
THE OBSERVER — DOMINGO, 9 DE JUNIO 2019
Michael Gove (foto) luchaba por mantener viva su campaña por el liderazgo conservador el sábado por la noche, en que enfrentaba acusaciones de hipocresía por parte de expertos en drogas y políticos, después de admitir que había tomado cocaína de joven cuando trabajaba como periodista.
Destacados miembros de los principales partidos políticos, junto con ex oficiales de policía y organizaciones de beneficencia contra las drogas, se alinearon para acusar al exministro de justicia de ‘doble rasero’ y de trivializar un debate sobre el daño causado por las drogas duras.
Un exasesor de drogas del gobierno, el profesor David Nutt, dijo que la revelación de Gove era una prueba más de que los políticos privilegiados se sentían capaces de «violar la ley, pero no de aceptar que otros hagan lo mismo». Nutt también advirtió a Gove que su confesión podría significar que se le prohíba viajar a Estados Unidos representando a Reino Unido, si ganaba el concurso de liderazgo conservador.
Tras su admisión en el Daily Mail — antes de la publicación de una libro sobre él escrito por el periodista Owen Bennett — Gove dijo que «lamentaba profundamente» haber consumido cocaína «en varias ocasiones» hace más de 20 años.
También ha trascendido que en 1999 escribió un artículo en The Times donde explicaba porqué se había opuesto a lo que denominó el «consenso liberal de Londres» sobre el relajamiento de las reglas sobre el uso de cocaína y otras drogas. En un artículo titulado «Cuando es correcto ser hipócrita», expuso porqué creía que aquellas leyes de drogas no debían ser revocadas.
«El conocimiento de que la demanda milenaria de drogas ilegales puede llevar a la adulteración potencialmente letal de algunas sustancias no se ha utilizado para explicar a los ciudadanos que la ley está ahí con un propósito,» escribió.
«En cambio, se ha reconocido que algunas personas sienten que tienen que ingresar al nuevo milenio en un estado alterado, por lo que se nos ha dado consejos sobre cómo minimizar el ‘riesgo’.»
Nutt citó el ejemplo de la cocinera de televisión Nigella Lawson, a quien se le prohibió viajar en 2014 a Estados Unidos después de admitir que consumía cocaína, y sugirió que se podría aplicar la misma restricción a Gove. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, a una persona se le puede negar la entrada por «violación de cualquier ley sobre sustancias controladas, excepto por la posesión de menos de 30 gramos de marihuana.»
«Mi opinión es que la actitud de los políticos hacia las drogas siempre ha sido muy deshonesta,» dijo Nutt. «Parecen sentir que está bien que ellos infrinjan la ley, pero no que otros hagan lo mismo.»
Nutt dijo que la confesión del expresidente de Estados Unidos Barack Obama de haber tomado drogas no le impidió ser elegido, y que tampoco debería afectar a los políticos de Reino Unido. Pero, agregó, «se les debe hacer rendir cuentas si cuando estén en el poder no quieren revisar las leyes de drogas a favor de la reducción de daños y del tratamiento, en lugar de la prohibición y el castigo».
Crispin Blunt, parlamentario conservador que copreside el grupo multipartidario del Parlamento para la reforma de la política de drogas, dijo: «El uso de drogas por parte de Michael Gove en sus días de juventud, aunque ilegal, fue totalmente infrecuente. Habiendo admitido el uso de drogas, debe haber reflexionado honestamente sobre las implicaciones de una política que no ha logrado disuadir ese uso de drogas.»
«Lamentablemente Michael, al igual que otros antes que él, ha emitido una declaración para lavarse las manos, políticamente elaborada y profundamente poco convincente, para lamentar haber cometido un delito sin víctimas. Las víctimas han sido en gran parte creadas por la política y la ley.»
Ed Davey, portavoz de asuntos internos del Partido Liberal-Demócrata (Lib Dems), dijo: “Michael Gove y otros candidatos a presidir el Partido Conservador deben tener en claro cuál es su postura en este tema; como partido, tienen que sacar la cabeza de la arena.»
«El artículo de Gove señala acertadamente que el uso de drogas puede tener un impacto diferente en la vida de alguien dependiendo de sus antecedentes; el hecho es que este es otro signo de que el sistema se ha roto, y espero que haya crecido lo suficiente en las últimas dos décadas para promover el cambio es necesario «.
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El Home Office [Ministerio del Interior] está siendo acusado de racismo institucional y de dañar proyectos de investigación británicos a través de rechazos de visado para académicos cada vez más arbitrarios e «insultantes».
En abril, un equipo de seis investigadores del ébola de Sierra Leona no pudieron asistir a una capacitación vital en Reino Unido financiada por el Wellcome Trust, como parte de un programa piloto de preparación para una pandemia de £1,5 millones.
En la cumbre de LSE África, también en abril, 24 de los 25 investigadores estuvieron ausentes de un taller. Poco después, los eventos del centenario de Save the Children se vieron empañados por múltiples rechazos de visados de invitados clave.
Hay ecos del ‘entorno hostil’ más amplio en todo el Ministerio del Interior, con parlamentarios involucrados en una investigación sobre denegaciones de visados que escuchan pruebas de que existe «un elemento de prejuicio sistémico contra los solicitantes».
En una carta en The Observer de hoy, 70 líderes superiores de universidades e institutos de investigación de todo Reino Unido advierten que «los rechazos de visados a líderes culturales, de desarrollo y académicos africanos [están] socavando la reputación global de Gran Bretaña y sus esfuerzos para enfrentar desafíos globales».
El sistema es tan difícil de predecir o procesar que las reuniones, incluidas las conferencias financiadas con dinero del gobierno británico, ahora se celebran en otros países.
Melissa Leach es directora del Instituto de Estudios del Desarrollo de la Universidad de Sussex (IDS). Ella le dijo a The Observer que la constante sospecha que enfrentan los solicitantes de África está socavando la colaboración global.
“Reino Unido acaba de comprometerse a invertir fuertemente en el brote de ébola en la República Democrática del Congo [RDC]. Aquí en IDS estamos liderando un importante programa de investigación colaborativa para analizar esfuerzos que eviten grandes pandemias.»
“En nuestra reunión inicial en abril, a los seis investigadores de África se les negó un visado o éste llegó demasiado tarde. Una persona fue rechazada porque se le dijo: ‘en el balance de probabilidades, no creemos que usted sea un investigador’. Esto es profundamente insultante.»
“En general, creo que esto se suma a la evidencia de racismo institucional en el Ministerio del Interior. Es tan arbitrario. Nuestros colegas aquí en Sussex y en otras instituciones ahora se reúnen de manera rutinaria en otros países, como Dubai.”
Al antropólogo social Foday Karama se le negó un visado para asistir al taller de ébola. Dijo que no podía entender la decisión del Ministerio del Interior.
«Me sorprendió cuando me dijeron que no había demostrado que era investigador, habiendo proporcionado tantas cartas de mi propia universidad y de personas que me invitaban a Reino Unido».
Personajes de alto nivel dicen que el lenguaje utilizado en las denegaciones de visa esta afectando y poniendo en riesgo relaciones y futuras colaboraciones.
Tim Allen es director del Centro Firoz Lalji para África. Para él, la situación de los visados es la peor que jamás ha visto. El 25 de abril, se invitó a investigadores a participar de una serie de eventos, entre ellos la Cumbre de África del LSE y las celebraciones del centenario de Save the Children.
“Solo una de cada 25 personas llegó a la cumbre. Todos los costes de transporte aéreo y solicitudes de visado fueron pagados por los consejos de investigación de Reino Unido, por lo que este es un gobierno muy inconexo.»
“[Uno de nuestros investigadores] que fue rechazado es muy importante y se le ha hecho sentir como un criminal. Las personas se sienten degradadas y maltratadas, lo experimentan como racismo.»
Las conferencias del LSE se celebran ahora en Bélgica. Allen dijo que, incluso para las conferencias financiadas por la Oficina de Desarrollo Internacional, «si tenemos colegas de la República Centroafricana o de la RDC, es más fácil ir a Gante [Bélgica]. La mayoría de las personas que invitamos se niegan a venir a Londres.»

