THE INDEPENDENT — MIÉRCOLES, 7 DE AGOSTO 2019
Gove ataca a la UE por «negarse» a negociar mientras el laborismo descarta gobierno de unidad nacional para evitar escenario sin acuerdo
El gobierno británico ha sido acusado de intentar jugar al «juego de las culpas» por un Brexit sin acuerdo, al afirmar Michael Gove que la UE se «niega» a negociar con Gran Bretaña.
Después de una reunión del ‘gabinete de guerra’ que Boris Johnson ha reunido para el Brexit en Downing Street, el primer ministro — acusado de prepararse a colapsar el país por salir de la UE sin un acuerdo el 31 de octubre — dijo que era «incorrecto y triste» que la UE no quisiera dialogar.
Sus comentarios llegaron poco después de que la Comisión Europea confirmara que el presidente Jean-Claude Juncker le había dicho a Johnson que su equipo está disponible para hablar por teléfono o en persona para que Reino Unido «aclare» su posición en las próximas semanas.
A pesar de ello la portavoz de la comisión, Annika Breidthardt, dijo que la UE no reabriría la discusión del acuerdo de retirada alcanzado con Theresa May en noviembre — algo que de lo que Johnson hizo una promesa innegociable antes de sentarse con sus homólogos europeos.
Bruselas estaría lista para hacer cambios a la declaración política acordada en forma de borrador con May, que establece un plan para futuras relaciones entre la UE y Reino Unido, dijo Breidthardt.
El primer ministro irlandés Leo Varadkar también dijo que había «espacio para conversaciones y negociaciones», y reiteró su invitación para que Johnson visite Irlanda.
Sin embargo, también se mantuvo firme en los términos del acuerdo de retirada y su controvertido respaldo [‘backstop’] fronterizo, describiendo el documento como «cerrado».
Diplomáticos en Bruselas han sido informados el lunes de que el nuevo primer ministro britanico parecía no tener intención de renegociar el acuerdo sino que, más bien, había hecho de una salida sin acuerdo su «escenario central».
La postura de Johnson desde que ingresó a Downing Street hace dos semanas parece haber endurecido la decisión de los opositores conservadores a la salida sin acuerdo.
Se entiende que hasta 50 o 60 parlamentarios están involucrados en discusiones informales sobre las medidas que tomarán en otoño para restringir el accionar del primer ministro. En este grupo hay desde aquellos que se oponen al Brexit, pasando por los que apoyan un segundo referéndum, y hasta aquellos que desean un Brexit con acuerdo o simplemente una votación parlamentaria sobre un escenario sin acuerdo.
Hubo expectativas de que los rebeldes conservadores esperaran hasta después de la cumbre de la UE de octubre para ver si se puede llegar a un acuerdo, pero el fracaso incluso para comenzar estas negociaciones ha convencido a algunos de que deben actuar tan pronto como los parlamentarios regresen de sus vacaciones de verano, en septiembre.
Mientras tanto, la cúpula del Partido Laborista señaló que con todo gusto trabajaría con otros partidos para bloquear un Brexit sin acuerdo, pero que no respaldaría propuestas de un gobierno de unidad nacional que tome el control en el otoño y busque una nueva extensión de las negociaciones.
Rebecca Long-Bailey, miembro del gabinete de la oposición, dijo al noticiero de Channel 4: “Nos queda muy claro de que estamos felices de colaborar con todos los partidos pero no apoyaremos un gobierno nacional de unidad, porque creemos que necesitamos tener una clara mayoría para un gobierno en el Parlamento. Es por eso que estamos llamando a elecciones generales y lucharemos por un gobierno laborista.»
«Lo que no queremos es un gobierno de unidad nacional que le dé a Boris una especie de «patente de corso» para actuar a su antojo, con la que podría regresar sin problemas tan pronto como se resuelva el Brexit.»
Gove insistió en que el gobierno quería negociar con un «espíritu de amistad» y que la UE tenía que entender que Gran Bretaña se iría el 31 de octubre «con o sin acuerdo».
Mary Creagh, parlamentaria laborista anti-Brexit, describió los comentarios de Gove como «otro truco clásico del Brexit: culpar a la UE por el daño que quienes apoyan el Brexit quieren causar a Reino Unido».
Asimismo, el exministro conservador Guto Bebb — uno de los principales partidarios de la campaña para un segundo referéndum — dijo que la artimaña se inició cuando el segundo al mando de Johnson, Dominic Cummings, intentó culpar al excanciller Philip Hammond de bloquear los preparativos de un escenario sin acuerdo.
«Boris Johnson sabe que una salida sin acuerdo será desastrosa para los trabajadores, para los servicios públicos y para nuestra seguridad,» dijo Bebb.
«Una salida sin acuerdo causará estragos en los puertos, caos en los supermercados y desesperación en los consultorios de los médicos.»
«Sabemos que él sabe esto porque ya está intentando culpar de esto a otras personas, incluso a sus excolegas de alto nivel. Pero aunque está desesperado por evitar la culpa, Johnson también está decidido a imponernos su cruel Brexit, lo aceptemos o no.»
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