Gobierno vuelve a retroceder sobre las clases al aumentar presiones por Covid

THE GUARDIAN — SÁBADO, 2 DE ENERO DE 2021

Escuelas primarias permanecerán cerradas mientras casos de coronavirus exceden los 50.000 por cuarto día consecutivo

Todas las escuelas primarias de Londres permanecerán cerradas al inicio del nuevo período lectivo, después de que el Gobierno cediera a las protestas y la presión legal de autoridades locales de la capital.

Según el plan inicial del Gobierno, las escuelas secundarias y las universidades se mantendrían cerradas para la mayoría de los alumnos durante las dos primeras semanas de enero, mientras que las escuelas primarias de 50 localidades de Londres y el sur de Inglaterra también debían mantener sus puertas cerradas hasta el 18 de enero.

Sin embargo, la lista omitía varias áreas de Londres donde las tasas de transmisión de Covid-19 siguen siendo altas como el distrito de Haringey, cuyas autoridades dijeron que estaban preparados para desafiar al Gobierno y apoyar a cualquier escuela que decidiera cerrar para proteger al personal y a los alumnos.

Las protestas de las autoridades locales llegaron a un punto crítico con una carta dirigida al ministro de educación Gavin Williamson, remitida por nueve autoridades londinenses pidiendo que sus escuelas primarias estuvieran cerradas para todos los alumnos, excepto para niños vulnerables y aquellos cuyos padres sean trabajadores esenciales.

La acción provocó una reunión de emergencia de la Oficina del Gabinete el día de Año Nuevo, donde se aprobó la revisión y se agregó a las 10 autoridades educativas de Londres restantes a las “áreas de contingencia” del Gobierno.

La doctora Mary Bousted, secretaria general adjunta de la Unión Nacional de Educación, dijo que las escuelas primarias en todo el país deberían cerrarse. “Lo que es correcto para Londres es correcto para el resto del país,” dijo. “Es hora de que el Gobierno proteja a sus ciudadanos, y en particular a sus niños, cerrando todas las escuelas primarias durante dos semanas para que la situación se evalúe adecuadamente, las escuelas sean mucho más seguras y los niños y sus familias protegidos.”

En la capital, Richard Watts, líder del ayuntamiento de Islington, dijo: “Estoy muy aliviado de escuchar esta noticia. Había una enorme preocupación por parte de los padres y las escuelas, que no podían entender la razón por la que algunos distritos fueron excluidos.”

“Saludamos que el Gobierno, tardíamente, haya escuchado a los gobiernos locales. Trabajaremos con nuestras escuelas para asegurarnos de que ofrezcan un aprendizaje por internet de alta calidad y puedan dar la bienvenida a los alumnos tan pronto como Sanidad Pública lo considere conveniente.”

El Ministerio de Educación (DfE) confirmó la medida en un comunicado: “A la luz del rápido aumento de las tasas de casos de Covid en la capital y el compromiso continuo con las autoridades londinenses y la evidencia presentada, el Gobierno ha revisado los distritos de Londres donde se aplicará el marco de contingencia, añadiéndose a todos los demás distritos.”

Los alumnos que no reúnan los requisitos para asistir recibirán aprendizaje por internet de sus escuelas. Los entornos de primeros años permanecerán abiertos, al igual que la provisión alternativa y las escuelas especiales, dijo el DfE.

“Debemos tomar esta medida para proteger a nuestro país y al NHS. Continuaremos revisando la lista de autoridades locales y volveremos a abrir las aulas tan pronto como sea posible,” dijo Williamson.

La medida significa que las escuelas en Camden, la City londinense, Greenwich, Hackney, Haringey, Harrow, Islington, Kingston upon Thames, Lambeth y Lewisham estarán cerradas para la mayoría de alumnos desde el lunes hasta por lo menos el 18 de enero.

Después de que The Guardian revelara la medida el alcalde de Londres, Sadiq Khan, recibió con agrado la noticia diciendo que significaría que todas las escuelas primarias de la capital obtendrían el mismo trato.

Sin embargo, la decisión deja interrogantes sobre la toma de decisiones del Gobierno y representa un revés humillante para Williamson durante su mandato como ministro de educación.

Kate Green, la ministra de educación por la oposición, dijo: “Este es otro cambio de sentido del Gobierno que crea un caos para los padres solo dos días antes del inicio del trimestre.”

“El manejo incompetente de Gavin Williamson del retorno de las clases en escuelas y universidades está creando un estrés enorme para padres, alumnos y personal escolar y universitario, y daña la educación de los niños.”

Varias autoridades locales habían estado preparando recursos legales para mantener cerradas sus escuelas primarias.

“Nuestros consejeros legales nos advierten que las omisiones de la lista son ilegales por varios motivos y pueden ser impugnadas en los tribunales,” decía la carta de las nueve autoridades de Londres enviada a Williamson.

Las escuelas en las áreas de emergencia pueden permanecer cerradas después del 18 de enero. Al respecto, el diario Daily Telegraph cita a una fuente gubernamental de alto nivel: “Hemos tenido cuidado de no decir que definitivamente [estas escuelas] reabrirán el 18 de enero, porque no lo sabemos.”

Mientras tanto, el DfE enfrenta una nueva rebelión de las autoridades de escuelas secundarias en Inglaterra por su exigencia de que se hagan pruebas de coronavirus obligatorias para los alumnos a partir del 11 de enero.

Autoridades escolares y sindicatos magisteriales se han estado reuniendo durante el período del nuevo año para discutir una respuesta a la demanda, y muchos directores de secundaria argumentan que el régimen de pruebas no es práctico ni viable.

La ciudad que más apoyó al Brexit, preocupada por su futuro fuera de la UE

Muelle de Immingham. Crédito: S J Warren / Immingham Museum

Immingham, puerto de Lincolnshire que votó abrumadoramente por salir de Europa, ahora teme quedar en el olvido

En el estuario de Humber, a seis millas de la localidad de Grimsby, unas enormes grúas le indican a uno que ha llegado a Immingham. Aquí — y lo señala con orgullo su alcalde — todo el mundo conoce a alguien que trabaja en los muelles.

Hoy, la ciudad de 9.000 habitantes del norte de Lincolnshire cree que está a la vanguardia del futuro de Gran Bretaña fuera de la UE. Para muchos eso es una retribución por el referéndum, según el cual 70 por ciento de sus habitantes votó a favor de salir de Europa.

Ahora Immingham, uno de los puertos más grandes del Reino Unido y enlace de 46 millones de toneladas de carga anuales, que van desde automóviles alemanes hasta carbón y acero, se beneficiará.

Sin embargo, Stefan Allan, el alcalde de Immingham, sigue preocupado.

La imagen de camiones estacionados en Dover en los últimos días ha minado la confianza de Immingham en los beneficios del Brexit. Allan dijo que le preocupaba que no hubiera habido suficiente preparación para la salida de Europa si sintiera algún cambio repentino en las tarifas. “Todos en la ciudad trabajan en el puerto o conocen a alguien que trabaja en el puerto,” dijo. “No queremos vernos obstaculizados por el repentino impacto de los aranceles meses después. Me preocupa que se olviden de nosotros. Somos un pueblo pequeño y todos se olvidan que el puerto es el más grande del país por tonelaje.”

“Todo el mundo ha visto los cientos de camiones atrapados en Kent, pero había unos 50 camiones en Immingham el día de Navidad. No tenemos la infraestructura si pasara algo.”

Agregó que la ciudad estaba buscando convertirse en un puerto libre, donde las reglas de impuestos y tarifas se relajan, pero las preguntas al Gobierno sobre si esto sucedería habían sido respondidas por un “silencio mediático” mientras él “todavía está buscando casi todas las respuestas”.

El puerto representa £75.000 millones de comercio al año y mantiene más de 10.000 puestos de trabajo. Stuart Wade, de 43 años, trabajador de petróleo y gas, dijo que también le preocupaba que se hubiera pasado a Immingham por alto en los preparativos del Brexit.

“Tengo muchas preocupaciones. Obviamente afectará bastante a la zona,” dijo. “Hablan mucho del puerto de Dover, pero Immingham es un punto estratégico. Nadie lo sabrá hasta que empecemos, pero falta preparación.”

Entre los que trabajan en los muelles se encuentra Anthony Parkin, de 73 años, cuyo trabajo se basa en las importaciones alemanas, pero se mostró relajado con respecto al Brexit.

“No estoy realmente preocupado. Saco autos del barco y los cargo, BMW de Alemania, y los autos siguen llegando y no estoy al tanto de ningún cambio en absoluto. Los muelles van teniendo más y más faena a lo largo de los años, y creo que eso continuará.”

David Wilson, tabernero jubilado de 74 años, dijo que creía que a la ciudad le iría bien fuera de las reglas de la UE. “Estoy encantado, estoy deseando que llegue. Hemos estado limitados durante años. Todos estos que siembran miedo y han estado propagando desde el primer momento que todo irá mal, pero el puerto funcionará bien.”

En un párking de camiones cercano Sam Bennett, de 46 años, dice que tuvo que abandonar un negocio al no poder competir con Europa y votó a favor de la salida, pero predijo que los cambios causarían caos.

“Va a ser una pesadilla,” dijo. “Me preocupa que esto pueda ponerse como Dover la semana pasada. He estado en esa situación antes, y no es agradable.”

Sin embargo Rafal Sledz, un piloto polaco, dijo que esperaba lo mejor y que no le preocupaban los cambios. “No estoy preocupado. Me han dicho que siga con normalidad y que siga conduciendo. No creo que haya muchos problemas.”

La cercana Grimsby importa alrededor de 500.000 vehículos al año, pero su industria pesquera es ahora de solo unos cuantos arrastreros, habiendo sido alguna vez la flota más grande del mundo. Se mencionó como culpable a la política pesquera común de la UE, pero los residentes dijeron que no habría cambios de la noche a la mañana.

“La gente vive en las nubes si cree que las cosas van a cambiar y que Grimsby volverá a ser lo mismo que en los buenos tiempos,” opina Paul Berry, de 46 años y propietario de la tienda de ciencia ficción Star Rider, una de las pocas tiendas independientes que quedan en el centro del pueblo. “¿Quién va a salir a navegar así porque sí?”

Paul Jameson, de 56 años — zapatero que votó por salir de Europa — dice que está contento de que Gran Bretaña haya salido de la UE, pero que no espera que Grimsby se beneficie de inmediato.

“La industria pesquera está muerta aquí. Si se va a recuperar, ya veremos. Los muelles estaban llenos de arrastreros, pero ahora apenas hay nada. No veo que [los buenos tiempos] vayan a volver. No supondrá ninguna diferencia para mí, pero espero que Gran Bretaña establezca sus propias reglas.”


Artículo de Neil Johnston, corresponsal en las Midlands
Publicado en The Times el 
viernes, 1 de enero de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.thetimes.co.uk/article/pro-brexit-town-of-immingham-still-worried-about-future-outside-eu-n8dxgszxz

Temen ola de frío en 2 semanas por calentamiento ‘repentino y estratosférico’

‘Overground’ llegando a la estación South Hampstead (Londres) durante la ‘Bestia del Este’ de 2018. Crédito: RPM – Flickr / CC BY 2.0

Reino Unido fue afectado en 2018 por caos de transporte debido a fuertes nevadas y temperaturas de hasta -10 °C

Gran Bretaña podría ser azotada nuevamente por otra ‘Bestia del Este’ en los próximos quince días, ya que los meteorólogos advierten sobre un ‘calentamiento repentino y estratosférico’ (SSW, por sus siglas en inglés) sobre el Ártico.

Las temperaturas podrían alcanzar los -10°C, las carreteras podrán estar completamente congeladas y se espera que caiga nieve en todo el país, mientras la policía ha advertido no efectuar ningún desplazamiento no esencial.

Los meteorólogos dicen que se está produciendo un SSW en lo alto de la estratosfera — lo que significa que los vientos en el vórtice polar se debilitan temporalmente, o incluso se invierten, y terminan fluyendo de este a oeste trayendo aire frío de Siberia a Gran Bretaña.

En 2018, cuando se produjo la última ola de frío — denominada Beast from the East [‘Bestia del Este’] — Reino Unido se vio sumido en un caos del transporte en que conductores quedaron varados durante la noche en las autopistas, bajo intensas nevadas que obligaron a cerrar las escuelas.

Grahame Madge, de la Met Office [Agencia Meteorológica] dijo: “La opinión de muchas agencias meteorológicas coincide en que este SSW tendrá lugar la próxima semana.”

“Cuando eso suceda en la estratósfera, a unos 30 km, nuestro patrón de viento tradicional puede revertirse.”

“Lo que no queda tan claro es la perspectiva a largo plazo del impacto de este hecho. Dos de cada tres SSW resultan en episodios de frío muy intensos, pero uno de cada tres tiene poco impacto.”

Las temperaturas en Reino Unido ya están bajando.

En la víspera de Año Nuevo, el mercurio cayó a una mínima de -7,3°C en Wiltshire, y se espera que las heladas y el hielo duren hasta la próxima semana, dijo la Met Office.

Por su parte, fuerzas policiales en las áreas afectadas por el hielo y la nieve instaron a los automovilistas a viajar solo si era necesario, ya que los equipos de emergencia tuvieron que asistir a varias colisiones en los días previos a la Nochevieja.

La policía de Derbyshire informó de una colisión de cinco coches justo antes de las 7:30 a.m. del 1 de enero.

Las advertencias son repetidas por el portavoz de siniestros del Real Automóvil Club (RAC) Simon Williams, quien dijo a The Telegraph: “El mejor consejo es siempre: si no tiene que conducir, no conduzca.”

“Lo último que necesitamos en este momento son más accidentes y más personas que necesiten tratamiento hospitalario en un momento en que el NHS se encuentra bajo una presión extrema.”

De cara a los próximos días Alex Burkill — meteorólogo de la Met Office — dijo que Reino Unido sufrirá “duras heladas” durante la primera semana de enero.

“Obviamente hace mucho frío, y va a seguir estando frío durante esta semana,” dijo.

“Si bien habrá algunas contingencias invernales, no será realmente hasta el final de la semana que veamos nieve significativa.”

“Esta noche veremos que las temperaturas bajarán nuevamente y eso traerá un riesgo bastante significativo de parches de hielo, particularmente en zonas del norte de Escocia.

“Supongo que no pasará mucho tiempo antes de que el riesgo de que comiencen a formarse placas de hielo una hora después de la puesta del sol.”

Burkill agregó que las temperaturas en el sureste pueden caer por debajo del punto de congelación el viernes por la noche, y partes de Escocia podrían enfrentar mínimas de -7°C (19,4°F).

Asimismo, dijo que en Londres se esperan máximas de 4°C (39,2°F) el día de Año Nuevo, con temperaturas que bajarán a casi 0 grados durante la noche.

Más al norte, en Manchester las temperaturas podrían alcanzar un máximo de 5°C (41°F) pero caerán en picado hasta un mínimo de -4°C (24,8°F) durante la noche.


Artículo de Jamie Johnson
Publicado en The Daily Telegraph el 
viernes, 1 de enero de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.telegraph.co.uk/news/2021/01/01/beast-east-fears-forecasters-warn-sudden-stratospheric-warming/?

Anthony Hopkins: ‘Actúa como si fracasar fuera imposible’

El actor, posando en el estudio de su casa de Malibu (California) con sus obras.
Foto: © Tara Arroyave

El actor más grande — y alguna vez el más rabioso — de su generación es ahora también pintor, compositor, escritor y héroe de Instagram. Cuenta la evolución de su estado de ánimo, ahora apacible

Cualquiera que haya venido siguiendo a Anthony Hopkins en Instagram últimamente habrá disfrutado de una vista privilegiada de sus muchas caras. Habrá visto a un Hopkins conmovedor tocando el piano para su gato Niblo en su residencia de Malibú y a un Hopkins gracioso haciendo el baile de Drake en TikTok, hablando con los acentos de Stallone y Schwarzenegger y llevando muchas camisas hawaianas silvestremente coloridas.

Pero quizás, sobre todo, habrá visto a un Hopkins inspirador y filosófico diciendo a la generación más joven que, a pesar de todo lo que sucede en este momento, pueden hacer realidad sus sueños (en julio publicó esto: “Felicitaciones a la promoción 2020 … Leí en alguna parte, no recuerdo si fue en el Antiguo Testamento o si fue un chamán, y el chamán dijo que había una sequía, el ganado se estaba muriendo, la gente se moría en el desierto y el chamán dijo: construyan acequias… caven las acequias y vendrá la lluvia”).

Han pasado muchas décadas desde que Hopkins — ahora de 82 años — se despojó de su piel de bebedor empedernido pero sigue siendo persona inescrutable, y el impredecible destello de peligro permanece en él. Ese peligro es lo que le ha definido como actor: nunca se sabe qué, o quién, será lo siguiente que veamos de él, ya sea que interprete al rey Lear en el escenario del National Theatre o que gane un Oscar por su interpretación del asesino en serie Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes. En 1973 abandonó una producción de Macbeth a mitad de la temporada; dos años después tomó su última copa de alcohol. Se ha convertido en una de las estrellas más prolíficas de Hollywood, ganando cuatro nominaciones más al Oscar por Lo que queda del día, Nixon, Amistad y, este año, Los dos papas. Su historia podría haber sido la de un talento desperdiciado pero es una de recuperación. Y es, en definitiva, el viejo y sabio estadista con delicada voz del sur de Gales quien me habla desde Malibú, no el antihéroe de susurro siniestro o alarido ensordecedor.

Me saca todo el paquete motivacional completo. “En la publicación sobre la promoción 2020, estaba pensando en lo devastador que puede ser para toda una generación de jóvenes que comienzan y, de repente, se les va el profesor. Es decir, ¿qué pasaría? De ahí surgió mi idea, porque la historia de mi vida fue creer y visualizar un resultado fantástico. Actúo como si todo fuera posible. Actúo como si creyera que se hará realidad. Incluso si a veces, bueno, uno siempre tiene dudas, pero cuando surjan las dudas simplemente sigue adelante y créete que va a funcionar. Actúa como si fuera imposible fallar.”

En el pasado, ha dicho que no estaba seguro de aquello en lo que creía de un día para otro (“o Dios o Santa Claus o Campanilla [el hada de Peter Pan]”). Hoy, parece haber decidido que cualquier fuerza que haya, viene de adentro. “He sobrevivido todos estos años, a pesar de mis dudas y mi pasado, estoy constantemente sorprendido y creo que se debe a una especie de — estas son palabras poderosas — fe o convicción en algún tipo de energía que llevamos dentro. No soy psiquiatra, no soy filósofo, no soy nada de eso, pero… es algo que quizás aproveché cuando era pequeño. Y estoy seguro de que creo que puede suceder con los niños pequeños de hoy. Cree en ello, crea y visualízate en un futuro poderoso.”

Su preocupación por las nuevas generaciones ha resultado en un proyecto algo incongruente — esto es, para aquellos de nosotros que nunca le olvidaremos como el devorador de hígados Hannibal Lecter — pero, aún así, admirable. Está lanzando su marca Anthony Hopkins de velas y difusores perfumados, y una eau de parfum (inspirada en los aromas del campo de su infancia en Margam, cerca de Port Talbot, en el sur de Gales) para apoyar la campaña No Kid Hungry iniciada por la entidad benéfica Share Our Strength. “Habíamos estado trabajando en ello durante aproximadamente un año, luego el confinamiento cambió el curso de los acontecimientos y surgió esta idea sobre las inmensas dificultades que han afectado a las familias en todo el mundo, especialmente a los niños que no pueden regresar a la escuela. Es algo devastador lo que ha sucedido y todo lo que puedo hacer es ofrecer una visión positiva de que la gente puede superar esto.”

El empaque contará con pinturas del propio Hopkins porque — además de ser uno de los actores más prolíficos de Hollywood — es un artista de renombre, por no decir que también es un compositor cuyas piezas clásicas han sido grabadas e interpretadas en directo por la Orquesta Sinfónica de Birmingham. Puede que sea, como dijo Richard Attenborough, el mejor actor de su generación, pero resulta que pisar las tablas fue una idea que no llegó pronto a la mente del joven Hopkins.

La música fue su primer amor, y de niño improvisaba melodías en el piano. “Quería ser pianista,” dice, “y por pura casualidad y accidente me convertí en actor”. También le encantaba dibujar de niño, y jugó con la idea de convertirse en dibujante aunque no por mucho tiempo. “Conocí a un hombre que trabajaba en el correo que también era artista y dibujante, y me dijo: ‘Bueno, se necesita un gran talento’… así que abandoné esa idea.”

Tardó medio siglo en retomar sus pinturas, alentado por su tercera esposa, Stella Arroyave, luego de ver los garabatos que dibujaba en sus guiones cinematográficos. “[Ella] es una máquina,” dice. “Vio mis dibujos y dijo ‘tienes que pintar, simplemente hazlo’. Lo mismo con la música. Me escuchó tocar una pieza musical y dijo: ‘¿Qué es eso?’ Y yo dije: ‘No sé, es algo que inventé hace cientos de años’. Y ella dijo: ‘Bueno, deberías hacer algo con eso’. Así que lo orquesté y ella envió el manuscrito a André Rieu; él lo tocó, y comencé a componer más.”

Muchas de sus pinturas son inquietantes piezas expresionistas en las que los ojos aparecen grandes, mirando con fuego al estilo Hopkins desde las profundidades de los lienzos. Son un remolino de colores neón, la pintura untada como una pasta espesa. También hay paisajes, algunos al estilo Hopper; otros son más impresionistas. “No se me da bien recibir instrucciones, con lo cual no podía sentarme en una clase de arte a dibujar manzanas,” dice. “Al principio pensé: ‘No sé pintar’. Pero otra voz me dijo: ‘Bueno, inténtalo igualmente — nadie te va a meter en la cárcel si no funciona’.”

Una pintura, Ballet on the Moon, presenta una colección de animales, incluyendo un elefante rosa con coquetas pestañas, reunidos alrededor de la cabeza de un anciano — lo que quizá refiere a una excursión que hizo con su abuelo al circo de Port Talbot, en 1947. Es un momento en su vida que también se evoca en una de sus composiciones musicales, ya que su infancia obrera en Margam vuelve una y otra vez como inspiración de su obra. Creció siendo hijo único de un panadero. Su padre era un hombre sensato que le enseñó a mantener los pies en la tierra. Su madre animó su lado musical comprándole una pianola de pared de £5. Una de sus pinturas muestra a dos trabajadores siderúrgicos de Port Talbot que tienen la cabeza ovalada como las de Munch, caminando uno al lado del otro, mientras el contrapunto pastoral de ese paisaje industrial se evoca en una composición orquestal tiernamente nostálgica llamada simplemente Margam. “Soy consciente de mi pasado todos los días,” dice Hopkins. “Sueño que estoy allí la mayor parte del tiempo. Pasé un tiempo allí el año pasado, haciendo un documental sobre mi época en Gales, y contemplé la idea de tal vez regresar.”

Sería un largo viaje de regreso a un lugar donde, al menos en la escuela, no fue feliz; y localiza muchos de los problemas que le agobiaron cuando era joven en ese momento. “Cuando era niño, en la escuela no fui muy brillante,” dice. “Me consideraban bastante atrasado y, por supuesto, a la edad de la adolescencia me sentí muy enojado y confundido y no sabía qué camino tomar. No creía tener ninguna esperanza en absoluto. Y recuerdo que le dije a mi padre: ‘Un día te demostraré que sí’. Recuerdo que era Semana Santa de 1955 y se lo dije con tanta convicción a mi padre — que siempre me animó, por cierto. Se lo dije porque mis reportes escolares eran espantosos. ‘Un día’, le dije, ‘te lo demostraré’. Y recuerdo que a fines de ese año obtuve una beca para el Royal Welsh College of Music & Drama, y en 10 años sucedieron cosas extraordinarias en mi vida. Todavía hoy miro hacia atrás y me pregunto cómo sucedió todo esto. Creo que viene de ese momento importante.”

Por supuesto, hubo contratiempos en el camino. Cuenta la historia de un viaje desde Gales al teatro Old Vic de Londres para una audición en 1960, y el director le dijo: ‘Ah, bueno, tal vez algún día, pero no creo que lo obtengas [el papel] ahora’. Veinte años después, ese mismo director llegó al camerino de Hopkins cuando interpretaba a un monstruoso magnate de los periódicos — en la obra Pravda de David Hare — en el National Theatre, y tuvo que tragarse un pastel de humildad. “Entonces, así es,” dice alegremente Hopkins.

En 1965, Sir Laurence Olivier le invitó a unirse a la Compañía Nacional de Teatro. Joven y ambicioso, rápidamente se robó el centro de atención. En su autobiografía, Olivier recuerda haber tenido que entregar a Hopkins su papel de Edgar en La danza de la muerte de Strindberg, porque cayó con apendicitis: “Un nuevo actor joven de la compañía, excepcionalmente prometedor y de nombre Anthony Hopkins, me había estado estudiando y se quedó con mi papel de Edgar como un gato lleva a un ratón entre los dientes.”

Hopkins recuerda este período, así como su trabajo en Pravda en el National, como sus dos momentos más felices en el teatro. Pero la segunda mitad de los ochenta también marcó su canto de cisne como actor de teatro. Su última actuación de un Shakespeare fue en 1986, interpretando al rey Lear dirigido por Hare. Hollywood le estaba llamando. Peter Hall, entonces director del National, se lamentó: “Hicimos el último Shakespeare de Tony, y es una pena que lo dejara.”

¿Se arrepiente de haberse alejado del teatro? “Sentí que no podía componer mis papeles. No podía con la rutina. Es decir, no era una persona con habilidades sociales. Pensaba: ‘Todavía no encajo’. Entonces las circunstancias cambiaron, y vine a Estados Unidos a hacer El silencio de los inocentes y eso cambió un poco mi dirección y pensé: ‘Quizás deberías quedarte en esto’.”

¿Alguna vez volvería a los escenarios? “Trabajé con Ian McKellen hace cinco años en la película The Dresser. Le admiro a él, a Judi Dench y a todas esas personas que tienen esa tenacidad, ese impulso para subir al escenario. Yo, lamentablemente, desafortunadamente […] tal vez soy demasiado nervioso como para exponer esa parte de mí mismo. No creo que tenga ese poder de permanencia, no creo que tenga ese temple para ser repetitivo noche tras noche. No, no tengo ganas de volver. A menos que hubiera una oferta extraordinaria, y tendría que pensármelo dos veces.”

David Hare le dijo una vez a Hopkins que era la persona más malhumorada que había conocido. Y en un documental del [centro cultural] Southbank transmitido cuando él y Hopkins trabajaban en King Lear en 1986, Hopkins dijo: “[La rabia de Lear es] tan volcánica … lo parte en dos, lo deja de par en par … y yo tengo esa rabia”. ¿De dónde venía esa rabia interior, y cómo ha aprendido a dominarla?

“Creo que era solamente … volver a ese niño pequeño, sentirme inestable, sentirme un desadaptado … No era una rabia volcánica ni nada de ese tipo. Era solo una energía … Solo le llamaba energía, una energía de no encajar. No puedo perder el tiempo enfureciéndome todo el tiempo, porque la vida es demasiado corta y te va a matar. Así que he tenido suerte de haber sobrevivido todos estos años y, sí, he tenido dos vidas … a veces miro hacia atrás en mi vida hace 40 años y pienso, Dios mío, qué desastre era. No estoy orgulloso de mi pasado. Tampoco lo habría evitado, porque así fue para mí. Pero no estoy orgulloso de las cosas que hice. Causé un poco de daño. Un par de personas con las que trabajé acaban de morir, palmaron porque destruyeron sus propias vidas. No, yo también estaba en ese camino y pensé, ‘Gracias a Dios salí de él’. No soy evangelista ni predicador. Me alegro de haberme librado de esa pesadilla porque no era agradable. No era un tipo muy agradable, era un tipo bastante desagradable. Así que a lo largo de los años pensé ‘Cálmate, cálmate’. Tengo mucha suerte de estar aquí.”

El riesgo de contagiarse de Covid-19, dice, le supuso rechazar un papel en una película con Kenneth Branagh (“uno de mis actores favoritos”). Pero todavía está en lo más alto, después de ser nominado al Oscar al Mejor Actor de Reparto por Los dos papas, y su esposa le acaba de dirigir en una película que ella escribió, Elyse, donde interpreta a un psiquiatra que ayuda a una joven que ha tenido un colapso mental. También se estrenará en diciembre la película de la exitosa obra de teatro de Florian Zeller, El padre, en la que Hopkins es un hombre hundido en la demencia. Después del Festival de Cine de Sundance a principios de este año, Vanity Fair describió su trabajo como “una actuación imponente tan precisa y exigente como envolvente. Te recuerda porqué Hopkins disfruta del venerable estatus que ha tenido durante tanto tiempo”.

El propio Hopkins dice: “Es una de las mejores películas en las que he participado. Los últimos cinco años para mí han sido geniales; trabajar con Richard Eyre, Ian McKellen, Emma Thompson y luego ésta con Olivia Colman. Un momento bastante extraordinario.”

Y así continúa, preparándose minuciosamente para los papeles, pintando, tocando el piano, escribiendo un guión cinematográfico ambientado en Gales, montando un hogar para rescatar perros y gatos, y llevando con aplomo sus camisas hawaianas (son de una tienda de Hawaii llamada Jams World) — una compleja mezcla de viejo sabio y chico práctico de clase obrera de Port Talbot. “Sigue sonriendo, sigue riéndote; eso es todo lo que puedes hacer,” dice mientras nos despedimos.


Artículo de Tim Auld
Publicado en Financial Times el 
lunes, 21 de septiembre de 2020

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.ft.com/content/7214ea00-a4b7-460a-8c29-e580e9d89d7f