Los europeos están aquí para quedarse

Crédito: Images George Rex / flickr (CC BY-SA 2.0)

En la Gran Bretaña del Brexit, el impacto de la inmigración de la UE no ha hecho más que comenzar, según experto

La Ley de Inmigrantes de la Commonwealth [Mancomunidad Británica de Naciones] de 1962 puso fin a la inmigración de la posguerra — en gran parte sin restricciones — desde las antiguas colonias de Gran Bretaña. Los que llegaran en el futuro necesitarían obtener permisos de trabajo o tener algún tipo de conexión familiar cercana. Comenzando legalmente con la Ley de Nacionalidad Británica de 1948, y en nuestra memoria histórica con la llegada del buque Empire Windrush con el primer contingente de inmigración del Caribe ese mismo año, esta era había durado menos de 15 años.

Sin embargo, aunque la ‘libre circulación’ entre el Reino Unido y la Commonwealth terminó en 1962, el impacto de la inmigración desde los territorios de ultramar en la economía, la sociedad y la cultura británicas apenas había comenzado. En el medio siglo transcurrido desde entonces, su impacto e influencia solo ha venido creciendo.

¿Sucederá lo mismo con la migración europea a Reino Unido bajo las reglas de libre circulación? Si bien fue una realidad legal desde 1973, fue la expansión de la UE en 2004 a Europa central y oriental lo que la convirtió en un problema económico y político. Así, el período de grandes flujos migratorios sin restricciones ha sido relativamente corto, terminando con el Brexit y la introducción del nuevo sistema migratorio en enero.

Pero hay un viejo dicho en la política de inmigración: “no hay nada tan permanente como un inmigrante temporal” y, contra lo que muchos podrían esperar, parece que esto es cierto tanto en la inmigración europea como en la de la Commonwealth.

Si bien los flujos migratorios irrestrictos pueden haber terminado, la mayoría de los que ya se han mudado aquí no se irán a ninguna parte y su impacto en nuestra sociedad continuará manifestándose.

A pesar de los deseos de algún xenófobo — mayormente marginados incluso dentro de quienes apoyaron el Brexit — el sistema político británico ha reconocido esa realidad.

“No habrá ningún cambio para los ciudadanos de la UE que ya residen legalmente en Reino Unido. A estos ciudadanos de la UE se les concederá automáticamente un permiso de residencia indefinido en Reino Unido, y no serán tratados menos favorablemente de lo que son en la actualidad.”

Eso dijo la campaña antieuropeísta Vote Leave en vísperas del referéndum de 2016. Esta afirmación no era cierta entonces, ni lo es ahora. Los ciudadanos de la UE perderán algunos de sus derechos anteriores al Brexit, aunque es cierto que el Acuerdo de Retirada del Brexit — ya convertido en legislación británica — otorga a los ciudadanos de la UE que vivían en el Reino Unido antes del 1 de enero de 2021 el derecho, en gran parte sin reservas, a la residencia permanente.

La fecha límite para las solicitudes para el régimen del EU Settlement Status [estatus de asentado para ciudadanos de la UE] es el 30 de junio y, si bien hay muchas críticas justificadas a este programa tanto en su fundamento como en su ejecución — todavía existen temores por aquellos que, por cualquier motivo, no logren presentar su solicitud — sería mezquino negar que, en general, ha sido un gran éxito.

Más de cinco millones de personas la han presentado y la gran mayoría, más del 95%, ya lo ha obtenido, sea en forma de estatus de asentado [settled status], para aquellos que han estado en Reino Unido durante cinco años o más, o pre-asentado [pre-settled status] — que en su momento se puede convertir en asentado.

Este es, con mucho, el mayor ejercicio administrativo sobre inmigración jamás realizado por la Home Office [ministerio del interior británico], y uno de los más importantes del mundo.

No obstante, aparte del político y el burocrático, quizás el aspecto más importante revelado por este programa ha sido sobre la naturaleza del Reino Unido: nuestra población, nuestra economía y nuestra sociedad, tanto ahora como en el futuro.

Un argumento presentado por los partidarios del Brexit en el período previo al referéndum fue que Reino Unido es diferente a los demás estados miembros de la UE. Si bien ellos se están volviendo más integrados y más europeos, nosotros estamos siéndolo cada vez menos, y el Brexit simplemente aceleraría una reorientación inevitable y deseable del comercio de Reino Unido fuera de Europa y hacia mercados extranjeros de crecimiento más rápido.

Es cierto que, durante las últimas dos décadas, Reino Unido se ha vuelto un poco menos integrado con la UE en términos comerciales. El comercio con los estados miembros de la UE ahora representa poco menos de la mitad del comercio total británico. Pero la inmigración, y por lo tanto las personas, son un asunto diferente: Reino Unido se ha integrado más con la UE en los últimos años, no menos. Durante el mismo período, incluso las estadísticas oficiales sugieren que el número de residentes británicos nacidos en un estado miembro de la UE se duplicó con creces a más de 3,6 millones de personas — poco más del 5% de la población.

Sin embargo, ahora sabemos que esas estimaciones estaban equivocadas — y mucho. A los más de 5 millones de ciudadanos de la UE y sus familiares que ya se han registrado, tendremos que sumar el probable aumento de solicitudes de último momento y, por supuesto, a aquellos que por cualquier motivo no cumplan con el plazo.

Si hay 5 millones de ciudadanos de la UE que ahora tienen residencia permanente en Reino Unido, ya estamos hablando de casi el 8% de la población. Si ampliamos nuestra definición de la comunidad “británica-europea” a aquellos que ya tienen la ciudadanía — como muchos niños nacidos en Reino Unido — la proporción será aún mayor.

Y, por supuesto, en muchas áreas las cifras son incluso mucho mayores: en Londres, las solicitudes están cerca de los 2 millones, con más de 100.000 personas tanto en el distrito de Brent como en el de Newham. Northampton, con una población de poco más de 200.000, ha tenido cerca de 50.000 solicitudes.

Cabe resaltar el extraordinario crecimiento en los últimos años de algunos grupos con poca tradición de inmigración a Reino Unido. Los rumanos y búlgaros solo adquirieron derechos de libre circulación completos en 2014, y la población residente estimada es solo de poco más de medio millón. Sin embargo, ya se han registrado más de 1,1 millones de rumanos y búlgaros: unos 150.000 en el este de Londres y 23.000 en Northampton, lo que equivale a 1 de cada 10 de la población.

Una nación europea

Sería un error decir que todo esto ha pasado inadvertido. La inmigración y la libre circulación estuvieron en el centro del debate del Brexit. El impacto de la inmigración europea en el empleo, los salarios y la economía británica en general ha sido ampliamente estudiado por el Gobierno y el mundo académico, mientras que los impactos a nivel local (en la vivienda, los servicios públicos, las escuelas, etcétera) son objeto de controversia política.

Aún así, más allá de la medida en sí y de la política de inmigración, y de la economía del mercado laboral, se ha dicho muy poco sobre lo que esto significa para el futuro de Reino Unido.

Al igual que los inmigrantes del Caribe y del sur de Asia antes que ellos, los ciudadanos de Rumania, Portugal y Lituania están aquí (en su mayoría) para quedarse. Sin embargo, hasta ahora, son mucho menos visibles que sus contrapartes más antiguas. No hay parlamentarios ni chefs televisivos de origen rumano; Alexandra Bulat se convirtió en la primera concejala de origen rumano al ganar las elecciones para el ayuntamiento de Cambridgeshire hace unas semanas. Comparemos esto con el peso político y cultural que tienen hoy los británicos de ascendencia india o jamaicana.

Todo esto cambiará. Los impactos directos de la inmigración en la economía y el mercado laboral duran algunos años, después de los cuales ya no es muy útil ni significativo distinguir entre los nativos y los que no han llegado tan recientemente.

Pero los impactos políticos, sociales y culturales más amplios tardarán décadas en revisarse.

Pasaron casi 40 años desde la llegada de la generación Windrush hasta la elección de los primeros parlamentarios afrocaribeños. Y, si bien hubo parlamentarios de ascendencia asiática en el siglo XIX, los sudasiáticos solo comenzaron a estar representados en cantidades significativas en la década de los noventa. En muchos aspectos — particularmente, en nuestras actitudes hacia nuestra propia historia de la esclavitud, el Imperio y el colonialismo — todavía estamos trabajando en el cambio de perspectiva resultante.

Los europeos serán diferentes por muchas razones. Lo más obvio es que es probable que el racismo sea un problema menor, no solo porque la mayoría (aunque no todos) de los de origen europeo son blancos, sino porque el Reino Unido ha avanzado considerablemente desde los años sesenta y setenta. La opinión [en aquella época] del político y erudito Enoch Powell — de que los inmigrantes y sus hijos, incluso los nacidos aquí, no podrían ser realmente “británicos” — tiene mucho menos resonancia en la década de 2020.

Entretanto, la mayoría de los residentes británicos procedentes de la UE aún no tienen derecho a votar ya que — a diferencia de los inmigrantes de la Commonwealth — (en su mayoría) aún no son ciudadanos. Pero esto cambiará durante la próxima década. Muchos, probablemente una mayoría sustancial, finalmente adquirirán la ciudadanía británica.

Por lo tanto, la representación política y el activismo para combatir el racismo pueden ser menos urgentes y menos enfocados que para los inmigrantes negros y asiáticos. Pero la relación de Reino Unido con la UE y sus estados miembros seguirá siendo importante y polémica en el futuro previsible.

¿Qué diferencia habrá si, en 2030, casi una décima parte del electorado del Reino Unido es de origen europeo o forma parte de una familia europea? Sería presuntuoso hacer predicciones. Pero la historia de los europeos en Gran Bretaña no ha terminado: al contrario, apenas ha comenzado.

El autor es catedrático de Economía y Políticas Públicas en la Escuela de Política y Economía del King’s College London.



Artículo de Jonathan Portes
Publicado/actualizado en Byline Times el jueves, 17 de junio de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://bylinetimes.com/2021/06/17/brexit-britain-europeans-are-here-to-stay/

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