‘El corazón de las tinieblas’: países vecinos dan la espalda a Brasil por su respuesta a la Covid

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante el lanzamento del plan nacional de vacunación contra la Covid, en diciembre pasado. Foto: Isac Nóbrega / PR – Palacio de Planalto

Naciones latinoamericanas luchan por protegerse de un país donde se espera que mueran cerca de 60.000 personas — solo en marzo

Durante mucho tiempo ha sido considerada como una superpotencia del ‘poder blando’ — una tierra bañada por el sol y culturalmente bendecida con bossa nova, capoeira y Pelé.

No obstante, la caótica respuesta de Brasil al coronavirus bajo el presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro ha colocado al país más grande de América Latina en un papel inédito y desagradable: el de un paria plagado de Covid que rechaza a la ciencia a pesar de su inestabilidad política, y a quien muchos vecinos regionales ahora están cerrando el puerta.

“El otro día leí un artículo bastante contundente que decía que Brasil estaba empezando a ser visto por sus vecinos como una especie de leprosorio… y probablemente sea cierto,” reconoció Ricardo Ricupero, veterano diplomático brasileño que citó a Joseph Conrad — no a João Gilberto — para describir la situación de su país.

“¡Qué horror! ¡Qué horror!” se lamentaba la semana pasada el embajador retirado, antes de que su país se hundiera en más turbulencia política por el intempestivo despido del ministro de defensa de Bolsonaro. “Brasil está en el corazón de las tinieblas.”

Sus países vecinos — que ahora luchan por responder al colapso que ahora tienen en la puerta de al lado — parecen estar de acuerdo, mientras Argentina, Colombia y Perú han prohibido el tráfico aéreo y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha afeado a su rival derechista una calamidad que ya ha causado la muerte de más de 300.000 brasileños.

“Es alarmante, incluso angustiante, ver los informes de São Paulo y Río […] y la actitud imprudente de la derecha brasileña trumpista, y de Jair Bolsonaro, hacia el pueblo de Brasil,” declaró Maduro la semana pasada al ordenar un cierre de 14 días para contrarrestar la variante P1 más contagiosa, dados los temores globales sobre el brote desenfrenado en el país amazónico.

“Brasil ahora representa una amenaza para el mundo. ¿Y de quién es la culpa? De Jair Bolsonaro,” proclamó Maduro, levantando el dedo índice en el aire. “Es una locura. No tiene otro nombre.”

Siete mil kilómetros al sur de Caracas, en Uruguay, hay similares señales de alarma. Las autoridades trabajan contra reloj para vacunar a los residentes de su región fronteriza con Brasil. “La idea es crear un escudo epidemiológico,” dice Rodney Colina, virólogo y asesor del Covid para el gobierno de Montevideo que detectó los primeros casos de P1 en Uruguay y ha pedido fuertes restricciones para detener su propagación. “Si comenzamos a ver que P1 circula ampliamente, tendremos que optar por un confinamiento total de casi todo,” advirtió Colina.

Se espera que cerca de 60.000 brasileños mueran solo en marzo lo que lo convierte, con mucho, en el mes más mortífero de la epidemia de 13 meses en el Brasil.

El caos también quita el sueño a Argentina. Un grupo de destacados científicos argentinos ha escrito recientemente una carta abierta al gobierno implorando que se cierre la frontera terrestre de 761 millas (1225 kilómetros) que tiene con Brasil.

“Brasil es un espejo en el que preferiríamos no tener que mirarnos. Por eso es tan importante imponer restricciones de viaje de inmediato, porque una vez que los contagios comiencen a aumentar será demasiado tarde,” dijo Humberto Debat, biólogo argentino que contribuyó a que se produzca el llamamiento, quien ha condenado el comportamiento “irresponsable y negacionista” de Bolsonaro.

El jueves pasado — cuando Brasil registró más de 100.000 casos de Covid-19 en un solo día por primera vez — Argentina anunció que prohibiría los vuelos desde Brasil, Chile y México. Soledad Retamar, profesional en estadística que trabaja con datos de Covid y que respalda tales medidas, dijo: “El temor es que podamos comenzar a ver el tipo de tasas de mortalidad que había en Manaos a principios de este año si la variante P1 comienza a circular en Argentina.”

Las autoridades colombianas, por su parte, han prohibido los vuelos desde Brasil en enero y también interrumpieron los vuelos internos a la ciudad fronteriza de Leticia — que se encuentra en plena selva del Amazonas — donde los esfuerzos de inmunización están dirigidos a adultos más jóvenes para intentar bloquear la propagación de la variante P1. Ana Mauad, profesora de relaciones internacionales en la Universidad Javeriana de Bogotá, dijo que la “total falta de estrategia y el mal manejo de la pandemia” de Bolsonaro ha conmocionado a la región.

“Bolsonaro ha logrado convertir a Brasil en un gigantesco infierno,” tuiteó el expresidente de Colombia, Ernesto Samper, la semana pasada, cuando la Organización Mundial de la Salud admitió que “la terrible situación” en Brasil ahora está afectando a sus vecinos.

La administración de Bolsonaro ha reaccionado con torpeza ante el coro de críticas internacionales.

“Creo que esto es […] terriblemente injusto”, había dicho el ministro de exteriores de Brasil, Ernesto Araújo, al periódico Estado de São Paulo a principios de este mes. Araújo — quien ha renunciado el lunes luego de una rebelión de diplomáticos y legisladores que le acusan de ayudar a destruir la reputación internacional de Brasil — rechazó la idea de que haya algo “fuera de control” en su país y afirmó que Brasil es víctima de “discriminación”.

“Es como si […] la gente solo se estuviera muriendo en Brasil”, se quejó Bolsonaro la semana pasada.

El diplomático Ricupero dijo que no se puede ocultar que su país se ha convertido en el “epicentro absoluto” de la pandemia, y pronosticó que las restricciones regionales aumentarían en las próximas semanas en países como Bolivia, Colombia y Perú.

“En este momento, Brasil está en una hora en que reina la oscuridad,” sentenció.



Artículo de Tom Phillips en Rio de Janeiro, Uki Goñi en Buenos Aires y Joe Parkin Daniels en Bogotá
Publicado en The Guardian el 
martes, 30 de marzo de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.theguardian.com/global-development/2021/mar/30/neighbors-shun-brazil-covid-response-bolsonaro

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