Brexit: qué sucede después del 31 de enero

Crédito: Tim Reckmann / Creative Commons Attribution 2.0 Generic licence

por Jim Brunsden y Sam Fleming en Bruselas

El período de transición protege el comercio y los derechos de los ciudadanos, pero corre la cuenta atrás para cerrar un nuevo acuerdo

El día del Brexit transformará la relación de Reino Unido con Europa, cambiará el lugar del país en el mundo y anunciará una nueva era en las relaciones internacionales. Sin embargo, poco o nada cambiará de modo inmediato.

El período de transición posterior al Brexit británico continuará donde se quedó la membresía de la UE en el país, ofreciendo un puerto seguro temporal mientras Bruselas y Londres regatean sobre su relación a largo plazo.

Durante ese período de once meses, Reino Unido retendrá muchos de los beneficios y obligaciones de estar en la UE: los ciudadanos británicos ya no serán ciudadanos de la UE pero podrán viajar por la unión tan libremente como antes; los miembros británicos del Parlamento Europeo habrán hecho las maletas, pero Reino Unido seguirá siendo una parte totalmente integrada del mercado único.

Las realidades del Brexit se enfocarán fuertemente a medida que el reloj llegue al final de este año, cuando expire el período de transición.

¿Qué sucede realmente el 1 de febrero?

Reino Unido entrará en un período crepuscular durante el cual seguirá aplicando y estará sujeto a todas las leyes de la UE, pero será expulsado de las instituciones políticas de la UE: no habrá eurodiputados, no habrá escaños británicos en la mesa de líderes de la UE, no habrá voz de Reino Unido en las juntas directivas de las innumerables agencias técnicas de la unión.

Gran Bretaña no tendrá ni voz ni voto sobre las reglas de la UE que aún se aplicarán al país durante los próximos 11 meses. La Comisión Europea tendrá el poder de investigar las infracciones que cometa Reino Unido de las leyes del bloque, y el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas tendrá el poder de imponerle multas. Reino Unido también contribuirá al presupuesto de la UE.

Los ciudadanos británicos que se hayan unido al servicio civil europeo tendrán derecho a trabajar en él durante el resto de sus carreras. La presencia diplomática de Gran Bretaña en Bruselas — conocida como ‘Representación Permanente de Reino Unido ante la UE’ — cambiará de nombre, y el acceso de los funcionarios británicos a las instalaciones y la información de la UE se reducirá drásticamente.

Los diplomáticos británicos deberán solicitar permiso incluso para ingresar a los bares y cafés de las instituciones de Bruselas.

¿Qué significa para los ciudadanos?

Los ciudadanos británicos y de la UE continuarán beneficiándose de la libre circulación durante el período de transición.

Después del período de transición, los británicos que viven en los 27 estados miembros de la UE tendrán sus derechos de residencia protegidos, sujetos a completar los procedimientos administrativos que imponga cada gobierno nacional.

Depende de cada país de la UE decidir cómo llevar a cabo ese ejercicio burocrático, incluso si se debe crear un nuevo tipo de estatus de residencia para los ciudadanos de Reino Unido. Los países de la UE27 deben proporcionar un documento digital de residencia a quienes tengan derecho a permanecer.

El acuerdo de divorcio no otorga a los inmigrantes británicos derechos de libertad de movimiento dentro de la Unión. Sí garantiza los derechos de los ciudadanos de Reino Unido en el país de la UE27 donde residen.

Esto significa que un ciudadano británico que vive en, por ejemplo, Portugal, no necesariamente podrá mudarse a Polonia para asumir un nuevo trabajo tan fácilmente como un ciudadano de la UE. Sin embargo, el Parlamento Europeo ha instado a que los ciudadanos de Reino Unido que viven en la UE tengan derechos de libre circulación.

¿Qué pasa con los ciudadanos de la UE que viven en Reino Unido?

Los 3 millones de ciudadanos de la UE que residen en Reino Unido tienen hasta junio de 2021 para inscribirse en el programa de residencia permanente [‘Settled Status’] en Gran Bretaña, lo que les permitirá permanecer en Reino Unido con los derechos existentes después del Brexit. El esquema está abierto a personas que han estado viviendo en el país durante al menos cinco años.

Aquellos que no hayan residido aquí el tiempo suficiente pueden solicitar el estado preestablecido [‘Pre-Settled Status’], que les otorga el derecho a vivir y trabajar en Gran Bretaña por hasta cinco años. Para ser elegible, alguien debe llegar a Reino Unido antes del final del período de transición, es decir, antes que finalice el mes de diciembre de 2020.

Desde principios de 2021, los ciudadanos de la UE que lleguen a Reino Unido podrían necesitar visados y permisos de trabajo si planean construir una vida aquí. Gran Bretaña y la UE han dicho que quieren establecer un esquema de excepción de visado para estadías cortas de hasta 90 días.

¿Cuáles son las consecuencias para las empresas?

La libre circulación de mercancías continuará durante el período de transición. Aún así, Gran Bretaña ya no estará representada en los trabajos técnicos que realiza la UE para decidir qué productos se pueden vender en su mercado y en qué condiciones.

La Agencia Europea de Sustancias Químicas, por ejemplo, tiene el poder de decidir si una nueva sustancia es segura para los consumidores, mientras que la Autoridad Bancaria Europea podría establecer reglas clave que afecten los costes de los servicios financieros.

El día del Brexit también marca el comienzo de una cuenta regresiva para las empresas, que a día de hoy no tienen ni idea de lo que les espera después de fin de año porque Reino Unido y la UE aún no han negociado un acuerdo comercial. Así, con cualquier acuerdo que se alcance, habrá de todas formas una frontera física para el comercio de bienes entre Gran Bretaña y el continente, que no ha existido en décadas. Esto ejerce presión sobre las empresas para ajustar el funcionamiento de las cadenas de suministro, reubicar sus operaciones y analizar sus costes.

 


Artículo publicado en inglés en Financial Times el 28 de enero de 2020

© The Financial Times Ltd 2020

Traducción al español por Alejandro Tellería-Torres

Enlace al artículo original: https://www.ft.com/content/9c5538ba-410c-11ea-a047-eae9bd51ceba?fbclid=IwAR0-WMSuJUdxpiAnaet34Yleb7V4DBFnMDyGGCy93bD_QKvb6VCgyDu9ZsI

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