El mayor acuerdo de producción petrolera busca estabilizar economía global

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FINANCIAL TIMES — SÁBADO, 11 DE ABRIL DE 2020

Estados Unidos y el G20 han solicitado el viernes a los principales países del mundo que tomen “todas las medidas necesarias” para estabilizar a la industria de la energía que ha sido devastada por la pandemia de coronavirus, dando un respaldo internacional a los profundos recortes de producción de petróleo prometidos por la OPEP y Rusia.

La demanda de petróleo ha caído aproximadamente en un tercio debido a que algunas de las economías más grandes del mundo se han autoaislado para tratar de detener la propagación del virus, llevando los precios del crudo a su nivel más bajo en 18 años, poniendo en riesgo el puesto de trabajo de millones de personas en el sector energético y generando daños a largo plazo a la cadena de suministros.

En la mañana del viernes, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) — liderada por Arabia Saudita y Rusia — llegaron a un acuerdo para recortar 10 millones de barriles por día del suministro global, la mayor reducción de suministro jamás realizada, mientras los productores se movían para apuntalar el mercado mundial del petróleo.

La confirmación del acuerdo se retrasó por la negativa de México a hacer grandes recortes a su propia producción de petróleo, desafiando la iniciativa de Arabia Saudita para que todos los países de la alianza OPEP hagan recortes a partes iguales.

Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita — los tres principales productores de petróleo del mundo — han respaldado el acuerdo para reducir la producción y Donald Trump, presidente de Estados Unidos, dijo que su país ayudaría a México a “ponerse al día” para facilitar el progreso del acuerdo.

El comunicado de la reunión del G20 anunció que los miembros “se comprometerán a tomar todas las medidas necesarias e inmediatas para garantizar la estabilidad del mercado energético”. En una referencia al acuerdo de la OPEP, el comunicado “reconoce el compromiso de algunos productores para estabilizar los mercados energéticos”.

Un borrador anterior del comunicado contenía una promesa de hacer “lo que sea necesario”, pero fue eliminada en la versión final.

Alexander Novak, ministro de energía ruso, dijo en la reunión del G20 que “el papel del G20 es apoyar de manera integral estos esfuerzos [emprendidos por la OPEP]”.

Mohammed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita, habló con el presidente ruso Vladimir Putin el viernes por la noche, según los medios estatales sauditas, diciendo que habían reafirmado la importancia de la cooperación entre los productores de petróleo.

El impulso para un acuerdo de suministro es el último de una serie de esfuerzos de gobiernos, bancos centrales e instituciones internacionales para apuntalar la economía mundial frente a la crisis del Covid-19, que está llevando a las naciones de todo el mundo a una profunda recesión.

Se cree que la renuencia de México a asumir recortes más profundos mientras su gobierno se comprometía, por el contrario, a aumentar la producción, no retrasará indefinidamente el acuerdo de recortes de la OPEP.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo el viernes que Putin consideraba que el acuerdo había sido cerrado.

Trump indicó que Estados Unidos puede ser responsable de algunos de los recortes de México, a través de las caídas ya en curso en su propio sector petrolero.

“Estados Unidos ayudará a México y ellos nos lo reembolsarán… en una fecha posterior, cuando estén preparados para hacerlo,” dijo Trump.

La producción de América del Norte ya está cayendo debido al colapso de los precios del petróleo, pero Estados Unidos y Canadá no llegaron a comprometerse con restricciones adicionales en el suministro ordenadas por sus gobiernos, señalando en cambio recortes a gran escala de los gastos de capital por parte de compañías privadas de energía.

Dan Brouillette, secretario norteamericano de energía, dijo en el G20 que la producción de petróleo de su país podría reducirse en casi 2 millones de barriles diarios este año, o al menos el 10 por ciento de la producción del país.

“Este es un momento para que todas las naciones examinen seriamente lo que cada una puede hacer para corregir el desequilibrio entre oferta y demanda”, dijo Brouillette.

Roger Diwan, de IHS Markit, dijo que la magnitud de la crisis había obligado a Estados Unidos a ofrecer al menos apoyo a posibles recortes de suministro, a pesar de la antipatía que siente Trump por la OPEP, culpando con frecuencia al organismo por tratar de aumentar los precios del petróleo en detrimento de los automovilistas de su país.

“La realidad y el pragmatismo finalmente han prevalecido,” dijo Diwan, y agregó que el acuerdo de suministro fue “aproximadamente siete veces mayor que la acción tomada durante la crisis financiera de 2008-09”.

“Este recorte gigantesco está dictado por un colapso aún mayor de la demanda, lo que obliga a todos los productores mundiales a intervenir colectivamente para evitar un colapso de la industria petrolera.”

A pesar del respaldo del G20, persisten las dudas de que las medidas tomadas sean suficientes. El exceso de oferta todavía amenaza con maximizar las instalaciones de almacenamiento en todo el mundo en cuestión de meses, incluso si los recortes de suministro han ganado tiempo.

Los traders [comercializadores] de petróleo también son escépticos al contar con los recortes de producción causados por precios más bajos como contribuciones para reducir la oferta, dado que sucederían independientemente de cualquier acuerdo.

El crudo Brent — punto de referencia del negocio petrolero — inicialmente se recuperó el jueves antes de caer en casi un 15% desde su pico, volviendo a casi $30 por barril.

En enero pasado el Brent se negociaba a $70 por barril, antes de que colapsara hasta cerca de $20 a principios de este mes. Los mercados estuvieron cerrados ayer viernes, por Semana Santa.

Sin embargo, un mercado petrolero en el que los productores de energía más poderosos del mundo están en coordinación permanente, al menos en cierta medida, es considerado como más estable que el que queda en caída libre.

“Incluso si se implementa mal, el acuerdo será sustancial y marcará la diferencia en el mercado,” dijo Ann-Louise Hittle de la consultora especializada en energía Wood Mackenzie.

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Ahora se juega hípica sueca y canicas por la crisis de las casas de apuesta

El tenis de mesa, las canicas y el exclusivo mundo del trotting sueco se han convertido repentinamente el centro de atención de los apostadores de todo el mundo ya que el fútbol, ​​las carreras de caballos y otros principales deportes de apuesta han desaparecido debido al coronavirus.

El trotting — donde el jinete es arrastrado por el caballo en una pequeña carreta alrededor de las oscuras pistas de carreras suecas — normalmente atrae a muchos seguidores. Sin embargo, mientras Suecia sigue resistiéndose a los estrictos confinamientos impuestos en otros países, las carreras de trotting en el país escandinavo se han globalizado entre los apostadores.

La casa de apuestas sueca ATG — que en condiciones normales de negocios tiene un promedio de ingresos semanales internacionales de 48 millones de coronas suecas ($4.8m), ha reportado un aumento del 465% en sus ingresos internacionales por trotting desde que estalló la pandemia.

“Hemos tenido socios internacionales antes de esto, como los demás países nórdicos… pero dado que todo su deporte está cerrado, las carreras suecas son el principal producto que tienen para ofrecer a sus clientes,” dijo Hans Lord Skarploth, director ejecutivo de ATG.

Según la consultora Global Betting and Gaming Consultants, las apuestas deportivas son una industria de $65 mil millones en todo el mundo, donde el fútbol, ​​tenis y las carreras de caballos son los eventos más populares para apostar. Analistas de H2 Gambling Capital estiman que la crisis del coronavirus conducirá a una caída del 11% en los ingresos globales de las apuestas este año, de un pronóstico de $473 mil millones a $421 mil millones.

Al haber sido suspendidos eventos importantes como la Premier League, el campeonato de tenis de Wimbledon de este año y los Juegos Olímpicos de Tokio, corredores de apuestas y apostadores han buscado deportes que todavía estén operando para mantener un trozo de la tarta.

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Foto principal del pastor Simon de Vries, de la congregación luterana de Nordhorn (Alemania), junto a fotos de los feligreses que no podrán asistir a los servicios religiosos de Semana Santa. 

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