Furia de la reina con Cameron

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i — VIERNES, 20 DE SEPTIEMBRE 2019

El enfado real, una advertencia para Johnson

La reina Isabel II ha evidenciado su enfado con David Cameron, después de que el ex primer ministro revelara que le había pedido que interviniera en el referéndum para la independencia de Escocia.

En una crítica sin precedentes sobre uno de los 14 primeros ministros que han tratado con la soberana, una fuente del Palacio de Buckingham dijo que había «gran disgusto» por los comentarios de Cameron en un documental de la BBC con motivo de la publicación de sus memorias.

El ex primer ministro dijo durante el programa televisivo The Cameron Years que, en el período previo al referéndum de independencia en septiembre de 2014, preguntó al asistente principal de la reina si la monarca podía ayudar a la causa unionista con una «pequeña señal», luego que trascendiera que la campaña por el Sí había estado a la cabeza de las encuestas por primera vez.

Días después la soberana dijo a un simpatizante, en una iglesia cerca de Balmoral, que esperaba que la gente en Escocia «pensara con mucho cuidado sobre el futuro», en lo que se interpretó como un mensaje velado para votar por la permanencia en Reino Unido.

Si bien se sospechó durante mucho tiempo que tal comentario fue instigado por Downing Street, la admisión de Cameron ha sido vista en Westminster y en círculos reales como una violación del protocolo.

‘Gran disgusto’

En una entrevista con el programa Today, Cameron negó haber actuado de manera inapropiada y dijo: “Nunca pedí que se dijera algo inapropiado”. En un tono de estar recibiendo un reproche, agregó: “No quiero decir nada más sobre esto. Estoy seguro que algunas personas pueden pensar que quizás ya he dicho demasiado.»

Una fuente del Palacio de Buckingham dijo a la BBC que había un «gran disgusto» por el hecho de que Cameron desvelara detalles de sus conversaciones con la reina y sus asesores principales. La fuente dijo: «Esto no sirve a los intereses de nadie. Hace que sea muy difícil que la relación prospere.»

Expertos reales dijeron que estaba claro que el mensaje de «disgusto» había sido aprobado por la propia reina, y que era extraordinario que el Palacio respondiera con tanta fuerza.

El ex corresponsal real de la BBC Peter Hunt dijo: “No tiene precedentes. No se me ocurre otro momento en el que se haya permitido desvelar el mensaje de que ella está disgustada. Una vez habló sobre cómo se desahogaban con ella sus primeros ministros, pero apuesto a que nunca pensó que el número doce se desahogara en un documental de la BBC.»

“Estamos atravesando un período en el que la convención está siendo cuestionada y ella es una mujer de convenciones. En su vida, los primeros ministros no chismorrean.»

‘La Convención está siendo cuestionada’

Hunt dijo que el comentario de Palacio también parecía ser una advertencia velada para el actual Primer Ministro.

La decisión de Boris Johnson de pedir permiso a la reina para prorrogar el Parlamento, y la acusación de haber engañado a la monarca sobre esa solicitud, están siendo investigadas en la Corte Suprema.

A las pocas horas de que Johnson se reuniera con la reina por primera vez como Primer Ministro en julio, se supo que había contado a su personal de Downing Street que ella le había dicho: «No sé porqué alguien querría ese trabajo,» en una clara violación del protocolo real.

Hunt dijo: «El ‘disgusto’ es un golpe en las costillas de Cameron y una advertencia para Boris Johnson: sirve para ambos propósitos … ella debe pensar que hay algo en el agua de Eton.»

«No creo que nada de esto distraiga la atención de lo que Cameron ha hecho, que es revelar lo que la gente sospechaba: fue un acto político. No debemos perder de vista la importancia de lo que Cameron ha dicho.»

Explicación: ¿por qué está la reina enfadada?

Es una convención de larga data que el monarca británico no se involucre en política, al menos en público.

Para la reina Isabel II, que hasta ahora ha sido anfitriona de 14 primeros ministros en audiencias semanales, existe un protocolo estricto que exige que sus discusiones sigan siendo privadas.

En teoría, esto le permite ser una monarca políticamente neutral, estar para todos sus súbditos y por encima de las broncas de Westminster y, al mismo tiempo, ser una fuente confidencial de consejo para los primeros ministros.

Esto tampoco quiere decir que la reina nunca haya expresado sus puntos de vista, pero siempre es de una manera tan velada que crea un espacio de neutralidad para ella donde negar sus afirmaciones siempre le es posible.

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