¿Pudo conseguir Reino Unido lo que quería en el acuerdo del Brexit?

Autobús londinense del Brexit. Crédito: ChiralJon – Flickr CC BY 2.0

Sí, Boris Johnson consiguió ‘recuperar el control’… pero el precio por conseguirlo no ha sido barato

A lo largo del último año de tortuosas negociaciones comerciales sobre el Brexit, Boris Johnson dejó en claro, tanto en público como en privado, que su principal prioridad era conseguir un acuerdo que restableciera la “soberanía” sobre las “leyes, fronteras y aguas de pesca” de Reino Unido.

Y desde este criterio el acuerdo alcanzado con la UE lo consigue, cumpliendo con el manifiesto original — es decir, la tradicional promesa por escrito de lo que buscaría obtener — del movimiento Vote Leave.

A partir del próximo año, el parlamento británico no se volverá a ver limitado por ninguna ley de la UE existente. El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas perderá su competencia y el país no estará obligado a seguir ninguna futura normativa o directiva europea.

Tras un período de transición de cinco años y medio, Reino Unido también podría terminar excluyendo por completo a los pescadores europeos de sus aguas territoriales.

Sin embargo, lo que el acuerdo deja diametralmente claro es que esta libertad tiene un precio. Si bien se trata de un acuerdo comercial de mercancías libre de aranceles y precios contingentes, en general beneficia a la UE, con la que ya tenemos un déficit comercial.

También habrá controles aduaneros en la frontera y obstáculos reglamentarios que superar. No es un comercio sin fricciones.

Es más, si bien tenemos la libertad de apartarnos de legislaciones de la UE actuales y futuras, si optamos por hacerlo de una manera que haga que Reino Unido sea más competitivo Bruselas quedará habilitado para imponer aranceles que restablezcan el equilibrio.

El hecho de que podamos divergir no significa necesariamente que sea de nuestro interés hacerlo.

Y en los servicios — donde Reino Unido es potencia económica y tiene un superávit comercial con la UE — el acuerdo es enormemente estrecho.

A partir del próximo año, será mucho más difícil para banqueros, contadores públicos, especialistas en tecnologías de la información y abogados británicos operar en mercados de la UE. Sus calificaciones profesionales en Reino Unido ni siquiera serán reconocidas automáticamente.

A largo plazo, es probable que esto conduzca a una reducción del comercio y a la deslocalización de puestos de trabajo actualmente en Reino Unido hacia Europa continental. Como resultado, predicen los economistas, la economía británica crecerá más lentamente.

Por supuesto, ahora que el Brexit y sus controversias han terminado, futuros gobiernos pueden decidir volver a la mesa de negociaciones en tiempos más tranquilos, y contribuir al acuerdo de manera que aumenten las obligaciones de Reino Unido a cambio de un mayor acceso al mercado.

El acuerdo que está sobre la mesa actualmente tiene una clara lógica política, no económica. Reino Unido ha obtenido el control de su soberanía, y posiblemente cumplió en su integridad con todas las promesas de la campaña del referéndum.

Aún así, esto tiene un precio en fricciones comerciales futuras, pérdida de acceso a los mercados europeos y, posiblemente, nuestra prosperidad futura.


Artículo de Oliver Wright, Editor de Política
Publicado en The Times el 
jueves, 24 de diciembre de 2020

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.thetimes.co.uk/article/did-the-uk-get-what-it-wanted-in-the-brexit-deal-z30d7drlh

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