
THE GUARDIAN — JUEVES, 22 DE NOVIEMBRE 2018
Un académico británico acusado de espiar para el gobierno británico en Emiratos Árabes Unidos ha sido condenado a cadena perpetua después de viajar a Dubai para llevar a cabo una investigación universitaria.
Matthew Hedges, de 31 años, ha estado en una prisión de los EAU durante más de seis meses. El candidato a doctorado de la Universidad de Durham fue al país para investigar sobre su tesis, y ha sido condenado en una corte de Abu Dhabi el miércoles en una audiencia que duró menos de cinco minutos, sin contar con un abogado ni un intérprete.
Su esposa Daniela Tejada, de 27 años y quien estuvo presente en la corte, dijo que Hedges comenzó a temblar cuando se leyó el veredicto.
«Estoy en estado de shock y no sé qué hacer,» dijo. “Matthew es inocente. El Foreign Office [ministerio de exteriores] lo sabe y ha dejado claro a las autoridades de los EAU que Matthew no espía para ellos.»
Tejada dijo que el caso había sido manejado de un modo «lamentable» sin que nadie lo tomara en serio.
«Ahora el gobierno británico debe tomar una posición por Matthew, quien es uno de sus ciudadanos,» dijo. «Dicen que los EAU son aliados, pero el manejo totalmente arbitrario del caso de Matt indica una realidad muy diferente, por lo que Matt y yo hemos sido obligados a pagar un precio devastadoramente alto.»
Hedges fue detenido el 5 de mayo en el aeropuerto de Dubai, cuando salía del país.
Fue arrestado después de que un ciudadano emiratí aparentemente le reportara ante las autoridades por «hacer preguntas delicadas sobre algunos ministerios sensibles» y por «querer recopilar información clasificada sobre el país».
La familia de Hedges dijo que tenía la documentación completa para ingresar a Emiratos Árabes e investigar aspectos de la estrategia de seguridad nacional y extranjera de los Emiratos Árabes Unidos, incluida la guerra en Yemen.
Sin embargo, la prensa emiratí afirmó que Hedges había confesado los cargos en su contra y que el caso había sido pasado a la corte de seguridad del estado, aunque no hay confirmación independiente de esta afirmación. Hedges fue llevado a los tribunales en Abu Dhabi dos veces en octubre, y el caso fue aplazado en ambas ocasiones.
Solo después de su tercera comparecencia ante el tribunal se le permitió tener representación legal.
El fiscal general de los EAU, Hamad al-Shamsi, dijo que Hedges fue acusado de «espiar a un país extranjero, poner en peligro la seguridad militar, política y económica del estado».
Hedges ha negado los cargos y sostiene que estuvo en el país para investigar el impacto de la primavera árabe en la política exterior de los EAU.
Tejada abordó un avión con destino a Reino Unido el miércoles, donde debe reunirse hoy con el ministro de exteriores británico Jeremy Hunt para discutir el caso.
En la rueda de preguntas a la primera ministra en la Cámara de los Comunes el miércoles, Theresa May dijo que estaba «profundamente decepcionada y preocupada» por el caso y que lo plantearía ante las autoridades de ese país.
«La Foreign Office (ministerio de exteriores) permanecerá en estrecho contacto con Matthew, su familia y su abogado,» dijo a los parlamentarios. «Continuaremos haciendo todo lo posible para apoyarlos, ya que estamos viendo los próximos pasos y continuaremos presionando este asunto al más alto nivel con los EAU.»
La iracunda reacción británica a la sentencia coloca a Hunt, un ministro de exteriores relativamente inexperto, en desacuerdo sobre temas de derechos humanos con tres de los países más poderosos de Oriente Medio: Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Hunt colocó el caso de Nazanin Zaghari-Ratcliffe en el centro de su visita a Irán esta semana. También está horrorizado, en privado, por la decisión de Donald Trump de hacer oídos sordos al asesinato de Jamal Khashoggi, respaldado o encubierto por el príncipe heredero de la corona saudí Mohammed bin Salman.
Pocos en la Foreign Office esperaban que Hedges — en el peor de los casos ingenuo y en el mejor inocente — recibiera una sentencia de cadena perpetua por tratar de llevar a cabo una investigación académica sobre las políticas de seguridad de los EAU.
Los Emiratos Árabes Unidos, por su parte, insisten en que Hedges se había declarado culpable de todos los cargos presentados en su contra. Sin embargo, ha habido dudas sobre el valor de cualquier confesión hecha después de tantos meses de detención, mayormente en régimen de aislamiento.
Las relaciones diplomáticas entre Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos son generalmente cálidas, y Hunt planteó el caso de Hedges cuando estuvo en Dubai la semana pasada. El ministro de exteriores de los EAU Anwar Gargash es un exponente frecuente y elocuente de la posición de su país durante sus frecuentes visitas a Londres, y es ampliamente respetado.
A pesar de ello, Gargash ha sido uno de los defensores más firmes del poder judicial de su país en este caso afirmando que, como resultado de sus investigaciones, «revelaciones inusuales y embarazosas sobre amigos y aliados habían salido a la luz».
Reino Unido espera que los tribunales denuncien la apelación, pero es probable que Hunt sea puesto a prueba si no es puesto en libertad. Sabe que se está arriesgando al destacar casos de derechos humanos, pero se siente decidido a poner la ética junto al comercio.
Hedges, de Exeter, había estado en el país árabe dos semanas cuando fue arrestado.
Su familia dice que ha pasado más de cinco meses y medio en régimen de aislamiento después de su arresto, sin ninguna indicación de la razón de su detención.
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La operación política de Steve Bannon para ayudar a grupos populistas de derecha a triunfar en las elecciones parlamentarias europeas del próximo año está en caos, después de reconocer que sus esfuerzos de campaña podrían ser ilegales en la mayoría de los países en los que planeaba intervenir.
El ex estratega jefe de Donald Trump ha pasado meses tratando de reclutar partidos europeos para Movement — su grupo con sede en Bruselas — ofreciendo operar como una especie de consultoría política para los partidos de ideas afines que hagan campaña en la votación del bloque en mayo de 2019.
Sin embargo, The Guardian ha establecido que a Bannon se le prohibirá o evitará realizar cualquier trabajo significativo en nueve de los 13 países en los que está buscando hacer campaña, según organismos electorales nacionales y los ministerios pertinentes. Ante esto, Bannon reconoció que recibe asesoramiento legal sobre el asunto.
«No estoy totalmente en desacuerdo contigo», le dijo a The Guardian en París. “Creo que hay más flexibilidad en algunas áreas. Pero no hay posibilidad de que violemos la ley.»
La intervención de Bannon en la política europea se produce en medio de una mayor sensibilidad sobre la participación extranjera en las elecciones. Las preguntas han ido en aumento sobre la magnitud de la influencia rusa en la campaña presidencial estadounidense de 2016, y en el referéndum de Reino Unido para abandonar la UE.
Sin embargo, en entrevista con The Guardian, Bannon rechazó la comparación entre su movimiento y la intromisión de los estados extranjeros. «Es muy diferente de Rusia, o de los chinos, u otras personas que intentan influir, porque yo soy un ciudadano,» dijo. «No estoy asociado con la Casa Blanca.»
Bannon, exbanquero de inversiones con un patrimonio neto reportado de aproximadamente $50 millones (£40 millones), financia personalmente su operación europea. Se ha comprometido a gastar millones de dólares para proporcionar a los partidos europeos nativistas y ultraconservadores acceso gratuito a datos de encuestas especializadas, análisis, asesoramiento en redes sociales y ayuda en la selección de candidatos.
Sin embargo, funcionarios que trabajan en derecho electoral y expertos independientes en varios países dijeron que este tipo de asistencia se consideraría ‘donaciones en especie’.
Los servicios profesionales de esta índole y con valor monetario proporcionados por fuentes extranjeras están prohibidos en Francia, España, Polonia, República Checa, Hungría y Finlandia. En Alemania y Austria, los servicios en especie deben valorarse y se incluyen en las cantidades limitadas que las partes pueden recibir de donantes extranjeros.
