Nada de esconderse detrás del sofá — la familia real necesita un chaleco antibalas

Crédito: LNOF/flickrCC BY 2.0

La duquesa de Cambridge, el príncipe Carlos y el príncipe William estuvieron en el punto de mira de Harry y Meghan, y solo la reina se libró de su furia

Era todo lo que esperábamos, y al mismo tiempo no fue lo que esperábamos.

Sabíamos que iba a ser un éxito televisivo. Pero lo que nadie imaginó sobre la entrevista de Oprah con el duque y la duquesa de Sussex es que su «verdad» terminara siendo tan explícita.

Desde la revelación de Meghan de que estuvo a punto de suicidarse por pertenecer a la familia real, hasta la asombrosa afirmación de que Harry fue interrogado sobre el posible color de piel de Archie, es justo decir que esta revelación de dos horas representó el peor de los casos para la institución [la familia real] a la que la pareja se refirió como The Firm [la empresa].

Decir que la realeza «se iba a esconder detrás del sofá» antes del horario estelar en que se emitiría la reveladora conversación, pareció subestimar bastante lo que la pareja tenía reservado para ella.

Al principio, pareció como si el dato que Meghan dejara caer casualmente que ella y Harry fueron «casados» en secreto por el arzobispo de Canterbury — tres días antes de la fecha de su boda real en Windsor, en mayo de 2018 — iba a ser el más suculento titular de las noticias de la mañana.

Sin embargo, cuando los espectadores aún no terminaban de instalarse a ver el acogedor tete-a-tete en aquel patio trasero de Santa Bárbara, los batacazos rápidamente empezaron a llover sobre la duquesa de Cambridge.

Vestida con un vestido negro de Armani con una distintiva mancha blanca y con el cabello recogido en un moño de matrona, la madre embarazada de 39 años se desató sobre su cuñada cuando Reino Unido ingresaba a la segunda hora del día internacional de la mujer.

Contrariamente a los informes — que aparecieron por primera vez en The Daily Telegraph en noviembre de 2018 — de que Meghan había hecho llorar a Kate durante la prueba de un vestido de damas de honor, la exactriz insistió en que en realidad había sido todo lo contrario.

Dando a entender una clara falta de apoyo fraternal por parte de la madre de tres príncipes, incluso «con todo lo que estaba pasando con mi papá», Meghan insistió: «No estoy compartiendo esto de ninguna manera para desprestigiarla,» y agregó: «Espero que ella quiera que eso se desmienta.»

Uno solo puede preguntarse qué pensará Carol-with-an-e [Carole Middleton, madre de Kate] de esa sugerencia en [su residencia de] Bucklebury, y mucho menos qué pensarán aquellos que están recogiendo los escombros en el Palacio de Kensington en este momento.

¿Y eso de que, según reportes, la duquesa pensó que todavía había esperanzas de reconciliación antes de que CBS emitiera la entrevista a las 8 pm hora americana, 1 de la manana en Londres?

A nadie en el clan Cambridge se le puede haber escapado que nadie dijo nada sobre la hospitalidad ofrecida por esas queridas estrellas de Twitter, el príncipe Andrew y Sarah Ferguson.

Aquellos que ya dudaban de si alguna vez habría alguna forma de que los dos de Montecito [la localidad californiana donde viven Meghan y Harry] — a quienes el personal de palacio habría apodado «Duquesa Difícil» y «El Rehén» — volvieran al redil, vieron sus peores sospechas confirmadas cuando Meghan luego acusó a la familia real, a su personal y a la prensa británica de ser, digamos, abiertamente racistas.

La entrevista incluyó nuevas fotos del hijo de la pareja, Archie.

No solo se le había negado a Archie un título y su propio equipo de seguridad, sino que también se había llevado a cabo una conversación extraordinaria detrás de las puertas del palacio sobre cuán oscura podría ser su piel cuando naciera.

Más tarde, Harry fue invitado a ampliar el tema pero se negó a hacerlo, dejando al espectador adivinando quién demonios pudo salir con semejante desatino.

Meghan dijo: «Esas fueron las conversaciones que la familia tuvo con él», pero Harry se negó a dar más detalles. La primera e infortunada deducción fue que el príncipe Felipe pudo haber metido la pata nuevamente, mientras que el hombre de 99 años estaba en una cama de hospital a 5.400 millas de distancia.

¿O quizás fue la portadora de broches «racistas», la princesa Michael de Kent? Como probablemente nunca lo sepamos, también podemos considerarlos supremacistas blancos junto con cualquier periodista que alguna vez haya escrito algo vagamente negativo sobre ellos.

Si eso ya no fuera suficientemente condenatorio, la llorosa admisión de Meghan de que era tan infeliz que consideró el suicidio logró clavar el penúltimo clavo en el ataúd de la ya bien ganada reputación de la realeza británica de manejar mal los asuntos familiares.

Solo con un corazón de piedra uno podría no compadecerse y sentir un dolor real cuando Meghan detalló que «ya no quería estar viva» y le dijo a Harry, antes de verse obligada a sonreír durante un compromiso en el Royal Albert Hall: «No quiero estar sola.»

No se equivoquen, se trataba de una mujer embarazada que culpaba a la institución, y a los que estaban dentro de ella, por no ayudarla en su punto más bajo.

El último clavo asestado de un mazazo en el sarcófago de los insensibles Windsor fue la revelación de Harry, de que su padre ha dejado de devolverle llamadas telefónicas antes del Megxit, y que realmente le ha defraudado. La propia relación fracturada de Meghan con su padre, Thomas Markle Sr, solo mereció una mención de pasada con las trágicas palabras: «Perdí a mi papá.»

Siempre sacrosanta en el trono, la reina emergió como la única asistente de la llamada «Cumbre de Sandringham» que resultó ilesa.

La pareja se veía ansiosa por reiterar cuánto respeto tenían por la soberana de 94 años — mientras destrozaban a su familia y a todo lo que ella ha defendido durante sus 68 años en el trono.

Insistiendo en que «nunca tomaría por sorpresa» a su abuela, Harry cuestionó íntegramente su trabajo, ya que sugirió que tanto ella como el príncipe Carlos sabían que iban a lanzar su bomba en Instagram el 7 de enero (en realidad fue el 8 de ese mes pero no vaya a creerme, somos periodistas y simplemente inventamos todo de todos modos).

A su favor — y contrariamente a las sugerencias de que los trataría con guante blanco — Oprah reforzó sus credenciales como la reina indiscutible de los programas de conversación norteamericanos al hacer todas las preguntas correctas. Lo único fue que las respuestas se tomaron como un evangelio y no hizo repreguntas, a pesar de algunas contradicciones obvias.

La pareja nunca leía lo que la prensa decía de ellos y, sin embargo, los atormentaba implacablemente.

Meghan entró en la familia real con tanta ingenuidad que no se dio cuenta de que tenía que rendir pleitesía a la reina, aunque le dijo a Tom Bradby de ITV en octubre de 2018: “Mis amigos británicos me dijeron que estaban seguros de que [Harry] es genial, pero no te cases porque los tabloides británicos destruirán tu vida.»

«Toda la familia real fue muy acogedora — hasta que dejó de serlo.»

El título más importante para Meghan es «mamá» y, sin embargo, quería que su hijo fuera príncipe — a pesar de difundirse ampliamente que se le llamaría «joven Mountbatten Windsor» para que pudiera vivir como un «ciudadano privado».

Al igual que La Sirenita, Meghan «se enamoró de un príncipe y perdió la voz» y, sin embargo, de alguna manera, su narrativa fue extrañamente familiar gracias no a una, sino a tres declaraciones «sin precedentes» emitidas por Harry «como novio, como esposo y como padre”.

La multimillonaria pareja se vio obligada a firmar acuerdos con Netflix y Spotify porque no tenían dinero — a pesar de que tenían la herencia que la princesa Diana dejó a Harry.

Meghan no fue la fuerza impulsora detrás de su renuncia como miembro mayor de la realeza, pero Harry nunca habría salido sin ella. Ah, y la duquesa no tenía acceso a las llaves de su propio coche, a pesar de que los miembros de la realeza conducían regularmente por todas partes. (Cuanto menos se mencionen las «fiestas navideñas» en el Palacio de Buckingham donde Meghan afirmó que los periodistas — excluyendo una servidora — fueron invitados, mejor. Fui allí una vez, para el Jubileo de Diamante en 2012, su senoría).

Las importantes revelaciones se mezclaron con apartes casuales mientras el trío inspeccionaba el Chick Inn de Archie — un gallinero en el jardín de la casa de los Sussex — en el que presumiblemente evitaron filmar para evitar acusaciones de invadir su propia privacidad. (A pesar del momento de revelación de género, durante el cual la alegre reacción de Harry al tener una hija fue realmente conmovedora).

Meghan logró colar — entre todas las lindezas de la entrevista — que había llamado a la reina cuando se enteró de la hospitalización de Felipe, que le «encanta rescatar» y que tuvo su primer trabajo a los 13 años.

«He defendido durante mucho tiempo que las mujeres usen su voz,» insistió.

Sin embargo, como Harry dejó tan claro, sus parientes reales están «atrapados dentro del sistema». No pueden sentarse con Oprah durante dos horas y dar su versión de los hechos.

Afortunadamente para los Sussex este cuento de hadas tiene un final feliz, a pesar de todo. Mientras se alejan de los escombros de su época en la familia real, y de los parientes que dejan atrás, para dirigirse hacia el atardecer de Los Ángeles — como la escena final de una película de Hollywood — «no solo sobreviven, sino que prosperan».

Bueno, supongo que eso es lo más importante. ¿Verdad?



Artículo de Camilla Tominey, editora asociada
Publicado en The Telegraph el 
lunes, 8 de marzo de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.telegraph.co.uk/news/2021/03/08/forget-hiding-behind-sofa-royal-family-needed-bullet-proof-vest/

Revelaciones de entrevista de Harry y Meghan son peores de lo esperado

Crédito: CBS (captura de vídeo)

Sea lo que fuere aquello que esperaba la familia real de esta entrevista, esto ha resultado peor.

Meghan ha sufrido tendencias suicidas. Estuvo preocupada por su bienestar mental. Lloró durante un compromiso oficial. Y la familia real no hizo nada para ayudarla.

La imagen que emergió fue la de una pareja vulnerable, que se sintió atrapada en sus roles y que se consideró desprotegida por la institución.

Harry también reveló lo mal que está su relación con el resto de su familia. Dijo que las relaciones con su padre han empeorado tanto que el Príncipe de Gales dejó de responderle al teléfono. También acusó a su familia de haberles cortado el flujo financiero.

Y por si fuera poco, la realeza británica fue acusada implícitamente de racismo cuando Meghan reveló que un miembro de la familia real tuvo una conversación con ella sobre el color de piel de su hijo Archie.

«Ya no quería estar viva.»

Meghan, duquesa de Sussex

Sin embargo, lo más impactante de todo fue lo dañada que quedó Meghan. Describió ocasiones en que sintió ganas de suicidarse. Se sentía sola, dijo. Y la institución no hizo nada para protegerla.

Una vez, dijo, un miembro de la familia se le acercó para sugerirle que “se mantuviera oculta” por un tiempo “porque ahora mismo estás en todas partes”. Meghan respondió: “He salido de casa dos veces en cuatro meses. Estoy en todas partes, pero en ninguna parte.»

En un momento, habló con el departamento de recursos humanos del palacio. Pero le dijeron que no la podían ayudar porque ella no era miembro del personal [de la familia real].

La imagen que han mostrado en el programa fue la de una pareja profundamente infeliz en su papel: bajo asedio mediático, pero sin la protección que sentían que necesitaban. Como dijo Harry, «Me sentí atrapado». Sin embargo, no es el único: dijo que su padre y su hermano también estaban atrapados.

La onda expansiva de la acusación implícita que hizo Meghan, sobre el racismo de la familia real, sacudirá al Palacio de Buckingham de arriba abajo. Hubo conversaciones, dijo, sobre qué tan oscura sería la piel de Archie cuando naciera. De manera bastante dramática, no indicó quién hizo tales comentarios. «Creo que sería muy perjudicial para ellos,» dijo. Pero el daño ya estaba hecho.

Más tarde, le preguntaron a Harry al respecto. “En ese momento aquello fue incómodo,” dijo. «Quedé horrorizado.»

No obstante, él también se negó a decir qué miembro de la familia había sido el responsable. Para la familia real esta negativa podría ser aún más dañina, ya que solo fomentará la especulación sobre quién fue y qué dijo exactamente.

La pareja enfatizó que se sentían desprotegidos por la institución real. Como dijo Meghan, «lo que lamento es haberles creído cuando me dijeron que estaría protegida».

En palabras de Harry, la actitud de su familia fue: “Así es como es, así es como debe ser y no se puede cambiar. Todos hemos pasado por eso.»

¿Qué tipo de protección querían? — preguntó Winfrey. “Saldrían a los medios y negarían la historia ante cualquiera,” dijo Meghan. Presentó el ejemplo de la historia de que supuestamente había hecho llorar a la duquesa de Cambridge en una prueba para los vestidos de las damas de honor antes de la boda: por el contrario, dijo, fue Kate quien la hizo llorar. «Creo que la historia sobre haber hecho llorar a Kate fue el comienzo del asesinato de mi ‘personaje’ en toda regla. Ellos sabían que la historia no era cierta.»

Tras bambalinas, dijo, estaba la cuestión del título de Archie y si recibiría seguridad. Esta es un área compleja — hay reglas que establecen que Archie no será un príncipe al nacer pero sí cuando su abuelo el príncipe Carlos se convierta en rey — pero en la entrevista pareció que Meghan cree que las decisiones sobre su título y si obtendría seguridad estaban inextricablemente vinculadas. También pareció sugerir que se pensó en cambiar esa convención real.

“Dijeron que querían cambiar la regla por Archie,” dijo.

«La idea de que nuestro hijo no esté a salvo, y también la idea de que el primer miembro de color de esta familia no tenga el mismo título que los demás nietos… «

“Así es como es, así es como debe ser y no se puede cambiar. Todos hemos pasado por eso.»

Harry, duque de Sussex

Una de las imágenes más poderosas que produjo la entrevista fue la de su asistencia a un compromiso en el Royal Albert Hall, justo después de que Meghan — que estaba embarazada en ese momento — dijera a Harry que no quería seguir con vida. Harry le había sugerido que no fuera, pero ella insistió en que no podía quedarse sola.

“Cada vez que esas luces se apagaban en ese palco real me ponía a llorar. [Harry] Me agarraba la mano y decía: «Tranquila, ya viene el intermedio»… y tenías que estar «encendida» de nuevo. No tienes idea de lo que le pasa a alguien a puertas cerradas. Incluso quienes más sonríen y estan bajo la luz de todos los reflectores, parece «.

Las relaciones con la familia parecen estar peor que nunca. Mientras Meghan hablaba afectuosamente de la reina, cuando Harry hablaba de su relación con su padre dijo que se sentía “realmente decepcionado”. Una de sus prioridades, dijo, es tratar de «curar esa relación».

Su relación actual con William consiste en «darse espacio», dijo, y agregó: «El tiempo curará todas las cosas, con suerte.»

Los medios de comunicación recibieron fuertes críticas, como se esperaba, y Meghan los acusó de incitar al racismo.

Valentine Low ha cubierto periodísticamente a la familia real — y otras historias — para The Times desde 2008. Ha estado en Rusia con la reina, en las Islas Galápagos con el príncipe de Gales, y en Bután con el duque y la duquesa de Cambridge. También es el autor del clásico de la horticultura doméstica One Man and His Dig.



Artículo de Valentine Low
Publicado en The Times el 
lunes, 8 de marzo de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://www.thetimes.co.uk/article/harry-and-meghan-interview-revelations-worse-than-palace-could-have-feared-h6tpwdj7q

Estamos a punto de recortar asistencia sanitaria, advierten directivos del NHS

THE TIMES — LUNES, 8 DE MARZO DE 2021

Solicitan financiación de urgencia de £8.000 millones para combatir Covid

Autoridades del NHS han advertido que tendrán que comenzar a recortar la atención a los pacientes a menos que Rishi Sunak encuentre £8.000 millones esta semana para financiar costos adicionales por la Covid-19.

Los propios ministros están atacando al servicio británico de sanidad en dos frentes esta mañana, en medio del estancamiento de las conversaciones sobre la financiación adicional por coronavirus mientras los sindicatos se preparan para entrar en huelga por los salarios.

Los pacientes que ya están registrados en listas de espera enfrentarán retrasos más prolongados para recibir sus tratamientos porque el Tesoro ha endurecido su línea sobre el gasto del NHS desde el presupuesto, dijeron autoridades sanitarias a The Times.

Dicen que el canciller Sunak parece estar tratando de «rehuir» su compromiso de cubrir los costos de la Covid, y está tratando de pagar la pandemia con los gastos normales de los servicios de sanidad.

Los hospitales acusan a Sunak de «robar los presupuestos del NHS» al negarse a cubrir el coste total del tratamiento de 8.021 pacientes con coronavirus en hospitales en la actualidad, después de que los ministros ofrecieran un aumento salarial del 1 por ciento — inferior al que esperaba al personal de primera línea.

Chris Hopson, director ejecutivo del grupo de hospitales NHS Providers — que representa a los directores ejecutivos de los fideicomisos de hospitales y servicios de ambulancias — dijo que estaba preocupado de que “el canciller y el primer ministro vayan a incumplir su compromiso de cubrir todos los costes del NHS ocasionados por la Covid-19. Esa es la señal clara que envía la decisión de eliminar el supuesto acordado de un aumento salarial del 2,1 por ciento para el personal del NHS».

Añadió que los ministros estaban «claramente ahora buscando otras formas de cubrir esos costos, como robar de los presupuestos generales del NHS». Instó a Sunak a extender el apoyo al menos hasta septiembre, al igual que con el plan de retención laboral conocido como furlough.

Fuentes del Tesoro informan que no hay planes para hacer que el NHS pague por la Covid con los presupuestos previos a la pandemia, señalando que quedan más de £18.000 millones de las reservas por Covid que aún no se han asignado.

Hopson dijo, sin embargo, que si no se acordaba el apoyo los hospitales tendrían que interrumpir los servicios a partir del 1 de abril.

“El peor de los casos es que el Gobierno se niegue a cubrir los costes adicionales de la Covid el próximo año financiero. Eso dejaría al NHS con una brecha impensable de entre 7 y 8 mil millones de libras esterlinas durante la primera mitad del próximo año.»

Chris Hopson

Hay 4,5 millones de personas en las listas de espera del NHS, incluidas 224.000 que han estado esperando más de un año — 150 veces más que antes de la pandemia. Funcionarios de sanidad advirtieron ayer por separado que otros 6 millones de personas que necesitan tratamientos, como reemplazos de cadera y extirpación de cataratas, podrían estar en listas de espera «ocultas».

Las transferencias de los médicos de cabecera se redujeron en un 30 por ciento el año pasado, lo que significa que aproximadamente 5,9 millones necesitan atención y aún no se han presentado. Danny Mortimer, director ejecutivo de la Confederación del NHS — que representa a los altos directivos de todo el servicio sanitario — dijo que los ministros deben «actuar al igual que el público», advirtiendo: «El Gobierno se enfrenta al legado políticamente inaceptable de cientos de miles de pacientes con deterioro de las condiciones para el resto de [lo que dure] el Parlamento.»

También se cree que decenas de miles de pacientes con cáncer perdieron su tratamiento durante el año pasado, y la investigación encontró que casi la mitad de los que tenían síntomas de alarma no acudieron a un médico de cabecera durante la pandemia.

También se temen miles de muertes más por enfermedades cardíacas, luego de una caída del 25% en las recetas de medicamentos preventivos y una caída del 44% en las exploraciones clave.

Boris Johnson, por su parte, defendió la oferta de pago a las enfermeras y otro personal, diciendo ayer que le estaba dando al NHS «tanto como es posible». Los sindicatos le acusaron de expulsar a los enfermeros del servicio de sanidad.

Después de entregar £18.000 millones al NHS en Inglaterra el año pasado para lidiar con la Covid, y prometer £3.000 millones más para comenzar a recortar las listas de espera, Sunak dejó en gran medida el servicio de sanidad fuera de su presupuesto.

Funcionarios del Tesoro han dicho que están dispuestos a dar más al NHS, pero necesitan analizar las demandas de gasto. Han estado en conversaciones con las autoridades de salud sobre un nuevo rescate, para cubrir el coste de tratar a los pacientes de Covid en 2021-22. Pero los jefes del NHS están nerviosos porque el tono del Tesoro se ha endurecido desde el Presupuesto, y dicen que ahora se resiste a cubrir los costes adicionales en su totalidad.

El sistema de prueba y rastreo — avaluado en £22.000 millones — recibió otros £15.000 millones para 2021-22, y Hopson dijo: “Si el canciller y el primer ministro pueden encontrar fondos adicionales para probar y rastrear el próximo año en exceso de lo que ahora pide el NHS, necesitan hacer lo mismo para el NHS «.

Hopson dijo también que esperaba que el Tesoro cubriera finalmente la mayoría de los costes de la Covid, pero dijo que incluso una brecha de £1.000 millones requeriría que los jefes comenzaran a pensar en recortar las horas extras y otras medidas necesarias para superar la acumulación posterior a la Covid.

Las conversaciones deben reanudarse y Hopson dijo que los jefes “quieren que estas negociaciones se completen esta semana para poder planificar con certeza la primera mitad del nuevo año financiero”.

Una portavoz del Gobierno dijo que los servicios de sanidad estaban listos para recibir un aumento de £7.000 millones planeado antes de la Covid, agregando: “Hemos tenido claro siempre que daremos al NHS lo que necesita. Hemos invertido £63.000 millones este año y £22.000 millones el próximo.»