El Land Rover personalizado de Philip, protagonista de su funeral

[Captura TV]

Desde el momento en que apareció por el acceso principal del Castillo de Windsor, el Land Rover abierto que llevaba el ataúd del duque de Edimburgo captó la atención del mundo. Durante ocho minutos permaneció en el centro del escenario mientras se dirigía a la Capilla de San Jorge.

Así lo habría deseado el príncipe Felipe: había elegido su coche fúnebre en 2003 y todavía estaba retocándole el diseño en 2019, a sus 98 años. Iba flanqueado por ocho figuras militares de alto nivel, y seguido de una procesión encabezada por el príncipe de Gales.

Las modificaciones se fueron haciendo a medida que se le ocurrían al duque, a lo largo de los años. Philip pidió que se cambiara la carrocería verde Belice original a verde bronce oscuro, el color de los Land Rovers militares, y diseñó la tolva trasera abierta para que su ataúd no se mueva con toperoles de goma dentro de pasadores de metal plateado.

El duque puede haber tomado la inspiración en el funeral en 1979 de su tío, el conde Mountbatten de Birmania — cuyo ataúd también fue transportado por un Land Rover militar.

Nada quedó al azar ayer. Un vehículo idéntico estaba listo en caso de contratiempos, y la procesión llegó al cuadrilátero del castillo para encontrarse con el carruaje tirado por caballos del duque — que le había proporcionado emociones competitivas en sus ochenta años, incluso después de que la artritis y varias lesiones ya le habían obligado a abandonar otros esfuerzos.

Su gorra de carreras, su látigo y sus guantes estaban colocados en su asiento vacío, junto con el tubo rojo de terrones de azúcar con el que solía dar recompensas a sus ponis después de conducirlos. Introdujo a Penny Knatchbull, condesa Mountbatten de Birmania, a ese deporte, y hubo lugar en la lista de 30 invitados para su compañera de carruaje. Knatchbull era visitante habitual de su retiro de Wood Farm en Sandringham (Norfolk).

Cuando el Land Rover llegó a la escalera oeste de la capilla, la Royal Navy Piping Party emitió el toque de atención y los porteadores se hicieron cargo, llevando al hombro el ataúd revestido de plomo.

Incluso los planes más previsores no pudieron anticipar las restricciones impuestas debido a la pandemia de coronavirus. Felipe originalmente tenía la intención de que el Land Rover transportara su ataúd los 35 kilómetros desde el arco de Wellington — en el centro de Londres — hasta Windsor, pero los desfiles militares tuvieron que cancelarse en las calles de la capital y en la ciudad de Berkshire.

El pulido y utilitario Defender — cuyo diseño no es ni moderno ni llamativo ni clásico, sino solo un intermedio — fue construido en la fábrica de Land Rover en Solihull en 2003 sobre un chasis del modelo TD5 130. Reflejaba la pasión de Philip por la ingeniería y también sirvió, como dijo el general Sir Nick Carter, jefe del Estado Mayor de Defensa, para “demostrar cuánto le amaban y respetaban las fuerzas armadas”. Fue conducido ayer por el cabo Josh Ward y comandado por el cabo Craig French, del Cuerpo de Ingenieros Mecánicos y Eléctricos Reales del Ejército Británico.

A pesar de su amor por los caballos, es posible que Felipe haya recibido la sugerencia de elegir el transporte motorizado por un notorio incidente en Windsor que amenazó con interrumpir el funeral de la reina Victoria, en 1901. Se suponía que cuatro caballos blancos iban a tirar del carruaje de armas que llevaba su ataúd colina arriba pero — congelados por el frío de febrero — terminaron encabritándose y rompiendo los arneses. La guardia naval de honor tuvo que rescatar la situación creando un arnés improvisado para que los hombres arrastraran el carruaje ellos mismos.

Land Rover lanzó su primer modelo en 1948 — partiendo del concepto del Jeep estadounidense — y su asociación con la familia real comenzó poco después. Para la gira real de seis meses por Australia en 1954, se pintó un modelo de color Royal Claret [rojo borgoña] y se lo equipó con una plataforma de observación. Conocido como State IV, su velocidad máxima fue de 51 mph (82 km/h).

El vínculo con Land Rover finalmente mostró signos de convertirse en una pasión real. Felipe y la reina Isabel II recibieron su primer Land Rover personal en 1955, y en la década de 1970 la familia real acogió al Range Rover, vehículo igualmente a gusto en las calles del West End de la capital como en los páramos escoceses. Los creadores tienen tres estándares de membrete real y Zara Tindall, nieta de la reina, es su embajadora oficial.

En 2016, Felipe condujo a Michelle y Barack Obama al castillo de Windsor cuando el presidente y la primera dama de Estados Unidos estaban en una visita de estado. El presidente felicitó su conducción y dijo después: “Tengo que decir que nunca antes me había llevado en coche un duque de Edimburgo, y puedo reportar que tuvimos un viaje muy tranquilo.” Un vehículo estatal híbrido (diésel-eléctrico) les fue entregado en 2015 — el cual puede funcionar en modo eléctrico para realizar tareas ceremoniales en baja velocidad.

En toda una vida dedicada al automovilismo, Felipe se entregó al principio a su pasión por la velocidad. La reina escribió alguna vez que “¡Felipe disfruta conduciendo y lo hace muy rápido!” después de llevarla a dar una vuelta en su MG en 1947, antes de que se anunciara su compromiso. De allí pasó a tener un Aston Martin Lagonda y luego un Alvis TD21 Drophead. Como presidente de la Asociación del Automóvil británica, organizó campañas para mejorar el alumbrado público de las calles, seguros vehiculares, clasificación de carreteras, señalización y prevención de accidentes.

Para pasear por Londres, Felipe conducía un taxi negro con el que pasaba de incógnito. Luego de su fallecimiento, los taxistas londinenses se alinearon a lo largo de The Mall en muestra de respeto.

Su faceta de piloto terminó en 2019, después de verse involucrado en un grave accidente conduciendo su Land Rover Freelander. Salió de la finca de Sandringham hacia una concurrida autovía, y chocó a un automóvil que llevaba a dos mujeres y un bebé de nueve meses a bordo. El bebé resultó ileso, pero las mujeres necesitaron tratamiento hospitalario. El coche del duque volcó y tuvo que ser ayudado a salir por el techo corredizo o el parabrisas por un automovilista que pasaba. Solo dos días después se le vio conduciendo sin compañía otro Freelander, aunque dentro de propiedad privada. Una semana después — en medio de señales que indicaban que se estaba aferrando al volante — el Palacio de Buckingham anunció que Felipe renunciaba a su permiso de conducir. Ayer, un Land Rover le condujo de nuevo.



Artículo de Nicholas Hellen
Publicado en The Times el 
domingo, 18 de abril de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.thetimes.co.uk/article/philips-customised-land-rover-takes-centre-stage-jskr0c9bz

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