
THE INDEPENDENT — MARTES, 19 DE MARZO 2019
Mazazo de Bercow al Brexit de May: las esperanzas de Theresa May de obligar a los parlamentarios a respaldar su acuerdo para el Brexit organizando una votación tras otra han sido derribadas, después de que John Bercow (foto) bloqueara dramáticamente la táctica citando normas que se remontan a siglos atrás.
La primera ministra se quedó atónita ante el impactante anuncio del presidente de la Cámara de los Comunes, lo cual aniquila sus esperanzas de dar un tercer «voto significativo» a su propuesta, al tiempo que amenazaba a los parlamentarios con un largo retraso para abandonar la UE si se negaban a ceder.
El dramático giro — que prohibie nuevas votaciones si no incluyen cambios sustanciales — dejó a los ministros buscando soluciones, incluida una propuesta extraordinaria para suspender el Parlamento y comenzar una nueva legislatura.
También logró la notable hazaña de unir a los partidarios de un Brexit sin acuerdo y un segundo referéndum.
El procurador general Robert Buckland advirtió sobre «una crisis constitucional» y presentó la ruta de escape de dar por terminada la sesión pronto para esquivar la convención de 1604 invocada por Bercow, que caduca después de un nuevo discurso de la Reina.
«Hay formas de evitar esto: una prórroga del parlamento y una nueva sesión», dijo Buckland.
Los expertos señalan un posible precedente a partir de 1948, cuando el gobierno laborista de Attlee prorrogó al parlamento para una nueva sesión de 12 días con la intención de aprobar leyes que redujeran los poderes de la Cámara de los Lores.
Downing Street también reflexiona sobre una posible votación para anular la decisión del presidente de la Cámara, pero esto parece que solo tendrá éxito si hubiera suficientes partidarios del acuerdo.
No hubo una respuesta oficial inmediata del despacho de May, aparte de expresar su furia por el hecho de que Bercow no advirtiera el anuncio de su ‘bombazo’, realizado en la Cámara de los Comunes.
El portavoz dijo que una «votación significativa» sería descartada si la moción era «la misma o sustancialmente la misma», en virtud de una convención de 1604 para detener al parlamento gubernamental sobre cuestiones que los parlamentarios rechazaban.
May ya ha admitido que las negociaciones con la UE han terminado, lo que le dificulta argumentar que una votación significativa más sería sobre otro asunto.
De manera crucial, Bercow sugirió que se tendría que renegociar algo con la UE para constituir un «cambio» en lugar de, por ejemplo, una aclaración de la asesoría legal por parte del fiscal general.
«Lo que el gobierno no puede hacer legítimamente es volver a presentar a la Cámara la misma propuesta, o sustancialmente la misma propuesta, que la de la semana pasada, la cual ya fue rechazada por 149 votos,» dijo Bercow a los parlamentarios.
The Independent reveló en enero que los parlamentarios pro-UE creían que la táctica de May para bloquear su acuerdo, a pesar de las fuertes derrotas, estaba prohibida por las reglas parlamentarias.
Se pudo conocer que altos cargos del Partido Conservador quedaron muy enfadados pensando que Bercow, una vez más, había dejado al descubierto su sesgo anti-Brexit y que había manipulado las reglas constitucionales para satisfacer su propósito.
El ministro de prisiones Rory Stewart se burló de Bercow por su cuenta de Twitter: «Cuando uso una palabra, dijo Humpty Dumpty en un tono bastante burlón, solo significa lo que yo quiero que signifique.»
«En el curso normal de los eventos, como dice el ‘Speaker’ [Bercow], el parlamento dice que no y el problema se acaba.»
«Pero en este caso no es así, porque estos votos responden al mandato de un referéndum, respaldado por el parlamento, que descarta volver al status quo.»
Los partidarios de un nuevo referéndum [‘Final Say’] aplaudieron la medida. La ex parlamentaria conservadora Anna Soubry dijo a The Independent: «Esto sitúa a un segundo referéndum muy firmemente como prioridad de la agenda, o debería situarlo. Necesitamos una salida a esto y esta es la única salida.»
Guto Bebb, ex ministro conservador y partidario de una nueva votación popular, dijo que «ahora es inconcebible que los ministros continúen intentando forzar a que los británicos aceptemos este acuerdo del Brexit».
David Lammy, parlamentario del Partido Laborista del grupo pro-europeo Best for Britain, dijo: «Si la primera ministra quiere que votemos sobre su acuerdo nuevamente, debe agregar una enmienda que permita que el acuerdo se pueda presentar.»
En el corto plazo, la intervención de Bercow eliminó cualquier posibilidad de un tercer voto significativo esta semana, ya en duda porque el Partido Unionista Demócrata (DUP) no ha cambiado de opinión.
Es casi seguro que May tenga que pedir a los líderes de la UE una extensión «larga» — de entre 9 y 21 meses — al trámite del Artículo 50, en una cumbre en Bruselas el jueves.
La nueva fecha de salida se someterá luego a una votación de tipo «tie-break» en la Cámara de los Comunes y en la de los Lores la próxima semana, días antes de la salida programada para el 29 de marzo.
Por esa razón aumentan las posibilidades de un Brexit traumático, que el Tesoro ha pronosticado provocaría un desplome de casi el 10 por ciento del PIB y la amenaza de escasez de alimentos y medicamentos.
Sin embargo, una extensión prolongada también podría abrir el espacio a un nuevo referéndum, que algunos creen que la primera ministra podría aprobar si es la única esperanza de aprobar su acuerdo.
Hablando ante un recinto de la Cámara de los Comunes en completo silencio, Bercow dijo que las votaciones repetidas habían sido bloqueadas en 12 ocasiones hasta 1920, una situación que no se ha dado desde entonces debido a la «aceptación de todos».
«Esta convención es muy fuerte y duradera. Se remonta al 2 de abril de 1604,» dijo.
«Es una regla necesaria para garantizar el uso razonable del tiempo de la Cámara y el respeto adecuado de las decisiones que toma.»
