METRO — MIÉRCOLES, 2 DE OCTUBRE 2019
Irlanda rechaza puestos de control, aunque estén lejos de la frontera
Boris Johnson le dirá a Bruselas que «lo tome o lo deje» cuando haga su primera y última oferta del Brexit hoy.
El Primer Ministro promete un «compromiso justo y razonable» al revelar detalles en su discurso ante la conferencia conservadora de esta tarde.
Sin embargo, no se comprometerá a más demoras con el Brexit y advertirá que las conversaciones terminarán si la UE rechaza la oferta.
Ese resultado parece probable, después de que se filtrara un borrador de su solución al problema del «backstop» [cláusula de salvaguarda de la UE para proteger a la República de Irlanda] y de que el primer ministro irlandés Leo Varadkar inmediatamente descartara la propuesta.
Aún así, Johnson dirá a los delegados conservadores que «los electores están desesperados para que nos enfoquemos en sus otras prioridades. Lo que todo el mundo quiere es seguir adelante. Es por eso que saldremos de la UE el 31 de octubre».
La Ley Benn — forzada por los parlamentarios en desafío a Johnson — está diseñada para hacer ilegal un Brexit sin acuerdo en esa fecha.
A pesar de ello, Downing Street confirmó anoche que el Primer Ministro no pedirá a la UE otro retraso «bajo ninguna circunstancia».
«Vamos a estar negociando un nuevo acuerdo o trabajando en un escenario sin acuerdo,» dijo un portavoz. «Nadie trabajará para buscar un retraso.»
Según los documentos filtrados, el Gobierno sugiere establecer puestos de aduanas a solo unas millas de la frontera entre Irlanda del Norte y la República.
Johnson advierte que las conversaciones terminarán si la UE rechaza la oferta
La esperanza es que esto técnicamente mantendría la frontera «abierta» de acuerdo con el acuerdo de paz de Viernes Santo. Y a diferencia del controvertido ‘backstop’, Reino Unido no tendría que permanecer en un «territorio aduanero único» con la UE si no se hubiera alcanzado un acuerdo comercial.
Al respecto, Varadkar dijo que Reino Unido había prometido «no tener fronteras físicas, controles ni controles asociados», y agregó: «Esperamos que el gobierno británico cumpla con esa promesa.»
Simon Coveney, su ministro de Asuntos Exteriores, dijo que el plan — que establecería hasta diez «centros de despacho de aduanas» a ambos lados de la frontera — «no sirve ni para empezar a conversar».
Asimismo, Sinn Féin dijo que los puestos de control aduanero romperían los términos del acuerdo de Viernes Santo.
Johnson insistió ayer en que la «muy innovadora» solución que enviará a Bruselas hoy era diferente de la versión preliminar, pero dijo que la necesidad de algunos controles fronterizos «es una realidad».
«Nos vamos a ir, y eso debe implicar algún cambio en el status quo,» agregó.
Dublín respondió nerviosamente anoche a las afirmaciones de que los gobiernos de la UE han discutido ofrecer a Reino Unido un límite de tiempo para el ‘backstop’.
«Con un límite de tiempo, ya no es un ‘backstop’,» dijo Coveney.
La Comisión Europea desestimó las afirmaciones y dijo: «La UE no está considerando esta opción de ninguna manera.»
