
i — VIERNES, 30 DE NOVIEMBRE 2018
Advierten a los parlamentarios conservadores amotinados que las vacaciones de Navidad en el Parlamento podrían recortarse si se oponen al acuerdo de Theresa May para el Brexit.
Jefes de bancada y ministros están realizando intentos desesperados por revertir la creciente rebelión, a medida que el número de parlamentarios que han atacado públicamente el acuerdo llega a 100.
Las tensiones aumentan dentro de la cúpula de los conservadores sobre el «voto significativo» del 11 de diciembre sobre el proyecto de May para el Brexit.
Líderes parlamentarios han abandonado el enfoque «matonesco» utilizado por generaciones anteriores de jefes de bancada, aplicando en su lugar una presión más sutil a los parlamentarios que amenazan con votar en contra de las propuestas de la Primera Ministra.
Por su parte, los rebeldes han acusado a sus jefes de bancada de «chantaje emocional» e insistieron en que la autoridad de May es tan débil que no pueden ser intimidados para que apoyen su propuesta.
Se ha dicho a los legisladores conservadores que están amenazando el futuro del gobierno, traicionando el resultado del referéndum y poniendo en riesgo que el Brexit no ocurra en absoluto.
De acuerdo con el escenario que presentan los jefes de bancada, una derrota de May el 11 de diciembre podría dejar al país frente a una crisis constitucional sin precedentes, y que no podrían permitirse dejarla cruzar hacia el Año Nuevo.
“Se ha hablado de que el Parlamento volverá a ser convocado antes del Año Nuevo. El mensaje ha sido: voten por el acuerdo, o pueden terminar sin ver a sus familias durante gran parte de las vacaciones», dijo un parlamentario.
Otro legislador dijo: «Nos han dicho que defraudaremos a los votantes y pondremos en peligro el futuro de Theresa May. Es un chantaje emocional.”
El conteo en votos de los posibles rebeldes llegó a 100 el jueves, preparando la escena para una derrota abrumadora si la gran mayoría rechaza el acuerdo.
Para más inri de May, una buena cantidad de ‘secretarios privados’, conocidos como PPS — parlamentarios que actúan como ayudantes de los ministros y son parte de la «nómina del gobierno» — se unirán a la revuelta.
«Varios PPS están en un lugar muy incómodo. Están luchando con sus conciencias sobre qué hacer,» dijo un exministro.
Julian Smith, lider de los jefes de bancada, ha optado por un enfoque «suave suave» para tratar de cambiar las opiniones de los parlamentarios, instruyendo a sus compañeros y a los ministros principales para que realicen reuniones cara a cara con los parlamentarios indecisos.
David Lidington, el vice primer ministro de facto, fue convocado para reunirse con los parlamentarios, mientras May también podría reunirse con los partidarios rebeldes más cerca de la votación principal.
Los jefes de bancada han declinado ofrecer incentivos a los parlamentarios para que se alineen, aunque se ha advertido a los más ambiciosos que sus posibilidades de ascenso se verían retrasadas si desafían a la Primera Ministra en la votación.
Sin embargo, un alto parlamentario dijo: «Las promesas de algún tipo de trabajo en el futuro están cayendo en oídos sordos, porque la gente cree que May ya no estará en unos pocos meses para cumplir sus promesas.»
Un exministro del gabinete afirmó que las actividades de sus jefes de bancada fueron más discretas, comparadas con las de antes de votaciones importantes similares en los últimos años.
«Parece que ya no ponen el corazón en eso. Es casi como si estuvieran resignados a la derrota,» dijo.
Los altos cargos del partido también esperan que los activistas conservadores de las agrupaciones locales presionen a sus parlamentarios para respaldar la posición de la Primera Ministra, por temor a desestabilizarla.
