
METRO — JUEVES, 4 DE OCTUBRE 2018
Theresa May ha declarado que la época de la austeridad ha terminado, con un mensaje a los electores de que «los mejores días están por venir».
En su discurso de apertura a la conferencia conservadora en Birmingham, May dijo que la revisión del gasto posterior al Brexit del próximo año establecerá un programa de mayor inversión en servicios públicos, como una señal de que la década de recortes tras la crisis financiera está llegando a su fin.
Además, anunció una nueva estrategia contra el cáncer, que aumentará la detección temprana de la enfermedad y salvar 55,000 vidas al año para 2028, junto con una novena congelación anual consecutiva en el impuesto al combustible.
May también dijo que se levantará el límite a los préstamos solicitados por los gobiernos locales para financiar nuevas obras, en una medida que — según asesores — podría llevar a una inversión adicional de £1,000 millones en hasta 10,000 casas nuevas al año.
Teniendo en cuenta que el electorado está cansado de apretarse el cinturón, la primera ministra dijo: «Debido a que hicimos sacrificios, hay mejores días por delante.»
«Una década después de la crisis financiera, la gente necesita saber que la austeridad que ésta causó ha terminado, y que su arduo trabajo ha dado sus frutos».
El canciller de la oposición John McDonnell rechazó la afirmación de austeridad de May, calificándola como «una estafa total»: «El gobierno ya nos ha dicho que el gasto para los próximos cuatro años se verá afectado por muchos recortes más graves. Nada ha cambiado, lamentablemente.»
En un discurso destinado a unir a su partido tras ella después de una conferencia dividida por diferencias sobre el Brexit, May advirtió que las disputas sobre los detalles de la retirada de la UE podrían significar «terminar sin ningún Brexit».
Apoyando firmemente su plan del Brexit, denunciado ayer como «vergüenza constitucional» por el exministro de exteriores Boris Johnson, May prometió: «Si nos mantenemos unidos y en calma, sé que podremos conseguir un acuerdo para Gran Bretaña.»
Ella no usó la palabra «Chequers» — el nombre de su residencia campestre donde el gabinete acordó el plan en julio — pero sus asesores insistieron en que esto no pretendía indicar ningún cambio respecto a su plan.
Tampoco mencionó a Johnson, quien ayer recibió un estruendoso aplauso de 1,500 activistas cuando la instó a «anular» su plan del Brexit acordado en su casa de campo.
Sin embargo, May sí hizo una respuesta punzante al comentario que hizo Johnson ‘a la mierda con los empresarios’, y dijo que la comunidad empresarial debía saber que ‘hay una palabra de cuatro letras para describir lo que los conservadores queremos hacer con los empresarios. Sílaba única… es de derivación anglosajona… termina con la letra K … respaldar [«back»] empresas.
Menos de una hora antes de subir al escenario en Birmingham, May había recibido el mazazo de haber tenido que expulsar al exministro James Duddridge, quien dijo que ella era «incapaz» de proporcionar el liderazgo que los conservadores necesitan.
Aún así, hizo todo lo posible por parecer despreocupada al tomar el escenario al ritmo del tema ‘Dancing Queen’ de Abba, y bromeó sobre el ataque de tos y el tropiezo en el escenario que colapsaron su discurso en la conferencia de Manchester el año pasado.
La repetición de los pasos de baile de su reciente viaje a África sorprendió no solo a los delegados conservadores presentes y a la teleaudiencia, sino también a sus ayudantes más cercanos e incluso a su esposo Philip, a quien May también había ocultado los planes de su aparición.
En un mensaje optimista a partidarios y votantes, May declaró: «Si estamos unidos, no hay límite para lo que podemos lograr. Nuestro futuro está en nuestras manos.»
Asimismo, lanzó un feroz asalto al laborismo de Jeremy Corbyn, describiendo la toma de control por el ala izquierda del partido como «una tragedia nacional» y sus políticas de nacionalización y acciones para los trabajadores como «soluciones falsas que empeorarían las cosas».
En un claro discurso para los votantes desencantados por la agenda económica izquierdista de Corbyn y peleas sobre antisemitismo, dijo que quería que los conservadores «decentes, moderados y patriotas» fueran «un partido para todo el país».
Philip May se unió a su esposa en el escenario mientras sus correligionarios les daban una ovación de pie después de un discurso de 64 minutos.
La directora general de CBI, Carolyn Fairbairn, dio la bienvenida al «llamado inequívoco al empresariado que ha hecho la primera ministra».
Por otro lado Ian Blackford, del Partido Nacionalista Escocés (SNP), dijo: «La primera ministra ha distraído a los electores de dos temas clave: el impacto desastroso de la austeridad conservadora y un Brexit duro de su partido».
