Johnson insinúa giro radical sobre la frontera irlandesa

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THE GUARDIAN — SÁBADO, 12 DE OCTUBRE 2019

UE da visto bueno a reuniones de fin de semana

Boris Johnson ha señalado que hará un cambio de sentido de último momento en sus planes para la frontera irlandesa, estableciendo 48 horas de intensas negociaciones que lograrán o imposibilitarán un acuerdo para el Brexit.

En un día de rápido movimiento en las conversaciones, fuentes de la UE dijeron que el primer ministro británico ha admitido que no puede haber una frontera aduanera en la isla de Irlanda, un paso radicalmente lejos de su posición anterior.

El hecho se produce después de que los embajadores europeos generaran la esperanza tentativa de un acuerdo, al dar luz verde a lo que algunos diplomáticos describieron como un «túnel» de conversaciones, en el que un pequeño equipo de negociadores se reúne para encontrar un momento de decisión. El Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP) y el Grupo Europeo de Investigación (ERG) — colectivo de conservadores de derecha — emitieron más tarde declaraciones que prometían flexibilidad, manteniendo viva la esperanza de que Johnson pudiera encontrar apoyo para una nueva oferta en la Cámara de los Comunes.

Sin embargo, en medio del escepticismo sobre forzar un acuerdo en el corto tiempo restante, y con Angela Merkel a punto de mantener conversaciones con Emmanuel Macron el domingo por la noche, el primer ministro enfrenta una carrera frenética para impulsar sus nuevas propuestas con Bruselas o en casa.

«Reino Unido ha aceptado que no hay un acuerdo que implique una frontera en la isla de Irlanda, eso es un gran salto comparado con lo que decían antes,» dijo una fuente de la UE. «Ahora la clave está en que ellos presenten su nueva posición durante el fin de semana.»

El viernes, Johnson declinó en dos ocasiones negar que Irlanda del Norte podría permanecer en el territorio aduanero de la UE después del Brexit, cuando los periodistas se lo preguntaron el viernes.

«Creo que estaría mal de mi parte hacer el mismo comentario sobre las negociaciones,» dijo. «Creo que, con el mayor respeto posible, mira todo lo que dije anteriormente. Creo que puedes sacar tus propias conclusiones de eso. Pero dejemos que nuestros negociadores sigan adelante.”

Johnson agregó: «Ciertamente puedo decirles que bajo ninguna circunstancia haremos nada que dañe la capacidad de todo Reino Unido de aprovechar al máximo el Brexit, y creo que eso es lo que la gente esperaría, y eso es lo que creo que se puede lograr.»

Durante una sesión informativa de los embajadores de la UE el viernes, Michel Barnier no entró en detalles sobre la nueva posición de Reino Unido, pero sí informó a los diplomáticos que su desayuno de dos horas con el ministro del Brexit Stephen Barclay había sido notable por el aparente giro del gobierno británico.

Tras una reunión en el Wirral el jueves, Johnson y Leo Varadkar — el «Taoiseach» irlandés, acordaron que podían ver un «camino» hacia un acuerdo.

Una opción que la UE podría aceptar es una versión reducida de la asociación aduanera propuesta por Theresa May en 2017.

Según el plan, Irlanda del Norte abandonaría la unión aduanera de la UE, pero Reino Unido acordaría hacer cumplir las normas y aranceles aduaneros del bloque para los bienes que se trasladen de Gran Bretaña a Irlanda del Norte. Habría un sistema de reembolso para compensar a las empresas afectadas.

Aún así, fuentes de la UE sugirieron que no habría tiempo suficiente para resolver los detalles para que Reino Unido se vaya el 31 de octubre. «No se reinventa la rueda en cinco días,» dijo un diplomático de alto rango. «Todavía estamos buscando una extensión.»

Fuentes de la UE dijeron que Johnson les había sugerido que podría convencer al DUP de su visión reformada para la frontera.

La líder del partido Arlene Foster dijo el viernes que su grupo de 10 parlamentarios admitió «la necesidad de ser flexible y buscar soluciones específicas para Irlanda del Norte» en un comunicado.

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Los parlamentarios conservadores, cinco veces más en contra de la acción climática

Los parlamentarios conservadores tienen casi cinco veces más probabilidades de votar en contra de la acción climática que los legisladores de otros partidos, ha revelado un análisis de The Guardian de 16 divisiones parlamentarias indicativas durante la última década.

Los conservadores también registraron haber recibido mucho más donaciones, acciones, salarios, obsequios y billetes para eventos deportivos de compañías de combustibles fósiles, petroleras estatales, compañías de aviación y empresas escépticas sobre el cambio climático, según declaraciones hechas en el registro de los intereses de los parlamentarios entre 2008 y 2019.

The Guardian — en colaboración con el grupo de investigación de periodismo ambiental DeSmog UK — calificó a los parlamentarios del 0% al 100% en base a 16 votaciones parlamentarias desde 2008. La selección buscó cubrir una gama de medidas que afectarían las emisiones de carbono del Reino Unido, con énfasis en las votaciones donde los parlamentarios estaban dispuestos a romper filas y poner el clima antes que a su propio partido.

El análisis muestra que — aunque la mayoría de los políticos expresan públicamente su apoyo a objetivos climáticos ambiciosos a largo plazo — cuando se trata de medidas a corto plazo para reducir la huella de carbono de Reino Unido, es menos probable que los que están en el poder hagan de esto una prioridad.

Los puntajes no pretenden ser una evaluación definitiva de las credenciales ecológicas de un parlamentario: tanto los conservadores como los liberal-demócratas se quejaron de que las cifras habían sido demasiado exigentes.

A pesar de ello, los expertos dijeron que los puntajes eran una herramienta importante para que los votantes pudieran elegir a través de un prisma climático, de cara a una potencial elección general inminente.

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