
Saga de Meghan y Harry pudo haberse evitado si The Firm hubiera seguido a otras monarquรญas europeas
Meghan Markle no es la primera persona en llamar a la familia real britรกnica The Firm [ยซLa Firmaยป, el tรฉrmino que utilizรณ en su explosiva entrevista con Oprah Winfrey]. El rey Jorge VI, presuntamente, acuรฑรณ la frase mucho antes de que John Grisham escribiera su thriller homรณnimo sobre una empresa de la mafia que se aprovechaba de una joven e inocente pareja. En La Firma de la vida real el contrato es de por vida, y la promociรณn de la familia en general como marca es una โtrampaโ, como dijo el Prรญncipe Harry a Oprah.
Por infantil que parezca, la saga del relevamiento de los deberes reales de ambos โ conocida como Megxit โ se estรก convirtiendo en un juego de alto riesgo. La destrucciรณn de la Casa de Windsor amenaza esa parte del poder mediรกtico britรกnico que se beneficia del polvo que dejan las estrellas reales a cada paso. Si se duda de que la reina pueda influir en la inversiรณn y el comercio, hay que recordar que se estima que 23 millones de personas vieron la boda del Prรญncipe William en 2011. Mis amigos estadounidenses estรกn contรกndose una historia protagonizada por britรกnicos malhumorados y sin corazรณn. Reino Unido estรก dividido entre quienes apoyan a Meghan por hablar en contra del racismo y quienes estรกn horrorizados por la autocompasiรณn de la pareja sobre su ยซtravesรญaยป por la realeza.
Toda la saga podrรญa haberse evitado si la familia real britรกnica no se hubiera embarcado en una travesรญa diferente a la de la mayorรญa de las otras monarquรญas europeas. Espaรฑoles, suecos, daneses y holandeses han reducido el tamaรฑo de sus cortes, y la mayorรญa de sus hijos ahora realizan trabajos normales fuera de la vista del pรบblico. En cambio, la realeza britรกnica se puso sobre los hombros una marca que trata no solo a la monarca, sino tambiรฉn a sus parientes, como un objeto de continua fascinaciรณn y celebridad. Meghan y Harry, en tanto estrellas con alcance global, son la consecuencia lรณgica de esa polรญtica, y ahora son vรญctimas de ella.
Retrocedamos hasta junio de 1969 en que se emitiรณ un documental de la BBC, Royal Family [ยซLa Familia Realยป], que fue visto por mรกs de 30 millones de personas. Esto marcรณ el comienzo de los intentos de modernizar una monarquรญa que habรญa llegado a parecer distante y costosa desde la abdicaciรณn de Eduardo VIII en 1935. El productor de televisiรณn Lord Brabourne, yerno de Lord Mountbatten, sugiriรณ usar el medio televisivo para humanizar a la reina y a sus hijos mostrรกndolos comiendo helados, jugando con sus cachorros y viendo juntos la televisiรณn de una manera bastante rara.
El efecto fue convertir a toda la familia de lo que era, un distante grupo de aristรณcratas que saludaban desde balcones, en un conjunto de celebridades modernas, seguidas a todas partes por cรกmaras que, en รบltima instancia, no iban a poder ser controladas. La princesa Ana, la hija de la reina, calificรณ el espectรกculo como ยซuna pรฉsima ideaยป. David Attenborough, a la sazรณn realizador en la cadena BBC2, supuestamente advirtiรณ que la pelรญcula estaba โmatando a la monarquรญa… toda la instituciรณn depende de la mรญsticaโ.
Luego de eso, los medios presentaron las cosas de una manera menos optimista. En 1995, la Princesa Diana describiรณ sensacionalmente su bulimia como un ยซmecanismo de escapeยป y explicรณ a la BBC su ยซdolor interiorยป. Un aรฑo despuรฉs Sarah Ferguson, la duquesa de York, se sentรณ con Oprah y dijo que la vida real ยซno era un cuento de hadasยป y que ella y la Princesa Diana eran ยซcomo rรญos… porque siempre queremos doblar en la siguiente esquina, tenemos hambre de vivirโ. En 2019 el prรญncipe Andrรฉs, exmarido de Sarah, hizo una asombrosa entrevista con Emily Maitlis en la que admitiรณ que aรฑos antes habรญa pasado varias noches en la casa del difunto delincuente sexual Jeffrey Epstein. Todo en glorioso technicolor.
Meghan y Harry son los รบltimos miembros de la realeza en el centro de atenciรณn. Son mรกs expertos en el manejo de los medios, pero sufren esencialmente el mismo problema que el duque y la duquesa de York: tienen un brillo dorado que no tiene propรณsito โ que no se sustenta en nada.
Es poco probable que Harry llegue a ser rey. Claramente quedรณ traumatizado por la pรฉrdida de su madre a temprana edad y siempre ha culpado a los tabloides por haberla perseguido. Su odio por los paparazzi [fotรณgrafos a sueldo] es comprensible, incluso si choca con su deseo actual de buscar notoriedad. Sus momentos mรกs felices parecen haber sido sus 10 aรฑos en el ejรฉrcito. ยซMe es muy fรกcil olvidar quiรฉn soy cuando estoy en el ejรฉrcito,ยป dijo Harry en ese momento. ยซTodos usan el mismo uniforme y hacen el mismo tipo de cosas.ยป
Esas dos sentidas frases explican tanto la intensa frustraciรณn de Harry con su vida en Gran Bretaรฑa como su evidente malestar en la entrevista de Oprah. Si la realeza britรกnica hubiera seguido a sus homรณlogos europeos, Andrรฉs podrรญa haber seguido siendo oficial de la Armada y Harry piloto. Meghan no se habrรญa sentido infinita y permanentemente comparada con la duquesa de Cambridge, ni hubiera tenido que luchar con los ahora famosos cortesanos anรณnimos cuya presencia cobra importancia en la entrevista de Oprah. La Firma, dice, antepuso el protocolo a su salud mental y conspirรณ para negarle un tรญtulo a su hijo โ aunque Archie solo es conde, y serรก prรญncipe si Carlos se convierte en rey.
Acabar con La Firma es un objetivo mรกs fรกcil que hacer lo propio con la reina, que sigue siendo popular y ha retenido una razรณn de ser mรญstica, sobre todo al evitar todo ยซexceso de participaciรณnยป. La Firma no es algo en lo que uno pueda estar con un pie dentro y otro fuera, como saben ahora los Sussex. Pero dado que el precio de las acciones parece muy volรกtil, La Firma tambiรฉn debe hacer lo que cualquier empresa harรญa al enfrentar un punto de quiebre: adaptarse para sobrevivir. Es hora de reducir el nรบmero de miembros de la realeza que trabajan, y de liberar a los demรกs. La hija de la princesa Ana, Zara Tindall, es una destacada jinete cuya madre rechazรณ su tรญtulo de ยซprincesaยป. Uno se puede encontrar con ella โ como con la mayorรญa de los miembros de la realeza europea โ sin reverencia ni adulaciรณn, y uno tiene la impresiรณn de que es un gran alivio.
Tal movimiento serรญa de sentido comรบn, no de capitulaciรณn. El show de Harry y Meghan no ha terminado; su futuro en Hollywood depende de que tengan audiencia. Sin embargo, convertidos solo en el seรฑor y la seรฑora Sussex, La Firma podrรก asegurarse de que no haya mรกs niรฑos atrapados en legados trรกgicos.
La autora ha sido jefa de la unidad de polรญticas de Downing Street [la oficina del Primer Ministro britรกnico] y es profesora visitante de Harvard.
Artรญculo deย Camilla Cavendish
Publicado enย Financial Timesย elย viernes, 12 de marzo de 2021
Traducido al espaรฑol por Alejandro Tellerรญa-Torres
Enlace al artรญculo original en inglรฉs:ย https://www.ft.com/content/d23a3cfe-a9f5-4f66-a136-6dae16c147d4


