muy poco — el punto en el que los casos vuelven a crecer.

Sir Ian dijo: «R probablemente ha subido un poco desde las últimas estimaciones, lo cual ha sido impulsado por la epidemia en las residencias de ancianos. Es un verdadero desafío reducir la epidemia en las residencias de ancianos.»

El profesor Edmunds dijo que los brotes no habían empeorado en estas residencias, pero que las mediciones nacionales de R estaban «dominadas» por contagios que no fueron puestos bajo control — como sí sucedió para la población en general.

“El confinamiento ha funcionado y ha roto las cadenas de contagio en la comunidad. Pero lo que queda es una serie de brotes en residencias y hospitales en todo el país que aún están en curso.»

Los asesores científicos temen que los brotes en residencias de ancianos puedan «reactivar» la pandemia en el resto del país, y han dicho al Gobierno que la incertidumbre sobre si están siendo controlados significa que el confinamiento debe ser flexibilizado más gradualmente.

Por su parte, el primer secretario de estado Dominic Raab dijo que controlar la crisis de las residencias de ancianos será el «enfoque principal» del Gobierno durante el próximo mes, al buscar reducir las restricciones.

Si bien insistió en que las muertes estaban disminuyendo, es probable que haberlo admitido intensifique las preguntas sobre si se dio de alta a demasiados pacientes del hospital para llevarlos a residencias de ancianos, en un apuro por conseguir camas gratis.

Hablando en la sesión informativa diaria de Downing Street sobre el coronavirus, Raab dijo: “Nuestro enfoque principal está en los contagios hospitalarios y en los entornos de atención. Tenemos un plan muy sólido y riguroso para reducir realmente la tasa de contagio en esos dos entornos durante el próximo mes.»

La medida en que Johnson establezca las fechas en que las medidas podrían ser relajadas sigue siendo «un tema vivo», reconocieron principales figuras anoche.

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Reina encabeza a la nación en un día de recuerdos lejanos

Gran Bretaña se unirá hoy para celebrar el 75 aniversario de la Victoria en Europa — conocido como VE Day — con la Reina dirigiendo un mensaje a la nación.

A pesar del confinamiento por el coronavirus, se estarán celebrando fiestas de té socialmente distantes y otros eventos en todo el país. El Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles dirigirán una conmemoración de dos minutos de silencio desde la finca de Balmoral a las 11 de la mañana, que se transmitirá por televisión y radio.

Una hora antes, varias aeronaves — Red Arrows y RAF Typhoons — realizarán sobrevuelos aéreos en Londres, Edimburgo, Cardiff y Belfast. Se ha animado al público a disfrutar de la exhibición desde sus hogares, pero no a reunirse.

También se espera que los hogares sigan la sugerencia del Gobierno de organizar fiestas de té al estilo de la década de 1940 «socialmente distanciadas» en lugar de las fiestas callejeras que se habían organizado originalmente.

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Foto principal de Wilson — el perro del conocido organizador de celebraciones patrióticas Bruno Peek — en la puerta de su casa en Gorleston-on-Sea (Norfolk), listo para celebrar el 75 aniversario del final de la II Guerra Mundial en Europa.