“Nuestra hibernación está por terminar, la actividad está volviendo”

THE DAILY TELEGRAPH — MIÉRCOLES, 24 DE JUNIO DE 2020

Primer ministro anuncia que familias podrán pasar vacaciones juntas

Boris Johnson elogió el comienzo del fin de la “hibernación nacional” de Gran Bretaña el martes, cuando anunció el mayor retorno de las libertades desde que comenzó el confinamiento.

El mandatario británico dijo que familias y amigos podrán mezclarse dentro de casa e incluso irse de vacaciones juntos a partir del 4 de julio, cuando pubs y restaurantes también reabrirán y la regla de distanciamiento físico de dos metros se reducirá a 1 metro.

Sin embargo Chris Whitty, director médico del Gobierno, advirtió que muchas de las nuevas medidas de distanciamiento social tendrán que mantenerse vigentes “hasta esta fecha del próximo año” porque la vacuna contra el coronavirus aún está muy lejos.

Johnson anunció que el turismo nacional volverá a funcionar con la reapertura de hoteles, casas de huéspedes y campings desde el 4 de julio, junto con peluqueros, cines y casi todo tipo de atracciones turísticas.

A pesar de ello gimnasios, piscinas, clubes nocturnos, instalaciones deportivas cubiertas y salas de conciertos se encuentran aún entre los perdedores sin fecha para el reinicio de sus actividades.

La ciudadanía ha sido informada de que aún debe trabajar desde casa y usar alternativas al transporte público, siempre que sea posible. No se informó sobre la manera de la que todos los niños volverán a la escuela.

Johnson dijo: “Hoy podemos decir que nuestra larga hibernación nacional está comenzando a terminar y que la vida está volviendo a nuestras calles y a nuestras tiendas; la actividad está empezando a regresar, y un nuevo pero cauteloso optimismo es palpable.”

“Pero debo decir también que será muy fácil que regrese esa incomodidad, y es por eso que continuaremos confiando en el sentido común y el espíritu comunitario del pueblo británico para seguir estas indicaciones, para que ese espíritu nos oriente y nos lleve a vencer a este virus.”—

El anuncio señala efectivamente el final del confinamiento, que en su lugar será reemplazado por un conjunto de reglas complicadas que controlan todo, desde cómo nos reunimos con nuestras familias hasta cómo disfrutamos de una pinta de cerveza.

El primer ministro dijo que el 4 de julio será “un gran día” e instó a la gente a “salir y divertirse”.

Advirtió que inevitablemente habrá más brotes “locales”, pero dijo que no creía que hubiera un riesgo de una segunda ola de infecciones que pudiera abrumar al NHS.

Dijo que la disminución constante del contagio significa que las iglesias ahora podrán abrirse para el culto comunitario, aunque por ahora se prohibirá el canto y se podrá celebrar bodas con hasta 30 invitados.

Por primera vez desde que comenzó el confinamiento dos hogares podrán reunirse en el interior, ya sea en casa, en un pub o restaurante o incluso en un día festivo compartido — e incluso pasar la noche en domicilios ajenos — aunque deben evitar el contacto físico y mantenerse al menos a 1 metro de distancia.

No habrá límite en la cantidad de hogares diferentes que pueden reunirse siempre y cuando se limiten a solo dos hogares cada vez, lo que significa que las familias no tendrán que elegir entre los abuelos. Sin embargo, tendrán que esperar un poco más antes de poder abrazarse debido a la necesidad de mantener el distanciamiento social.

Johnson dijo que las personas deben mantenerse separadas dos metros siempre que sea posible, pero donde no puedan hacerlo, pueden estar a una distancia de un metro el uno del otro siempre que puedan usar medidas tales como emplear recubrimiento facial o garantizar una ventilación adecuada.

La medida permitirá que pubs, restaurantes, cines y otros locales abran el 4 de julio.

Johnson dijo que “tiene muchas ganas de ir a un pub o un restaurante”, aunque “puede que no sea compatible con una nueva dieta que estoy haciendo.” También dijo que le encantaría “que me cortaran el cabello”.

Reconoció que muchas de las cosas que espera con ansias, como ir al teatro y jugar al cricket, todavía están prohibidas, pero insistió en que el Gobierno estaba “trabajando lo más rápido posible” y que las medidas del martes “no son las máximas a las que aspiramos”.

Johnson confirmó que se espera que pubs y restaurantes mantengan un registro de clientes para que los brotes puedan ser contenidos rápidamente, diciendo: “La gente debe dar sus nombres en los pubs, en restaurantes, haciendo las cosas de una manera que, si algo sucede, nos permita seguir, rastrear, probar y eliminar cualquier brote.”

Sobre el 4 de julio, dijo: “Espero que sea un gran día, pero obviamente la gente debe asegurarse de no exagerar. Y tampoco podemos hacer ninguna gran, digamos, delirante escena en un jardín de cerveza, donde el virus podría transmitirse.”

Johnson dijo que el virus “no ha desaparecido” y que no dudará en “aplicar los frenos” y reintroducir restricciones, incluso a nivel nacional, si es necesario.

“El Gobierno les ha pedido muchísimo a todos ustedes, y la gente en este país enfrentó este desafío con buen humor y sentido común. Por supuesto, la pelea está lejos de terminar. Este es un virus desagradable aún, que quiere aprovecharse de nuestro descuido,” dijo el mandatario.

El profesor Whitty dijo que el virus “permanecerá por mucho tiempo” porque es poco probable que se use antes del próximo año.

“Me sorprendería y estaría encantado si no estuviéramos en esta situación actual durante este invierno y hasta la próxima primavera. Creo que recién entonces podremos volver a hablar y ahí veremos dónde estamos,” añadió el científico.

“Espero que haya una cantidad significativa de coronavirus circulando al menos en ese momento. Para el corto a mediano plazo, hasta este mes del próximo año, ciertamente, creo que deberíamos estar planeando esto para lo que considero que es un largo recorrido hasta 2021.”

El martes, la Asociación Médica Británica (BMA) hizo un llamado para que el recubrimiento facial sea “como algo normal” en tiendas, escuelas e incluso en los hogares cuando haya invitados.

El doctor Chaand Nagpaul, presidente del consejo directivo de la BMA, dijo: “Para alguien que no tiene la cara cubierta y que tiene el virus o es portador de él, el riesgo de transmitir el virus a otra persona cercana es del 70 por ciento. Si esta persona lleva recubrimiento facial, este riesgo se reduce a solo 5 por ciento. Si un portador y una persona sana llevan ambos mascarillas, la probabilidad de que se transmita el virus es de solo 1.5 por ciento.”

“Por lo tanto, tiene mucho sentido que el uso de mascarillas ayude significativamente a controlar aún más esta pandemia, y reducir aún más el riesgo de un segundo pico.”

Una encuesta instantánea de YouGov encontró que el 47 por ciento del público pensaba que los cambios en el confinamiento eran “correctos”, el 37 por ciento pensaba que el Primer Ministro había ido demasiado lejos y el 7 por ciento dijo que no había ido lo suficientemente lejos.

Una saludable mayoría del 73 por ciento respaldó la medida para permitir que los hogares se reúnan, y el 64 por ciento apoyó la reapertura de pubs, restaurantes y otros lugares públicos.

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Volvemos cautelosamente a la normalidad… en un mundo que ya no es el mismo

Era el momento en que Gran Bretaña había estado esperando casi tan ansiosamente como un primer ministro cuyo primer mandato ha sido infectado por la misma pandemia que casi le costó la vida.

Después de tres meses de encierro, finalmente fuimos liberados de lo que Boris Johnson describió como “nuestra larga hibernación nacional”.

Sin embargo, a medida que nos alentaron a deshacernos de la latencia inducida por el coronavirus, el nuevo y engorroso conjunto de cosas que hacer y qué no hacer del martes solo sirvieron para agregar un toque de locura a la supuesta “nueva normalidad” del Reino Unido.

Si bien algunos de los anuncios fueron bastante directos, otros generaron más preguntas de las que respondieron.

Naturalmente, la noticia de la reapertura de los pubs el 4 de julio fue recibida con un grito de “aleluya” en los Comunes, haciéndose eco de los sentimientos de muchas personas con sed de cerveza mientras el mercurio volaba hasta los 28 grados en Westminster.

Y cuando lanzó a la industria hotelera un salvavidas al reducir la regla de distanciamiento social de dos metros a “un metro más”, Johnson pareció nuevamente el optimista de vaso medio lleno que era antes del Covid.

No es ningún secreto que el primer ministro, libertario de toda la vida, inicialmente se resistió a imponer el confinamiento sin precedentes iniciado el 23 de marzo — una demora que inevitablemente será objeto de una investigación pública en los próximos meses.

En medio de las críticas de que el Gobierno no solo había sido demasiado lento para iniciar el confinamiento, sino también para levantar las medidas, un animado Johnson intentó difundir un aire de optimismo muy necesario al anunciar que no solo podíamos volver al pub sino también al cine, e incluso al peluquero.

“Espero casi igual de ansiosamente beberme una pinta como hacerme un corte de pelo, sobre todo tratándose de mí”, bromeó.

Sin embargo las discotecas, gimnasios en interior, locales de bowling y parques acuáticos permanecen fuera de los cambios, junto a spas y centros de juego, mientras los deportes de equipo solo se permiten entre miembros de los mismos hogares.

Como tal, la guía actualizada no estuvo exenta de las notas de confusión que caracterizaron los resúmenes del coronavirus desde que nos alejamos de la simplicidad del mensaje original, Stay Home.

La principal de las contradicciones era la idea de que dos familias ahora podrían irse de vacaciones juntas, pero técnicamente a un novio y una novia que viven separados con sus compañeros de piso no se les permitía tener relaciones sexuales entre ellos.

Los padres se preguntaron porqué las escuelas permanecían cerradas si se iba a permitir el cuidado infantil en guarderías durante las vacaciones de verano. Las mujeres se preguntaban porqué podían arreglarse el pelo pero no las uñas. Los nadadores se preguntaban porqué podían darse un chapuzón en un lago pero no en un centro de ocio.

Los teatros y las salas de conciertos se preguntaban cómo abrirían sin mostrar presentaciones en vivo. Los religiosos se preguntaban cómo adorarían sin cantar. Los parques de atracciones, parques temáticos, salas de juegos y aldeas modelo se preguntaban porqué iban a estar abiertos ellos y las escuelas no.

¿Y qué hay de las novias y los novios? ¿Les dijeron que podían invitar a 30 personas a su ceremonia de boda, pero que solo permitirían dos hogares y dos familias en la recepción?

Las nuevas regulaciones llegaron envueltas en una burocracia que apesta de lejos a la sabiduría de los cerebritos de Whitehall, que creen que es práctico recomendar a las personas abrazar a su abuela por la mañana y a su abuelo por la tarde.

Con la admisión de Johnson, diciendo que es “muy consciente de que las personas harán preguntas legítimas sobre porqué ciertas actividades están permitidas y otras no”, pronto se hizo evidente que una vez más se pedía al público en general que hiciera el trabajo pesado con lo del sentido común.

“El virus no tiene interés en estos debates; su única ambición es aprovechar las oportunidades para recuperar terreno que podamos perder sin cuidado,” advirtió el Primer Ministro, aparentemente consciente del hecho de que siempre habría una persona extraña que podría tomarse libertades con las pautas — por ejemplo, para comprobar si su vista funciona correctamente en la autovía A1.

Al enfatizar que el público ahora seguiría las pautas en lugar de la legislación, agregó: “Cuantos menos contactos sociales tengamos, más seguros estaremos. Cuanto más nos abramos, más vigilantes tendremos que estar.”

Citando disimuladamente a su héroe Winston Churchill, dijo: “Es por eso que continuaremos confiando en el sentido común y espíritu comunitario del pueblo británico para seguir esta indicación, para que ese espíritu nos oriente y nos lleve a vencer a este virus.”

Luciendo elegante con un (¿nuevo?) traje azul y corbata azul celeste, y aparentando estar con más aliento y energía que en las semanas anteriores, el Primer Ministro hizo hincapié en que el Covid-19 sigue siendo una presencia no deseada mientras se reconstruye nuestra economía y se reabre la sociedad.

Aunque los contagios disminuyeron un 70 por ciento desde principios de mayo, y actualmente no hay riesgo de un segundo pico, dijo que “la precaución seguirá siendo nuestra consigna”, y subrayó que cada paso era “condicional y reversible”.

Las personas deben ceñirse a dos metros cuando puedan, y solo recurrir a “más de un metro” cuando mitiguen el riesgo usando recubrimiento facial.

Mientras tanto, se instó al público a hacer su “mejor esfuerzo patriótico para Gran Bretaña”, y se instó a los turistas a “mostrar un poco de agallas”.

En última instancia, quedó clara la paradoja en el corazón del consejo del Gobierno, instando a las personas a volver a la normalidad en un mundo que más parece cualquier otra cosa.

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