Muertos en hogares de ancianos ‘en secreto para proteger a proveedores’

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i — VIERNES, 28 DE AGOSTO DE 2020

Reguladores no revelan registros de cada hogar, en parte para salvaguardar intereses comerciales

Las entidades reguladoras del Gobierno se han negado a revelar las tasas de mortalidad por Covid-19 de las residencias de ancianos, al menos parcialmente, con el objeto de proteger los intereses comerciales de las empresas que administran los hogares, según ha surgido.

La Comisión de Calidad de la Atención de Inglaterra (CQC) y la Inspectoría de la Atención de Escocia han rechazado solicitudes de hacer públicas las residencias y los proveedores de cuidados con el mayor número de muertes, porque publicar las cifras “probablemente perjudicaría los intereses comerciales” de las empresas.

Respondiendo a solicitudes amparadas por la Libertad de Información, los reguladores dijeron que les preocupa que los estándares de atención caigan y la cantidad de camas disponibles disminuya, si los clientes abandonan a los operadores con altas tasas de mortalidad, ha informado The Guardian.

Los hogares de ancianos del Reino Unido han registrado 17.721 muertes por coronavirus durante la pandemia. Con el temor de nuevos brotes este invierno y en el resto del año, existen crecientes preocupaciones de que se repita un número alto de muertos.

Si bien los datos del NHS sobre las muertes por Covid se publican de forma rutinaria, la información sobre las muertes en hogares de ancianos ha surgido hasta ahora de manera intermitente, generalmente cuando hay un gran brote de infección y un alto número de muertes, como las 26 muertes en un hogar de ancianos de Durham.

Ambos reguladores proporcionan los datos a sus respectivos gobiernos, pero la CQC dijo que revelar públicamente las cifras de cada hogar “probablemente perjudicaría los intereses comerciales de los proveedores de atención” y “corre el riesgo de crear confusión en cuanto a la prevalencia, propagación o impacto del virus”.

“Sin comprender el tamaño y la ocupación de cada residencia, las condiciones de salud subyacentes de sus residentes y circunstancias como brotes locales, los datos no ayudarían a juzgar la respuesta de los proveedores a la pandemia,” dijo el CQC.

Confusión

La entidad también afirma que cualquier información publicada podría usarse “de una manera que podría impulsar comportamiento perjudicial para el bienestar de las personas vulnerables y para la salud pública en general”, sugiriendo que las personas podrían retirar a sus seres queridos de hogares con altos índices de mortalidad y trasladarlos a otros que juzgarían incorrectamente como más seguros, antes de una posible segunda ola del virus.

La Inspectoría de la Atención de Escocia dijo que la transparencia “perjudicaría sustancialmente los servicios en el aspecto comercial”. Agregó que en ausencia de información contextualizada — como si un paciente tenía una condición de salud subyacente — compartir públicamente los datos podría causar confusión sobre la seguridad de las residencias y afectar negativamente la cantidad de camas disponibles.

El CQC y la Inspectoría de Atención no estuvieron disponibles para hacer comentarios cuando este diario se acercó a ellos.

Caos ‘tortuninja’

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METRO — JUEVES, 27 DE AGOSTO DE 2020

‘Algoritmo mutante’ culpable de fiasco académico, según Boris

Boris Johnson ha culpado del fiasco de los exámenes preprofesionales A-Levels a un ‘algoritmo mutante’, solo 14 días después de afirmar que el sistema de calificación era ‘sólido y confiable’.

El cambio de opinión del primer ministro británico se produjo luego del despido del máximo funcionario del Ministerio de Educación (DfE), y horas después de anunciar un cambio de política sobre el uso de mascarillas en las escuelas — en lo que supone el decimoquinto cambio de sentido del Gobierno en cinco meses.

Sus comentarios motivaron bromas en Twitter, las cuales han denominado al defectuoso mecanismo de calificación implementado por el regulador académico Ofqual un “algoritmo ninja adolescente mutante” en honor a los superhéroes televisivos de los años ochenta y noventa.

Johnson — en una visita a la escuela secundaria Castle Rock en Coalville (Leicestershire), donde los alumnos ya han vuelto a clases — reconoció que este mes había sido ‘estresante’ para los estudiantes que perdieron plazas universitarias, después de recibir sus calificaciones por debajo de las predicciones de los profesores. Días después, se restablecieron los resultados de ese pronóstico.

El primer ministro dijo: “Me temo que un algoritmo mutante casi descarrila sus calificaciones. Sé lo estresante que debe haber sido para los alumnos de todo el país. Y estoy muy, muy contento de que finalmente se haya resuelto.”

“Pero sólo quería agradecerles, por tanto, a todos ustedes por su paciencia y su esfuerzo, porque ha valido la pena”.

Horas más tarde, el mandatario anunció que el secretario permanente del DfE, Jonathan Slater, dejaría su cargo después de cuatro años.

Un portavoz dijo que Johnson había llegado a la conclusión de que “era necesario un nuevo liderazgo oficial” en el departamento.

El martes Sally Collier, directora de Ofqual, presentó su dimisión. El ministro de educación Gavin Williamson negó haberla obligado a dejar su cargo.

Los críticos señalaron que ningún ministro había renunciado o había sido despedido por la farsa de los A-Levels, y acusaron al primer ministro de intentar “hacer caso omiso de un desastre”.

La ministra de educación de la oposición, Kate Green, dijo: “Boris Johnson está tratando descaradamente de evitar asumir la responsabilidad del fiasco de los exámenes. La responsabilidad de este desastre recae directamente en Downing Street y el Ministerio de Educación.”

Kevin Courtney, de la Unión Nacional de Educación (NEU), dijo: “Es un descaro por parte del primer ministro ignorar alegremente un desastre que su propio Gobierno creó.”

“Los padres, estudiantes, profesores y directores se horrorizarán al ver al líder de este país tratar su propio fiasco de exámenes como un pequeño hecho pasajero. El público no olvidará fácilmente la montaña rusa emocional de los resultados de este año.”

Dave Penman, del sindicato de funcionarios públicos de la FDA, dijo sobre el despido de Slater: “Si no estaba claro antes, entonces ciertamente lo está ahora: esta administración echará a los líderes del servicio civil debajo de un autobús sin dudarlo un momento con tal de proteger a los ministros de cualquier tipo de responsabilidad.”

El último cambio de sentido del Gobierno se produjo el martes por la noche, con el anuncio de que las mascarillas ahora serán obligatorias en áreas comunes de las escuelas secundarias en Inglaterra, en puntos álgidos del virus como Manchester.

Anteriormente se había desaconsejado que los alumnos llevaran recubrimiento facial, pero esa instrucción ahora se ha eliminado.

Otros cambios bruscos en la política se produjeron sobre la obligatoriedad de las mascarillas en tiendas, lo que el ministro de salud Matt Hancock había descartado anteriormente por basarse en ‘ciencia débil’ — y su rechazo de los vales de comida escolar para los niños más pobres durante las vacaciones de verano, hasta que intervino el futbolista Marcus Rashford.

Mientras el número oficial de muertes por coronavirus en Reino Unido aumentó en 16 hasta 41.465, con 1.048 nuevos contagios, el parlamentario conservador Huw Merriman dijo en el programa Today de BBC Radio 4: “Mi preocupación es que sigamos corrigiendo esto a medida que avanzamos.”


Foto superior: la actriz Sarah Harding está luchando contra el cáncer de mama “con todo lo que puede”