
METRO — VIERNES, 28 DE SEPTIEMBRE 2018
La demandante por agresión sexual del candidato a la Corte Suprema de Donald Trump fue vista por millones de televidentes mientras daba evidencia detallada en una agotadora audiencia en el Senado norteamericano, ayer.
Christine Blasey Ford, cuyos reclamos podrÃan evitar que Brett Kavanaugh se una al poderoso panel de jueces, dijo que temÃa que él pudiera matarla durante el presunto ataque en una fiesta en la década de 1980.
La profesora de psicologÃa dijo que estaba ‘cien por ciento’ segura de que él era responsable y que no habÃa sido un caso de identidad equivocada.
Ford admitió estar ‘aterrorizada’ por subir al estrado, y reveló que se habÃa visto obligada a mudarse a un domicilio secreto debido a las amenazas de muerte de los partidarios del presidente durante las «dos semanas más difÃciles» de su vida.
Sin embargo, dijo que sentÃa que era su «deber cÃvico» presentarse después de que el nombre de Kavanaugh fuese postulado para un puesto de tanta influencia.
«He sufrido todos los dÃas por esta decisión durante todo julio y agosto,» dijo.
«Lo pintaban como un defensor de los derechos de las mujeres». Hasta julio, nunca habÃa nombrado a Kavanaugh como mi atacante fuera de la terapia psicológica que he seguido. Pensé que era mi deber cÃvico transmitir la información que tenÃa sobre su conducta.»
Ford, de 51 años, se ha enfrentado a 21 senadores incluyendo a 11 republicanos — todos hombres — durante la audiencia del comité judicial del Senado, afirmando que Kavanaugh estaba con un amigo, Mark Judge, cuando la metió en una habitación y cerró la puerta en una fiesta en Washington, durante sus dÃas de escuela secundaria en 1982. Según el relato, Kavanaugh se puso sobre ella en la cama, la manoseó y trató de quitarse la ropa.
«Creà que Brett iba a violarme,» dijo. «Traté de gritar para pedir ayuda. Cuando lo hice, Brett me puso la mano en la boca para evitar que siguiera gritando. Me costaba respirar, y pensé que Brett iba a matarme accidentalmente.»
Kavanaugh se detuvo solo cuando su colega Judge se acercó a la cama, agregó.
Cuando se le preguntó cuál era su mejor recuerdo del presunto ataque, ella dijo: «La risa, la risa estruendosa, entre los dos. Estaba debajo de uno de ellos mientras reÃan. Eran dos amigos pasándolo muy bien.»
El ataque «alteró drásticamente mi vida», dijo en la audiencia en Washington.
Kavanaugh, de 53 años, estaba visiblemente enfadado cuando subió al estrado para refutar las acusaciones.
Dijo a los senadores que las acusaciones habÃan «destruido total y permanentemente» a su familia y su reputación, y que era una «desgracia nacional» que jueces nombrados por el presidente debieran enfrentar tales procedimientos como parte del proceso de confirmación. Luego agregó: ‘No me intimidarán para que me retire de este proceso. Me pueden derrotar en la votación final pero nunca conseguirán que renuncie. Nunca.»
Mientras su esposa Ashley y sus ancianos padres observaban, Kavanaugh se echó a llorar varias veces, incluso cuando describió cómo su hija habÃa sugerido que la familia debÃa orar por la presunta vÃctima.
Ford proporcionó pruebas para demostrar que habÃa pasado una prueba del detector de mentiras sobre las acusaciones el mes pasado, y dijo de la reacción posterior a su comparecencia: «Mis mayores temores se han cumplido y la realidad ha sido mucho peor. Ha sido aterrador y me ha sacudido hasta el fondo del corazón.» El formato abierto de la audiencia dejó conmocionados a muchos televidentes.
Entre ellos se incluye a la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, quien tuiteó: «Es repugnante. Una mujer obligada a revivir el trauma en televisión en directo durante un foro polÃtico partidista. Es medieval.»
El juez Kavanaugh también niega las acusaciones de otras dos mujeres. La servidora pública Deborah Ramirez dice que él le mostró sus genitales cuando eran estudiantes en la Universidad de Yale. Y Julie Swetnick, una trabajadora de informática de Washington, dijo que el jurista estuvo presente en una fiesta donde fue violada grupalmente en 1982.
Entre la audiencia se encontraba también la actriz Alyssa Milano, de 45 años, quien creó el hashtag #MeToo para crear conciencia sobre el acoso sexual.
