
THE SUNDAY TIMES — DOMINGO, 7 DE ABRIL 2019
El Partido Laborista no ha tomado medidas disciplinarias contra cientos de miembros acusados de antisemitismo durante la gestión de Jeremy Corbyn, según documentos internos filtrados a The Sunday Times.
Un disco duro de correos electrónicos y una base de datos confidencial actualizada por última vez el 8 de marzo revelan cómo el sistema de control para tratar tales quejas al interior del partido está plagado de retrasos, falta de acciones e interferencia de la oficina de Corbyn.
También desvelan que los miembros investigados por publicar comentarios en internet como «Heil Hitler», «judíos de m****a» y «los judíos son el problema» no han sido expulsados, a pesar de que el partido recibiera las quejas un año antes.
Una consejera en Lancashire fue admitida nuevamente al partido después de haberse enfadado por ataques de los medios «judíos» y la familia Rothschild. Asimismo, declaró a los investigadores laboristas que usaba «judío» como término general de descripción sin connotaciones racistas. En Manchester, un funcionario sindical fue readmitido a pesar de compartir material que decía que «israelíes judíos» estaban detrás de los ataques de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.
La oficina de Corbyn ha participado en la aprobación, retraso o bloqueo de al menos 101 quejas.
El partido afirma que el proceso disciplinario ha estado libre de interferencias políticas desde marzo del año pasado. Sin embargo, un mes más tarde Karie Murphy, jefa de personal de Corbyn, dijo — en un correo electrónico al que ha tenido acceso The Sunday Times — que «en el futuro» su oficina necesitaba tener una «visión general» de los casos sensibles.
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Theresa May se preparando a ofrecer un trato de Brexit blando legalmente vinculante a Jeremy Corbyn, con el añadido de una «cláusula anti-Boris» que dificultaría que un futuro primer ministro antieuropeo lo derogue después de que ella abandone el cargo de primera ministra.
En un último intento por abandonar la UE este año, el equipo de May está elaborando planes para establecer en la norma la garantía de que los parlamentarios tendrán la última palabra en un acuerdo final con Bruselas. Altos cargos de Downing Street informarán a los parlamentarios conservadores que se enfrentan a una «elección estricta»: aceptar una unión aduanera con Bruselas solo llamándola con otro nombre, o «perder el Brexit».
Las conversaciones entre los dos partidos se paralizaron el viernes, después de que el laborismo se quejara de que May no quería volver a redactar la declaración política con Bruselas, que describe lo que Gran Bretaña quiere en la segunda fase de las negociaciones. A pesar de ello, en una señal de que May está preparada para suavizar su enfoque, el canciller Philip Hammond dijo que al gobierno «ya no le quedan líneas rojas», es decir, ninguna demanda no negociable.
La «cláusula anti-Boris» significaría que un líder antieuropeo que asumiera el control posteriormente tendría que anular legislación fundamental para obtener un Brexit duro.
Y en otra concesión que posiblemente enfurezca a los conservadores, los asesores de May han discutido la posibilidad de ofrecer un asiento al Partido Laborista en su delegación para la cumbre de la UE este miércoles.
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El comandante general del ejército ha lanzado ayer un ataque sin precedentes contra sus propias tropas, después de una semana en la que seis de ellos fueran acusados de delitos sexuales y un vídeo filtrado mostrara a paracaidistas usando una fotografía de Jeremy Corbyn para practicar disparos.
El general Sir Mark Carleton-Smith dijo que la reputación del ejército había sido «dañada». En un extraordinario video de tres minutos publicado en YouTube, dijo que las acusaciones eran «absolutamente inaceptables».
Carleton-Smith, de 55 años, habló horas después de que se supiera que seis soldados del ejército británico habían sido arrestados por un presunto asalto sexual a una soldado de 17 años mientras dormía.
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Foto principal: cuando Davy Russell se puso de pie en su silla de montar ayer en Aintree, con los brazos en alto y las manos hundidas, el jinete irlandés hacía más que celebrar su segunda victoria en el Grand National llevando a Tiger Roll, el primer caballo castaño en lograr victorias consecutivas desde que Red Rum lo consiguiera en 1974.
Con el gesto Russell, de 39 años, también rendía homenaje a un amigo perdido. Estaba recreando una escena de una película estadounidense de 1994, «8 segundos», sobre un vaquero de rodeo que se convierte en un campeón de monta de toros.
«En la película [el vaquero] hace un pequeño saludo a un amigo que ha perdido, y ese ha sido mi pequeño saludo a un amigo que perdí cuando era niño», explicó.
