
i — JUEVES, 13 DE SEPTIEMBRE 2018
Theresa May ha recibido un indulto hasta abril por parte de conservadores euroescépticos que tienen la esperanza de expulsarla de Downing Street en protesta por su postura negociadora en el Brexit.
Se ha abierto una división dentro del grupo parlamentario europeo de investigación pro-Brexit (ERG) sobre cuándo derrocar a la primera ministra.
Los más radicales insisten en que un intento de derrocarla podría lanzarse a principios de octubre inmediatamente después de la conferencia del Partido Conservador.
Las probabilidades de un intento de golpe dentro de unas semanas aumentarán si May se enfrenta a la insurrección de los activistas en la reunión en Birmingham, según acordaron los parlamentarios anoche.
Andrew Bridgen, que ha pedido públicamente que May sea reemplazada, dijo: «cuando llegue a la conferencia, se dará cuenta de que el partido ya no la quiere».
Sin embargo, varios miembros de ERG insisten en que debería permanecer en el cargo hasta que se realice el Brexit el 29 de marzo, y que el movimiento para reemplazarla podría ser montado después de ese punto.
Según este cronograma, se lanzaría un concurso de liderazgo en abril, con el objetivo de conseguir un nuevo líder para el próximo verano. Un miembro de ERG me dijo: «Estará con nosotros al menos hasta marzo.»
«Tratar de deshacerse de ella antes de eso simplemente no cuadra en términos de tiempo».
Un parlamentario de alto rango dijo: «Simplemente no hay tiempo para reemplazarla. Un concurso de liderazgo puede llevar meses y el tiempo se está agotando.»
May enfrentó un nuevo brote de conspiración cuando alrededor de 40 miembros del ERG, que se oponen ferozmente a su plan de Chequers para el Brexit, llenaron una sala de Westminster para discutir las formas de activar un concurso.
Según una versión, los parlamentarios lo manifestaron de varias maneras en la reunión: «Todos los que conozco dicen que tiene que irse», «ella es un desastre» y «esto no puede continuar».
Los destacados ‘brexiteers’ Michael Gove, David Davis, Jacob Rees-Mogg y Iain Duncan Smith se movilizaron para quitar hierro a la rebelión, pidiendo a los parlamentarios que se unieran tras ella.
