La solución de Johnson para una frontera abierta: dos fronteras

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THE INDEPENDENT — JUEVES, 3 DE OCTUBRE 2019

Plan para reemplazar el «backstop» es «problemático» para Bruselas y «ridículo» para opositores al Brexit

El plan de Boris Johnson para sacar a Reino Unido de la Unión Europea a fines de este mes impondría dos nuevas fronteras en Irlanda del Norte, para horror del empresariado local.

La propuesta de Reino Unido para reemplazar el controvertido ‘backstop’ — presentada a la UE el miércoles — implicaría controles aduaneros en el comercio entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, así como un control regulatorio fronterizo en el Mar de Irlanda.

El presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker advirtió a Johnson de que había «puntos problemáticos» en su oferta, mientras que el jefe del grupo directivo del Brexit del Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, dijo que «no era en absoluto positiva» y que no proporciona las garantías necesarias para Irlanda.

Sin embargo, Juncker acogió con satisfacción los «avances positivos» en áreas tales como la alineación regulatoria entre Irlanda del Norte y la República, y los controles sobre los bienes que ingresan desde Gran Bretaña. En la llamada telefónica que sostuvo con Johnson, dijo que la comisión examinaría el texto legal de Reino Unido «de manera objetiva y a la luz de nuestros conocidos criterios».

El Primer Ministro dijo a Juncker que su plan era «un compromiso justo y razonable» y advirtió que si las dos partes no podían llegar a un acuerdo, representaría «un fracaso de la política estatal de la que todos seríamos responsables».

Downing Street cree que conocerá antes del sábado si hay alguna posibilidad de lograr un acuerdo para un Brexit ordenado. Si no lo hay, Johnson enfrentará la disyuntiva de seguir adelante con su promesa de «Brexit o muerte» y salir de la UE sin un acuerdo el 31 de octubre, o pedir a Bruselas un retraso adicional.

El Primer Ministro discutió los planes en llamadas telefónicas con la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro irlandés Leo Varadkar, y presidirá una reunión especial del gabinete el jueves antes de una declaración a los Comunes por parte del mismo Johnson o del ministro del Brexit Stephen Barclay.

Varadkar — cuyo consentimiento sería esencial para cualquier acuerdo — dijo que las propuestas «no cumplen plenamente los objetivos del backstop», pero prometió estudiarlos más y luego hablar con Johnson la próxima semana.

La «oferta final» de Reino Unido se dio a conocer horas después del primer discurso de Johnson como líder de la conferencia conservadora, en el que criticó al Parlamento por negarse a ejecutar la salida de la UE y ganó vítores con su declaración de que «podemos, debemos y vamos a … ejecutar el Brexit».

«Si el Parlamento fuera un reality show de televisión, a todos nos habrían echado de la jungla,» dijo. «Y la triste verdad es que los votantes tienen más voz sobre I am A Celebrity [programa televisivo de realidad] que sobre esta Cámara de los Comunes, que se niega a ejecutar el Brexit, se niega a hacer algo constructivo y se niega a convocar a una elección.»

En repetidas ocasiones enfatizó las concesiones que Reino Unido estaba haciendo al aceptar regulaciones del mercado único en Irlanda del Norte y controles sobre las mercancías que cruzan el Mar de Irlanda, en lo que parecía un intento de garantizar que cualquier incumplimiento para alcanzar un acuerdo se atribuya a la intransigencia de Bruselas.

La oferta establece planes para que Irlanda del Norte permanezca bajo las regulaciones de la UE en una zona de toda la isla, no solo para productos agrícolas y alimenticios sino también para productos manufacturados. El denominado «cerrojo Stormont» otorga a la asamblea y al ejecutivo en Belfast poderes para retirarse en 2025, pero significa que el plan depende de que se restauren las instituciones suspendidas, a más tardar, en junio del próximo año.

Ambas partes tendrían que comprometerse a evitar los controles aduaneros en la frontera, bajo las propuestas de Johnson. Pero habría controles aduaneros para todos los bienes que viajan entre la República e Irlanda del Norte a excepción de algunos pequeños comerciantes exentos, los que se realicen electrónicamente o mediante exámenes físicos en las instalaciones de los comerciantes o en la cadena de suministro.

Un «Nuevo acuerdo para Irlanda del Norte» canalizará fondos hacia la infraestructura y la inversión empresarial en la provincia, además de los £1,000 millones suministrados como resultado del acuerdo con el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP) de 2017, para que apoye al gobierno de Theresa May.

Por su parte, la libra esterlina cayó durante el día por las inquietudes sobre el plan del Brexit de Johnson.

Asimismo, el grupo empresarial Manufacturing Northern Ireland dijo que la propuesta era «peor que un Brexit sin acuerdo» para las empresas de Irlanda del Norte.

Los aranceles sobre el comercio norte-sur significarían que los cruciales sectores agrícola y agroalimentario serían «diezmados», mientras que las empresas cercanas a la frontera quedarían aisladas de sus clientes y cadenas de suministro, dijo el grupo.

El DUP acogió con satisfacción las propuestas de Johnson como «una base para que la UE continúe en un compromiso serio y sostenido con Reino Unido». Los 10 diputados del DUP son vitales para las escasas esperanzas del Primer Ministro de obtener una mayoría en los Comunes que apoye sus planes.

A pesar de esto, los unionistas del Ulster describieron las propuestas como «profundamente preocupantes». La líder del partido Sinn Fein, Mary Lou McDonald, dijo que «no eran ni viables ni aceptables».

Por su parte, el líder laborista Jeremy Corbyn denunció el plan como «peor que el de Theresa May», advirtiendo que llevaría a Reino Unido a «un régimen de desregulación y recortes» y socavaría el Acuerdo del Viernes Santo.

Asimismo, el portavoz del Partido Liberal-Demócrata para el Brexit, Tom Brake, dijo: “Estas propuestas solo confirman lo que ya sabemos: Boris Johnson no tiene una alternativa viable al backstop.»

«Es absurdo pensar que, de alguna manera, Boris Johnson piense que la manera de garantizar que no exista una frontera irlandesa sea crear dos fronteras.»

En una carta de cuatro páginas a Juncker, Johnson describió su plan como un «compromiso justo y razonable» que podría proporcionar la base para «negociaciones rápidas hacia una solución» para que Reino Unido pueda irse de manera ordenada en Halloween.

“El gobierno quiere llegar a un acuerdo, como estoy seguro de que todos queremos. Si no alcanzamos uno, representaría un fracaso de la política estatal de la que todos seríamos responsables,” dijo a Juncker. «Nuestros predecesores han abordado problemas más difíciles: seguramente podemos resolver este.»

“Ambas partes ahora deben considerar si hay suficiente disposición para comprometerse y avanzar más allá de las posiciones existentes para llegar a un acuerdo a tiempo. Estamos listos para hacer eso, y esta carta establece lo que considero un compromiso razonable: una amplia zona de intercambio en la que creo que un acuerdo puede comenzar a tomar forma,» escribió.

La parlamentaria laborista Mary Creagh — destacada defensora de la campaña del voto popular para un segundo referéndum de la UE — dijo que el acuerdo propuesto por Johnson «rompe todas las promesas que hizo al pueblo en la campaña del referéndum, y las promesas solemnes que hicimos al pueblo de Irlanda del Norte y la República de Irlanda en el Acuerdo de Viernes Santo.»

En lugar del comercio «sin fricción» prometido por la plataforma Vote Leave en 2016, Johnson está ofreciendo «barreras aduaneras en Irlanda y en los puertos de todo el Reino Unido», agregó.

También señaló que el rechazo del Primer Ministro a la igualdad de condiciones en materia de regulación haría de Reino Unido «el sótano económico de Europa, con los trabajadores peor pagados dependiendo de las leyes de salario mínimo, con los impuestos más bajos para los ricos y un retorno a ser el mendigo de Europa, donde los contaminadores nacionales y extranjeros pueden tirar sus desechos.”

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