
THE INDEPENDENT — MARTES, 11 DE DICIEMBRE 2018
Theresa May ha desatado la ira en la Cámara de los Comunes al negarse a decir cuándo votarán los parlamentarios sobre su acuerdo del Brexit, mientras se preparaba para viajar a Bruselas a pedir que los lĂderes de la UE le hagan más concesiones.
El enfrentamiento se ha retrasado drásticamente, casi con certeza hasta el año nuevo, despuĂ©s de que la primera ministra admitiera que una revuelta del Partido Conservador significaba que se dirigĂa a una derrota aplastante «por un margen significativo».
La condena a la mandataria por retirarse aumentĂł cuando Downing Street no estableciĂł un nuevo calendario para la votaciĂłn, argumentando que dependĂa de cuándo podrĂa May «obtener las garantĂas» de la UE para aprobar el acuerdo.
Fuentes gubernamentales admitieron que era poco probable que se produjera un avance rápido, sugiriendo que la votaciĂłn se archivarĂa hasta el prĂłximo año, negándose incluso a decir si se celebrarĂa el prĂłximo mes.
En una escena extraordinaria, el parlamentario laborista Lloyd Russell-Moyle fue expulsado de la Cámara de los Comunes por tomar la maza ceremonial en protesta por el aplazamiento formal de la votación por parte de los jefes de bancada del gobierno.
Russell-Moyle le quitĂł el antiguo sĂmbolo de la autoridad parlamentaria a su titular, ante lo cual los parlamentarios conservadores gritaron «que le expulsen». John Bercow, el presidente en funciones, le pidiĂł que abandonara el recinto.
Su intervenciĂłn se produjo momentos despuĂ©s de que el lĂder laborista Jeremy Corbyn asegurara un debate de emergencia sobre la demora del martes.
El callejĂłn sin salida sigue siendo la frontera irlandesa, donde todavĂa hay un abismo entre las demandas de los parlamentarios de que Reino Unido pueda escapar del temido ‘backstop’ y la negativa de la UE a renegociar el acuerdo de retirada.
Por otro lado, la libra esterlina cayĂł a su cotizaciĂłn mĂnima de los Ăşltimos 20 meses a los pocos minutos del anuncio de la demora, mientras los mercados digerĂan la profundizaciĂłn de la crisis del Brexit.
La baja en la tasa de cambio se produjo apenas unas horas despuĂ©s de que la Corte Europea de Justicia (ECJ) confirmara que Reino Unido tiene derecho a cancelar el Brexit revocando el ArtĂculo 50 de manera unilateral, permaneciendo asĂ en la UE en sus tĂ©rminos de membresĂa actuales.
A menos que se realice un «voto significativo», los parlamentarios no tienen un mecanismo formal para impedir que Reino Unido salga de la UE sin un acuerdo el prĂłximo mes de marzo, algo que la primera ministra ha admitido por primera vez diciendo que causarĂa un «daño econĂłmico importante».
La extraordinaria incertidumbre ha sido condenada por los parlamentarios de todas las bancadas. Corbyn dijo: «Si la primera ministra no puede dejar claro que puede y va a renegociar un acuerdo, entonces debe dar un paso al costado.»
Justine Greening, la exministra del gabinete conservador, dijo: “El Parlamento ha dado una vuelta en cĂrculos con el Brexit. Hoy dĂa hasta eso se ha detenido. Gran Bretaña debe encontrar una direcciĂłn. Patear la lata por el camino otra vez no resuelve nada.»
Sammy Wilson, portavoz del Brexit para el Partido Unionista Democrático (DUP), los socios de los conservadores en el poder, se volvió hacia May y dijo: “¿No cree que cada vez que regresa al Parlamento con la cola entre las piernas, humilla al pueblo británico?
Un furioso Mark François, vicepresidente del Grupo de InvestigaciĂłn Europeo de parlamentarios conservadores que apoyaron el Brexit, dijo que el gobierno se habĂa «escapado a esconderse en los retretes», y agregĂł: «Lo que el gobierno ha hecho hoy es vergonzoso.»
Downing Street tambiĂ©n provocĂł furia al negarse a permitir que los parlamentarios decidan si la votaciĂłn, programada para el martes por la noche, deberĂa cancelarse, a pesar de que el presidente de la Cámara lo habĂa dispuesto asĂ.
Corbyn recibiĂł fuertes presiones de los lores y parlamentarios laboristas para pedir una mociĂłn de censura inmediata a la primera ministra. Más de 50 firmaron una carta al lĂder del partido.
Pero un portavoz del partido dijo que solo se tomarĂa la medida cuando tuviera una posibilidad real de Ă©xito, despuĂ©s de persuadir a los parlamentarios del DUP o, quizás, a los conservadores rebeldes para que lo respalden.
Esto podrĂa suceder «cuando May regrese a la Cámara de los Comunes con el mismo acuerdo sin cambios significativos», sugiriĂł el portavoz.
El continuo estancamiento en Bruselas aumentará el peligro de una mociĂłn de censura diferente: la que vendrĂa de los parlamentarios de su propio partido, si se recogen las 48 firmas necesarias.
Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha ofrecido a May un atisbo de esperanza al acordar que el Brexit podrĂa ser discutido en una cumbre planificada de la UE, a partir del jueves.
Sin embargo, dejĂł claro: «No renegociaremos el acuerdo, incluido el ‘backstop’, pero estamos listos para discutir cĂłmo facilitar la ratificaciĂłn de Reino Unido». Las Ăşltimas palabras insinuaron palabras más cálidas, pero no un gran cambio.
En la Cámara de los Comunes, May insistiĂł en que «nada está fuera de la mesa» en Bruselas, pero en repetidas ocasiones dijo que buscaba «garantĂas» y no la renegociaciĂłn que demandan los parlamentarios.
El gabinete será cancelado el martes, cuando May mantenga conversaciones con Tusk, el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro holandés Mark Rutte.
Sin embargo, su portavoz se negĂł a decir que exigirĂa un mecanismo de salida para el ‘backstop’ «legalmente vinculante» — es decir, uno que Reino Unido pueda anular «unilateralmente», algo que la UE ha descartado más de una vez.