Moody’s rebaja calificación crediticia de Reino Unido

Foto: Images George Rex (CC BY-NC-SA 2.0)

Agencia de valoración de riesgo cita debilitamiento de la economía, problemas del Brexit y caótica gestión del coronavirus

La agencia de calificación crediticia Moody’s ha valorado negativamente el riesgo de Gran Bretaña, citando una disminución en la fortaleza económica a raíz de la pandemia de coronavirus y la continua incertidumbre del Brexit.

Mientras el Gobierno lucha por contener una segunda ola y los ministros se encuentran bajo presión para sancionar gastos adicionales que protejan empresas y empleos, Moody’s redujo la calificación de la deuda soberana de Reino Unido en un escalón, de Aa2 a Aa3.

La agencia de calificación dijo que esperaba que las finanzas públicas empeoraran como resultado de la pandemia, aunque esperaba que la carga general de deuda se estabilizara el próximo año — lo que la llevó a bajar la ‘perspectiva de país negativa’ adjunta a la calificación a una de ‘estable’.

También se culpó al Brexit por el pronóstico más débil de crecimiento y recaudación de impuestos durante el próximo año, a pesar de las garantías de Downing Street de que la economía del Reino Unido florecerá igualmente si se logra un acuerdo comercial o no antes de que finalice el período de transición a fines de diciembre.

Por su parte, Boris Johnson dijo el viernes que Reino Unido debería prepararse para un resultado del Brexit sin acuerdo, pero no llegó a anunciar que el país saldría de las conversaciones comerciales.

En una acusación condenatoria de la estrategia de negociación del Gobierno, Moody’s dijo que el fracaso gubernamental “en la gestión del cambio de una manera predecible, y de fomento de la confianza, es evidente con respecto al enfoque del Brexit que tiene Reino Unido, en su incapacidad para lograr un resultado que reproduzca de manera significativa los beneficios de pertenencer a la UE, y en su enfoque para implementar el acuerdo alcanzado con la UE hasta la fecha.”

“Incluso si hay un acuerdo comercial entre Reino Unido y la UE para fines de 2020, es probable que tenga un alcance limitado y, por lo tanto, la salida de Reino Unido de la UE, en opinión de Moody’s, seguirá ejerciendo presión a la baja sobre la inversión privada y el crecimiento económico,” agregó la agencia.

La rebaja de las calificaciones se produce después de una serie de informes sobre las finanzas del Gobierno, que han mostrado un aumento de la deuda y una caída de los ingresos fiscales durante el próximo año.

Las medidas más estrictas del Gobierno para hacer frente a la pandemia han ejercido más presión sobre una economía que ya estaba abrumada por las incertidumbres del Brexit.

A principios de esta semana, el Instituto de Estudios Fiscales dijo que para mediados de la década, las finanzas públicas podrían sufrir un déficit de £200.000 millones que el Gobierno deberá cubrir aumentando los impuestos, recortando el gasto o pidiendo prestados más fondos.

El Fondo Monetario Internacional ha instado a Rishi Sunak a proteger la economía de mayores daños aumentando el endeudamiento, haciendo uso de las tasas de interés ultrabajas que se ofrecen a los países llamados safe haven [refugio seguro] como Reino Unido.

A pesar de esto, es probable que la rebaja persuada a los funcionarios del Tesoro de que deben tener cuidado antes de acordar aumentar aún más el déficit, lo que podría provocar una nueva rebaja.

Reino Unido perdió su estatus como una de las naciones con calificación triple A del mundo en 2016 y fue degradado aún más en 2017, mientras luchaba por reducir sus deudas a pesar de seis años de austeridad.


Artículo de Phillip Inman publicado en The Guardian el viernes, 16 de octubre de 2020
Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres
Enlace al artículo original:
 https://www.theguardian.com/business/2020/oct/16/uk-credit-rating-downgraded-by-moodys-amid-growth-concerns#:~:text=With%20the%20government%20struggling%20to,notch%20to%20Aa3%20from%20Aa2.

Johnson abandona negociaciones comerciales del Brexit

FINANCIAL TIMES — SÁBADO, 17 DE OCTUBRE DE 2020

Alarma empresarial por la crisis | Sunak y Gove instan a primer ministro a buscar acuerdo | Barnier mantiene las esperanzas

Boris Johnson ha abandonado el viernes las conversaciones comerciales con la UE, llevando a un punto crítico meses de negociaciones y lanzando el guante a Bruselas para que adopte “un cambio fundamental de enfoque”.

Downing Street ha indicado a Michel Barnier, negociador comercial de la UE, que no venga a Londres para más conversaciones la próxima semana a menos que estuviera listo para hacer una nueva oferta que respete a Reino Unido como “un país independiente”.

Algunos han visto la amenaza del primer ministro británico de poner fin al período de transición el 1 de enero sin un acuerdo comercial como un gesto teatral, un momento necesario de «crisis» antes de que ambas partes finalmente hagan concesiones para llegar a un acuerdo.

Sin embargo, la indicación generó alarma en el empresariado británico, que ya enfrenta graves dificultades a causa del coronavirus y ahora tiene que afrontar la posibilidad de pagar de aranceles por comerciar con la UE — lo cual sería paralizante para algunos sectores.

Michael Gove, el ministro de la Oficina del Gabinete británico, ha admitido que los productores de carne de ternera y cordero podrían tener que pagar aranceles de entre el 40 y el 100 por ciento, mientras que los fabricantes de automóviles enfrentarían aranceles de exportación del 10 por ciento.

Aunque Johnson insistió en que Gran Bretaña «prosperará enormemente» con un acuerdo «al estilo australiano» — el gobierno de Canberra no tiene un acuerdo comercial con la UE, sino que aún está tratando de negociar uno — los ministros de alto rango del Gabinete quieren un acuerdo.

Gove y el canciller Rishi Sunak han instado al primer ministro a asegurar un acuerdo y resolver las disputas sobre la pesca, que representa el 0,1 por ciento de la economía británica, y la política de ayudas estatales.

En una reunión del Consejo Europeo en Bruselas, hubo indicios de que los líderes de la UE también estaban interesados ​​en llegar a un acuerdo, y Barnier dijo que esperaba mantener conversaciones «intensificadas» para asegurar tenerlo en tres semanas.

Angela Merkel, la canciller alemana, habló de la necesidad de concesiones por ambas partes, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron aceptó que los pescadores de su país tendrían que aceptar que el acceso a las aguas de Reino Unido no será «tan ambicioso» después del Brexit.

Macron dijo que la UE era consciente de que un acuerdo «requerirá esfuerzos, particularmente de Reino Unido», y agregó que «es Reino Unido, mucho más que nosotros, el que necesita un acuerdo».

La pregunta ahora es si Bruselas intenta hacer uso de la ventaja que se percibe en la negociación jugando para ganar tiempo, y empujando las conversaciones hacia el borde del acantilado que significaría salir “sin acuerdo” el 1 de enero.

Para tratar de forzar el tema a una conclusión rápida, Downing Street fue contundente en su lenguaje. El portavoz de Johnson dijo que las conversaciones comerciales habían «terminado» después de que el Consejo Europeo implicara que todas las concesiones futuras tendrían que provenir del lado de Reino Unido.

Johnson afirmó que la cumbre lo había dejado convencido de que la UE no estaba lista para ofrecer a Reino Unido un acuerdo comercial «al estilo de Canadá» — en referencia a una relación preferencial que minimice aranceles y suavice los lazos comerciales.

En un dramático mensaje televisado, el primer ministro de Reino Unido dijo que Gran Bretaña se acercaría a la perspectiva de abandonar el mercado único de la UE el 1 de enero sin un acuerdo comercial con «orgullo en el corazón».

No dijo explícitamente que se estaba alejando de las conversaciones, pero le dijo a la UE: «Solo acérquense a nosotros si hay algún cambio fundamental de enfoque.» Agregó que, en esas circunstancias, “por supuesto que estaríamos dispuestos a escuchar”.

La libra cayó un 0,3% frente al euro después de la declaración de Johnson al mediodía, en la que le dijo a las empresas y a los viajeros que se prepararan para una nueva relación con la UE a partir del 1 de enero sin un acuerdo comercial, es decir, aranceles y cuotas en el comercio de bienes, y sustanciales obstáculos reglamentarios para el comercio de servicios.

Funcionarios de la UE señalaron que, a pesar de la amenaza de Johnson de marcharse, gran parte del acuerdo de relación futura ya se ha resuelto políticamente, y las negociaciones ahora se centran en un conjunto básico de puntos conflictivos: derechos de pesca en aguas británicas, igualdad de condiciones para los negocios, y arreglos de solución de controversias para el acuerdo comercial.

En respuesta a los comentarios de Johnson, la asociación de la industria automotriz de Reino Unido advirtió que un escenario sin acuerdo tendría un «impacto devastador» y pidió a ambas partes que sigan hablando para evitar «daños permanentes».

Sarah Hendry, del gremio Country Land and Business Association, dijo: “Muchos agricultores están bajo una presión enorme. Alimentaron a la nación durante todo el confinamiento y están a punto de reajustar su negocio para una nueva vida fuera de la Política Agrícola Común. Ahora muchos enfrentan el colapso total de su mercado.

«Si la UE impone aranceles, muchos agricultores ya no tendrán clientes para sus productos y sus negocios podrían colapsar fácilmente.»

Cuando Financial Times le preguntó sobre el impacto potencialmente grave de un resultado sin acuerdo en las negociaciones comerciales del Brexit respecto a los fabricantes de automóviles y a los agricultores, Johnson dijo que se adaptarían a una «salida australiana» y que «les va a ir muy bien».