Firma de acuerdo del Brexit da alivio a las empresas, pero no mucho que celebrar

Vídeollamada de Boris Johnson con la presidenta de la UE Ursula von der Leyen, luego de completar el acuerdo del Brexit. Foto: Andrew Parsons / No 10 Downing Street

Desde hace tiempo, grandes empleadores de todos los sectores de la economía han venido considerando el resultado del Brexit como control de daños

Un acuerdo de Brexit garantiza que el champán, y algunas otras cosas más, seguirá disfrutándose sin aranceles en Reino Unido a partir del 1 de enero, pero no hay mucha gente en el negocio que esté haciendo volar los corchos.

Habrá cierto alivio por haber alcanzado el acuerdo. La firma evita, al menos, el peor resultado para las empresas británicas y los trabajadores a quienes emplean.

“No llegar a un acuerdo es mejor que un mal trato” fue el mantra que repetieron sucesivos gobiernos conservadores, pero en el mundo real — más allá de los salones de té parlamentarios y las cámaras de negociación de Bruselas — se veía como un discurso más bien hueco.

Sin acuerdo, se habrían aplicado aranceles de la noche a la mañana en todo — desde automóviles hasta zanahorias — incrementando, por ejemplo, el precio de un automóvil familiar en £1.900, y el precio de la canasta familiar hubiera aumentado en casi 20 por ciento.

También se habría dañado la viabilidad de las principales empresas e industrias, hubiera repercutido en importantes subidas de precios a los consumidores — partidarios del Brexit o no — y, según la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), habría recortado un 2% más del PIB británico el próximo año.

A pesar de todo esto, principales empleadores y organismos comerciales de todos los sectores de la economía han visto durante mucho tiempo cualquier resultado del Brexit como un asunto de control de daños más que como una oportunidad.

Un acuerdo es mejor que ninguno, pero económicamente Reino Unido seguirá estando en peor situación a corto y medio plazo.

La creación deliberada de barreras entre su economía y su mayor socio comercial (el 43% de las exportaciones de Reino Unido van a la UE y el 52% de las importaciones fluyen en sentido contrario) tiene un precio inevitable.

La OBR estima que incluso un acuerdo de libre comercio verá una contracción del 4% en la economía a mediano plazo.

Lo que todas las industrias esperan ahora son los detalles.

Cada sector tiene requisitos específicos, y querrá saber cuáles se han abordado.

Ya saben con certeza que la burocracia, los costos y los retrasos aumentarán en la frontera de Reino Unido.

A partir del 1 de enero, los exportadores británicos deberán presentar declaraciones de aduana para comerciar con Europa por primera vez en décadas.

En total, se estima que habrá alrededor de 220 millones de declaraciones adicionales al año — nuevo papeleo que, si tuviera que imprimirse en un folio A4 por una cara, cubriría más de 5.000 millas (8.000 km) colocados en línea recta.

Se espera que la complejidad del nuevo papeleo provoque retrasos importantes, especialmente en Dover y el túnel del Canal de la Mancha.

El Gobierno ya ha gastado más de £700 millones en medidas de contención —como el contraflujo de camiones en la Operación Brock y el aeródromo de Manston, que han resistido una presión espectacular en los últimos días después del cierre de la frontera.

Se ha construido otros nueve parques de camiones, conocidos como “centros de despacho de aduanas”, en Kent y en todo el país, para manejar las importaciones fuera de los congestionados puertos — que carecen de la infraestructura para administrar el nuevo régimen.

El costo exacto para las empresas de todo esto aún tiene que analizarse, pero los exportadores más importantes han estado planificando retrasos, costes crecientes y agravamiento.

Ahora que hay un trato, las empresas revisarán el texto en busca de ver qué más contiene.

La industria del automóvil buscará la “reglamentación de origen” — normas que rigen la cantidad de piezas producidas localmente que deben usarse, si los vehículos eléctricos fabricados en Gran Bretaña quieren evitar aranceles.

Los productores de alimentos y bebidas se preguntarán qué se ha hecho para Irlanda del Norte — una paradoja como la del ‘gato de Schrodinger’ para el comercio internacional, porque no se sabe si funcionará hasta que se aplique — tanto dentro de la unión aduanera como fuera de la UE.

La condición dual de esta industria afecta a la regulación de todo — desde los productos que importa y exporta, hasta los palés en los que se transportan esos productos.

Y la industria farmacéutica — actualmente ocupada en producir vacunas para hacer retroceder la pandemia — querrá saber que las regulaciones que han regido la medicina durante 30 años seguirán siendo reconocidas la próxima semana.


Artículo de Paul Kelso
Publicado en Sky News el 
jueves, 24 de diciembre de 2020

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://news.sky.com/story/brexit-deal-offers-relief-for-businesses-but-little-cause-for-celebration-12171972