
THE GUARDIAN — MIÉRCOLES, 13 DE MARZO 2019
Theresa May sufrió otra derrota humillante sobre su acuerdo para el Brexit, al haber sido rechazado en el Parlamento por una mayoría aplastante de 149 (242 – 391) votos, que han asestado un nuevo golpe a su ya mermada autoridad.
Faltando solo 17 días para que Reino Unido se retire de la UE, parlamentarios de ambos bandos del Brexit inmediatamente comenzaron a maniobrar para tomar el control de los próximos pasos del proceso, en una serie de votaciones clave que se llevarán a cabo en los próximos días.
Los parlamentarios han ignorado los pedidos de la primera ministra para «sacar adelante el acuerdo» y lo rechazaron por segunda vez, luego de que el Partido Unionista Democrático (DUP) dijo que no estaba convencido de las garantías de último momento que May dijo haber ganado en Bruselas el lunes.
De los conservadores que rechazaron el acuerdo en enero — cuando May perdió por una mayoría récord de 230 — 39 de ellos han cambiado de bando, incluido el ex ministro del Brexit David Davis, con lo que muchos temieron que el Brexit se retrasaría o revertiría si no apoyaban el acuerdo.
Casi todos los parlamentarios laboristas se aliaron con el DUP, el Grupo de Investigación Europeo pro-Brexit (ERG), y algunos conservadores que apoyan la permanencia en Europa, para hundir el plan de May.
En total, 75 conservadores se rebelaron, y el acuerdo fue rechazado por 391 votos a 242.
Con voz quebrada y débil, la primera ministra había suplicado anteriormente a la Cámara de los Comunes: «Esta es la hora y este es el momento, el momento de unirnos, respaldar esta moción y sacar adelante el acuerdo. Porque solo así podremos continuar con lo que necesitamos hacer, con lo que nos han encargado hacer aquí.»
Después de la catastrófica derrota, May se puso inmediatamente de pie para decir que «lamentaba profundamente» que su propuesta hubiese sido rechazada por segunda vez.
Dijo que los parlamentarios tendrán la oportunidad de debatir el miércoles si Reino Unido deber abandonar la UE sin un acuerdo el 29 de marzo, y que ofrecerá a los parlamentarios un voto libre sobre esa decisión.
Luego se les dará la oportunidad de retrasar el Brexit — solicitando una extensión al Artículo 50 — el día jueves.
La primera ministra dijo que había «luchado personalmente» contra la opción de no llegar a un acuerdo, pero dijo: «También soy consciente de mis deberes como primera ministra del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y del daño potencial a esta unión de países que una salida sin acuerdo podría causar.»
El líder laborista Jeremy Corbyn dijo: «El gobierno ha sido nuevamente derrotado por una enorme mayoría, y debe aceptar que el acuerdo está claramente muerto y no cuenta con el apoyo de este hemiciclo.»
Momentos después de la aplastante derrota, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, advirtió que esperaba una razón «creíble» para cualquier retraso en el Brexit.
«Si hubiera una solicitud razonable de Reino Unido para una extensión, los EU27 la considerará y decidirá por unanimidad,» dijo un portavoz de Tusk. «Los EU27 esperarán una justificación creíble para una posible extensión y su duración.»
Steve Baker del ERG, la ex ministra de educación Nicky Morgan y otros conservadores de alto nivel presentaron rápidamente una enmienda a la moción del gobierno para el miércoles, que obligaría a May a recurrir al llamado «compromiso Malthouse».
El gobierno publicará nuevos detalles de sus políticas para un escenario sin acuerdo — que incluyen aranceles sobre la importación de alimentos y el manejo de los controles aduaneros en la frontera de Irlanda del Norte — el miércoles por la mañana.
También es probable que el canciller Philip Hammond subraye los riesgos de no llegar a un acuerdo cuando presente su declaración de primavera el miércoles, antes del debate.
Algunos miembros del ERG, incluido el polémico ex ministro de exteriores Boris Johnson, afirman que un Brexit sin acuerdo sería preferible al acuerdo de May, y esperan que aún pueda suceder. Dijo que la propuesta de la primera ministra había «llegado al final del camino».
May insistió: “Votar en contra de una salida sin acuerdo, y por una extensión, no resuelve los problemas que enfrentamos. La UE querrá saber qué uso queremos hacer de esa extensión. El Parlamento tendrá que responder a esa pregunta.»
La mandataria se negó a dejar claro cómo permitiría al parlamento tomar esa decisión. Pero las mociones del miércoles y jueves serán modificables, lo que potencialmente permitiría a los parlamentarios presentar sus propias alternativas.
Los parlamentarios que solicitan un Brexit suave han señalado que están listos para presionar al gobierno para que permita una serie de votaciones que permitan identificar dónde pueden encontrar una mayoría multipartidaria, y creen tener apoyos dentro del gobierno.
El ex ministro conservador Nick Boles advirtió a sus colegas anti-europeos — incluso antes de la votación de ayer martes — que él y sus aliados «harían lo que fuera necesario para frustrar el Brexit», y que «trabajarán con los partidos de la oposición para construir una mayoría para un acuerdo más suave».
Sin embargo, expertos conservadores de alto nivel sugirieron que May podría intentar recuperar control sobre su acuerdo por tercera vez, en lo que ya se denomina «voto significativo número 3».
A última hora de la noche del martes, el portavoz de May se negó a descartar la idea de que la primera ministra vuelva a pasar por el parlamento, a pesar de haber sufrido dos de las cuatro mayores derrotas parlamentarias en los últimos 100 años.
