Imรกgenes de la zona afectada por el incendio en Elephant and Castle (Londres). Crรฉdito: worldmeetdani / Twitter
El fuego se estarรญa expandiendo desde la calle Elephant Road,cerca de la estaciรณn de tren, donde hay numerosos comercios latinoamericanos
Unos 70 efectivos del Cuerpo de Bomberos de Londres (LFB) se encuentran atendiendo un ยซgraveยป incendio cerca de la estaciรณn de tren Elephant & Castle, en el sureste de Londres.
El LFB informรณ que tres locales comerciales de la calle Elephant Road, en los arcos bajo las lรญneas fรฉrreas, estaban ยซcompletamente incendiadosยป, ademรกs de cuatro autos y una cabina telefรณnica.
Se ha pedido al pรบblico que ยซevite transitar por la zona y cierre todas las puertas y ventanasยป. Se ha cerrado el trรกfico en algunas calles circundantes.
Imรกgenes de vรญdeo compartidas en redes sociales mostraban una enorme columna de humo negro elevรกndose hacia el cielo.
Southwark Council [el ayuntamiento local] dijo que el incendio era ยซgraveยป y que se mantiene en coordinaciรณn con el LFB.
La sala teatral comunitaria Southwark Playhouse estรก ofreciendo refugio a los vecinos que lo necesiten.
Sara Scarpa, de 25 aรฑos, vive en Hurlock Heights, un edificio de departamentos cercano.
ยซAbrimos la ventana por un segundo porque se oรญa a gente gritando, y percibimos un olor raro muy, muy fuerte,ยป dijo Scarpa.
ยซEl humo (se estuvo) apagando un poco [โฆ] luego escuchamos una explosiรณn โ y ahora ha empezado de nuevo.ยป
Artรญculo de Redacciรณn Publicado/actualizado en Sky News ellunes, 28 de junio de 2021
Traducido al espaรฑol por Alejandro Tellerรญa-Torres
Polรญticos de todo el mundo han tomado prestada la tรกctica de Trump de ‘detener el robo’, cuyas falsedades son profundamente peligrosas
A ver, respรณndanme este cuestionario: ยฟQuรฉ lรญder mundial hizo quรฉ declaraciรณn?
โEstamos asistiendo al mayor fraude electoral en la historia del paรญs, en mi opiniรณn en la historia de cualquier democracia.โ
โEste puede ser el discurso mรกs importante que he hecho. Quiero proporcionar una actualizaciรณn sobre nuestros esfuerzos actuales para exponer [โฆ] tremendos fraudes e irregularidades electorales.ยป
ยซLas elecciones cambiarรกn de rumbo, queridos amigos.ยป
Si dijeron ‘Donald Trump’, solo tienen un tercio de razรณn. La primera declaraciรณn la hizo el exprimer ministro israelรญ Benjamin Netanyahu, poco despuรฉs de que sus oponentes formaran una coaliciรณn parlamentaria para derrocarle. A regaรฑadientes, ha permitido la toma de mando a un nuevo primer ministro, Naftali Bennett, pero no ha admitido que su derrota fuera justa. La tercera declaraciรณn proviene de Keiko Fujimori, hija del exlรญder autocrรกtico peruano Alberto Fujimori. Tambiรฉn acaba de perder un proceso electoral, pero aรบn no ha reconocido el resultado. Pero sรญ, Trump hizo la segunda declaraciรณn. Proviene de un discurso que pronunciรณ el 2 de diciembre, en el que detallรณ extensamente โtremendos fraudes e irregularidades electoralesโ. Aunque Trump renunciรณ, todavรญa no ha admitido su derrota.
Y nunca lo harรก. Tampoco es probable que Netanyahu o Fujimori cedan, y no es de extraรฑar: en los tres casos, hacerlo significarรญa mucho para ellos. Trump se ve amenazado por mรบltiples demandas y posible pรฉrdida de pulso comercial. Netanyahu ya ha sido acusado de corrupciรณn y fraude. Fujimori ya pasรณ un aรฑo en la cรกrcel mientras esperaba juicio por supuestamente recaudar contribuciones ilegales de campaรฑa, y podrรญa volver a prisiรณn.
Tambiรฉn hay mucho en juego porque, al menos escuchรกndolos hablar, todos estos lรญderes afirman creer que โ ademรกs de lo que sufrirรญan personalmente โ sus paรญses tambiรฉn pagarรกn caro sus derrotas. Netanyahu, que tuvo que ser llevado a empujones hasta su curul en los escaรฑos de la oposiciรณn despuรฉs de haber perdido la votaciรณn, llama al nuevo gobierno una ยซcoaliciรณn peligrosa de fraude y rendiciรณnยป y ha prometido ยซderrocarlo muy rรกpidamenteยป. Fujimori ha descrito la victoria de su oponente de izquierda como una amenaza mortal para Perรบ y una garantรญa de que el paรญs seguirรก a Venezuela hacia la represiรณn y la pobreza. Trump, por supuesto, nunca ha reconocido que haya una oposiciรณn legรญtima a su gobierno. Incluso antes de que se llevaran a cabo las elecciones, dejรณ en claro que a menos que ganara, no reconocerรญa el resultado.
Las consecuencias para la democracia en todo el mundo โ no solo en Estados Unidos, Israel o Perรบ โ son aรบn mayores. Ya se han robado elecciones anteriormente. Los dictadores ya han falsificado resultados. Pero los candidatos perdedores en las democracias establecidas normalmente no buscan poner a sus partidarios contra el mismo sistema de votaciรณn, desacreditar las elecciones, ni socavar la idea misma de la polรญtica competitiva. Ningรบn presidente estadounidense moderno lo ha hecho. Ningรบn lรญder democrรกtico europeo de la posguerra tampoco lo ha intentado. Y hay una razรณn: en el fondo, la campaรฑa de ‘detener el robo’ de Trump presenta un desafรญo existencial no para sus oponentes, sino para la democracia misma. Por definiciรณn, si la victoria de su oponente sรณlo puede obtenerse mediante el fraude, ยฟcรณmo puede ser legรญtima una elecciรณn? Por definiciรณn, si la victoria de su oponente representa la muerte de la naciรณn, entonces ยฟpor quรฉ debe permitirse que se celebren elecciones? Hace unos dรญas le preguntรฉ a Larry Diamond โ estudioso de la democracia en la Universidad de Stanford โ si podรญa mencionar un precedente de la fraudulenta y virulenta campaรฑa que sigue Trump contra el resultado de las elecciones de noviembre, y no pudo. โNo conozco ningรบn ejemplo de una democracia industrial avanzada que se haya acercado tanto al abandono de los estรกndares fundamentales de la democracia electoral,โ me dijo.
Tal vez deberรญa sorprendernos que no haya sucedido con mรกs frecuencia. La democracia siempre ha sido corruptible. Aristรณteles rechazรณ la democracia porque contenรญa la tentaciรณn de la tiranรญa; los pilares de la democracia norteamericana llenaron la Constituciรณn de controles y contrapesos precisamente por esa razรณn. Benjamin Franklin, cuando se le preguntรณ una vez quรฉ iba a ser Estados Unidos, si ยซuna repรบblica o una monarquรญaยป, respondiรณ: ยซUna repรบblica, si se la puede mantenerยป. Polรญticos mรกs contemporรกneos, incluidos algunos bastante sorprendentes, tambiรฉn han entendido la fragilidad de la democracia. Cuando sus asesores le sugirieron que impugnara los resultados de las elecciones presidenciales increรญblemente ajustadas de 1960, Richard Nixon se negรณ: โNuestro paรญs no puede permitirse la agonรญa de una crisis constitucional y, maldita sea, no serรฉ parte de la creaciรณn de una solamente para convertirme en presidente o cualquier otra cosa.ยป
La democracia no puede funcionar sin un cierto nivel de virtud cรญvica, una cuota mรณdica de consenso; como mรญnimo, todo el mundo debe estar de acuerdo en seguir las reglas. Cuando esto no sucede pueden resultar elecciones impugnadas, violencia e incluso una guerra civil. Desde hace muchas dรฉcadas los estadounidenses, como los israelรญes y muchos europeos, se han librado de esas plagas. A diferencia de Franklin y Nixon, ahora muchos de nosotros damos por hecho la probidad del sistema que tenemos. Pocos de nosotros estamos mentalmente preparados para que los mรกs altos cargos del Estado sean ocupados por personas que no cumplen con las reglas, no estรกn impregnadas de virtudes cรญvicas y no les importa daรฑar el delicado consenso democrรกtico si eso es lo que se necesita para ganar.
Para los estadounidenses, israelรญes y muchos otros, el principal peligro de las tรกcticas de ยซdetener el roboยป radica precisamente en su novedad: si no se ha visto o experimentado este tipo de asalto a la base fundamental de la democracia โ si nunca ha habido un polรญtico que busque activamente socavar la confianza de los votantes en el sistema electoral, su confianza en que los votos se cuenten correctamente, su fe en que su naciรณn puede sobrevivir a una victoria del otro partido โ entonces es posible que no se vea venir el peligro. La mayorรญa de los electores republicanos parece no hacerlo. Aparte de la representante Liz Cheney, el representante Adam Kinzinger y unos cuantos funcionarios mรกs, incluso los republicanos electos parecen no entender exactamente cuรกn corrosiva podrรญa llegar a ser esta forma de polรญtica.
El peligro secundario de estas tรกcticas es su potencial de propagaciรณn. El ยซaprendizaje autocrรกticoยป es un fenรณmeno real: los dictadores son imitadores que imitan el uso que hacen los demรกs de las tecnologรญas de vigilancia y control de masas. Histรณricamente, los demรณcratas tambiรฉn han sido imitadores: hay una razรณn por la que las revoluciones democrรกticas se han producido en oleadas, ya sea en 1848 o en 1989. Pero los demรณcratas que aspiran a convertirse en autรณcratas tambiรฉn pueden aprender unos de otros.
Ahora que Trump ha liderado el camino, ahora que ha demostrado que es posible convertir un partido polรญtico importante en una bola de demoliciรณn antidemocrรกtica y un vehรญculo para el agravio personal, otros le seguirรกn.
Sin duda Netanyahu, con una autocompasiรณn al estilo de Trump, llevarรก al Likud por ese camino. (ยซMi familia y yo hemos pasado por cacerรญa, enjuiciamiento y denigraciรณn, algo que nunca se ha visto,ยป dijo el domingo. ยซTodo para que ceda y me rinda a la izquierda.ยป) Siguiendo el ejemplo de Trump, un asesor principal del presidente de extrema derecha polaco declarรณ en noviembre que el resultado electoral publicado en Estados Unidos era solo la ยซprimera vueltaยป de las elecciones, y que la ยซsegunda vueltaยป se decidirรญa en los tribunales โ tal vez pensaba en las prรณximas elecciones parlamentarias de Polonia, ahora que una parte del poder judicial del paรญs ha sido capturada y politizada. En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro ha sugerido que podrรญa perder el prรณximo aรฑo solo por ยซfraudeยป. En Hungrรญa, el presidente del Parlamento ha comenzado a preparar una historia destinada a dinamitar la fe en la democracia, en caso de que su partido pierda la prรณxima vez, preguntรกndose en voz alta si las elecciones de su paรญs serรกn manipuladas desde afuera, tal vez desde Bruselas.
Nada es inevitable en esta espiral de bajezas. En Estados Unidos puede ser detenida, y de hecho, recientemente, funcionarios pรบblicos que aรบn respetan las reglas lo han hecho asรญ. En diciembre y enero, la administraciรณn Trump presionรณ al Departamento de Justicia y a algunas comisiones electorales estatales para que investiguen ridรญculas historias de fraude electoral e incluso para celebrar ยซelecciones especialesยป en seis estados que Trump perdiรณ. Esos planes fueron frustrados por funcionarios del Departamento de Justicia, asรญ como por funcionarios pรบblicos como el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, un republicano que le dijo a Trump que โ contrariamente a la afirmaciรณn del entonces presidente โ no habรญa ganado las elecciones en Georgia (โBueno, Seรฑor Presidente, el problema es que usted tiene datos equivocados.โ). La tarea ahora โ en Estados Unidos, en Israel, en Brasil, en Perรบ, en todo el mundo democrรกtico โ es asegurarse de que funcionarios pรบblicos como Raffensperger permanezcan en el cargo. Depende de ellos postularse, depende de los partidos (especialmente el Partido Republicano) promoverlos, y depende de los electores votar por ellos. Y depende de todos los demรกs seguir hablando de este intento insidioso de corroer el consenso, antes de que el problema termine engullรฉndose nuestra democracia y tantas otras.
Anne Applebaum es historiadora, columnista de The Atlantic y ganadora del premio Pulitzer. Tambiรฉn es catedrรกtica de asuntos internacionales en la Johns Hopkins School of Advanced International Studies, profesora de prรกcticas en la London School of Economics y codirectora del LSE Arena, un programa sobre desinformaciรณn y propaganda del siglo XXI. Su รบltimo libro Red Famine: Stalinโs War on Ukraine [Hambruna Roja: la guerra de Stalin en Ucrania] se publicรณ en octubre de 2017 y recibiรณ el premio Lionel Gelber en 2018.
Artรญculo de Anne Applebaum Publicado/actualizado en The Atlantic eljueves, 17 de junio de 2021
Traducido al espaรฑol por Alejandro Tellerรญa-Torres