
THE INDEPENDENT — SÁBADO, 15 DE JUNIO 2019
Boris Johnson ha sido criticado en su país y en el extranjero después de romper su silencio y revelar su plan para el Brexit, mientras admitía que esquivará un debate televisivo en directo.
El abrumador favorito para ser primer ministro el próximo mes fue ridiculizado por afirmar que el temor a Nigel Farage obligaría a Bruselas a otorgarle un mejor trato, con una importante figura de la UE diciendo que «nadie le tiene miedo».
«El Partido Conservador puede ser tomado como rehén de Nigel Farage, pero la UE nunca lo será,» dijo Sophie in ’t Veld, asistente del principal negociador del Parlamento Europeo para el Brexit, antes de condenar las «mentiras populistas» de Johnson.
El principal candidato también ha sido acusado de ignorancia luego de insistir en que la solución para llegar a un acuerdo — reemplazar el ‘backstop’ irlandés con controles de alta tecnología lejos de la frontera — era «obvia». La afirmación de Johnson fue criticada de inmediato por un exdirector adjunto en el Departamento de Comercio Internacional, quien señaló que la UE ya había rechazado repetidamente la idea por inviable.
«No hay ninguna frontera fuera de la Unión Europea que funcione de esta manera, por lo que decir que es algo sencillo de hacer es simplemente incorrecto,» dijo David Henig.
Después de conceder finalmente una entrevista a la BBC, Johnson también admitió haber cometido un «evento único e inconcluso» al inhalar cocaína durante su adolescencia, aunque negó haber vuelto a tomar la droga desde entonces.
Además, provocó airadas respuestas al alegar que las acusaciones de que su error prolongó el encarcelamiento de Nazanin Zaghari-Ratcliffe en Irán equivalió a excusar a «personas que son realmente responsables».
Johnson aceptó participar en un debate de líderes de la BBC el martes, pero confirmó que no se presentaría al evento del Channel 4 el domingo, en que se debía enfrentar a sus cinco rivales.
Las críticas se produjeron luego de que Matt Hancock, el ministro de salud, abandonara la carrera electoral interna, luego de haber terminado la primera ronda de votaciones el jueves con el apoyo de solo 20 patrocinadores.
«Me presenté como el candidato del futuro, pero el partido comprensiblemente está buscando un candidato para las circunstancias únicas que enfrentamos en este momento», dijo Hancock.
Asimismo, se negó a revelar a cuál de los candidatos sobrevivientes (Jeremy Hunt, Michael Gove, Dominic Raab, Sajid Javid, Rory Stewart y Johnson) apoyaría.
Hancock «reflexionará sobre varias cosas» en los próximos días, en medio de sugerencias que respaldará a Javid como otro «modernizador».
El equipo del ministro del interior negó categóricamente los rumores de que abandonará la sesión calificándolos de «basura», e insistió en que solo le faltaban nueve parlamentarios para cumplimentar los 33 votos necesarios para aprobar la segunda ronda de votación el martes.
Una fuente cercana a Javid también respondió que Hunt, ministro de exteriores, parecía estar perdiendo entusiasmo al intensificarse la rivalidad con Johnson en la segunda fase de la votación entre los miembros conservadores.
En la entrevista, Johnson reafirmó su amenaza de salir de la UE el 31 de octubre, si fuera necesario, insistiendo: «No creo que algunas de las promesas de muerte y desastre sean ciertas».
Sin embargo, afirmó que no sería necesario porque la UE se enfocaría en la «amenaza existencial» del dramático aumento del Partido del Brexit.
«Creo que lo que verán es que la política ha cambiado en Reino Unido y en Europa, ahora tienen 29 eurodiputados pro-Brexit en Estrasburgo,» argumentó Johnson.
Bruselas estaría de acuerdo en reemplazar el ‘backstop’ (la garantía de no volver a una frontera dura) con controles en otros lugares, utilizando nueva tecnología, predijo con confianza el conservador.
Pero Henig desestimó este argumento, y dijo a la BBC: «Esto es algo que el equipo de Reino Unido ha presentado repetidamente a lo largo de las negociaciones y rechazado repetidamente por la UE».
La táctica de negociación de Johnson parecía ser «hacer exactamente lo mismo otra vez», advirtió Henig, y agregó: «Quizás en los próximos años se disponga de acuerdos alternativos. No están disponibles ahora.»
Ian Murray, partidario laborista de la campaña de Votación Popular, también ridiculizó la sugerencia diciendo que «si la definición de locura es intentar lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes, entonces esta propuesta es la más loca de todas».
In ’t Veld agregó:» El único trato sobre la mesa es el que se ha negociado arduamente. Nuestra prioridad común debe ser proteger el Acuerdo del Viernes Santo y el proceso de paz irlandés.»
Johnson se negó a dar marcha atrás en el 31 de octubre como fecha límite para la retirada, con o sin acuerdo, diciendo que era hora de «hacer esto».
«Sería absolutamente extraño señalar, en esta etapa, que el gobierno de Reino Unido estaba dispuesto una vez más a sacar la bandera blanca y posponer nuevamente,» dijo.

