Nuestro Reino Desunido

THE SUNDAY TIMES — DOMINGO, 24 DE ENERO DE 2021

Mayorías apoyan plebiscitos sobre fronteras en Escocia e Irlanda del Norte | Partido Nacional Escocés (SNP) se prepara a arrasar en elecciones de mayo | Casi 1 de cada 3 desea referéndum en Gales | Menos ciudadanos se consideran ahora británicos

Reino Unido enfrenta una crisis constitucional que ejercerá presión sobre la Unión, ya que nuevas encuestas revelan que la mayoría de los votantes en Escocia e Irlanda del Norte desean referendos sobre la desintegración de Gran Bretaña.

Una encuesta de cuatro países encargada por The Times — basada en consultas separadas en Escocia, Irlanda del Norte, Inglaterra y Gales — también reveló que el sentido de identidad británica que alguna vez unió al país se está desintegrando.

Y en otro hecho significativo, el Partido Nacional Escocés (SNP) anunció que está preparado para convocar un referéndum de inmediato si Boris Johnson se niega a autorizarlo — una medida que coloca a los dos gobiernos en un curso de colisión constitucional.

En Irlanda del Norte, una mayoría (51% a 44%) quiere un referéndum sobre la frontera en los próximos cinco años. Y los partidarios de la Unión tienen solo una pequeña ventaja sobre aquellos que quieren una Irlanda unida ahora — 47 por ciento contra 42 por ciento — pero otro 11 por ciento se mantiene indeciso, lo cual es suficiente para amenazar el futuro del Reino Unido.

El informe de la empresa encuestadora LucidTalk en Irlanda del Norte encontró que entre los menores de 45 años, los partidarios de la reunificación irlandesa superan en número a los que quieren permanecer en Reino Unido, en un 47%.

En medio de la creciente crisis los ministros del Gabinete — encabezados por Michael Gove — se reunieron la semana pasada para discutir los planes de una campaña para elaborar el caso de la defensa de la Unión.

Gove también ha comparado los planes con Gordon Brown, el ex primer ministro laborista.

Sin embargo, las encuestas muestran que votantes de los cuatro rincones del país esperan que Escocia se independice en los próximos 10 años, con márgenes muy superiores a 2 a 1 en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Los electores de Irlanda del Norte también piensan que habrá una Irlanda unida dentro de 10 años, con un margen del 48% al 44%.

La encuesta escocesa realizada por Panelbase encontró que el Partido Nacional Escocés (SNP) está en camino de una aplastante victoria en las elecciones al parlamento escocés previstas para mayo, que probablemente serán el detonante de una nueva crisis política.

Un pronóstico de Sir John Curtice — el principal experto en elecciones de Gran Bretaña — muestra que los nacionalistas obtienen siete escaños más que en 2016, lo cual será tomado por la primera ministra Nicola Sturgeon como un mandato para una nueva votación de independencia.

Fuentes gubernamentales de alto nivel dicen que Johnson rechazará rotundamente esa demanda y revelaron que el Gobierno de Reino Unido tiene pocas intenciones de ofrecer concesiones anticipadas sobre mayores poderes autonómicos y que, por el contrario, jugará duro con Holyrood.

En un cambio de política, el SNP cedió ayer a la presión dentro del movimiento independentista por un llamado «Plan B». Sturgeon hará presión para un referéndum independientemente, desafiando efectivamente al primer ministro a contrariar la voluntad del pueblo escocés en los tribunales.

Con serias dudas sobre la legalidad de tal medida, Sturgeon sigue prefiriendo que Johnson le otorgue una orden de la sección 30 que dé a su referéndum el respaldo del Gobierno de Reino Unido, para garantizar que el proceso y el resultado puedan ser reconocidos internacionalmente. Sin embargo, la primera ministra afirma que Holyrood tiene el poder de actuar unilateralmente de ser el caso.

Alan Trench — de la unidad de derecho constitucional del University College London — dijo que es «muy claro» que el parlamento escocés solo puede realizar una votación para pedir que Escocia sea independiente si Reino Unido da su consentimiento, porque los asuntos constitucionales están reservados a Londres.

Aún así, cree que sería lícito que los nacionalistas celebren un referéndum buscando negociaciones sobre la independencia sin pedirlo directamente. “El referéndum no tiene tanto un carácter consultivo sino preliminar, e implicaría un segundo referéndum para dejar la Unión en los términos acordados en una fecha posterior. El segundo referéndum necesitaría una orden de la sección 30, o se convocaría según la legislación de Westminster.»

No obstante, existe un alto riesgo de que cualquier referéndum unilateral sea frenado por un boicot unionista — similar al intento separatista en Cataluña, que atrajo una participación de solo el 42 por ciento del electorado pero desencadenó una crisis política.

YouGov — que realizó las encuestas en Gales e Inglaterra — encontró que el apoyo a la independencia de Gales ha crecido hasta un 23 por ciento, comparado con menos de 20% de hace cinco años.

Su encuesta también deja al descubierto el nivel de apatía pública sobre el futuro de la Unión en Inglaterra.

Si bien solo el 17 por ciento de los votantes ingleses preferiría activamente que Escocia se fuera, a otro 28 por ciento no le importa el resultado. En conjunto, el 45 por ciento de los votantes equilibra el 46 por ciento que se sentiría molesto si Escocia decidiera independizarse.

Una de las razones de la fortaleza del SNP es la identidad. Alrededor del 56 por ciento de los escoceses se consideran totalmente escoceses, o más escoceses y británicos, en comparación con el 12 por ciento cuya lealtad es principalmente al Reino Unido. Solo el 27 por ciento de los votantes ingleses anteponen su condición de ingleses a la de británicos, aunque esa cifra se eleva al 41% entre los que votaron a favor de abandonar la Unión Europea. Eso ayuda a explicar porqué solo el 15 por ciento apoya la independencia de Inglaterra.

El Brexit y la crisis del coronavirus también parecen estar alejando a los votantes escoceses de la unión con Inglaterra. La encuesta de hoy muestra que el 53 por ciento votaría a favor de volver a unirse a la UE — una cifra que se corresponde estrechamente con la cantidad que respaldaría la independencia. Solo el 31 por ciento dice que no lo haría. En Inglaterra, por el contrario, los votantes se oponen a la reincorporación por un margen del 42% al 40%.

Sobre el coronavirus, el 42 por ciento de los escoceses cree que su país habría manejado mejor la crisis si hubieran sido independientes — casi el doble del 23 por ciento que no está de acuerdo. Una mayoría absoluta, el 53 por ciento, cree que las decisiones deben tomarse en Edimburgo, y solo el 14 por ciento dice que deben tomarse en Londres.

La aversión escocesa hacia Boris Johnson parece ser responsable de este sentimiento. Solo el 22 por ciento de los votantes escoceses cree que Johnson ha hecho un buen trabajo con el coronavirus, en comparación con el 61 por ciento que cree que Sturgeon ha manejado bien la crisis. No es de extrañar que el 37 por ciento de los escoceses piense que la independencia es probable si él permanece al mando — una cifra que bajaría al 29 por ciento si el canciller Rishi Sunak asumiera el cargo, y al 27 por ciento si Keir Starmer de los laboristas se convirtiera en primer ministro.

Todo esto comienza a parecer una tormenta perfecta para los nacionalistas. La encuesta de Panelbase de hoy sitúa el voto independentista en un 49%, cinco puntos por delante de los unionistas y 7% de indecisos. Con la opción «no sabe / no opina» eliminada, es una victoria del 52% al 48% para los de Sturgeon.

En Londres, el Comité de Implementación de Política de la Unión ha elaborado un programa de cinco pasos: luchar duramente contra las elecciones escocesas en vez de ofrecer concesiones constitucionales por adelantado; lanzar simultáneamente una campaña para persuadir a los escoceses de los beneficios de la Unión; en tercer lugar, oponerse a un referéndum y esperar que esto provoque una pugna interna en el SNP por las tácticas a usar; en cuarto lugar, solo después de lo anterior considerar una mayor devolución de poderes y solo como parte de reformas para todo Reino Unido; finalmente, si se produjera un referéndum, controlar el momento y los términos de la votación. «No creo que haya ningún miembro del Gabinete que no entienda lo importante que es esto,» dijo un ministro.

Oliver Lewis, conocido en todo Whitehall por su apodo de Sonic — quien apoyó el Brexit y asistió a Lord Frost en el equipo negociador — se hará cargo de la lucha para salvar la Unión.

El primer paso será disputar adecuadamente la elección. «No nos rendiremos sin luchar,» dijo un alto funcionario del Número 10 [la oficina del primer ministro británico]. El «argumento de alto nivel» presentado por ministros y unionistas está diseñado para generar más calidez hacia la Unión revirtiendo la «visión moderna de la izquierda» de que la unión de las cuatro naciones es, de alguna manera, rezago del pasado imperial. Se espera que los ministros elogien al Gobierno de Londres — con dos de los cuatro puestos principales en manos de ministros no blancos — considerándolos más multiculturales que Francia o Alemania. La Unión se posicionará con una visión de futuro sobre cuestiones ecológicas y tecnología.

De manera más práctica, se argumentará que el lanzamiento de la vacuna en Escocia — utilizando a miembros de las fuerzas armadas británicas y el apoyo del Tesoro del Reino Unido a los puestos de trabajo — es prueba de una cooperación valiosa. «El punto es comunicar que los nacionalistas escoceses quieren que elijas entre los dos países, y proponer la pregunta ¿porqué no tener ambos?,» dijo uno de los involucrados. «Tenemos que mostrar, no decir.»

Además de Gove y los secretarios de estado de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, al comité de la Unión de la semana pasada asistieron Ben Wallace, Kwasi Kwarteng y Liz Truss, los ministros del Gabinete responsables de Defensa, Negocios y Comercio. Los temas discutidos recientemente incluyen cómo obtener el mejor trato posible para el whisky escocés en los acuerdos comerciales, y cómo garantizar que Escocia se beneficie de la estrategia industrial de defensa.

Londres ha mantenido deliberadamente el control del dinero que solía ir a los fondos estructurales de la UE que pagaba la mejora de las carreteras en las Highlands escocesas, en lugar de dejar que el gobierno escocés obtuviera el dinero y el crédito por las obras.

Encuestas internas del Gobierno muestran que cuando a las personas se les hace preguntas detalladas quieren una moneda común, un sistema de bienestar y acceso a universidades en todo Reino Unido. “Cuando preguntas sobre los detalles, la gente es instintivamente unionista,” dijo una fuente familiarizadas con las cifras.

La encuesta de hoy sugiere que los argumentos económicos no pueden disimularse. Solo el 22% de los escoceses piensan que estarían mejor fuera del Reino Unido y 44% piensan que estarían peor — lo que significa que tres de cada 10 escoceses están dispuestos a votar por la independencia a pesar de las desventajas económicas.

Con otra aplastante victoria nacionalista de Holyrood a la vista, los políticos del SNP dicen que Johnson difícilmente puede interponerse en el camino de un referéndum. La encuesta de hoy muestra que el 50 por ciento de los votantes quiere que se realice en los próximos cinco años, con el 43 por ciento en contra. Eso significa que incluso algunos unionistas quieren que se resuelva el problema. Pero el hecho de que más de 4 de cada 10 votantes no quieran votar será alentador para los ministros en Londres.

Luego se emprendería una acción legal sobre si un referéndum relámpago del SNP podría ser vinculante. Martin Keatings, activista nacionalista de 35 años de Dunfermline, compareció en el tribunal de sesión de Escocia la semana pasada. Su demanda — financiada colectivamente por internet — es que, según la Ley de Escocia de 1998, Holyrood ya tiene el poder de legislar otro referéndum. Si todo lo demás falla, el gobierno escocés podría organizar un referéndum no vinculante para defender la separación.

En Londres, esta nueva posición de línea dura del SNP llamará la atención, ya que los ministros esperaban que Sturgeon continuara insistiendo en que cualquier referéndum debe ser legal. Pero el enfoque de Johnson no es menos estricto. «Boris sabe que si pierde un referéndum y se convierte en el último primer ministro de Reino Unido, tendrá que renunciar,» dijo un conservador de alto rango. El argumento será que «ahora no es el momento».

Ni antes de mayo, ni inmediatamente después de las elecciones de Holyrood, el Gobierno de Londres comenzará a ofrecer concesiones. “La respuesta no puede ser simplemente otorgar más poderes al gobierno escocés porque eso crea una sensación de impulso de que solo puede haber un punto final, que es la independencia,” dijo un ministro del Gabinete.

A pesar de esto, los funcionarios buscan reformas en la forma en que se gestiona el gobierno en Gran Bretaña, las cuales abarcan los ayuntamientos, los alcaldes y la forma en que interactúan las administraciones descentralizadas, lo que podría implicar una mayor devolución de poderes. Gove también ha estado en conversaciones con el ex primer ministro Gordon Brown, entre otros, sobre cómo salvar la Unión.

Brown está liderando una revisión constitucional para el Partido Laborista, que se espera dentro de 18 meses, donde se recomiende un sistema de federalismo para el Reino Unido con nuevos y amplios poderes para Holyrood. Un modelo devo-max haría que la mayoría de las funciones — a excepción de la defensa y los asuntos exteriores — sean transferidas a las cuatro naciones. La semana pasada, una asamblea de ciudadanos de 100 personas creada por el gobierno escocés publicó un plan para buscar más poderes sobre impuestos, comercio e inmigración.

Otros dicen que Johnson se siente atraído por la idea de una Royal Comission [proceso de estudio e investigación solicitado por el Gobierno] sobre devolución de poderes, que podría llevar años. Sin embargo, un asesor ministerial dijo: “Algunas personas confunden a los ministros que escuchan cortésmente sus planes, con los ministros que están de acuerdo con esos planes. Todo el mundo tiene un plan que, afirman ellos, resolvería el problema, pero no hay ninguna solución milagrosa.»

Si la presión política finalmente conduce a un referéndum, Londres todavía tiene algunas cartas. Alex Salmond se sorprendió por lo complaciente que se mostró David Cameron cuando acordó los términos del Acuerdo de Edimburgo sobre el referéndum de 2014, permitiendo que los jóvenes de 16 años votaran y accediendo a celebrarlo alrededor del 700 aniversario de la Batalla de Bannockburn (por la guerra de independencia de Escocia).

Si hay una próxima vez, Johnson y Gove serían menos complacientes. El ministro de la oficina del gabinete cita en privado una observación de George Galloway de que «un capitán del equipo de fútbol de Escocia que no viva en Escocia no podría votar en ningún referéndum futuro». Los ministros explorarían la posibilidad de otorgar el voto a los adultos nacidos en Escocia que vivan en otras partes del Reino Unido.

Otra idea sería poner una tercera opción — como la idea devo-max de Brown — en la papeleta de votación. El referéndum de tres opciones no es popular. El 71 por ciento de los votantes escoceses en la encuesta de hoy quiere una opción directa de sí o no. Sin embargo, sí sugiere que la tercera opción reduciría el apoyo al SNP. Si bien solo el 18 por ciento respaldaría una devo-max, con el status quo ganando el 35 por ciento, en conjunto eso representa el 53 por ciento, superando al 47 por ciento que apoyaría la independencia en este escenario.

Todo esto significa que la independencia de Escocia parece posible, pero aún es evitable.

El Gobierno de Reino Unido dijo: “La gente en todos los rincones del país quiere que los políticos de todo Reino Unido trabajen en asociación para centrarse en derrotar al coronavirus.»

“Esa sigue siendo la máxima prioridad del Gobierno del Reino Unido, que ha apoyado empleos y empresas en las cuatro naciones durante la pandemia. El Gobierno está apoyando a las administraciones descentralizadas en sus programas de vacunación, y las fuerzas armadas británicas están ayudando a establecer 80 nuevos centros de vacunación para el Covid-19 en Escocia.»

“La cuestión de la independencia de Escocia se resolvió de forma decisiva en 2014, cuando Escocia votó para seguir formando parte del Reino Unido.»

«Ahora, más que nunca, debemos unirnos para fortalecer nuestro Reino Unido, en lugar de tratar de separarlo.»

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