Redoble de campanas por las 126.000 vidas perdidas

THE TIMES — MIÉRCOLES, 24 DE MARZO DE 2021

La nación se detiene para recordar un año de sacrificio y separación

Fue un día para reflexionar y recordar, un momento para que la nación haga duelo por sus pérdidas y contemple un futuro que sigue siendo inquietantemente incierto. Para el primer ministro británico, fue un momento para admitir que las consecuencias de la pandemia y las decisiones que tomó su Gobierno quedarán en él para siempre.

“Esto es algo que todos recordaremos y con lo que lidiaremos de diferentes maneras,” dijo Boris Johnson en una conferencia de prensa en Downing Street para conmemorar el aniversario del primer confinamiento de Gran Bretaña. “Ciertamente, en mi caso, mientras viva. Es un momento extraordinario en nuestra historia, un período profundamente difícil y angustioso.”

El primer ministro intervino en lo que estaba destinado a ser un día de reflexión nacional, marcado por un minuto de silencio al mediodía, el encendido de velas y el lúgubre tañido de las campanas.

En la catedral de Canterbury, la solemne tonada de dos minutos del Old Harry — la campana que ha sonado en la torre central desde 1625 — recordó las palabras del In Memoriam de Tennyson: “Resonaron las viejas siluetas de la repugnante enfermedad.”

Sin embargo, si Harry hubiera seguido repicando una vez por segundo por cada muerte relacionada con Covid en este país, todavía estaría sonando a las once de esta noche: cuando el primer ministro le dijo a la nación que tenía que quedarse en casa el 23 de marzo del año pasado, el número acumulado de muertes por coronavirus era de 938. Ahora es de más de 126.000.

En Blackburn — una de las ciudades más afectadas — los linderos de la catedral encendieron 4.161 velas, una por cada muerte local. La mayoría eran velas de té, dispuestas en cuadrados a lo largo de la nave, mientras que seis velas más grandes se encendían para brillar por todos los que han muerto y los que los lloran; todos los que están enfermos; los que trabajan en primera línea; los que luchan económica y emocionalmente; los que lideran la recuperación; y una última vela de esperanza.

Inglaterra ha estado completamente bloqueada durante 195 de los últimos 365 días, aunque la gente en algunas áreas ha tenido que quedarse en casa por mucho más tiempo. Ha sido un año de sacrificio y separación, de tragedia y frustración.

La Covid-19 tampoco ha sido la única causa de dolor y pérdida. La charity [organización benéfica] Marie Curie — que organizó el día nacional de reflexión — señaló que más de 600.000 personas murieron en el último año, dejando el desconsuelo en un estimado de 5,5 millones. Ayer tocaron las campanas para todos.

Lazos amarillos — el color de la organización benéfica — se ataron alrededor de setos, árboles y verjas para conmemorar la ocasión. A las 8 de la tarde, monumentos nacionales como el estadio de Wembley, el castillo de Cardiff y el ayuntamiento de Belfast se iluminaron de amarillo, mientras se alentaba a la gente a pararse en sus puertas, sosteniendo velas y antorchas en recuerdo.

En un mensaje grabado el Príncipe de Gales, padrino de Marie Curie, dijo: “Todos nos hemos sentido inspirados por el ingenio que hemos presenciado, conmovidos por la dedicación mostrada por tantos, y conmovidos más allá de las palabras por los sacrificios que hemos visto. Cualquiera que sea nuestra fe o nuestra filosofía, tomemos un momento juntos para recordar a los que hemos perdido, dar gracias por sus vidas y reconocer el dolor inexpresable de la separación.”

La reina envió un ramo primaveral de lirios, tulipanes, narcisos y ranúnculos al Hospital St Bartholomew en la City londinense — donde el duque de Edimburgo se sometió recientemente a una cirugía al corazón — y rindió homenaje en una carta al “inconmensurable servicio de quienes nos han apoyado a todos nosotros durante el último año”.

El duque y la duquesa de Cambridge visitaron la Abadía de Westminster — donde un centro de vacunación instalado en el transepto sur, junto a Poets’ Corner, está administrando 2.000 inyecciones a la semana. El príncipe William ha encendido una vela y su esposa ha dejado narcisos en el santuario de San Eduardo el Confesor.

El Arzobispo de Canterbury, Reverendísimo Justin Welby, dijo que el día de reflexión ha sido “una oportunidad para hacer una pausa y recordar todo lo que sucedió durante el año pasado, para llorar a los que han muerto, pero también para agradecer a quienes nos cuidaron a nosotros y a nuestras comunidades”. El arzobispo agregó en el Pensamiento del Día de Radio 4 que el aniversario también invitaba a la gente a preguntar hacia dónde vamos.

En la catedral de Winchester una cruz de hierba, plantada con flores de primavera, fue colocada en la nave central. La abadesa de la catedral, reverenda Catherine Ogle, oró para que “el invierno se convierta en primavera”.

La Cámara de los Comunes interrumpió sus actividades para guardar un minuto de silencio al mediodía. El presidente de la cámara Sir Lindsay Hoyle dijo a los parlamentarios, por su parte, que “todos y cada uno de nosotros hemos sido afectados” y les pidió que recordaran, en particular, a los miembros del personal parlamentario fallecido o a quienes han perdido a sus familiares.

Sir Lindsay agregó que están surgiendo “brotes verdes”, diciendo: “Ojalá que el mundo que conocemos regrese a todos nosotros.” Sin embargo, estos signos de un nuevo crecimiento no pueden enmascarar por completo un paisaje que ha sido tan devastado por la pandemia y sus consecuencias. La sombra de la Covid-19, como bien sabe el primer ministro, se cierne sobre nosotros durante mucho tiempo.

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