Boris pierde toda la ética

HOY — JUEVES, 16 DE JUNIO DE 2022

Renuncia el último consejero legal que le quedaba

El asesor de ética de Boris Johnson ha renunciado un día después de decir a los parlamentarios que era ‘razonable’ sugerir que el primer ministro violó el código ministerial al ignorar las leyes de covid.

‘Con pesar, siento que lo correcto es que renuncie a mi cargo como asesor independiente de intereses ministeriales’, dijo Lord Geidt, presentando su renuncia al Primer Ministro según informó un breve comunicado en la página web del Gobierno el miércoles por la noche.

No se mencionó ninguna razón para su sorprendente partida y una fuente importante del número 10 dijo que Johnson estaba ‘sorprendido’ por la renuncia, y agregó: ‘Es un misterio para el primer ministro.’ Solo un día antes, Geidt había rehusado negar a los parlamentarios que había pensado en renunciar.

Asimismo, dijo al Comité de Asuntos Constitucionales que estaba ‘frustrado’ por el ‘partygate’. ‘Me alegro de que el primer ministro haya podido responder a mi informe y, al hacerlo, haya abordado aspectos de las cosas por las que quedé claramente frustrado,’ afirmó ante el comité.

Bomba de polen

Este es un año letal para quienes padecen fiebre del heno – 25% de la población británica – con síntomas peores de lo habitual debido al cambio climático

Portadas del día

The Times – Nueva presión sobre PM por renuncia de asesor de ética
Daily Telegraph – Lord Geidt renuncia como jefe de ética de PM
The Guardian – PM otra vez presionado por segunda renuncia de asesor
Metro – La única manera es ética
i news – Renuncia jefe de ética del Número 10
Daily Mirror – Por favor, salvemos a Beatrix
Daily Express – Priti furiosa ataca secretismo de corte europea
Daily Mail – Raab amenaza con ignorar a corte europea

COP26: Derretimiento de glaciares podría provocar colapso económico en Perú

Crédito: Carsten ten Brink / flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Corresponsal en jefe Stuart Ramsay informa desde el glaciar Yanapaccha en la Cordillera Blanca peruana, donde ya se sienten efectos del cambio climático

Mi guía me dice: «Solo faltan unos 260 ó 270 metros.»

Al final de la caminata, me asegura que veré de primera mano el magnífico glaciar Yanapaccha — uno de los picos del Parque Nacional Huascarán, en lo alto de la Cordillera Blanca de Perú.

La cuestión es que se refería a unos 250 metros de distancia… pero hacia arriba.

Ya a los 3.500 metros me faltaba el aire. Ahora, con solo un día en los Andes y aclimatación corta, estaba tratando de llegar a casi 5.000 metros de altura caminando durante dos horas, trepando rocas resbaladizas y lodo por senderos apenas perceptibles.

Sobre mí se cernían los picos de las montañas, la luz del sol brillaba sobre la nieve y el hielo; todo ambientado por el sonido de pequeñas avalanchas retumbando a través de los valles, sobre lagos azules prístinos alimentados por el agua derretida de los glaciares.

Antes se podía conducir en coche hasta estos glaciares. Ahora, para verlos hay que organizarse en caminata.

Así de lejos han retrocedido.

«Da pasos lentos y pequeños, Stuart, no te des prisa,» me dice Charlie Good, mi guía, un británico que ha vivido aquí 17 años.

Charlie sonríe mientras lanzo mis bastones para caminata en la cima de una escalada particularmente difícil, de alrededor de 5 metros — una distancia enorme donde, lo puedo asegurar, retumba la cabeza y apenas se puede respirar el escaso aire.

Finalmente llegamos al glaciar, una enorme capa de hielo sobre una extensión gris de morrena, un sedimento formado por escombros y rocas que alguna vez fueron arrastrados por el glaciar, pero que ahora han quedado expuestos porque el hielo se ha retirado.

Esto es un testimonio de primera mano de lo que muchos predicen es la lenta — pero segura — extinción de los glaciares peruanos, provocada por el calentamiento global y garantizada si el cambio climático no se detiene en los próximos 20 años.

Charlie — experto que ha estado practicando el senderismo deportivo en esta zona de los Andes peruanos durante casi dos décadas — me dijo que los cambios en estas montañas y sus glaciares, como resultado del calentamiento global, ya han dejado de ser sutiles.

«Esto ya ha pasado durante todo el camino que hemos recorrido, unos doscientos metros hacia abajo,» me dijo señalando uno de los glaciares.

«Solo queda una cascada que se supone que va a salir de ese glaciar. En noviembre [de hace un par de años], en que el sol nos caía casi directamente sobre la cabeza porque estamos en una zona tropical, había nueve cascadas saliendo de ella.»

«Se está derritiendo ante nuestros ojos. Terminé llorando. Filmaba y lloraba al mismo tiempo, por la cantidad de agua que sale de ese glaciar.»

Los glaciares de la Cordillera Blanca proporcionan agua para agricultura y consumo de millones de personas en el norte del país. Son vitales para la sociedad y la economía del país, pero se están derritiendo a un ritmo literalmente asombroso. En los últimos diez años, se ha derretido un tercio de ellos.

En esta zona se encuentra un 72% de los glaciares tropicales del mundo. Existen cerca del ecuador terráqueo a altitudes superiores a los 4.000 metros pero, debido a su posición, son particularmente sensibles al cambio climático. A medida que el mundo se calienta, los glaciares retroceden.

Los signos del cambio climático y el calentamiento global aparecieron por primera vez en esta parte del mundo a mediados de la década de 1970.

Los glaciares comenzaron a derretirse, pero en ese momento no era un desastre. Al contrario, la repentina aparición de abundantes suministros de agua ayudó a impulsar una «fiebre del oro» agrícola río abajo.

Desde entonces, la agricultura comercial ha prosperado aquí, y se exporta a todo el mundo.

Esa economía depende de las aguas glaciares y, si se seca como predicen algunos investigadores, la tierra podría volverse desértica, destruyendo el medio de vida de millones de personas y alterando profundamente la sociedad peruana.

Una de las principales autoridades mundiales en el tema es el glaciólogo César Portocarrero.

Le visitamos en su casa de la cercana ciudad de Huaraz, donde ha vivido durante 50 años, y nos acompañó hasta un mirador en la montaña.

El hombre de 74 años llegó por primera vez aquí como agrimensor de gestión de desastres, pero — a través de una reunión casual con un científico — accedió a mudarse a las montañas, y comenzar una misión de por vida para comprender y explorar el cambio climático estudiando los glaciares.

Ha estado advirtiendo a autoridades de Perú y del mundo sobre los efectos del cambio climático durante décadas, y está frustrado por su inacción.

«Perú enfrenta una gran crisis del agua,» me dice, «y no tiene ningún plan.»

Portocarrero explicó cómo los glaciares no solo proporcionan agua a las comunidades de los valles, sino que también son fundamentales para las necesidades de agua de los 10 millones de habitantes de la ciudad de Lima.

Lima es una de las capitales más secas del mundo. Cuando llueve, es noticia de primera plana en los periódicos y en la televisión.

El estudioso nos dice que estamos al borde del desastre, y que está implorando a los líderes reunidos en la COP26 de Glasgow que enfrenten este desafío — porque no es una tarea para hoy, sino para ayer.

«Nuestros glaciares durarán quizás algunas décadas más, pero en 2050 solo quedará una pequeña cantidad de glaciares,» explicó.

«Si no empezamos a trabajar en la gestión de recursos hídricos desde ayer, desde hoy, nuestros nietos tendrán grandes problemas en el futuro.»

César es un adulto mayor que ha venido luchando para que el mundo reconozca lo que está sucediendo. A veces se emociona cuando piensa en su futuro.

«Tenemos que pensar en la nueva generación, no en nosotros.»

“Nosotros nos vamos a ir este mundo en algún momento en el futuro cercano, pero estamos dejando que el problema — como dice James Hansen [excientífico climático de la NASA que es una autoridad mundial] — genere ‘tormentas para nuestros nietos’.»

«Les estamos dejando el problema a ellos, pero si los amamos deberíamos trabajar a partir de ahora.»

Artículo de Stuart Ramsay
Publicado/actualizado en Sky News el miércoles, 10 de octubre de 2021

Traducido al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original en inglés: https://news.sky.com/story/cop26-melting-glaciers-could-see-perus-economy-crash-if-no-action-is-taken-on-climate-change-12464456

Francia deja de lado amenaza pesquera

HOY — MARTES, 2 DE NOVIEMBRE DE 2021

Francia deja de lado amenaza pesquera

Francia no hará amenazas inmediatas de prohibir barcos británicos en puertos franceses mientras ambos países continúen discutiendo las licencias posteriores al Brexit para pescar en aguas de Reino Unido.

El presidente francés Emmanuel Macron había advertido que París podría impedir el desembarco de naves británicas e imponer controles físicos a camiones que viajen hacia y desde Reino Unido, lo que provocó temores de largas colas a ambos lados del Canal y retrasos en los envíos antes de Navidad.

Sin embargo, el lunes por la noche Downing Street dijo que acogía con satisfacción un anuncio de París de que mañana ‘no implementará ninguna medida’, y agregó que Reino Unido está ‘listo’ para continuar conversaciones.

Según la declaración de un portavoz del Gobierno, ‘Reino Unido ha establecido claramente su posición en los últimos días.’

‘Hemos insistido en que estamos listos para continuar las discusiones intensas sobre pesquería, considerando cualquier nueva evidencia para respaldar las solicitudes de licencia restantes.’

Por los hijos de nuestros hijos

Isabel II hace llamado urgente a líderes mundiales en la COP26 a trabajar juntos en ‘resolver problemas’ de la ‘causa común’ del cambio climático

Portadas del día

The Times Reina insta a escuchar el llamado de generaciones futuras
Daily Telegraph ‘Superemos la política por nuestros hijos’
The Guardian COP26: líderes mundiales acuerdan salvar los bosques
Metro El colmo de la hiCOPresía
The Independent India promete reducir 1bn de toneladas de carbón
Daily Mirror Mi hermosa muerte
Daily Mail MPs frenan tema de autovías inteligentes
The Sun Felipe, el ecológico
i news Detengan autovías inteligentes: falta información