Prensa Británica de Mañana, HOY — THE INDEPENDENT — JUEVES, 20 DE JUNIO 2019

THE INDEPENDENT — JUEVES, 20 DE JUNIO 2019

La estrella inesperada del Partido Conservador sale de carrera: Rory Stewart ha sido eliminado del concurso electoral de su agrupación política ayer, mientras Boris Johnson vuelve a ganar la segunda ronda de votaciones.

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El gabinete laborista de oposición ha sufrido una ruptura en su nivel jerárquico, al conocerse la presión que han hacho sus altos directivos sobre Jeremy Corbyn para que brinde un apoyo más claro a un segundo referéndum sobre el Brexit.

El canciller de oposición John McDonnell ha advertido que la postura actual le parecía «indecisa» — lo cual implica el riesgo de mostrar al partido «triangulando» entre la salida y la permanencia en Europa — diciendo en la reunión: «Necesitamos aclarar nuestra posición».

El líder laborista adjunto Tom Watson — quien ha estado presionando a Corbyn para que dé su respaldo total a una votación final — dijo que el partido ahora tenía que actuar «con rapidez, decisión y humildad».

Añadió que «podría ser demasiado tarde» para detener un Brexit sin acuerdo si el laborismo retrasa un cambio en su postura hasta su conferencia anual en septiembre, como sugirió Corbyn.

Entretanto, Barry Gardiner — quien anteriormente ha apoyado enérgicamente un acuerdo sobre el Brexit — dijo que ahora respaldaba una posición de «permanencia y reforma». En una aparente crítica a Corbyn, dijo que los recientes resultados de las elecciones se deben a un «fracaso de liderazgo».

La ministra de exteriores de la oposición Emily Thornberry, por su parte, dijo que el Partido Laborista debería ser «fiel a sus valores internacionalistas y a su campaña para permanecer y reformar».

En una declaración a su gabinete de oposición Corbyn no ha hecho cambios en su posición, diciendo que se había adherido «fielmente» a la política acordada el año pasado — la cual da prioridad a una elección general sobre un segundo referéndum. Dijo que quería consultar más a parlamentarios y sindicatos.

Repitiendo su declaración después de las desastrosas elecciones europeas del mes pasado, dijo que era «ahora correcto pedir que cualquier acuerdo se someta a votación pública», lo cual podría tratarse de una elección general o un segundo referéndum. Y dijo que cualquier papeleta de votación de referéndum debería contener «opciones reales para los electores de «salir» y «permanecer».

Antes de la reunión del miércoles Corbyn recibió una carta de 26 parlamentarios laboristas — en su mayoría de distritos electorales partidarios de abandonar la Unión Europea — que lo instaron a apoyar un acuerdo que saque a Reino Unido de la UE antes del 31 de octubre. Advirtieron que un cambio a una postura pro-permanencia sería «tóxico para los electores laboristas».

La carta abierta — firmada por la jefa de bancada Gloria de Piero y parlamentarios como Stephen Kinnock, Caroline Flint y Lisa Nandy — dijo que la casi derrota del Partido del Brexit de Nigel Farage en la elección parcial de Peterborough ha sido una «advertencia absoluta» de riesgo para el laborismo.

«La fortaleza del Partido del Brexit en reductos laboristas durante las elecciones europeas ha revelado una amenaza mucho más potente que la de los liberal-demócratas o los Verdes», dijeron.

Asimismo, una nota informativa que se cree fue redactada por la oficina del líder advertía al gabinete de oposición: «Existe un riesgo evidente de que el cambio a una posición más explícitamente pro-permanencia haga dejar escaños, que necesitamos mantener o ganar, sin suficientes asientos potenciales para ganar en las áreas donde se pueden conseguir.»

Sin embargo, la campaña de votación popular People’s Vote publicó su análisis de la última encuesta de YouGov, que sugería que el 51 por ciento de los votantes laboristas en 2017 abandonaron su partido por otro que apoye la permanencia en las elecciones europeas, mientras que solo el 14 por ciento votó por el Partido del Brexit o Ukip.

El expresidente de YouGov Peter Kellner dijo que el hecho de no dirigirse de manera más directa a los votantes perdidos «condenaría a los laboristas a su cuarta derrota consecutiva en elecciones generales».