
Jack Greenwell nació en el pueblo carbonero de Crook en 1884. Su carrera como jugador de fĆŗtbol se desarrolló en dos clubes, el Crook Town y el FC Barcelona. Pero como entrenador fue un visionario, liderando al BarƧa durante siete temporadas para luego convertirse en evangelista del deporte en SudamĆ©rica.Ā Murió en BogotĆ” en 1942, en que un ataque al corazón le segó la vida mientras conducĆa a casa despuĆ©s de una sesión de entrenamiento.
Marcos Calderón nació en Lima en 1928. Su carrera como jugador fue igualmente breve, representando al Carlos Concha primero y al Sport Boys del Callao despuĆ©s, alcanzando tambiĆ©n mucho mĆ”s renombre como entrenador al ganar 10 tĆtulos de liga en cuatro clubes diferentes. Murió en 1987, cuando un avión que le transportaba junto a sus dirigidos del Club Alianza Lima se estrelló en las costas de Ventanilla, al norte de Lima.
Dos hombres de orĆgenes muy diferentes llevaron a PerĆŗ a la Copa AmĆ©rica ā hoy domingo, el entrenador actual del equipo incaico Ricardo Gareca podrĆa ser el tercero, liderando a PerĆŗ contra Brasil en la final.
Gareca nació en 1958 en Tapiales, barrio ferroviario del suroeste de Buenos Aires. Era un delantero rubio, larguirucho y desgarbado, al que no fue difĆcil apodar El Flaco o El Tigre. Ganó 20 copas y jugó para Boca Juniors, River Plate, VĆ©lez Sarsfield e Independiente, y pasó tres aƱos en Colombia con el AmĆ©rica de Cali.
Fue un jugador mucho mĆ”s exitoso que Greenwell o Calderón, pero, como ellos, resultó ser mucho mejor entrenador aĆŗn, conduciendo a Talleres de Córdoba a la promoción, ganando un campeonato peruano con Universitario y luego regresando a Argentina para levantar tres tĆtulos de liga con VĆ©lez en un perĆodo de cuatro aƱos. Su fĆŗtbol fue quizĆ”s demasiado rocoso para atraer la atención de los grandes ā su breve paso por el Independiente en 1997 comenzó de manera miserable y fue a peor ā pero su actitud sĆ fue bien recibida en el FortĆn de Villa Luro donde, desde los dĆas de Victorio Spinetto, se ha preferido la fibra a la filigrana.
En cualquier mundo razonable, a Gareca se le habrĆa dado en algĆŗn momento su oportunidad en la puerta giratoria del puesto de entrenador de la selección argentina, pero hay pocos mundos menos razonables que el de la administración argentina de su deporte de masas. Y quizĆ”s Ć©l mismo prefiera ahora un mundo donde pueda dominar, donde nunca pierda el control.
El pragmatismo que triunfó en VĆ©lez fue recibido con los brazos abiertos en PerĆŗ donde, en sus cuatro aƱos en el cargo, ha alcanzado cotas desconocidas desde los dĆas de gloria de la dĆ©cada del setenta. En 2015 Gareca llevó a los peruanos a las semifinales de la Copa AmĆ©rica. Un aƱo despuĆ©s, lograron eliminar al todopoderoso Brasil para luego perder ante Ecuador en la tanda de pĆ©naltis en cuartos de final. Y despuĆ©s llevó a su equipo a clasificar al Mundial de fĆŗtbol por primera vez desde 1982.
Esta es la primera final de Copa AmĆ©rica para los peruanos desde que el equipo de Calderón venciera a Colombia (despuĆ©s de partidos de local y visitante, y de un play-off en Caracas) en 1975. El camino no ha sido, todo hay que decirlo, necesariamente vistoso. Tampoco PerĆŗ ha sido consistente. En el Ćŗltimo aƱo perdieron a domicilio ante Ecuador, Costa Rica, El Salvador y Colombia. Dicen que son mejores en los torneos ā cuando Gareca tiene a sus jugadores juntos por un perĆodo prolongado y puede mantener el ritmo de entrenamiento ā pero hace nada perdieron por 5 a 0 ante Brasil en la fase de grupos, lo que los hace terriblemente vulnerables en jugadas a balón parado.
Se admitió que, a todos los efectos, el partido con los brasileƱos era irrelevante porque PerĆŗ ya tenĆa cuatro puntos, y la probabilidad era que ello les bastara para pasar como el mejor tercero ā aunque el daƱo que hicieron a su diferencia de goles pudo haberles arruinado el plan, y los dos primeros goles de Brasil fueron por decir lo menos peculiares. AĆŗn asĆ, PerĆŗ venció a Colombia en pĆ©naltis y llegó a su semifinal contra Chile marcando solo un gol en cuatro partidos, llevando a cuestas una diferencia de goles para el torneo de -3.
Sin embargo, en esa semifinal, PerĆŗ fue excelente. Paolo Guerrero lideró la ofensiva magnĆficamente y recibió como recompensa el gol final. Yoshimar YotĆŗn anotó su gol con calma admirable luego de un error garrafal del portero chileno Gabriel Arias. Pedro Gallese coronó una buena exhibición de goles al salvar un pĆ©nalti en el minuto 90+5. Esta fue una actuación completa de Gareca: un equipo sólido en defensa, lleno de compromiso e inteligencia desde el principio que no perdonó. Tras el colapso del segundo tiempo contra Brasil, aquĆ sĆ hubo verdadera tenacidad de carĆ”cter.
Una tenacidad que volverÔn a necesitar en la final. Brasil, por supuesto, es el gran favorito, pero el equipo de Tité tampoco ha sido especialmente fluido en este torneo y, jugando su primer partido en el Maracanã desde 2013, estarÔ bajo una presión extraordinaria. «La derrota ante Brasil fue muy dura pero este partido serÔ diferente,» dijo Yotún.
«Siempre hemos mantenido un perfil bajo. Tratamos de trabajar duro en partidos donde nunca fuimos favoritos, y eso nos ha hecho mÔs fuertes.»
Para un equipo ganar una final contra el mismo rival que lo venció por cinco goles en la fase de grupos del mismo torneo serĆa extraordinario, pero Alemania Occidental ya lo hizo con HungrĆa en la Copa Mundial de 1954. Tal vez Brasil estĆ© mĆ”s preocupado por el precedente de solo cuatro aƱos antes, 1950, en que Uruguay los derrotó en el MaracanĆ£ arrebatĆ”ndoles una Copa del Mundo que habĆan asumido como suya.
Y si PerĆŗ consigue asestar a Brasil un segundo Maracanazo muy probablemente sea gracias a Gareca, quien con justicia tomarĆ” su lugar junto a Greenwell y Calderón en el ilustre trĆo.
