Populistas ven oportunidad en pérdida de fe en líderes latinoamericanos

Protestas en Chile de 2019. Foto: Natalia Reyes / CC BY SA 4.0

Con elecciones presidenciales a la vista en toda la región, los outsiders políticos capitalizan la profunda desconfianza en la clase dominante

El coronavirus ha devastado la población y las economías de América Latina, y una de cada cuatro muertes en el mundo por Covid-19 ocurre en la región. A medida que se intensifica la reacción violenta por la pandemia los políticos están en la línea de fuego, y una ola de elecciones este año ofrece a los outsiders [líderes desconocidos] populistas la oportunidad de derrocar a los tambaleantes líderes en ejercicio.

“Cualquier loco en estos países que prometa grandes cosas va a salir elegido,” dijo un banquero de alto rango de la región. “La gente ha pasado por momentos muy difíciles, y es susceptible a grandes promesas.”

Los prolongados confinamientos impuestos por la mayoría de los presidentes en América Latina no lograron frenar el número de muertos por Covid-19 pero sí golpearon las economías de la región, que se redujeron aproximadamente un 7,4 por ciento el año pasado y se espera que se recuperen solo un 4,1 por ciento este año, según opiniones generales compiladas por Citibank.

Con la esperanza de capitalizar la desconfianza sin precedentes de una clase política percibida como desconectada de la realidad además de corrupta, una serie de candidatos inconformistas y marginales se postulan en las elecciones presidenciales de Ecuador, Perú y Chile este año.

“Ellos [los líderes políticos] son ​​solo un poco más populares que un vendedor de coches de segunda mano,” dijo Christopher Sabatini, investigador principal para América Latina en el instituto de políticas internacionales Chatham House. “Cualquiera que tenga una mínima asociación con la clase política tradicional será rechazado.”

Incluso antes de la pandemia, la región había sido sacudida por una ola de protestas sociales que comenzó en Chile en octubre de 2019. Los disturbios y manifestaciones callejeras allí expusieron un profundo descontento con un sistema que era elogiado en el exterior como un ejemplo de buen gobierno, pero percibido dentro del país como favorable solamente a una élite privilegiada.

Mientras tanto, en México, Argentina y Colombia la mayoría de los ciudadanos han perdido la confianza y no votarían por su presidente, según una encuesta de la organización filantrópica mundial Luminate. En Ecuador, el índice de popularidad del presidente Lenín Moreno se ha desplomado a niveles de un solo dígito, y en Chile el presidente Sebastián Piñera registra preferencias que merodean el 15%.

La excepción es Brasil — la mayor economía de la región — donde el líder de extrema derecha Jair Bolsonaro ha aumentado su popularidad con generosas donaciones en efectivo a los pobres y una fuerte oposición a los confinamientos.

“En una región en la que el Covid-19 tendrá repercusiones duraderas, estos hallazgos revelan señales preocupantes para el futuro de la democracia latinoamericana,” afirma Luminate. “El declive tangible en la preferencia por la democracia, particularmente entre los jóvenes, combinado con el apoyo a las protestas y el creciente descontento con la clase política actual, sugiere un período de alta volatilidad política.”

Arturo Valenzuela — exsecretario de estado adjunto de Estados Unidos para la región, nacido en Chile — dijo que la volatilidad favorecía a las caras nuevas. “Hay una nueva generación de líderes que salen de las organizaciones de la sociedad civil y dicen que ya no soportan el status quo,” dijo a este diario. “Quieren cambiar la política.”

Piñera — multimillonario acusado por sus opositores de estar desconectado de la población — solamente cedió a las demandas populares luego de meses de disturbios en Chile, donde se le pedía una asamblea electa para redactar una nueva constitución. El trabajo comenzará a finales de este año, coincidiendo con las elecciones presidenciales de noviembre.

Piñera no volverá a presentarse y es probable que la contienda se libere entre populistas de izquierda y derecha. Daniel Jadue, alcalde comunista de un suburbio de Santiago, y Pamela Jiles — expresentadora de televisión famosa que aumentó su popularidad al patrocinar una ley que permite a los chilenos aprovechar sus fondos de pensiones — se encuentran entre los favoritos en las encuestas de opinión.

Perú — que celebra elecciones presidenciales en abril — experimentó un período de turbulencia política en noviembre pasado que hizo que tres presidentes diferentes ocuparan el cargo en poco más de una semana. Una serie de candidatos populistas se disputan las elecciones.

“Ninguno de los candidatos parece creíble como alguien que pueda intervenir y resolver los problemas del país,” dijo Nicholas Watson, director para América Latina de la consultora Teneo. “No veo que ninguno de ellos pueda detener el proceso de desmantelamiento de los muros institucionales colocados alrededor del Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Reserva.”

En Ecuador — uno de los países más afectados por el coronavirus — las elecciones presidenciales de febrero enfrentan al economista radical de izquierda Andrés Arauz con Guillermo Lasso, un millonario banquero conservador.

Arauz — que lidera algunas encuestas y está en segundo lugar en otras — es el protegido de Rafael Correa, un populista de izquierda que gobernó Ecuador de 2007 a 2017. Si sale victorioso planea traer de vuelta a su mentor como asesor, una perspectiva que alarma a algunos inversionistas extranjeros que recuerdan los grandes préstamos y gastos de Correa, así como sus estrechos vínculos con China.

Al planificar el regreso de un influyente expresidente de izquierdas al gobierno poniéndole por debajo de un nuevo presidente, la oposición de Ecuador sigue los mismos pasos de Argentina y Bolivia. Cristina Fernández de Kirchner, apasionada populista, fue elegida vicepresidenta de la Argentina en 2019 y Evo Morales, fanático de izquierdas, ha regresado a Bolivia del exilio después de que su protegido Luis Arce derrotara a una administración interina conservadora en octubre de 2020.

Mientras tanto, en México — la segunda economía más grande de la región — el presidente Andrés Manuel López Obrador ha anulado las políticas mercantilistas de los últimos 36 años, reduciendo las reformas energéticas de tendencia liberal y restaurando el papel de liderazgo de la petrolera estatal Pemex en el desarrollo económico nacional.

La perspectiva de que otros países de la región abandonen la ortodoxia económica y la prudencia fiscal, y regresen a los años de grandes gastos del boom mundial de las materias primas, son factores de alarma para los inversores, sobre todo porque los precios de las materias primas son ahora mucho más bajos y las finanzas nacionales más inestables.

“El hecho de que Trump haya sido tan populista ha legitimado el populismo en América Latina,” afirma un líder empresarial estadounidense que viaja extensamente por la región. “Las elecciones de 2021 van a ser un punto de inflexión para muchos de estos países. Veremos cuántos de ellos se dan vuelta.”


Artículo de Michael Stott, editor de Latinoamérica
Publicado en Financial Times el 
domingo, 3 de enero de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.ft.com/content/731fb76f-996e-4482-a681-8f0f88cfc633

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