
METRO — LUNES, 24 DE SEPTIEMBRE 2018
Jeremy Corbyn enfrenta una batalla crucial en la conferencia del laborismo esta semana sobre si respalda o no un segundo referéndum por el Brexit.
Más del 80 por ciento de los miembros del partido están ahora a favor de una votación pública sobre si Gran Bretaña debe abandonar la UE o no, según una encuesta. Sin embargo, Len McCluskey — principal benefactor del partido como líder del sindicato Unite — ha dicho que cualquier nuevo referéndum solo debería tener el poder de obligar al gobierno a volver a la mesa de negociaciones.
Se espera que la conferencia vote mañana si el partido debe respaldar alguna forma de opinión pública, pero los barones de la agrupación política debatieron anoche cómo debe formularse la pregunta a los militantes.
Corbyn, líder del partido, dijo que estaba más centrado en presionar para una elección general, pero agregó: «Veamos qué sale de la conferencia. Obviamente, estoy obligado por la democracia de nuestro partido. Habrá una votación transparente.»
Más de 5.000 personas, incluidos varios parlamentarios laboristas, marcharon por las calles en apoyo de un nuevo voto popular al comenzar la conferencia ayer en Liverpool.
Se estima que algunos de ellos se sentirán decepcionados si la redacción de la moción presentada al partido no abre la puerta para que los miembros respalden un nuevo referéndum sobre la permanencia en la UE.
Por otro lado McCluskey, cuyo sindicato es el mayor respaldo financiero del Partido Laborista, dijo que sería incorrecto que se plantee un referéndum la pregunta «¿Quieres volver a la Unión Europea?»
«La gente ya lo ha decidido», declaró ayer al programa Pienaar’s Politics de la Radio 5 de BBC.
«Muy rara vez tenemos referéndums en este país. La gente ha decidido en contra de mis deseos y los deseos de mi sindicato, pero ya han decidido.»
McCluskey agregó: «Hay un número significativo de seguidores laboristas tradicionales que dicen:» vamos a votar por los conservadores porque no confiamos en que los laboristas nos saquen de la UE».
Agregó que su principal prioridad era forzar una elección general que pudiera poner al laborismo en el poder y permitirle obtener un buen acuerdo del Brexit.
Dijo que como Theresa May fue derrotada en el Parlamento por sus planes de retirada, tendría que dimitir.
Una encuesta de 1.000 miembros laboristas ha demostrado que el 93 por ciento votaría por permanecer en la UE si se le diese una nueva oportunidad, mientras que el 86 por ciento quiere que haya un referéndum sobre el acuerdo final.
Una encuesta independiente encontró que el partido obtendría 1,7 millones de votos y perdería 200,000 si hiciera campaña para un referéndum sobre el acuerdo final. Corbyn estimó que alrededor del 40 por ciento de los partidarios laboristas votaron por salir de Europa en 2016, mientras que el 60 por ciento votó por permanecer.
Corbyn ha insistido en que ‘morirá combatiendo el racismo en cualquier forma’ después de que él y los jefes sindicales fueran criticados por su respuesta a la disputa antisemita que envuelve al partido.
En el programa de Andrew Marr en BBC de ayer, el líder laborista fue conminado a disculparse con el pueblo judío, ante lo que replicó: «Soy antirracista y moriré antirracista».
Corbyn también llamó «dañina» y «ofensiva» a la comparación de sus acciones con las de Enoch Powell que hizo el exrabino en jefe Lord Sacks.
Jon Lansman, fundador del grupo corbynista Momentum, dijo en una reunión marginal del Movimiento Laborista Judío que era ‘difícil para todos aceptar que tenemos un problema con cualquier forma de odio en el partido’, haciendo un llamado a los grupos judíos del laborismo a «volver a comprometerse» con el partido.
La conferencia del Partido Laborista votó anoche facilitar la anulación de la elección de parlamentarios.
Anteriormente, los parlamentarios laboristas enfrentaban un concurso de reelección si al menos el 50 por ciento de los miembros de su base partidaria local votaba a favor de una «votación desencadenante». Sin embargo ahora el umbral se ha reducido a solo 33 por ciento, según los informes.
Los críticos laboristas de Corbyn temen que el cambio facilite a sus patrocinadores el reemplazo de los parlamentarios por candidatos que le apoyen más.
Sin embargo, los partidarios de la reorganización dijeron que ésta ayudaría a poner fin a la cultura del «trabajo de por vida» entre algunos parlamentarios que, se dice, están fuera de sintonía con los miembros del partido.
El hecho se produce después de que los parlamentarios laboristas Kate Hoey y Gavin Shuker perdieran sendas mociones de censura.
Además, Corbyn dijo ayer que «los ricos tienen las horas contadas porque viene un gobierno laborista» durante un mitin en el World Transformed Festival. Apuntando a exenciones de impuestos y paraísos fiscales de ultramar, dijo al evento respaldado por Momentum — que se celebra junto con la conferencia del partido — que los ‘más pobres y vulnerables’ fueron quienes se vieron obligados a pagar el precio del colapso financiero de 2008.
