‘Les debemos a las víctimas de Covid-19 imponer esta cuarentena’

THE DAILY TELEGRAPH — MIÉRCOLES, 3 DE JUNIO DE 2020

Ministra del interior insiste en que restricciones de viaje son vitales para prevenir segunda ola de coronavirus

Poner en cuarentena a quienes lleguen a Reino Unido es crucial para prevenir un segundo pico de coronavirus, dijo Priti Patel mientras se prepara para defender la controvertida política ante los parlamentarios.

La ministra del interior advierte — en un artículo para The Telegraph redactado junto a Grant Shapps, el titular de transportes — que “todos sufriremos si nos equivocamos” y argumenta que el turismo funcionará más rápido si se toman medidas estrictas para mantener el virus en retirada. El texto se refiere a los ‘puentes aéreos’, que efectuarían viajes sin restricciones entre Reino Unido y algunos países, sin mencionar una fecha.

La tensión del Gabinete sobre la cuarentena — bajo la cual desde el lunes casi todos quienes lleguen a Reino Unido deben aislarse durante 14 días —  viene en aumento. El artículo conjunto de Patel y Shapps, quienes plantearon por primera vez la posibilidad de tales corredores de viaje, tiene la intención de mostrar la unidad del Gobierno sobre el tema.

Fuentes del Ministerio del Interior estaban ansiosas por enfatizar que los puentes aéreos pueden no ser estar disponibles para finales de este mes, lo que puede desencadenar una rebelión al interior del Partido Conservador. Varios miembros del Gabinete dijeron que era esencial que la medida estuviera implementada y operando antes de julio, y que se entendía que Downing Street estaba abierto a esa posibilidad.

Sin embargo, no qudó claro si los ministros irían más lejos el miércoles para suavizar la aprobación de la legislación de cuarentena cuando se pusiera a debate en la Cámara de los Comunes.

Los críticos han dicho que la política debió haberse adoptado al comienzo del brote. El profesor Neil Ferguson — el científico modelista del Imperial College cuyas predicciones sobre el número de muertos convencieron al Primer Ministro de introducir el confinamiento — dijo a sus compañeros el martes que a fines de febrero y principios de marzo “miles de personas infectadas entraron al país” desde España e Italia y no, como se pensaba, de China, Asia y los Estados Unidos.

Una encuesta de YouGov sugirió que Patel tenía respaldo público, con un 63 por ciento diciendo que favorecían la cuarentena para la mayoría de las llegadas, y solo una cuarta parte dijo que debería restringirse a países con altas tasas de virus. Solo el cuatro por ciento se opuso a cualquier cuarentena.

Sin embargo, autoridades de más de 300 de las principales empresas de viajes y hostelería de Gran Bretaña han advertido al Gobierno que podrían tener que despedir hasta el 60 por ciento de su personal si se continuaba con la cuarentena — incluso con puentes aéreos instalados a fines de junio.

Patel dijo que la política permitiría a Gran Bretaña detener la propagación del virus y volver a la normalidad antes, lo que significaría que el turismo estaría “funcionando más rápido”. Aceptó que ello significaría “problemas” para la industria, pero advirtió: “Todos sufriremos si nos equivocamos y es por eso que es crucial que introduzcamos estas medidas ahora. No descartemos nuestro progreso en la lucha contra este virus mortal. Se lo debemos a los miles que han muerto.”

“El Gobierno revisará estas y otras medidas, observando las tasas de contagio globales, las medidas vigentes en todo el mundo y los últimos avances científicos para considerar otras opciones, como los corredores de viaje internacionales. Pero, como ha señalado el Primer Ministro, debemos dar un paso a la vez.”

“Debemos mantener el país a salvo de pasajeros potencialmente infectados que, sin saberlo, transmitan el virus a otros en la sociedad y asegurarnos de que la salud pública siempre sea lo primero.”

Los ministerios de transporte y del interior están trabajando en “corredores de viaje” a países de bajo riesgo que podrían reemplazar la cuarentena general, pero no está claro si esto podría lograrse antes del 29 de junio, cuando se revise la política. Respaldando a su ministra del interior, el Primer Ministro dijo en la reunión de Gabinete de ayer que la cuarentena era “una política importante para restringir la propagación del virus”.

Una fuente de Whitehall dijo: “Si observamos a otros países del mundo que han dominado el coronavirus, tienen medidas de cuarentena muy sólidas.” Sin embargo, George Morgan-Grenville, director ejecutivo del operador turístico Red Savannah — quien dirige una campaña de 300 empresas contra las medidas de cuarentena — los llamó “un arma contundente que solo traerá un desastre económico”.

Sir Graham Brady, presidente del poderoso grupo de parlamentarios conservadores 1922 Committee, dijo que había “una preocupación considerable” entre los parlamentarios sobre el posible impacto.

Brady advirtió que podrían perderse más empleos si las empresas de aviación y turismo no reciben una indicación temprana sobre qué países de bajo riesgo tendrían “corredores de viaje” con Reino Unido.

“La pregunta es ¿por qué diablos anuncian esta política de cuarentena sin anunciar al mismo tiempo los criterios sobre qué países podrían estar exentos? Si las empresas no tienen esa claridad sobre estas excepciones, existe el peligro de que algunos decidan que no pueden continuar,” dijo.

Henry Smith — parlamentario conservador que preside el grupo de la aviación en la Cámara — dijo: “En un mundo ideal, me gustaría que el Gobierno abandone la cuarentena. “Lo menos que podemos esperar es una introducción de cuarentena al mismo tiempo que se anuncian puentes aéreos entre países que han tenido una experiencia similar a Covid-19.”

Hablando en los Comunes, Patel anunciará el miércoles que a partir del lunes todas las llegadas, salvo una breve lista de exenciones, deberán completar un “formulario de localización” en internet con sus datos de contacto, detalles de viaje y la dirección de donde se autoaislarán por 14 días.

Si los viajeros internacionales no pueden aislarse de manera segura en su propio alojamiento, el Gobierno los ayudará a encontrar uno apropiado.

Public Health England se pondrá en contacto con personas al azar para asegurarse de que siguen las reglas, y aquellos que no cumplan podrían recibir una multa de £1.000 o, en el caso de visitantes extranjeros, la deportación. El nivel de multa podría aumentar si aumenta el riesgo de infección desde el extranjero. Cualquier persona que se niegue a completar los formularios puede ser rechazada o multada con £100.

Las personas que viajan desde Irlanda estarán exentas a menos que hayan llegado a Irlanda desde el extranjero en los últimos 14 días. Otras excepciones incluyen a transportistas y expertos que viajen a Reino Unido para ayudar en la lucha contra el virus.

David Davis, exministro del Brexit, dijo: “La ley de cuarentena parece mal redactada e imposible de aplicar. A menos que la política se mitigue masivamente con puentes aéreos y otras medidas, causará daños terribles a la industria de la aviación británica y al comercio en general.”

“Al menos deberíamos buscar copiar y aprender de países como Austria, que evalúan las llegadas a los aeropuertos y los que dan negativo por coronavirus están exceptuados de la cuarentena.”

El exministro de transportes Stephen Hammond preguntó qué sentido tiene la cuarentena cuando se puede esquivar con relativa facilidad. El parlamentario conservador dijo al programa Today de BBC Radio 4 que los puentes aéreos serían una ‘respuesta sensata y específica’ entre países de bajo riesgo.

“Creo que la idea de puentes aéreos es el camino correcto,” agregó. “Creo que, como hemos visto en todo el mundo, la gente está tomando medidas para evitar el confinamiento y este enfoque específico sería una forma mucho más sensata de comportarse.”

Sir Roger Gale, veterano representante legislativo por North Thanet (Kent), dijo: “Va a ser muy perjudicial y no estoy convencido de que sirva para ningún propósito útil ahora. Si se hubiera hecho hace cuatro meses habría sido algo muy bueno, pero parece que estamos tomando medidas drásticas cuando todos los demás están levantando las restricciones.”

Theresa Villiers, exministra de medio ambiente y asuntos alimentarios, dijo: “Aplicar los requisitos de cuarentena a todas las personas tiene un costo económico muy grande y no es necesario para controlar el virus.”

“Realmente exhortaría al Gobierno a que establezca puentes aéreos lo antes posible con destinos seguros como Francia y Grecia, para que demos una mano a la industria de la aviación y nos mantengamos vivos para que las personas puedan escapar en las vacaciones de verano a la luz del sol.”

“La cuarentena puede ser efectiva si se aplica adecuadamente y se enfoca en lugares con altas tasas de Covid-19, pero no estoy convencida de que sea necesario aplicarla a los lugares que están mejor en la enfermedad que nosotros.”

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Parlamentarios ‘bailan la conga’ del coronavirus para votar, y no les gustó ni un poco

El líder de la cámara Jacob Rees-Mogg ha sido objeto de la ira de algunos de sus colegas, que han sido obligados a volver al trabajo en los Comunes.

La escena sería familiar para cualquiera que haya tenido que ir al supermercado desde que comenzó el confinamiento.

Con la orden de mantenerse a dos metros de distancia, y con pocas opciones más que ser corteses y pacientes, el público en general ha reaccionado en gran medida a las restricciones sin precedentes de sus libertades civiles con una buena disposición encomiable.

Ojalá se pudiera decir lo mismo de los representantes que han elegido para legislar, quienes ayer martes compararon con enfado las colas fuera del Parlamento con [las que se forman en el parque de diversiones] Alton Towers, mientras se quejaban por estar sujetos a las mismas medidas de distanciamiento social que los electores han venido soportando durante semanas.

A pesar de que el público recibió instrucciones de “volver al trabajo si no puede trabajar desde su casa”, parecía que algunos políticos todavía intentaban desesperadamente aferrarse a sus cómodas videollamadas por Zoom cuando se les ordenó regresar a la Cámara de los Comunes.

Public Health England ha considerado que los cubículos de votación no son seguros, por lo que cada uno de los parlamentarios han tenido que formar una “fila de conga de coronavirus” para entrar a la cámara 50 de los Comunes y emitir su voto.

A medida que el mercurio alcanzaba los 24 grados en Westminster, la larga cola para votar la finalización del Parlamento virtual se calentó, para que luego una cantidad de parlamentarios condenaran vía Twitter la “ridiculez” de no poder pedirle cuentas al Gobierno desde el confort de su jardín trasero.

Aún más ridículo, quizás, fue el hecho de que los parlamentarios se unieran a una larga cola para votar por colas más largas, aprobando la moción del Gobierno de permitirles votar en persona solo por 261 votos contra 163. Aunque la mayoría de los objetores eran de los partidos de oposición, 20 rebeldes conservadores también se rebelaron.

Naturalmente, Rees-Mogg — quien el lunes declaró que “si el Parlamento quiere trabajar por las prioridades del pueblo, debe sentarse físicamente” — se encontró en el extremo receptor de la furia de algunos de sus colegas.

Lloyd Russell-Moyle — el parlamentario laborista que escandalizó a los Comunes al tomar con sus manos la maza parlamentaria en 2018 — fue uno de los muchos que no pudo resistirse a burlarse del “honorable miembro del siglo XVIII”, diciendo en Twitter que “Jacob Rees-Mogg realmente hará lo que sea para evitar que el Parlamento entre en el siglo XXI”.

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Johnson retoma control de la crisis del coronavirus luego de caos en Downing Street

Boris Johnson tomará el “control directo” del manejo por parte del Gobierno de la crisis del coronavirus después de una quincena caótica en la que su asistente principal fuera acusado de romper las reglas del confinamiento, y los planes de prueba y rastreo del Gobierno se vieran afectados por contratiempos.

La sacudida en Downing Street hace que el enfoque completo del Gobierno sobre la pandemia sea ahora dirigido por dos comités administrados centralmente, que abarcan la estrategia y la producción operativa.

Parlamentarios conservadores dijeron que los cambios podrían debilitar la influencia del asesor principal Dominic Cummings — muy criticado por un viaje de 260 millas durante el confinamiento — y permitirle a Johnson afirmar su control sobre la lucha contra la pandemia después de ser tratado en cuidados intensivos por el virus.

En las últimas dos semanas, su Gobierno ha sido criticado por los planes de cuarentena a quienes lleguen a Reino Unido, mientras que la aplicación de prueba y rastreo para teléfonos móviles — que hará seguimiento a las personas infectadas con coronavirus — no se ha materializado aún.

Las reformas también liberarán a algunos de los principales equipos del Primer Ministro para centrarse en las conversaciones sobre el Brexit antes de la crucial fecha límite del próximo mes, cuando Reino Unido debe decidir si extender el período de transición más allá de fin de año.

Los cambios se producen luego de que Johnson nombrara a Simon Case — asistente principal del duque de Cambridge — para un cargo ministerial superior y permanente en 10 Downing Street.

Johnson presidirá un nuevo comité de estrategia denominado “CS”, mientras que el ministro de la Oficina del Gabinete, Michael Gove, presidirá el nuevo comité de operaciones conocido en Whitehall como “CO”. Ambos se reunirán regularmente.

El nuevo enfoque se hace replicando la planificación que hizo el Gobierno para el Brexit del año pasado, dirigida por los comités estratégicos “XS” y “XO”.

Los comités reemplazarán a cuatro grupos de implementación ministerial, establecidos al comienzo de la crisis y que abarcan asuntos exteriores, salud, economía y negocios, y servicios públicos, cada uno presidido por un ministro del Gabinete.

La reunión regular del comité de Covid-19 — que se ha celebrado todas las mañanas en el Número 10 — está siendo eliminada. Una fuente dijo que la nueva estructura daría un enfoque más “cohesivo” para hacer frente a la pandemia.

El Número 10 también estará finalizando las conferencias de prensa del fin de semana debido a las bajas cifras de audiencia, y solo las celebrará entre semana. Johnson será el anfitrión de una de ellas.

Los funcionarios querían mantener las conferencias entre semana porque atraen a más de tres millones de espectadores y oyentes la mayoría de las noches. Una fuente dijo: “Es una audiencia de horario estelar, y sería una tontería renunciar a ella.”

Un veterano parlamentario conservador dijo que la reestructuración de Johnson tenía la intención de “dar algo de orden” al proceso de toma de decisiones después de dos meses difíciles.

El parlamentario dijo: “Boris ha decidido que Cummings esté allí, pero va a tomar un control más directo. Esto se debe a su frustración: estamos viendo cómo se vuelve a levantar después del durísimo momento personal que tuvo con el Covid-19.”

“Mostró que tenía agallas [al respaldar a Cummings]. Cummings no está en una buena posición y lo sabe. Boris sabe que eso le hace parecer más decidido.”

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Welby apoya a críticos de Trump

El arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia Anglicana se ha unido ayer a otros jerarcas religiosos norteamericanos para criticar a Donald Trump, después de que manifestantes fuera de la Casa Blanca fueran reprimidos con gases lacrimógenos para darle paso a que se dirija a tomarse una foto presidencial frente a una iglesia.

El Muy Reverendo Justin Welby ha compartido un tuit publicado por Michael Curry — el obispo estadounidense que habló en la boda del duque y la duquesa de Sussex — acusando a Trump de explotar el cristianismo por razones políticas.

Curry escribió que Trump “ha usado un edificio de la iglesia y la Santa Biblia para fines políticos proselitistas”, y luego dijo que la medida “no ha hecho nada ni para ayudarnos ni para curarnos”.

Al menos un sacerdote repartiendo agua resultó alcanzado por los gases lacrimógenos. El arzobispo Welby compartió los comentarios de Curry por Twitter, escribiendo: “Agradezco a Dios por el liderazgo del Obispo Presidente Michael Curry y por todos los que luchan en Estados Unidos por la justicia racial y la reconciliación.”

La decisión del líder espiritual de la iglesia de Inglaterra de hablar sobre sus inquietudes refleja la ola de indignación en círculos religiosos y políticos norteamericanos por las escenas producidas en Washington DC, en la séptima noche de protestas nacionales contra el racismo.

Cientos de manifestantes protestaban pacíficamente el lunes por la noche mientras la policía — algunos con escudos y otros a caballo — cargó sobre ellos repentinamente, disparando gases lacrimógenos y lanzando granadas cegadoras.

Minutos después, Trump pasó por el espacio despejado para él, y posó para los fotógrafos sosteniendo una biblia en las afueras de una iglesia. Antes había advertido que desplegaría al ejército a menos que se detuvieran los disturbios.

El portavoz oficial del primer ministro británico dijo: “La violencia es claramente muy alarmante. Se debe permitir a las personas protestar pacíficamente ”.

Por su parte, el ministro de asuntos exteriores Dominic Raab dijo: “Cualquiera que haya visto esas imágenes angustiosas en relación con George Floyd o, de hecho, la protesta y la violencia en todos los Estados Unidos, desea ver a Estados Unidos unirse, no desgarrarse.”

Cuando se postuló para presidente en 2016, Donald Trump fue comparado rutinariamente con Richard Nixon: ambos hombres prometieron restaurar “la ley y el orden”. Nixon ganó la presidencia en 1968 en un contexto familiar de protestas y disturbios en las principales ciudades, y afirmó que hablaba por una “mayoría silenciosa” sin representación ni de los demócratas ni los medios de comunicación. Entonces, surge la pregunta: si Trump sigue la estrategia de Nixon, ¿ganará en noviembre? Quizás. Pero hay algunas diferencias importantes.

Lo más obvio es que Nixon postulaba y Trump es el presidente, al que se culpará por la condición del país incluso si en gran parte no es su culpa. Más de 100.000 estadounidenses han muerto a causa del Covid-19, y la tasa de desempleo es de aproximadamente el 15 por ciento (era de aproximadamente el 3 por ciento en 1968). Además, Trump podría verse a sí mismo como un candidato de la ley y el orden, pero muchos votantes lo consideran como una fuente de desorden. Su retórica parece incitar a la ira y se deleita en pelear.

Nixon, por otro lado, ciertamente sabía cómo guardar rencor y era odiado por una gruesa opinión liberal, pero haciéndose pasar por lo que se denominó “el nuevo Nixon” en 1968, se presentó como moderado. La principal queja no fue que dijo demasiado, como Trump, sino que apenas dijo nada; su retórica estaba fuertemente controlada y su sonrisa fija.

Los demócratas terminaron divididos por la guerra de Vietnam; Nixon se lanzó a sí mismo como una opción intermedia entre el caos de la izquierda y el extremismo de la derecha — esta última representada por George C Wallace, el exgobernador de Alabama que se postulaba como el tercero en discordia.

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