Cuando los pubs estaban dentro de las estaciones de Londres

Kim, el gato de la barra, y una camarera en el pub The Hole in the Wall en la estación de metro Sloane Square (Londres), agosto de 1938. Foto: John F Stephenson

Como todos (deberíamos) saber, beber en el metro de Londres está estrictamente prohibido desde 2008 pero, retrocediendo en el tiempo, se solía beber mucho en él ya que había pubs completos dentro de sus instalaciones.

En verdad, beber en el metro ya estaba prohibido antes de 2008 — pero la prohibición rara vez se hizo cumplir.

Los estatutos de la administradora ferroviaria Transport for London (TfL) de 1999 ya establecían que el consumo de alcohol en los trenes estaba prohibido — a menos que el personal ferroviario lo permitiera explícitamente. La regla era ignorada en gran medida.

Así, la prohibición de beber de 2008 fue más un caso de ajustar las reglas existentes y lanzar un montón de publicidad para que pareciera que algo nuevo estaba sucediendo.

De todos modos, en la antigüedad no solo se permitía beber de un recipiente abierto, sino que en un momento llegó a haber alrededor de 30 pubs en las estaciones del metro de Londres.

Los pubs fueron especialmente populares hace poco más de cien años, ya que de alguna manera escapaban a la introducción de horarios de licencia durante la Primera Guerra Mundial — que tenían como objetivo evitar que los trabajadores se emborracharan a la hora de la comida y perjudicaran el esfuerzo de guerra doméstico.

De todos los pubs — aunque la mayoría estaba en o cerca de las taquillas — algunos también se encontraban en el mismo andén como en Liverpool Street, Victoria y Sloane Square, todos en los andenes de la escalera derecha. Probablemente el más conocido sea el antiguo pub en el andén dirección oeste de la estación Sloane Square.

Conocido como The Hole In The Wall [El agujero en la pared], estaba abierto a los pasajeros y también al público en general si compraban un ‘pase de andén’ de 2 peniques — «a menos que lleguen a algún acuerdo con el recolector de boletos».

Una breve nota en The Times del 9 de agosto de 1949 sobre la reconstrucción de la estación señala que la taberna había estado en el andén desde que se construyó la estación, en 1868.

Este pudo haber sido el último de los pubs del metro de Londres que cerró, allá por 1985, razón por la cual probablemente sigue siendo el más recordado. También fue una localización importante en la novela A Word Child, de Iris Murdoch, que también hablaba de otro pub del metro de Londres, en Liverpool Street.

Murdoch describía los bares como «la fuente de la emoción oscura, lugares de profunda comunicación con Londres, con las fuentes de la vida». En su relato, eran las bodegas que aprovisionaban al reino de Plutón.

El pub era conocido entre los clientes habituales por tener a un gato como primer cliente — lo que hace que Sloane Square doblemente única, por tener un pub y un gato como integrantes de la estación de metro.

El sitio del pequeño pub es ahora la tienda de abarrotes del andén dirección oeste.

En la estación de Liverpool Street estaba el Pat-Mac’s Drinking Den, en la plataforma dirección este de la línea Metropolitan. Fue reconvertido a café en 1977. El pequeño pub también tenía la novedad de tener una ruleta para pasar platos que daba directamente al andén, donde los pasajeros podían beber mientras esperaban el tren.

En Mansion House había un bar buffet a cargo de Spires & Pond que estaba tentadoramente cerca de los andenes, aunque no del todo en ellos.

Spires & Pond también operaban un local en la estación de Moorgate el cual, aunque se encontraba en la estación propiamente dicha, parecía tener entrada desde el exterior del edificio principal.

De hecho, Spires & Pond eran los WH Smith de las tiendas de comidas rápidas del metro de Londres, habiendo estado allí desde el principio y terminando en 1932 con locales en las siguientes estaciones:

Baker Street
St. John’s Wood Road
Marlborough Road
Swiss Cottage
Aldersgate
Farringdon Street
Kings Cross
Edgware Road
Praed Street
Queens Road (Bayswater)
Notting Hill Gate (cerrado en la década de 1950)
Moorgate Street
South Kensington
Gloucester Road
Hammersmith
Ladbroke Grove
Westbourne Park

Permanecieron allí luego de firmar un acuerdo con la concesionaria Metropolitan Railway mientras aún se estaba construyendo. La prensa británica de septiembre de 1866 señalaba que el nuevo edificio de la estación de Moorgate Street, aunque solo temporal, mejoró mucho con la presencia de las salas de refrigerio Spires & Pond.

La asociación de Spires y Pond revolucionó sin lugar a dudas la restauración en la red de transporte, y terminó teniendo unos 200 locales en Inglaterra y unos 60 vagones comedor.

Un escritor en el semanario All The Year Round elogiaba, en diciembre de 1867, a los «magos modernos», que habían puesto fin a un abuso «que el viajero de ferrocarril británico había sufrido desde que existieron los ferrocarriles».

En una descripción que imitaría más tarde el catering de British Railways, la comida ferroviaria antes de Spires y Pond era descrita como «una infusión hirviente satíricamente llamada té, panecillos rancios con barniz de cera para muebles, sándwiches con gusto a aserrín, tan frecuente y enérgicamente criticados y, más que todo aquello, la gélida mirada desde el mostrador que ignoraba insolentemente la presencia de todo cliente, todo lo cual hacía que los hambrientos se salieran de quicio».

Sin embargo, algunas de sus sucursales adquirieron una reputación menos apetecible, puesto que Edgware Road tuvo que cerrar en 1968 por haberse convertido en un enlace popular para algunos viajeros — especialmente, los que buscaban socorro en los brazos de las entonces llamadas damas de noche.

En la década de 1960, Spires & Pond era propiedad de Grand Metropolitan Hotels, que en 1971 compró Truman Breweries. Esto llevó a una pequeña revuelta cuando los bares del metro cambiaron las cervezas Bass y Worthington por las de marca Truman, al año siguiente.

Algunos de sus otros notables puntos de venta en el metro de Londres incluían a un bar en la estación de South Kensington que adquirió el sobrenombre de The Snakepit [El pozo de serpientes] por razones que nadie ha descubierto nunca.

La estación de Paddington tenía una «sala azul», que se debía más a la costumbre de llamar sala azul a la mejor habitación de la casa que, según estándares ferroviarios, se decía que era un establecimiento bastante elegante.

El bar de la taquilla de Baker Street era conocido, como era de esperar, Moriarty’s — nombre del colega de Sherlock Holmes. Más grandioso es el pub que se encuentra sobre la estación en el antiguo bloque de pisos de Chiltern Court, que todavía está allí, y ahora es una sucursal de Wetherspoons.

The Broom Cupboard [el armario de las escobas] puede ser el tamaño promedio de un departamento hoy en día, pero alguna vez fue el apodo del pub que se encuentra en la estación de metro de Kings Cross, debido a su tamaño compacto.

Por cierto, los lavabos del moderno pub Betjeman Arms en la estación de St Pancras son, aparentemente, un armario de escobas reformado.

El motivo de la desaparición de los pubs es un misterio. Ciertamente, la decadente fortuna de la Truman Brewery, propietaria de la mayoría de los locales, puede considerarse un factor, pero lo más probable es que se deba simplemente a que la gente estaba menos inclinada a tomarse una pinta rápido de camino a casa.

En los primeros días, los trenes eran lentos y los viajes largos, por lo que una pinta para fortalecer el cuerpo mientras se espera 10 minutos no era una idea descabellada. Hoy en día, con trenes cada dos minutos y entregando viajeros a sus destinos a velocidades que hubieran asombrado a nuestros antepasados ​​victorianos, una pinta en el metro parece menos necesaria… aunque una pinta en el destino final, después de 40 minutos de auriculares ajenos y axilas malolientes, puede ser necesaria.

Como tal, todavía queda un pub, que se puede considerar razonablemente como ‘en el metro de Londres’, el de Kew Gardens — aunque hay que salir de la estación para entrar a él, tiene ventanas justo al lado del andén.

Punto adecuado para hacer una parada de camino a casa.


Boris Johnson ‘lamenta mucho’ abandonar a los afganos

THE DAILY TELEGRAPH — SÁBADO, 28 DE AGOSTO DE 2021

Primer ministro británico promete ‘mover cielo y tierra’ para intentar rescatar a quienes sirvieron a Reino Unido mientras puente aéreo se acerca a su fin

Boris Johnson dijo el viernes por la noche que tenía «un gran sentimiento de pesar» porque las fuerzas británicas dejarán Afganistán sin haber rescatado a los 1.100 afganos que sirvieron junto a ellos.

El primer ministro británico ha prometido a los que quedan allí que Gran Bretaña «moverá cielo y tierra» para sacarlos mientras las últimas tropas se preparan para volar.

Johnson insistió, sin embargo, en que el ‘despreciable’ ataque terrorista en el aeropuerto de Kabul el jueves ‘subraya la urgencia’ de la retirada militar de Reino Unido antes de la fecha límite de salida de Estados Unidos, el próximo martes.

Refiriéndose a la fecha límite del 31 de agosto establecida por Washington, dijo: «El momento para esto ciertamente no es el que este país habría elegido.»

Sus comentarios se produjeron cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó que dos ciudadanos británicos y el hijo de un tercero habían muerto en la explosión suicida, y otros dos resultaron heridos. El número total de muertos por el ataque ha aumentado a más de 150.

Los nombres de los efectivos estadounidenses que murieron en el ataque comenzaron a trascender luego que Pentágono advirtiera que teme nuevos ataques. También hubo advertencias de una nueva crisis de refugiados, ya que las Naciones Unidas estimaron que hasta medio millón de afganos podrían intentar huir del país a fines de este año.

Después del atentado, Johnson dijo que la operación de transporte aéreo británico estaba entrando ‘en sus horas finales’. Más de 14.500 personas han sido transportadas en avión y solo quedan 750 soldados británicos.

Sobre el esfuerzo de rescate, dijo: «Nunca habíamos visto algo así en nuestra vida y, por supuesto, a medida que lleguemos a las últimas horas de la operación, lamentablemente habrá personas que no saldrán.»

«Habrá personas elegibles, sean ciudadanos de Reino Unido que hayan optado por no presentarse todavía o personas que sean intérpretes, y otras que no hayan podido presentarse al Aeropuerto Internacional Hamid Karzai hasta ahora.»

«Y lo que les digo es que moveremos cielo y tierra para sacarlos, y usaremos toda la influencia que tenemos con los talibanes para asegurarnos de que lo entiendan.»

Anteriormente Ben Wallace, el secretario de defensa británico, confirmó que el aeropuerto estaba cerrado para nuevos evacuados, y dijo que 1.100 traductores y otros que sirvieron con las fuerzas británicas probablemente quedarían sin salir.

Wallace expresó su ‘profundo pesar’ por la situación, pero insistió en que el Gobierno ‘continuará honrando su deuda’ con aquellos que no puedan ser evacuados por transporte aéreo. «Haremos todo lo que podamos para asegurarnos de que lleguen a un lugar seguro,» dijo.

Durante la segunda fase de la operación, Reino Unido insta a los afganos elegibles para venir al Reino Unido en virtud de la Política Afgana de Asistencia y Reubicación a que intenten salir del país cruzando la frontera, donde se podrá procesar su solicitud para ingresar a Reino Unido.

Gran Bretaña está aumentando su presencia diplomática en embajadas de países limítrofes con Afganistán, en previsión del reasentamiento de miles más que escapan por las fronteras terrestres.

Johnson ha instado anteriormente a los talibanes a permitir que esas personas abandonen el país. Al describir a los talibanes como ‘el nuevo gobierno’ de Afganistán, dijo que permitir el paso seguro a los afganos que desean irse era ‘absolutamente primordial’ si el grupo islamista quería participar con los países de Occidente.

Tom Tugendhat, presidente conservador del comité de asuntos exteriores de la Cámara de los Comunes, dijo que ‘muchos’ ahora no saldrían a pesar de la insistencia de Johnson en que ‘una abrumadora mayoría’ ha sido rescatada por aire. «No me voy a rendir, pero mi rabia y vergüenza por aquellos que hemos dejado atrás a merced de los talibanes está creciendo,» dijo.

El viernes por la noche surgieron más detalles sobre el bombardeo de Kabul. Estados Unidos confirmó que el ataque fue llevado a cabo por un solo terrorista suicida en una puerta del aeropuerto, y que no hubo una segunda explosión en un hotel cercano.

Estados Unidos enfatizó su deseo de vengar la muerte de los 13 militares estadounidenses muertos en los ataques. Cuando se le preguntó si Joe Biden, el presidente, quería matar o capturar a los que estaban detrás del atentado, la portavoz de la Casa Blanca Jen Psaki dijo: «Creo que dejó en claro que no quiere que sigan viviendo en la Tierra.»

Dominic Raab, el secretario de asuntos exteriores británico, dijo que estaba ‘profundamente consternado’ porque británicos hubieran quedado atrapados en el ataque, y calificó de ‘tragedia’ que personas inocentes hayan sido ‘asesinadas por terroristas cobardes’ mientras buscaban llevar a sus familias a un lugar seguro en Gran Bretaña.

España, Italia y Suiza se convirtieron en las últimas naciones en confirmar que habían concluido con sus vuelos humanitarios desde Kabul el viernes. Varias naciones, como Noruega y Alemania, finalizaron sus puentes aéreos el jueves.

Reino Unido ha rescatado hasta ahora a 8.000 traductores afganos y sus familias, y se ha comprometido a reasentar a otros 5.000 refugiados afganos este año.

Encontrar alojamiento permanente para los recién llegados plantea un desafío para el Gobierno británico. Alrededor de 30 gobiernos locales han rechazado hasta ahora solicitudes para aceptar evacuados, citando recursos insuficientes y otros problemas. Por su parte, otros 100 dijeron que sí ayudarían, dijo una fuente del Gobierno a The Telegraph.

El Ministerio de Vivienda, Comunidades y Gobiernos Locales insistió en que sólo el 5% de las 333 autoridades locales de Inglaterra se habían negado a aceptar evacuados afganos.

La retirada de las tropas británicas del aeropuerto de Kabul había comenzado el viernes, para cuando ya se habían marchado más de 110 efectivos. Los últimos militares y diplomáticos británicos deben volar antes de que termine este fin de semana.

Para el viernes por la noche, 14.543 ciudadanos afganos y británicos habían sido evacuados bajo la Operación Pitting — la misión de transporte aéreo de emergencia lanzada por el ejército británico a principios de este mes.

Esta cifra es el doble del número de evacuados que el Gobierno estimó inicialmente que podría rescatar antes de que las tropas británicas se retiraran del aeropuerto de Kabul. El Ministerio de Defensa dijo que se trata del mayor puente aéreo de la Royal Air Force realizado en más de 70 años — solo superado por el puente aéreo de Berlín en 1949.

En conjunto, las fuerzas occidentales han evacuado a 100.000 personas en los últimos días, pero los críticos han destacado que ha quedado equipo militar abandonado por las fuerzas en retirada.