¿Tengo derechos si creo que hace mucho calor para trabajar?

Cierto es que quienes viven en países mucho más cálidos que Reino Unido se las arreglan para vivir temporadas de calor extremo — esto es, por encima de los 38,7°C registrados en Cambridge en 2019, récord británico de todos los tiempos — y especialmente en los meses de verano, sí, pero las infraestructuras del país no han sido construidas pensando en este clima, las viviendas británicas no se conciben sin moqueta [alfombra], y todavía existen oficinas sin aire acondicionado, con lo cual estos dos días provocarán en algunos un nivel de histeria.

La mayoría de nosotros nos pondremos manos a la obra, tomaremos descansos adicionales y comenzaremos lo más temprano posible. Sin embargo, al tener temperaturas más altas en este momento que España o las Bahamas y con pronósticos récord que podrían poner en riesgo vidas en los próximos días, existe en el país la preocupación no solo por desplazarse al trabajo, sino también por las condiciones en las que se tendrá que trabajar.

Los meteorólogos han dado un 80% de probabilidad de que el mercurio supere los 38,7°C de Cambridge y un 50% de que se rompa la barrera de los 40°C en algún lugar de la zona de alerta roja (gran parte del sur y centro de Inglaterra), lo cual nunca ha sucedido hasta hoy.

Gran parte del resto de Reino Unido también se encuentra bajo alerta climática ámbar.

A medida que aumentan las temperaturas, muchos encontrarán su trabajo incómodo y para algunos podría ser hasta peligroso.

Aunque millones ahora pueden trabajar desde casa o en una oficina con aire acondicionado, la labor de los enfermeros, cocineros o albañiles implica soportar temperaturas asfixiantes con el uniforme puesto durante su turno.

En ese sentido sí hay reglas sobre temperaturas mínimas de trabajo en Reino Unido, pero no hay legislación para las máximas. Varios sindicatos han pedido que se imponga una temperatura máxima de trabajo para los trabajadores en el país.

Aún así, esto no significa que no haya derechos.

¿Qué pasa si hace demasiado calor para trabajar?

No existe derecho legal a reclamar que hace demasiado calor para trabajar, pero uno puede decírselo al jefe. Es posible que el encargado escuche — y hasta que esté de acuerdo.

El Centro de Salud y Seguridad (HSE) del Gobierno dice que la temperatura mínima para trabajar es 16°C o 13°C si el trabajo implica esfuerzo físico.

Todo empleador se encuentra bajo el duty of care [deber de cuidado], que es su obligación legal de garantizar la seguridad en el lugar de trabajo, pero no existe una normativa específica respecto a la temperatura aparte de la responsabilidad de «mantener la temperatura a un nivel cómodo para los trabajadores, a veces conocido como thermal comfort [comodidad térmica]».

El HSE dice que no hay límite de temperaturas máximas debido a que algunas funciones de fabricación requieren de alta temperatura constante.

Dicho esto, algunos empleadores sí actúan e impiden que su personal trabaje durante las altas temperaturas.

El ayuntamiento de Greenwich ha advertido esta semana que es posible que algunos contenedores de desperdicios no se recojan debido a la ola de calor.

Los empleadores también deben realizar evaluaciones de riesgo laboral antes de asignar tareas a su personal.

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THE GUARDIAN – SÁBADO 10/02/2018 – Infracciones de seguridad en laboratorios de Reino Unido que manipulan bacterias, virus y hongos han contagiado a su personal de infecciones y expuesto a otros a enfermedades potencialmente letales según el Health & Safety Executive, la autoridad competente en materia de inspección de trabajo en seguridad sanitaria.

En el transcurso de dos años el HSE ha investigado 40 casos en que los científicos han caídos enfermos, en laboratorios especializados administrados por hospitales, empresas privadas e incluso Public Health England – Rompiendo el hielo: foro de la ceremonia inaugural de los juegos olímpicos de invierno en Pyeongchang (Corea del Sur), donde una pareja de palomas ha emergido del suelo del estado a los acordes de “Imagine” de John Lennon, en lo que se considera la acción más evidente del Comité Olímpico Internacional para apoyar su propia candidatura al Premio Nobel de la Paz