
THE GUARDIAN ā MIĆRCOLES, 5 DE AGOSTO DE 2020
Se necesita plan urgente en caso de segunda ola, dice lĆder laborista
Los ministros tienen un mes para reparar el interrumpido sistema de prueba y rastreo y asĆ detener una devastadora segunda ola de coronavirus, o Gran BretaƱa enfrentarĆ” un Ā«invierno largo y sombrĆoĀ», dice Keir Starmer hoy.
El lĆder laborista advirtió que hay Ā«pequeƱas y valiosas pruebasĀ» de una preparación seria para un resurgimiento en los casos de Covid-19.
En un artĆculo para The Guardian, Starmer pide pruebas masivas de asintomĆ”ticos y un plan claro que establezca las Ā«decisiones difĆcilesĀ» que Boris Johnson estĆ” dispuesto a tomar para mantener abiertas las escuelas, si los casos aumentaran en las próximas semanas.
Starmer dice que el primer ministro debe admitir que su sistema «de clase mundial» avaluado en £10 mil millones es defectuoso. «Su reiterada negativa a aceptar que la prueba y el rastreo no funcionan correctamente es un obstÔculo para solucionar problemas y restaurar la confianza del público,» escribe.
La intervención se produce luego que los gobiernos locales lanzaran sus nuevos sistemas localizados para el rastreo de contactos, con la intención de tapar agujeros del programa nacional. El ayuntamiento de Blackburn & Darwen en Lancashire anunció que habĆa establecido su propio equipo el martes, despuĆ©s de que el sistema nacional no alcanzara a llegar a cientos de sus residentes mĆ”s vulnerables.
En otras Ɣreas como Leicester y Liverpool, los trabajadores municipales han estado realizando un seguimiento puerta a puerta, pero las autoridades sanitarias locales dicen que los datos incompletos del sistema nacional estƔn obstaculizando sus esfuerzos.
El martes, investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine ā quienes modelaron escenarios para la reapertura de las escuelas ā advirtieron que el sistema de prueba y rastreo actualmente alcanza alrededor de la mitad de los contactos y necesita mejorar drĆ”sticamente para evitar una segunda ola, la cual podrĆa ser mĆ”s grande que la primera.
En su artĆculo, Starmer pide un enfoque renovado en las pruebas. Ā«Junto con las mejoras rĆ”pidas en el sistema de prueba y rastreo, debemos centrarnos en garantizar que las pruebas lleguen a mĆ”s del 70-80% de las personas que no tienen sĆntomas [de coronavirus],Ā» escribe.
Fuentes del Partido Laborista destacaron la capacidad disponible actual en el sistema de prueba, diciendo que el laborismo apoyarĆa cualquier nueva medida razonable para usar esa capacidad en la construcción de una mejor imagen nacional del nĆŗmero de casos asintomĆ”ticos.
Varios paĆses han adoptado pruebas asintomĆ”ticas rutinarias como Alemania, Portugal y, con mayor Ć©xito, Corea del Sur ā que abrió las pruebas pĆŗblicas a todas las personas, independientemente de los sĆntomas, a partir de febrero.
Starmer intensificarĆ” las crĆticas especĆficas de los sistemas gubernamentales este mes, tanto en comunicación como en pruebas y rastreo, advirtiendo que el Gobierno tiene menos de cinco semanas, y no meses, para prepararse a enfrentar el resurgimiento del virus una vez que los niƱos en todo Reino Unido vuelvan a clases.
Un sistema de prueba y rastreo funcional es la clave no solo para evitar una segunda ola, sino tambiĆ©n para desbloquear la economĆa y generar confianza pĆŗblica para que los niƱos vuelvan a la escuela, advirtió el laborismo.
Ā«Es genial que el Gobierno se comprometa a abrir las escuelas, pero las encuestas sobre esto no han cambiado: los padres todavĆa estĆ”n preocupados por enviar a sus hijos a la escuela, y eso no cambiarĆ” sin la confianza del pĆŗblico en el sistema de prueba y rastreo,Ā» dijo una fuente del partido.
En su artĆculo de The Guardian, Starmer dice que las escuelas deben ser la prioridad absoluta en septiembre, incluso si eso tiene un coste económico y social. Ā«Los jóvenes no pueden permitirse otro cambio de sentido perjudicial como el realizado por el ministerio de educación en junio,Ā» escribe. āEl Gobierno debe establecer un plan claro esta vez, no solo esperar que salga bien. Si eso significa tomar decisiones difĆciles en otros lugares, que asĆ sea: gobernar es elegir.Ā»
El lĆder laborista criticó tambiĆ©n la estrategia de comunicación del Gobierno, diciendo que los anuncios casuales de nuevos bloqueos y cuarentenas locales, asĆ como los mensajes mixtos a los trabajadores que regresan a las oficinas, habĆan dejado al pĆŗblico confundido y ansioso.
āControlar las comunicaciones es esencial. Reintroducir conferencias de prensa periódicas ayudarĆa,ā dice. āTrabajar de cerca con las autoridades, no gobernar por dictado, es crucial. Debe acabarse con los informes anónimos y contradictorios para los medios de comunicación.ā
El último comentario de Starmer es una referencia velada a las ideas trascendidas y luego descartadas, como el aislamiento para los mayores de 50 años y la reforma del sistema de cuarentena.
La estrategia laborista durante el próximo mes serĆ” presentar a Starmer como un lĆder que trabaje de manera constructiva, pero tambiĆ©n establecer los objetivos especĆficos del Gobierno. Advierte que debe elaborarse un nuevo plan para proteger las residencias de ancianos durante cualquier resurgimiento del virus, y pide que se vuelva a diseƱar el programa de licencias pagadas a los trabajadores ā conocido como furlough ā para dirigirlo a industrias especĆficas.
Ā«La eliminación actual y uniforme del furlough corre el riesgo de causar la reducción de empleos que podrĆan entregar un P45 a personas de todo el paĆs,Ā» dice, mientras critica al Gobierno por gastar Ā«miles de millones sin objetivo en bonos para empresas que ya trajeron a sus trabajadores de vuelta del furlough, y en el recorte del papel de timbre para los propietariosĀ».
Starmer ā quien visitarĆ” el reducto electoral que perdieron los laboristas de Stoke-on-Trent el miĆ©rcoles para expresar su mensaje sobre la necesidad de proteger los empleos ā dijo que apoyarĆa cualquier medida que el Gobierno tome en los próximos meses para mejorar los fallos que habĆa destacado.
āEsta crisis es mĆ”s grande que la polĆtica. Pero la realidad es que si el Gobierno no usa este verano sabiamente centrĆ”ndose en reducir la tasa de contagios, Gran BretaƱa enfrenta un invierno largo y sombrĆo.Ā»
Un portavoz del Gobierno dijo que respaldaba la acción local para abordar los brotes, como los pasos tomados en Blackburn, pero no prometió ninguna expansión inminente de pruebas para encontrar casos asintomÔticos.
El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social dijo que el consejo cientĆfico mĆ”s reciente no respaldaba las pruebas de rutina para encontrar casos sintomĆ”ticos, y encontró que las pruebas regulares de asintomĆ”ticos solo valĆan la pena entre los grupos con mayor probabilidad de haber estado expuestos al virus, como en el entorno asistencial.
Ā«La prueba y rastreo del NHS ya estĆ” funcionando: la semana pasada se llegó a mĆ”s del 80% de los resultados positivos, y tambiĆ©n se alcanzó a mĆ”s del 75% de sus contactos,Ā» dijo el portavoz. āHemos construido rĆ”pidamente, desde cero, la industria de pruebas de diagnóstico mĆ”s grande en la historia britĆ”nica. MĆ”s de 2.6 millones de personas han sido evaluadas en solo ocho semanas, y tenemos la capacidad de llevar a cabo mĆ”s de 330.000 pruebas por dĆa, creciendo a 500.000 por dĆa para finales de octubre.Ā»
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En un paĆs al lĆmite, un desastre que pocos pueden comprender
Reporte de Martin Chulov, en Beirut
Cuando la fantasmal neblina marrón comenzó a despejarse, una ruina apocalĆptica emergió de las calles del este de Beirut. Incluso a 4 kilómetros del centro de la explosión cada edificio habĆa perdido algunas, cuando no todas, sus ventanas.
Era poco mĆ”s de las 6 de la tarde. El humo, disperso en nĆŗcleos de gas rosa, cubrĆa parte de la desolación. Enormes cantidades de cristal roto alfombraban las calles, y grandes trozos de metal con bordes cortantes habĆan destrozado automóviles. Los Ć”rboles quedaron triturados, y los charcos de sangre formaban pequeƱos rĆos en las calles.
Huellas sangrientas llevaban hacia los automóviles y las motocicletas que habĆan llevado a heridos hacia clĆnicas u hospitales, que a los pocos minutos de la explosión pasaban apuros para hacer frente a la cantidad de muertos y heridos.
Las ambulancias aullaban a lo largo de los bulevares de la ciudad, acelerando y cruzando intersecciones bloqueadas por la gran cantidad de autos intentando huir, y por el importante daƱo que habĆan pasado. La nube en forma de de hongo que se extendĆa sobre el puerto cercano fue empujada hacia el este, pero se fue elevando de alguna manera durante casi media hora.
Al caminar por el suburbio de Ashrafieh, en la parte este de Beirut, hasta Gemmayze en dirección del lugar de la explosión en el puerto cercano, la devastación era aĆŗn mĆ”s visible. Evidentemente, decenas de edificios habĆan sufrido daƱos estructurales. Tiendas y restaurantes fueron casi todos gravemente daƱados. Un distrito entero de clubes nocturnos fue prĆ”cticamente aniquilado. Semanas de bombardeos de artillerĆa sostenidos no habĆan causado la misma cantidad de desolación, incluso durante el pico de la guerra civil.
Hombres, mujeres y niƱos caminaban, desconcertados, desde algĆŗn lugar cercano al lugar de la explosión. Pocos tenĆan prisa. Muchos abandonaban lo que quedaba de sus hogares y no se dirigĆan a ninguna lugar especĆfico. Era igual de difĆcil pasar por los escombros a pie que en coche.
Se necesita mucho para sacudir a Beirut, que se ha levantado y caĆdo bajo la fuerza de las bombas. Sin embargo, en una ciudad acostumbrada a las explosiones, esto era algo nuevo. Una implosión económica ha dejado al paĆs al lĆmite. Y ahora, una explosión devastadora de una dimensión que pocos podrĆan comprender. Ā«Estamos malditos,Ā» dijo un hombre de unos 20 aƱos, al que le corrĆa sangre por la muƱeca como resultado de un corte con un vidrio. Ā«Incluso si esto fue un accidente, es lo Ćŗltimo que nos podĆa pasar.Ā»
La Ćŗltima vez que una explosión remotamente parecida sacudió el LĆbano fue en febrero de 2005, cuando el exprimer ministro Rafik Hariri fue asesinado por un coche bomba en la puerta de un hotel frente al mar. MĆ”s de 15 aƱos despuĆ©s, el resultado del juicio a los acusados de su asesinato estĆ” previsto en La Haya el viernes, y se temĆa que la explosión pudiera ser un presagio del veredicto.
Ā«Nada sucede sin una razón aquĆ,Ā» dijo Sobhi Shattar, mientras barrĆa los escombros de la puerta del domicilio de Carlos Ghosn ā otrora alto funcionario de la automotriz Nissan ā en una calle acomodada. Ā«Este podrĆa ser un mensaje para que nadie se meta en el asunto.Ā»
El foco corrió, rĆ”pidamente, hacia lo que habĆa explotado y cómo, y todos tienen una teorĆa. La onda expansiva se sintió hasta el sur de Beirut, y se escuchó hasta a 80 kilómetros (50 millas) de distancia, en el norte del LĆbano. Hubo informes de que el sonido de la explosión se alcanzó a oĆr a 250 kilómetros (160 millas) al oeste, en Chipre.
Ā«Solo grandes cantidades de explosivos fuertes podrĆan hacer esto,Ā» dijo Riyadh Haddad, un ingeniero local. Ā«Algo en el puerto explotó por sĆ solo, o fue provocado.Ā»
Al igual que sus vecinos en el distrito de ocio nocturno de Gemmayze, Haddad tenĆa mucho trabajo por hacer para poner su casa en condiciones de habitabilidad. Ā«Mira esto,Ā» dijo. āĀæCómo nos recuperamos? Faltan al menos un millón de ventanas en toda la ciudad, y esa es la menor de nuestras preocupaciones. Sin dinero, sin trabajo, sin energĆa, sin combustible. Y ahora esto. ĀæSerĆ” un llamado de atención, o habrĆ” guerra?Ā»
A modo de primeras secuelas, funcionarios libaneses atribuyeron primeramente el desastre al incendio accidental de un almacén de fuegos artificiales. Esa versión fue desvirtuada por el gran tamaño de la explosión y el alcance de la onda expansiva.
El ministro del interior Mohamed Fehmi dijo mĆ”s tarde al canal MTV Lebanon que la explosión parecĆa haber sido causada por Ā«grandes cantidades de nitrato de amonioĀ» almacenadas en el puerto. Sin embargo, el anuncio no fue suficiente para poner fin a la especulación desatada.
«¿Era un centro de almacenamiento de armas?Ā» preguntó un hombre, tratando frenĆ©ticamente de llamar a sus amigos. āĀæFueron los israelĆes? Hubo una pequeƱa explosión, y luego una mĆ”s grande. ĀæQuĆ© causó la primera?Ā»
Los rumores y la intriga se extendieron tan rĆ”pido como la onda expansiva y, al caer la noche, el jefe de seguridad del LĆbano general Abbas Ibrahim desmintió la teorĆa de los fuegos artificiales y habló de un accidente industrial en un depósito del almacĆ©n, que segĆŗn Ć©l habĆa albergado productos quĆmicos altamente combustibles.
No todos estaban convencidos. Ā«En toda la historia del LĆbano, nunca ha habido algo asĆ,Ā» dijo otro hombre, de unos 30 aƱos, mientras barrĆa vidrios en su portal. āEsto ha sido casi termonuclear, y creo que volaron muchos explosivos de uso militar. ĀæAlguna vez dirĆ”n la verdad al respecto? Lo dudo.Ā»
A medida que la noche se acercaba, Beirut quedó mĆ”s oscuro que nunca. La electricidad inestable, que a duras penas mantenĆa la ciudad en marcha, era casi innecesaria, para variar. La ciudad se estaba vaciando rĆ”pidamente. Las luces ya no estaban encendidas.