Furia por acusaciones de Johnson a residencias por saldo mortal del Covid

Image

THE GUARDIAN — MARTES, 7 DE JULIO DE 2020

El sector responde describiéndolas como «una gran bofetada»

Lƭderes del sector asistencial, sindicatos y parlamentarios se han enfrentado a Boris Johnson despuƩs de que acusara a las residencias de ancianos de no haber seguido los procedimientos adecuados durante la crisis del coronavirus, diciendo que el primer ministro britƔnico parecƭa estar culpƔndolos por la alta cifra de muertos.

Con casi 20.000 residentes en hogares de ancianos cuyo fallecimiento fue confirmado por causa del Covid-19 — y estimĆ”ndose que la cifra real es mucho mayor — han surgido crĆ­ticas generalizadas sobre la falta de equipo de protección personal (EPP), de pruebas y de pautas claras para el sector. El lunes, el nĆŗmero total de muertes por coronavirus en Reino Unido aumentó a 44.236 — un aumento de 16 el dĆ­a anterior.

The Guardian había revelado previamente cómo los funcionarios de sanidad pública propusieron un bloqueo radical de las residencias en el punto Ôlgido de la pandemia, lo cual fue desestimado por el Gobierno. Se descubrió que fue el personal contratado quien propagó el virus entre locales pero un plan del Ministerio de Sanidad, publicado en abril, no mencionaba nada sobre restringir los movimientos del personal. Alrededor de 25.000 pacientes fueron dados de alta en residencias sin haber sido examinados por coronavirus, según un informe oficial.

Durante una visita a Goole (Yorkshire), Johnson dijo que la pandemia había demostrado la necesidad de «asegurarnos de cuidar mejor a las personas que estÔn en asistencia social».

Ā«Descubrimos que muchos hogares de cuidado realmente no seguĆ­an los procedimientos de la manera en que pudieron haberlo hecho, pero estamos aprendiendo lecciones todo el tiempo. Lo mĆ”s importante es financiarlos adecuadamente … pero tambiĆ©n buscaremos formas de asegurarnos de que el sector asistencial estĆ© adecuadamente organizado y respaldadoĀ a largo plazo,ā€ prosiguió.

Los comentarios se produjeron despuĆ©s de conocerse temores de que los ministros — conscientes de una posible investigación futura sobre cómo Reino Unido llegó a tener el mayor nĆŗmero de muertes por coronavirus en Europa en hogares de atención, 13 veces mayor que en Alemania — podrĆ­an estar tratando de desviar algunas de las responsabilidades en organismos externos como Public Health England (PHE).

Un portavoz del Número 10 de Downing Street insistió en que Johnson no estaba culpando a las residencias, diciendo que «han hecho un trabajo brillante en circunstancias muy difíciles». «El primer ministro ha señalado que nadie sabía cuÔles eran los procedimientos correctos porque no se conocía el alcance de la transmisión asintomÔtica en ese momento,» agregó.

Sin embargo Nadra Ahmed, presidenta de la Asociación Nacional de Atención MĆ©dica — que representa a proveedores de atención pequeƱos y medianos — dijo que los comentarios de Johnson han sido Ā«una gran bofetada para un sector que cuida a un millón de personas vulnerables, emplea a 1,6 millones de trabajadores de atención y pone Ā£45 mil millones en la economĆ­a cada aƱo.Ā»

«A pesar de que los EPP no llegaron, a pesar de que no teníamos pruebas en nuestros servicios, a pesar de que no se ha invertido dinero en nuestro sector, todo ha funcionado, y es una gran decepción escuchar al líder de nuestro país decir lo que dijo,» añadió.

Un portavoz de la Asociación de Directores de Servicios Sociales para Adultos dijo que Johnson tenía razón al decir que el sector necesitaba reformas y mÔs fondos. Pero agregó: «La asistencia social ha sido duramente golpeada por el Covid-19 y se siente injusto que se culpe a las residencias por la respuesta inicial a la pandemia, ya que no fueron priorizados desde el principio.»

Caroline Abrahams, directora de la charity (entidad benĆ©fica) Age UK, dijo: Ā«SerĆ­a injusto que alguien sugiriera que el personal asistencial ha sido autor de su propia desgracia: por el contrario, en un sistema descuidado y con problemas de liquidez, han sido magnĆ­ficos durante toda la pandemia — posiblemente mucho mĆ”s de lo que como paĆ­s merecĆ­amos.ā€

Rehana Azam, oficial nacional de servicios pĆŗblicos en el sindicato GMB — que tiene muchos miembros en el sector asistencial — dijo: ā€œJohnson se queja de lo que Ć©l y su Gobierno han establecido y no han podido cambiar. No tiene sentido que el primer ministro se quiera deshacer asĆ­ del bulto.Ā»

Los polĆ­ticos de la oposición se hicieron eco de la crĆ­tica. Liz Kendall, ministra laborista de asistencia social de la oposición, dijo: ā€œEl personal, que ha hecho un esfuerzo adicional para cuidar a las personas mayores y que ha experimentado cosas que el resto de nosotros solo podemos imaginar, se horrorizarĆ” al escuchar estos comentarios del primer ministro. Boris Johnson deberĆ­a asumir la responsabilidad de sus acciones y arreglar la crisis asistencial, no culpar a las residencias por los errores de este Gobierno.Ā»

Ed Davey, líder interino del Partido Liberal-Demócrata, dijo que Johnson estaba «tratando de echar la culpa a quienes arriesgaron sus vidas cuidando a nuestros seres queridos».

Nick Forbes, líder del ayuntamiento de la ciudad de Newcastle, dijo que al comienzo de la crisis la autoridad local tenía 147 solicitudes de EPP de emergencia de residencias porque solo tenían existencias suficientes para 24 horas. «El primer ministro estÔ lamentablemente desinformado o engaña deliberadamente con esos comentarios, y eso enfadarÔ a las personas en todo el sector,» dijo.

Si bien el Gobierno dijo que había «lanzado un manto protector a las residencias», estudios e informes del sector han retratado una imagen diferente.

Un estudio de PHE muestra que los trabajadores asistenciales temporales transmitieron el Covid-19 entre residencias a medida que aumentaban los casos.

Durante la planificación de la pandemia de gripe en 2018, un informe de los directores de asistencia social advirtió a los ministros que los trabajadores de atención de primera línea necesitarían asesoramiento sobre «controlar la infección cruzada». Pero el plan asistencial del Ministerio de Sanidad, publicado el 16 de abril, no menciona nada acerca de restringir el movimiento de personal entre los hogares.

The Guardian tambiĆ©n ha conocido que, si bien los funcionarios de sanidad propusieron un plan de 11 puntos para proteger las residencias en abril — que incluĆ­a un cierre radical, con personal del NHS apoyando durante cuatro semanas mientras se desplegaban sus hospitales temporales NHS Nightingale — el Gobierno lo rechazó.

El sector asistencial también se ha quejado de la falta de EPP para su personal, y los proveedores en algunos casos tienen que asegurar sus propios suministros. Al comienzo del brote, los operadores de residencias acusaron al Gobierno de «un fallo completo en el sistema» por las pruebas de Covid-19.

Los gestores de atención domiciliaria dijeron que se ha puesto en riesgo vidas, y que las condiciones para quienes padecen demencia han empeorado debido a que el Gobierno no ha hecho pruebas hasta ahora a cientos de miles de empleados y residentes.

——-

Reino Unido se arriesga a enfrentamiento con aliado clave por nuevas sanciones

Reino Unido se ha colocado en curso de colisión diplomĆ”tica con uno de sus aliados clave, despuĆ©s de introducir esperadasĀ sancionesĀ contra violadores de los derechos humanos — entre los que se encuentra un asistente cercano del prĆ­ncipe heredero saudita Mohammed bin Salman — por el asesinato de Jamal Khashoggi.

Las medidas — anunciadas por el ministro de exteriores britĆ”nico Dominic Raab el lunes contra personas en Arabia Saudita, Rusia, Myanmar y Corea del Norte — incluyen congelamiento de activos y prohibiciones de viaje, y representan la primera vez que Reino Unido nombra y penaliza a personas y organizaciones acusadas de abuso de los derechos humanos. Las medidas entraron en vigor de inmediato.

Ā«Aquellos con sangre en sus manos no serĆ”n libres […] de entrar a este paĆ­s, comprar propiedades en Kings Road, hacer sus compras navideƱas en Knightsbridge ni desviar dinero sucio a travĆ©s de bancos britĆ”nicos,Ā» dijo Raab ante el Parlamento.

«No podrÔn poner un pie en este país, y retendremos sus ganancias obtenidas por la sangre si lo intentan.»

Las sanciones castigarƔn amenazas al derecho a la vida de un individuo, promoverƔn la libertad de tortura y esclavitud, y estarƔn dirigidas no solo a aquellos que cometen abusos contra los derechos humanos directamente, sino a aquellos que se benefician y se benefician de ellos.

Raab dijo que las sanciones apuntarƭan a 25 ciudadanos rusos involucrados en la muerte del abogado ruso Sergei Magnitsky, 20 ciudadanos sauditas involucrados en el asesinato del periodista Khashoggi, dos generales de alto rango implicados en el asesinato sistemƔtico de los rohingyas en Myanmar, y dos organizaciones que utilizan trabajo forzoso en Corea del Norte.

El principal individuo nombrado es Saud al-Qahtani, quien las autoridades estadounidenses creen supervisó el equipo que mató a Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. Raab dijo que la inclusión de altos funcionarios sauditas en la lista junto con enemigos britÔnicos mÔs familiares como Rusia mostró que Reino Unido no sería selectivo en la aplicación de las sanciones.

En el pasado, el Ministerio de Asuntos Exteriores dijo que los funcionarios del Gobierno eran responsables del asesinato, pero no el estado, y señaló que el príncipe heredero había asumido toda la responsabilidad por el crimen y dijo que todos los responsables en Arabia Saudita deben rendir cuentas.

Por su parte, la ministra de exteriores de la oposición Lisa Nandy instó al Gobierno a sacar conclusiones mÔs amplias sobre su alianza con Arabia Saudita.

——

Primeras órdenes

Alegrƭa en Escocia por la reapertura de cervecerƭas y cafƩs al aire libre (foto principal)

‘Soy un Conservador travieso’

Image

METRO — MARTES, 7 DE JULIO DE 2020

Acusan a exparlamentario de azotar a una mujer en su domicilio en ausencia de su esposa

Un exparlamentario ha agredido sexualmente a una mujer, persiguiéndola por toda su casa, dÔndole de palmazos en el trasero y gritÔndole «Soy un Tory [miembro del Partido Conservador] travieso, soy un Tory travieso», según un tribunal.

El presunto acoso protagonizado por Charlie Elphicke, de 49 aƱos, ocurrió mientras su esposa Natalie estaba fuera de la ciudad por negocios y sus dos hijos pequeƱos dormĆ­an. Su vĆ­ctima fue una de las dos mujeres — la otra es una trabajadora parlamentaria — que le acusan de haberlas agredido.

Elphicke compareció ayer para su juicio en la corte de la corona de Southwark de la mano de su esposa (foto principal), una abogada que le sucedió como parlamentario por Dover en noviembre pasado después de dejar su escaño.

El acusado dijo ante el jurado que sus presuntas vĆ­ctimas acudieron a la policĆ­a despuĆ©s de que su nombre apareciera en una lista de polĆ­ticos acusados ​​de conducta sexual inapropiada, publicada en octubre de 2017, en el apogeo del movimiento #MeToo. El primer presunto ataque fue en la casa de Elphicke en junio de 2007, tres aƱos antes de convertirse en parlamentario.

Su víctima dijo que se sintió «halagada» de que le ofrecieran vino caro y sintió que estaba en una situación de «amiga gay», según el tribunal.

Luego Elphicke le dijo que le gustaba «la esclavitud y los lÔtigos», y le preguntó si a ella le gustaba el «cuero».

La fiscal Eloise Marshall QC dijo: «[A la denunciante] Le parecieron un poco extrañas y, francamente, inmaduras, tales referencias. Ella le pidió mÔs vino y él le dijo que se acercara a llenÔrselo ella misma.»

Elphicke luego la inmovilizó en el sofÔ, le agarró uno de los pechos y trató de besarla, dijo Marshall.

Ella gritó Ā«noĀ» y salió corriendo pero Elphicke la persiguió, golpeando su trasero con la palma de la mano. Ā«Canturreaba ‘soy un Tory travieso, soy un Tory travieso’ una y otra vezĀ», dijo Marshall.

La mujer — que entonces tenĆ­a unos 30 aƱos — llamó a su hermano, quien dijo que sonaba Ā«angustiada … casi histĆ©ricaĀ». TambiĆ©n le contó la escena a un amigo, quien dijo que le parecĆ­a que todo sonaba Ā«como un sketch del programa de Benny HillĀ».

Elphicke admitió haberla besado pero dijo que se detuvo de inmediato cuando se le preguntó, y «negó tajantemente» haberse llamado a sí mismo «Tory travieso», según el tribunal.

El segundo presunto ataque tuvo lugar en abril de 2016. Elphicke — ministro del Tesoro y jefe de bancada — Ā«arrinconó» a una trabajadora parlamentaria de unos 20 aƱos con una botella de champĆ”n en su oficina una noche a hora avanzada, segĆŗn el tribunal.

«Tenía la boca abierta y trataba de besarme,» dijo a la policía. «Fue un desastre repugnante.» Dijo que él trató de tocar sus pechos, y que ella le empujó.

Elphicke preguntó: «¿CuĆ”l es el problema, no te gusto?Ā», escuchó el tribunal. Marshall dijo: Ā«Cuando ella le seƱaló que su edad estaba mĆ”s cerca de la de su hija que de la de Ć©l, respondió: ‘Oh, sabĆ­a que te ibas a referir a mi edad’.Ā»

Una semana después, él la tomó de la cintura por debajo del abrigo y la atrajo hacia él, según el tribunal. Elphicke le habría dicho: «QuizÔ me comporto mal pero no puedo evitarlo, me gustas mucho.»

Elphicke dijo a la policía que su presunta víctima había exigido una compensación de £5.000, que él sacó del banco en cantidades pequeñas porque no quería que su esposa se enterara.

El exparlamentario niega tres cargos de agresión sexual. El juicio continúa.