Cierran centro comercial ‘Elephant and Castle’ después de 55 años

El conocido centro mercantil, foco de actividades de la comunidad hispanohablante de Londres, fue fundado en 1965 para relanzar la zona comercialmente. Foto: Fred Romero / Creative Commons Attribution 2.0 Generic

Sentimientos encontrados mientras icono de clase trabajadora y primer gran centro comercial interior de Europa cede lugar a regeneración urbana

Luego de 55 años, los últimos comerciantes empacaban sus tiendas y puestos en el centro comercial Elephant and Castle, en el sur de Londres, con sentimientos encontrados sobre lo que les depara el futuro.

“Es hora de un cambio, porque realmente todo tiene que ser diferente,” dijo con lágrimas en los ojos Luz Villamizar, comerciante de sesenta y tantos años. “Ya es hora, porque este edificio ya no está bien.”

Se ha prolongado la agonía del primer gran centro comercial bajo techo de Europa, que cobró vida en 1965 como un nuevo y audaz distrito comercial en el Londres de la posguerra.

Los planes para demoler el centro — durante muchos años un quiste molesto de color rosa brillante en medio de uno de los cruces de tráfico más concurridos del sur de Londres — se plantearon por primera vez en 2003.

Tales planes, luego de ser reelaborados, finalmente se están haciendo realidad. Pero al hacerlo destruyen un icono de la clase trabajadora de Londres, que últimamente se ha convertido en un centro cultural para la comunidad latinoamericana recién llegada a Reino Unido.

Villamizar reclama la distinción de ser la primera latinoamericana que abrió un negocio en el centro comercial. Originaria de Colombia, abrió su peluquería Lucy’s en la planta superior, en 1992. Después de una reñida campaña comunitaria, su establecimiento es uno de los 40 que han sido reubicados en un nuevo local cercano; otros 40 se han quedado sin un lugar adonde ir, según informan activistas locales.

A pesar de ese orgullo, Villamizar lamentó que se esté fracturando a una comunidad muy unida. Para los latinoamericanos de Londres, repartidos por los distritos de clase trabajadora de la capital, Elephant and Castle ha sido un punto de reunión donde los recién llegados pueden encontrarse, directamente desde el aeropuerto y equipaje en mano, para buscar un trabajo, un lugar para quedarse o un sabor de su país.

La creación de otro barrio latinoamericano no está en los planes de remodelación.

“La comunidad vivía por aquí y eso es lo que vamos a extrañar, porque todos están mudándose a diferentes lugares,” dice Villamizar. “¿Yo? Voy a Elephant Arcade, y solo habrá dos tiendas latinas allí.”

Antes de la llegada de los latinoamericanos, Elephant and Castle y su laberinto de tiendas baratas — principalmente independientes — era un centro para las comunidades minoritarias más pobres de Londres. En el borde de la Zona 1, está lo suficientemente bien comunicado por transporte público como para atraer clientes de toda la ciudad.

A finales de la década de los 90, el área era considerada un lugar tan emblemático del Londres multicultural que se eligió como sede de la investigación MacPherson — en la fallida pericia que hizo la Policía Metropolitana sobre el asesinato de Stephen Lawrence, perpetrado en 1993.

Una de las clientas que había venido a echar un último vistazo al sitio era una mujer de 80 años que se identificó solo como Jay. Venía desde Ilford para “despedirse de sus amigos” — los comerciantes a quienes había comprado productos básicos durante los últimos 30 años. ¿Qué pensaba ella de los planes de regeneración? “Despreciables,” dijo. “Deberían dejarlos en su lugar.”

Jay dijo que venía al centro comercial para comprar vestidos y materiales a los vendedores de textiles africanos, sus artículos para el hogar en una ferretería familiar y frutas y verduras exóticas de los muchos comerciantes del mercado.

“Solía ​​ir al bingo de arriba. Solía ​​venir todos los días,” continuó. “Simplemente me sacaba de casa, me mantenía ocupada, ¡y ganaba en el bingo! Así que ganaba y enviaba dinero a casa a mi gente en Jamaica.”

Las empresas constructoras dicen que su plan de regeneración del ‘centro de la ciudad’ ‘ofrecerá en la zona un nuevo y próspero destino a la Zona 1’ que incluirá ‘una amplia variedad de minoristas independientes y grandes marcas, mejores restaurantes y oportunidades de ocio, y un nuevo campus universitario para [el] London College of Communication.’

Sin embargo, críticos de la regeneración urbana dicen que los planes para el área simplemente están expulsando a la comunidad de clase trabajadora a la que ha servido y alojado durante tanto tiempo. Cuando se supo que el ayuntamiento local de Southwark había vendido el terreno en que se encontraba la finca Heygate de 1200 viviendas — contigua a Elephant and Castle — por £50 millones, pero que lo hizo pagando una suma mayor para trasladar y realojar a sus residentes y demoler todo el sitio, fue acusado no solo de gentrificación sino también de ‘limpieza’ social.

Latin Elephant ha sido uno de los grupos de campaña a la vanguardia de la lucha por el futuro de los comerciantes de Elephant and Castle. Patria Román-Velázquez, fundadora del grupo, y su colega Santiago Peluffo, dijeron que, cuando comenzaron a luchar por el futuro de la singular comunidad del centro comercial, ni la constructora Delancey ni el ayuntamiento de Southwark tenían planes para su reubicación.

Desde entonces, en colaboración con otros activistas locales, han obtenido una serie de concesiones, incluida la promesa de incluir un 10% de viviendas “asequibles” en las nuevas construcciones, así como planes de reubicación para la mitad de los comerciantes. Muchos se han quedado sin un lugar adonde ir, incluidos casi todos los comerciantes en el próspero mercado al aire libre alrededor del centro comercial.


Artículo de Damien Gayle
Publicado en The Guardian el jueves, 24 de septiembre de 2020
Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres
Enlace al artículo original en inglés:
 https://www.theguardian.com/uk-news/2020/sep/24/were-going-to-miss-the-community-elephant-and-castle-shopping-centre-closes-after-55-years

Radical Rishi

METRO — VIERNES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Canciller revela programa de complemento salarial que reemplaza al ‘furlough’

El canciller británico Rishi Sunak ha dado a conocer ayer un paquete de miles de millones de libras esterlinas destinado a que los empleados vuelvan a trabajar cuando finalice el programa de protección de empleo conocido como furlough, advirtiendo que muchos puestos de trabajo desaparecerán cuando la pandemia entre en una segunda ola.

Sunak ha revelado detalles de un plan de apoyo al empleo que alentará al personal en roles “viables” a trabajar un tercio de sus horas normales, mientras el Gobierno y los empleadores comparten los costes. Los plazos de reembolso de los préstamos de ‘recuperación’ se ampliaron de seis a diez años en una medida de ‘pago en proporción al crecimiento”.

A pesar de ello, el canciller advirtió sobre los “difíciles meses de invierno” que se avecinan, ya que las cifras mostraron otros 6.634 casos de Covid en las últimas 24 horas — el recuento diario más alto hasta ahora.

Sunak dijo a los parlamentarios: “Estas son intervenciones radicales en el mercado laboral del Reino Unido, políticas que nunca antes habíamos probado en este país,” y enfatizó que estaba protegiendo lo que denominó roles “viables”, aunque enfrentó preocupaciones sobre el futuro de los trabajadores autónomos y aquellos que trabajan en los sectores de transporte aéreo, eventos en vivo y hostelería.

También dijo a los Comunes que “el resurgimiento del virus, y las medidas que debemos tomar en respuesta, representan una amenaza para esta frágil recuperación económica”, y agregó: “No puedo prometer que todos puedan volver al trabajo que tenían.”

Por su parte, la empresa de análisis financiero Capital Economics estimó el coste del “plan económico de invierno” de Sunak en alrededor de £5.000 millones.

Bajo la nueva medida, el personal podría trabajar al menos un tercio de sus horas normales pagadas por su empleador, quien dividiría los otros dos tercios con el Gobierno.

A partir del 1 de noviembre, el contribuyente financiará el 22 por ciento de los salarios con un tope de £697,92 al mes, comparado con el 80 por ciento al comienzo del furlough.

Por su parte, el Instituto de Estudios Fiscales describió el plan de seis meses — que aún considera que las empresas paguen el 55 por ciento de los salarios totales — como “significativamente menos generoso” que las medidas originales, diciendo que corre el riesgo de crear un fuerte aumento del desempleo.

Pero Sunak insistió en que confiaba en que muchos retendrían a sus trabajadores, y dijo: “Sus empleados van a trabajar una cantidad de tiempo mucho mayor. Muchas empresas han pedido un plan exactamente así.”

El programa está dirigido a las pequeñas y medianas empresas, y las empresas más grandes serán elegibles si su facturación ha caído debido a la crisis.

Sunak también amplió el régimen de ayuda a los ingresos para trabajadores autónomos, pero a un nivel mucho más bajo. La subvención para cubrir los tres meses a partir de noviembre tendrá un límite del 20 por ciento de las ganancias promedio hasta £1.875.

También se ha prorrogado hasta finales de marzo una reducción del IVA del 15 por ciento para la hostelería y el turismo.

El Tesoro estima que el plan de empleo costará £300 millones cada mes por cada millón de trabajadores.

Sunak ha puesto además la factura de la extensión del recorte del IVA en aproximadamente £800 millones. Dijo a los parlamentarios que Gran Bretaña estaba en una mejor posición ahora que al comienzo de la pandemia en marzo, que se sabe más sobre el virus y que la economía muestra signos de crecimiento.

Sunak reveló sus planes a los Comunes sin la compañía de Boris Johnson, quien se encontraba visitando a los reclutas de la policía en Northamptonshire. Sin embargo, Downing Street rechazó rumores de una ruptura entre el canciller y el primer ministro.

El programa fue saludado por la directora general del gremio patronal CBI, Dame Carolyn Fairbairn, y por Frances O’Grady, secretaria general de la central sindical TUC, quienes posaron junto a Sunak en las afueras de Downing Street. Dame Carolyn dio la bienvenida a los “pasos audaces” del Tesoro para “reducir el terrible efecto de la pérdida innecesaria de puestos de trabajo”, agregando: “Debería quedar en agenda pendiente una mayor relajación de las tasas comerciales.”

O’Grady elogió el apoyo a los empleados, pero advirtió: “Las horas no trabajadas según el plan no deben desperdiciarse; los ministros deben trabajar con las empresas y los sindicatos para ofrecer un nuevo entrenamiento de alta calidad.”

La canciller de la oposición laborista, Anneliese Dodds, acusó a Sunak de ser demasiado lento para actuar y dijo: “Esa demora en la introducción de este nuevo programa tendrá un impacto en la confianza de las empresas.”

La directora ejecutiva de la Federación de Industrias Creativas, Caroline Norbury, expresó su preocupación de que muchos trabajadores autónomos que habían visto que “su trabajo se agotaba de la noche a la mañana” aún podrían “quedar atrapados en los vacíos del apoyo del Gobierno”.