
THE GUARDIAN – VIERNES, 20 DE ABRIL 2018
Albert Thompson, el londinense cuyo caso ha llegado a resumir el escĆ”ndalo de Windrush, ha hablado de su angustia ya que sigue sin saber si recibirĆ” radioterapia para su cĆ”ncer un dĆa despuĆ©s de haber escuchado a Theresa May anunciar por televisión que “estarĆa recibiendo el tratamiento que necesita ”.
A medida que siguieron surgiendo las consecuencias del escÔndalo, Thompson le dijo a The Guardian que estaba angustiado por no tener claridad, y molesto por no haberse disculpado en el hospital Royal Marsden por la interrupción en curso de su tratamiento contra el cÔncer.
Thompson (no es su nombre real) recibió una breve llamada el miĆ©rcoles por la noche de un asesor del Royal Marsden en el que le decĆa que recibirĆa una carta de nombramiento dentro de “dos o tres semanas” y le pedĆa que entrara para poder tener algunos anĆ”lisis de sangre. Estaba abatido por la naturaleza superficial del contacto.
“No mencionó nada acerca de la radioterapia”, dijo Thompson, y seƱaló que el hospital no parecĆa tratar su caso como particularmente urgente. Sigue preocupado por el hecho de que a pesar del compromiso de mayo de recibir tratamiento, el hospital no parecĆa tener prisa por reprogramar la serie de 12 semanas de sesiones diarias de radioterapia que debĆa comenzar en noviembre pasado, antes de que le dijeran que no era elegible. para un tratamiento gratuito sin prueba de que estaba legalmente en el Reino Unido.
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El padre de David Norris, uno de los hombres que asesinaron a Stephen Lawrence, utilizó una red de agentes de la policĆa metropolitana corruptos para protegerse a sĆ mismo y a sus parientes cercanos de la justicia, segĆŗn las declaraciones de su familia.
Victoria y Naomi Smith, que estÔn emparentadas con la familia Norris por matrimonio, han roto 25 años de silencio por alegar que Clifford Norris usó agentes corruptos para frustrar una investigación de asesinato cuatro años antes de que Lawrence fuera apuñalado en Eltham, al sureste de Londres, en 1993.
Los padres de Lawrence, Doreen y Neville, han sospechado durante mucho tiempo que Clifford Norris y la corrupción policial jugaron un papel en los asesinos de su hijo evadiendo la justicia durante casi dos décadas.
Doreen Lawrence dijo que si las nuevas afirmaciones eran ciertas, su “sensación de indignación habrĆ” alcanzado nuevas alturas”.
El vigĆ©simo quinto aniversario del asesinato de Stephen es el domingo, reavivando el escrutinio de los errores cometidos por la policĆa en la investigación inicial, y lo que pudo haberlos causado.



