
THE GUARDIAN — JUEVES, 27 DE SEPTIEMBRE 2018
Jeremy Corbyn ha dicho a Theresa May que los parlamentarios laboristas votarán en contra de su plan de Chequers a menos que esté dispuesta a mantener a Gran Bretaña en una unión aduanera y proteger los estándares de los consumidores y los derechos de los trabajadores después del Brexit.
La oferta condicional ha llegado casi al final de un discurso de una hora en la conferencia del Partido Laborista en Liverpool, en la que Corbyn trató de posicionarse como parte de la corriente principal de la política británica, tres años después de haber asumido el control del partido.
El líder laborista dijo a los delegados: «Tal como están las cosas, los laboristas votarán en contra de Chequers, o lo que queda de él, y se opondrán a abandonar la UE sin ningún acuerdo» en la importante votación final prometida por May después de que finalicen las negociaciones Brexit en noviembre.
Sin embargo Corbyn mantuvo la posibilidad de apoyar a May — quien lucha por contener una rebelión contra su plan de Chequers desde el ala derecha de su partido — imponiéndole sus condiciones.
«Si logra un acuerdo que incluya una unión aduanera sin frontera física en Irlanda, si protege los empleos, los derechos de las personas en el trabajo y los estándares medioambientales y de consumo, entonces apoyaremos ese trato por ser sensato. Un acuerdo que esté respaldado por la mayoría de empresarios y sindicatos también,» dijo a los delegados.
Corbyn concluyó: «Sin embargo, si no puede negociar ese acuerdo, debe dar paso a un partido que sí puede hacerlo.» La frase provocó el aplauso más fuerte en su cuarto discurso como líder del partido, en el que argumentó que desde el colapso financiero de 2008 lo que el país necesita es su estilo político.
El líder destacó las líneas de política reveladas por sus colegas de partido, tales como la representación de los trabajadores en las juntas directivas de las empresas, los impuestos a las segundas viviendas y la reducción de los recortes a los servicios municipales y al número de policías. También hizo promesas de cuidado infantil y se comprometió a mantener el triple bloqueo de la pensión estatal en un intento de atraer a los votantes mayores.
«Amigos, estamos ganando el debate público. Hemos definido el nuevo sentido común, y ahí es donde nuestro partido puede mantenerse unido,» dijo Corbyn.
Eso, dijo, explicó el relativo éxito del partido en las elecciones de 2017, en las cuales los laboristas ganaron docenas de escaños e impidieron a May el control de la Cámara de los Comunes. «Es por eso que el laborismo habla por la nueva mayoría, porqué el año pasado ganamos el mayor aumento en el voto laborista desde 1945, y porqué las ideas de los laboristas han captado el temperamento de nuestro tiempo.»
Las declaraciones cuidadosamente elaboradas de Corbyn sobre el Brexit se produjeron al final de una conferencia del partido que ha estado dominada en gran medida por la cuestión europea y, en particular, si respalda la idea de un segundo referéndum tras la intensa presión de la membresía del partido.
Los delegados apoyaron una moción para mantener abierta la opción de hacer campaña para un segundo referéndum si no puede forzar una elección general sobre el tema, pero el compromiso pareció desmontarse ligeramente cuando el vocero laborista del Brexit, Keir Starmer, y el canciller de oposición, John McDonnell, parecían contradecirse sobre si la permanencia debía ser una opción en la papeleta.
El líder laborista, sin embargo, dio un paso atrás en ese debate para enfocar su ataque en las tortuosas negociaciones de May con Bruselas. Dijo que abandonar la UE sin un acuerdo sería «un desastre nacional», y agregó: «Si el parlamento vota por un acuerdo conservador o el gobierno no llega a ningún acuerdo, presionaremos para ir a elecciones generales.»
Refiriéndose indirectamente a un segundo referéndum, Corbyn agregó: «Si eso falla, todas las opciones están sobre la mesa.»
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Uno de los dos sospechosos en el envenenamiento de Novichok en Salisbury ha sido identificado como un oficial condecorado repetidamente por el servicio de inteligencia militar ruso (GRU).
Los sitios de investigación en línea Bellingcat y The Insider han revelado información que identifica a uno de los dos sospechosos, previamente identificado como Ruslan Boshirov, con la identidad del coronel de ejército Anatoliy Chepiga, veterano de las fuerzas especiales de ese país.
Los investigadores británicos también creen que uno de los dos es Chepiga, según entiende The Guardian.
Chepiga, veterano de la guerra de Chechenia, fue galardonado con el premio estatal más alto del país — héroe de la Federación Rusa — en diciembre de 2014, cuando los oficiales rusos estuvieron activos en el conflicto de Ucrania.
El exespía ruso Sergei Skripal fue envenenado junto con su hija, Yulia, en el ataque con gas nervioso en Salisbury (Reino Unido) en marzo. Ambos se recuperaron más tarde, pero permanecen fuera de la vista del público.
Un frasco de perfume desechado que se usaba para transportar el veneno causó la muerte de una mujer que entró en contacto con él, Dawn Sturgess, e hirió a su novio, Charlie Rowley.
Los dos sospechosos, Boshirov y otro hombre llamado Alexander Petrov, han sido acusados en Reino Unido de intento de asesinato y conspiración.
El nombramiento de Chepiga desmonta el argumento del presidente ruso, Vladimir Putin, de que los dos hombres son civiles y no tienen vínculos con la inteligencia estatal rusa.
