
FINANCIAL TIMES — MIÉRCOLES, 2 DE ENERO 2019
Brexit «malo o pésimo» para el ano que viene, según principales economistas: la incertidumbre obstaculizará la inversión empresarial en Reino Unido y deprimirá el gasto de los consumidores en 2019, frenando el crecimiento a largo plazo incluso si se logra evitar un Brexit desordenado, según una encuesta a más de 80 economistas líderes.
Lo mejor que podrá esperar Reino Unido a lo largo del año es un crecimiento poco esperanzador que se mantenga en su nivel actual de alrededor del 1,5 por ciento, incluso si la economía finalmente obtiene un modesto repunte como resultado del acuerdo con la UE, según la perspectiva que sucede la encuesta anual de FT sobre la economía británica.
La mayoría de los 81 economistas, encuestados entre el 17 y el 21 de diciembre, no pudieron hacer una predicción firme para el crecimiento en el próximo año, a pesar de que el año pasado anticiparon correctamente una desaceleración del 1,5 por ciento en 2018. Muchos dijeron que hacer previsiones para 2019 era imposible porque la incertidumbre «integral» y «crónica» se ha convertido en «una forma de vida» en Reino Unido, especialmente cuando los resultados probables del Brexit eran binarios: o no hay acuerdo o no hay Brexit.
«Teniendo en cuenta la confusión política, la perspectiva va desde mediocre a catastrófica, pero… a saber,” dijo Diane Coyle, profesora de política pública en Cambridge. Nina Skero, jefa de macroeconomía del Centro de Economía e Investigación Empresarial, dijo que, independientemente de sus efectos a largo plazo, «en 2019, el Brexit será malo o terrible para la economía de Reino Unido».
La mayoría de los que aventuraron un pronóstico en números esperaban un crecimiento de no más del 1,5 por ciento en el transcurso de 2019, en un contexto de desaceleración de la expansión económica mundial. Con la salida de la UE programada para el 29 de marzo, una minoría significativa advirtió que la economía podría estancarse o reducirse en el primer trimestre del año si el gobierno quiere llevar a cabo las conversaciones del Brexit contra viento y marea, lo que llevaríá a las empresas a congelar inversiones y a los consumidores a posponer el gasto.
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Netflix ha eliminado un episodio de un programa de comedia crítico con Arabia Saudí luego de que el servicio de transmisión por Internet recibiera una queja del reino, renovando preocupaciones sobre el control gubernamental sobre la libertad de expresión en las plataformas en línea.
El segundo episodio de ‘Patriot Act with Hasan Minhaj’ se centró en el país tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, y ha incluido críticas al príncipe heredero Mohammed bin Salman y a la campaña militar liderada por los saudíes en Yemen.
“Ahora sería un buen momento para reevaluar nuestra relación con Arabia Saudí. Y me refiero a eso como musulmán y como estadounidense,» dijo Minhaj al comienzo del episodio. Llamó a la guerra de Yemen «la tragedia más grande de la era MBS», refiriéndose al príncipe heredero por sus iniciales.
Netflix confirmó que había eliminado el episodio en el reino saudí la semana pasada, luego de que la Comisión de Comunicaciones y Tecnología de la Información del país (CITC) hiciera una solicitud para retirarlo porque presuntamente viola la ley nacional contra el crimen cibernético.
Arabia Saudí se ha convertido en una plaza influyente en los sectores de tecnología y entretenimiento a través de grandes inversiones de su fondo de riqueza soberana, que posee participaciones directas en compañías como Uber y muchos otros grupos indirectamente a través de su respaldo al fondo japonés SoftBank Vision.
En un momento del episodio eliminado, Minhaj criticó a Silicon Valley por «nadar en efectivo saudí» e instó a las compañías de tecnología a que dejen de recibir inversiones del reino.
Grupos de derechos humanos criticaron previamente la ley del país como una herramienta para reprimir la libertad de expresión, utilizada para condenar a activistas que han usado redes sociales como Twitter y Facebook para criticar al gobierno en los últimos años.
La CITC no ha respondido de inmediato a una solicitud de comentarios, aunque Netflix sí ha defendido su decisión. «Apoyamos firmemente la libertad artística en todo el mundo y solo eliminamos este episodio en Arabia Saudí después de haber recibido una solicitud legal válida, y para cumplir con la ley local», dijo la compañía.
Netflix dijo que el regulador de telecomunicaciones saudí citó el artículo 6 de la ley como motivo de la solicitud. El artículo establece que “la producción, preparación, transmisión o almacenamiento de material que incida en el orden público, los valores religiosos, la moral pública y la privacidad a través de la red de información o de ordenadores” es un delito que se castiga con hasta cinco años de prisión y una multa que no excede los SR3’000,000 ($800,000).
Si bien el episodio fue eliminado de Netflix, los usuarios saudíes aún pueden verlo en el canal oficial del programa en YouTube.
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Jair Bolsonaro, nuevo presidente de Brasil, saluda a la multitud (foto) junto a su esposa Michelle mientras son conducidos a su ceremonia de juramentación del cargo en Brasilia, ayer.
El líder de extrema derecha — apodado «Trump Tropical» — prometió en su discurso inaugural combatir la corrupción.
«Mi promesa es fortalecer la democracia del Brasil» dijo Bolsonaro, de 63 años, y prometió «crear un nuevo ciclo virtuoso que abra mercados» y «llevar a cabo importantes reformas estructurales» para apuntalar las finanzas públicas en crisis.
«Felicitaciones al presidente @jairbolsonaro que acaba de pronunciar un gran discurso de inauguración», escribió el presidente norteamericano Donald Trump. «¡Estados Unidos está contigo!»
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La decisión de Elizabeth Warren de insinuar que se presentará a la elección presidencial norteamericana de 2020 ha marcado el tono para las primarias del Partido Demócrata con la siguiente pregunta: hará falta una populista de izquierdas del ala progresista del partido para derrotar a Donald Trump?
De todos modos, quienquiera que salga del ala más liberal del partido tendrá que enfrentar una dura competencia de contendores más centristas, como el congresista texano Beto O’Rourke.