
THE TIMES — MARTES, 2 DE OCTUBRE 2018
Theresa May se prepara a limitar la capacidad de Gran Bretaña de firmar acuerdos de libre comercio después del Brexit, en una importante concesión a la Unión Europea con el objeto de romper el estancamiento en las negociaciones.
La primera ministra está lista para proponer un «gran negocio», según sus colegas, lo que mantendría a Gran Bretaña ligada a las normas aduaneras europeas sobre bienes una vez que finalice el período de transición en diciembre de 2020.
May alegará que Reino Unido abandona la unión aduanera en este punto pero, al mantener las reglas clave, la posibilidad de acordar acuerdos comerciales se vería limitada durante muchos años. Gran Bretaña también aceptaría demandas de que los bienes que ingresen a Irlanda del Norte desde Gran Bretaña cumplan con estándares europeos, con controles potenciales en el Mar de Irlanda.
Downing Street espera que las concesiones allanen el camino para un acuerdo sobre el llamado ‘backstop’ (‘resguardo’) irlandés, que se ha convertido en un obstáculo clave.
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Jeremy Hunt ha sido acusado por sus colegas del gabinete de estar colocando sus ambiciones de liderazgo por delante del interés nacional ayer, después de que la comparación que hizo sobre la UE con la Unión Soviética suscitara la censura generalizada de los líderes europeos.
Con las conversaciones del Brexit en una etapa crítica después del desaire a Theresa May en la reunión de Salzburgo el mes pasado, el discurso de confrontación de Hunt ante la conferencia conservadora consternó a las principales figuras del gobierno.
Downing Street parecía sorprendido el domingo, en que Hunt acusó a Bruselas de tratar de «castigar» a Gran Bretaña por querer abandonar la Unión Europea, y la comparó con la Unión Soviética tratando de evitar que sus ciudadanos se vayan.
El comentario, que se produjo días después de que Theresa May exigiera el «respeto» de la UE, fue catalogado de «indigno de un secretario de asuntos exteriores» por el ex jefe del servicio diplomático, Lord Ricketts. Su sucesor como secretario permanente del Foreign Office, Sir Simon Fraser, lo describió como un «aterrador error de criterio».
De modo más perjudicial, las expresiones de Hunt fueron condenadas por diplomáticos de países bálticos y de Europa del Este, a quienes Gran Bretaña está tratando de persuadir para que respalden el plan de Chequers durante su futura relación con la UE.
El comisario de sanidad de la UE, el lituano Vytenis Andriukaitis, ha reaccionado con dureza a lo dicho por el jefe de la diplomacia británica, a quien ha ofrecido información sobre las razones por las que la gente escapaba de la URSS y sobre las diferencias que eso tiene con la UE.
«Estimado Jeremy Hunt: nací en un gulag soviético y fui encarcelado varias veces en mi vida por el KGB. Estaré encantado de informarte sobre las principales diferencias entre la Unión Europea y la Unión Soviética. Y también sobre porqué huíamos de la URSS. En cualquier momento; todo te va a ayudar,» ha escrito en su perfil oficial de Twitter.
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Quizá no era el mejor lugar para decir que las mujeres eran naturalmente menos aptas para la física: ahora, Alessandro Strumia enfrenta condenas generalizadas después de afirmar exactamente eso en un seminario convocado para discutir el problema del género y la física.
Anoche el científico fue suspendido por el CERN, el centro de investigación europeo en Suiza donde trabajaba, y el cual era anfitrión del seminario.
Los científicos británicos encabezaron las críticas, diciendo que su discurso había sido deplorable. Sin embargo, el profesor Strumia reafirmó a The Times su punto de vista, a pesar de saber que hacerlo podría arruinar su carrera. «Esto es lo que sucede cada vez que alguien quiere hablar sobre esto. Todos los que lo hicieron han sido destruidos,» dijo.
En su conferencia, el profesor de la Universidad de Pisa dijo que «la física fue inventada y construida por hombres, no fue por invitación» y culpó al «marxismo cultural» por habernos adoctrinado «en la ideología».
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Día del juicio: foto de la ceremonia para altos miembros de la magistratura que marca el inicio del año legal celebrada en la abadía de Westminster, que se lleva a cabo cada octubre desde la edad media.
