Señor Presidente, tengo a un señor Johnson en la línea … ¿acepta la llamada?

THE SUNDAY TIMES — DOMINGO, 8 DE NOVIEMBRE DE 2020

Buena memoria de Joe Biden podría hacer incómoda la primera conversación con el primer ministro británico

Cuando Boris Johnson discutió la elección presidencial norteamericana con sus asistentes el viernes, se mantuvo optimista sobre el desarrollo de una relación especial con el ganador. “Joe Biden es uno de los pocos líderes mundiales a los que no he insultado,” bromeó.

Los funcionarios de Downing Street se rieron, pero este fin de semana se han visto obligados a empezar una coreografía diplomática luego de advertencias del entorno cercano al presidente electo de que el pasado de Johnson lo hará difícil.

Downing Street está planificando minuciosamente la primera llamada telefónica de Johnson con Biden, para ayudar a lograr la mejor conexión personal y política.

Se entiende que el primer ministro británico pedirá a Biden que se una a él en la búsqueda de un resultado audaz para la cumbre climática de la ONU que Reino Unido organizará el próximo año, y que establezca una “coalición de democracias D10 [es decir, los miembros del Grupo de los 7 más Corea del Sur, India y Australia, dedicado a las comunicaciones móviles 5G y cadenas de suministro vulnerables]” en la cumbre del G7 en junio, que Johnson preside.

El mandatario señalará que tanto él como Biden se han comprometido a “reconstruir mejor” después de la crisis del Covid-19.

En un tuit anoche, Johnson felicitó a Biden y a su vicepresidenta electa Kamala Harris por asumir el liderazgo de “nuestro aliado más importante” y les pidió que trabajen “en estrecha colaboración” en el “cambio climático”, así como en “comercio y seguridad”.

Pero este fin de semana, uno de los miembros del equipo de campaña de Biden acusó a Johnson de haber hecho “comentarios racistas” en el pasado, comparó las políticas de inmigración de Gran Bretaña con las de Trump, y criticó la postura de los ministros británicos hacia el movimiento Black Lives Matter.

“No creen que Boris Johnson sea un aliado,” dijo la fuente demócrata. “Creen que Gran Bretaña es un aliado. Pero no habrá una relación especial con Boris Johnson.”

Un político estadounidense de alto rango — que se espera acepte un puesto en la administración Biden —dijo recientemente a un amigo británico que Harris comparte esas opiniones. “Si cree que Joe lo odia, debería escuchar a Kamala,” dijo el alto funcionario.

La ira de Biden se remonta a los comentarios que hizo Johnson durante el referéndum de la UE, cuando escribió que la decisión de Barack Obama de retirar un busto de Winston Churchill de la Oficina Oval de la Casa Blanca era un “símbolo de la aversión ancestral del presidente, en parte keniano, por el imperio británico”.

Tommy Vietor, exasistente de prensa de Obama, respondió al tuit de felicitación de Johnson anoche llamándolo “cretino acomodaticio”, y agregó: “Nunca olvidaremos sus comentarios racistas sobre Obama y su devoción servil por Trump.”

La fuente dijo: “Biden tiene muy buena memoria y no tiene a Boris en alta estima. Biden y Obama son como una familia. Muchas de las personas que rodean a Biden han estado hablando de Boris Johnson. El comentario de Kenia nunca desapareció. Ven a Boris y [Dominic] Cummings como Trump y Bannon.”

La relación de Johnson con Trump, y su asociación pasada con el estratega de extrema derecha Steve Bannon, también le convierten en objeto de sospechas para Biden y los asesores de la era Obama que formarán el núcleo de su equipo de la Casa Blanca, dijo la fuente de campaña.

De hecho, Cummings — el asesor más importante de Johnson — ha estado criticando en privado al presidente, diciendo a sus colegas hace meses que “Trump es tóxico” e instando a los ministros a mantenerse alejados de él.

Los asistentes dijeron que la semana pasada el estado de ánimo en el Número 10 de Downing Street fue de satisfacción con la elección.

Sin embargo, personas que rodean a Biden como Ben Rhodes — asesor de Obama que ahora se espera que asuma un papel de seguridad nacional — han abogado por que se aplique a Johnson la ley del hielo.

En un discurso de televisión el viernes, Biden hizo hincapié en abordar el “racismo sistemático” como una prioridad. “Los líderes que no sean vistos como aliados en temas de racismo, habrá grandes problemas para esos líderes,” dijo el informante.

“[Biden] No quiere trabajar con personas que proyectan esos puntos de vista,” dijo el asistente, y que también está “sorprendido por el desprecio de los derechos de los negros” después de que Dominic Raab, el ministro de exteriores británico, llamara al hecho de que los manifestantes de Black Lives Matter se arrodillaran “un símbolo de sometimiento y subordinación” y dijo que él solo se arrodillaría ante la Reina o cuando le proponga matrimonio a su esposa.

El enfoque de línea dura de Gran Bretaña sobre la inmigración también ha desconcertado a algunos miembros del equipo. “Ven algunas de las políticas que Priti Patel [ministra del interior británica] está haciendo como similares a las que está haciendo Trump en la frontera aquí,” dijo el asistente.

El clarísimo ataque no fue un informe dirigido contra Johnson. Pero al revelar todo el alcance de las opiniones privadas del equipo de Biden sobre el primer ministro, queda a la vista la montaña que Johnson tendrá que escalar para desarrollar una asociación cercana con el nuevo presidente.

Las prioridades de Biden en el escenario mundial serán reconectarse con la UE y la OTAN, y volver a unirse al acuerdo climático de París. Eso deja poco espacio para las esperanzas de Gran Bretaña de asegurarse un acuerdo de libre comercio.

En Downing Street hay esperanzas de que Biden — al no haber logrado una victoria aplastante que controle también el Senado norteamericano — tenga que ser más conciliador. “Me pregunto si un resultado no tan fuerte hará la vida más fácil,” dijo una fuente del Gabinete que también admitió, sin embargo: “Hay un grupo de personas en el Partido Demócrata que quieren un rechazo muy público de todo lo que Trump defendía. Siempre existe el riesgo de que eso incluya a Boris.”

Los asistentes de Johnson, conscientes de las tensiones, enfatizan los intereses comunes. Uno de ellos dijo: “El primer ministro y Joe Biden comparten puntos en común y tienen una perspectiva similar sobre temas clave como el cambio climático y nuestras prioridades de política exterior, como el fortalecimiento de la OTAN y nuestro compromiso de reconstruir mejor después de la pandemia.”

“Tenemos la misma posición sobre Irán y Hong Kong. Hemos compartido objetivos de seguridad en Oriente Medio y hemos abordado los desafíos planteados por China. Es difícil pensar en diferencias sustanciales.”

Sabiendo que las relaciones políticas podrían ser tensas, el personal de apoyo, funcionarios públicos y líderes militares están tratando de cimentar las relaciones con sus homólogos en Estados Unidos.

La figura clave en el Número 10 es John Bew, asesor de política exterior de Johnson quien pasó un tiempo en Washington, en una beca Kissinger destacado a la Biblioteca del Congreso.

“Es parte del círculo de Henry Kissinger, que incluye a demócratas y republicanos,” dijo un colega. “Tiene vínculos estrechos con demócratas de alto rango del entorno de Biden. Será una figura fundamental. Está muy bien conectado.”

También se entiende que el secretario del gabinete Simon Case está comunicándose con Ron Klain, que se cree será el jefe de gabinete de la nueva administración norteamericana.

Se instará a los altos cargos de inteligencia a que ayuden a persuadir a Biden de que Gran Bretaña es el principal aliado de seguridad de Estados Unidos. “Nuestras mejores cartas están en seguridad, defensa e inteligencia,” dijo un diplomático. “Eso es lo principal que traemos a la mesa.”

La embajada británica en Washington, bajo la dirección de la embajadora Karen Pierce, tiene buenas relaciones con Tony Blinken, nombrado secretario de estado o asesor de seguridad nacional de Biden. También están acercándose a Larry Strickling, quien está ayudando a desarrollar la política global de Biden.

Whitehall también discute planes para conquistar a Biden ofreciéndole una visita de estado el próximo año, agregada al G7 o a la cumbre climática. “Ya han habido discusiones informales,” dijo una fuente.

Los círculos conservadores están inundados de especulaciones sobre a quién enviará Biden como embajador. Un conservador con un amigo en el círculo de Biden afirmó: “He oído que existe la posibilidad de que se otorgue la embajada a Obama como agradecimiento.” La fuente de Biden dijo que aún no habían comenzado a pensar en ello: “Todavía estamos trabajando en el gabinete.”

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